Ariadna Gonzales es la secretaria del CEO Harry Gabbana. Un día ella le pide un favor, el cual le está totalmente agradecida por haberla ayudado.
Pero Ariadna no contaba con que su jefe le cobraría el favor con una propuesta indecente. La cual ella tiene que aceptar.
NovelToon tiene autorización de Cariño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22
Harry:
Iba saliendo de mi habitación para ir a desayunar. Mis ojos se deleitaron al ver la figura de Ariadna salir de su habitación. Me acerqué hasta ella y le susurré al oído:
—Honey, porqué mejor no entramos a tú habitación, te hago mía y te hago pedirme más... —Ella se tenso al oír mi voz golpeando su oído—... No sé, piénsalo.
—¡Y porqué mejor no te largas al carajo! —exclamó.
Era más que evidente que le encantaba mis roces, pero trataba de disimular con alguna dura exclamación.
—Si al menos supiera dónde está.
Ella se giró hacia mí y trato de fulminarmé con la mirada. Sin saber que carajos me pasó mi subconsciente le indicó a mi cuerpo que apoyará a aquella seductora mujer contra la pared y que estrujara sus exquisitos labios contra los míos hasta dejarlos hinchados y deseosos de más. Así lo hice, la empecé a besar con demasiada pasión sin importarme quien pasará por ahí y nos viera. Ella puso resistencia pero al atrapar sus labios con los míos se dejo llevar por mí.
—Harry... —dijo con la respiración jadeante y poniendo resistencia —... para.
Me hice el de los oídos sordos y decidí ignorar su petición. Ella seguía poniendo resistencia pero al ver que yo no accedía, me empujo.
«Harry ¿qué has hecho?»
Ella seguía con la respiración jadeante y me miraba sorprendida. Me había comportado como un completo imbécil.
—Yo... Lo siento mucho —comenté—. Perdón.
Y sin dejarla a decir algo me fui.
Baje hasta el comedor donde mi madre y Susana desayunaban, pero logré visualizar que no se encontraban solas, junto a ellas estaban los Ramsay. El idiota de Daniel y su estúpida sonrisa. Al verle su rostro la rabia volvió a consumirme, no solo había besado a Ariadna, si no, que no había sido capaz de asumir nada.
Me acerqué hasta ellos y salude con una sonrisa forzada.
—Buen día, Harry —la primera en saludar fue Sofía— ¿Cómo amaneciste?
—Bien —respondí cortante.
Antes de sentarme, Ariadna llegó y los saludo a todos ignorandome. Debía estar con ganas de acabarme. Se sentó junto a Daniel, lo que hizo que me ofuscará aún más de lo que estaba. Queriendo que probará un poco de su medicina, me senté junto a Sofía.
Durante todo el desayuno todos hablaban plácidamente, excepto Ariadna y yo. Daniel le dedicaba estúpidas sonrisas a Ariadna, las cuales ella correspondía, aunque yo sabía que no porque quisiera, si no para no ser grosera. Sofía trataba de entablar alguna conversación conmigo, las cuales yo accedía.
Sofía y Daniel se fueron. Iba a salir a dar un paseo por el jardín junto a Susana, cuando mi madre nos detuvo para darnos una información.
—Los Ramsay nos han invitado a una fiesta que harán está tarde. No podemos faltar —su tono de voz fue autoritario pero amable.
Puse los ojos en blanco.
—Harry... —me pidió mi hermana sabiendo que no quería ir.
—Está bien, iremos.
«Maldita suerte la mía»
—Muy bien.
—Mamá, ¿podría ir con Harry y con Elena de compras? —inquirió mi hermana. Ahora qué tramaba está chica. Mi madre asintió con la cabeza.
Ariadna:
Estaba en la habitación leyendo un pequeño libro que había sacado de la biblioteca de la mansión. Trataba de despejar mi mente de lo que había sucedido con Harry hacía una hora. Se había comportado de una manera realmente desconocida. Escuche unos suaves golpes en la puerta que hicieron que dejara de lado esos pensamientos, abrí y vi a Susana con una gran sonrisa.
—Susana, ¿qué pasa? —le pregunte con una sonrisa.
—¡Nos vamos de compras! —exclamó poniendo las manos arriba expresando su emoción.
—Susana... No me apetece salir —dije.
—Vamos a ir con Harry —comentó.
«Si es con él, si que menos»
—Susi...
—Por favor, por favor —puso unos ojitos de cachorro abandonado.— Mira que es la primera vez que vamos de compras. Por favor, por favor.
—Esta bien —me rendí.— Solo espera que me ponga unos tenis y vamos.
—Está bien. Te esperamos abajo.
Susana se fue. Me puse unos tenis rápidamente y baje a la sala de estar.
«Maldita sea»
¡Por qué tenía que ser tan jodidamente atractivo! Era de admitir que me había sorprendido su forma de actuar hacía una hora, pero su roce me había hecho sentir bien. Estaba tan guapo, aquel casual traje negro le sentaba demasiado bien, y su cabello era el mejor marco para aquel rostro tallado por los mismísimos ángeles.
—Estoy lista —afirme.
—Muy bien, vámonos. —Dijo Harry saliendo.
Susana y yo lo empezamos a seguir. Nos subimos al auto y sin saber para donde íbamos (sabía que de compras pero no sabía para donde). Luego de unos minutos estábamos frente a un lujoso centro comercial.
Luego de una hora volvímos nuevamente a la mansión. Harry le había comprado un elegante y casual vestido a Susana, y a mí solo me había entregado una bolsa. No la miré, me resigne a mirarla. Llegamos a la mansión, aproximadamente eran la una de la tarde. Susana me había comentado sobre la fiesta que harían los Ramsay, y a la cual asistiríamos.
Todos en la mansión se preparaban para ir a la fiesta de los Ramsay, subí a mi habitación y empecé a vestirme. Miré la bolsa que me había dado Harry, saqué lo que había dentro y ¡guau!. Era realmente hermoso. Me había dado un vestido de un azul rey casual, sus mangas mangas largas hacían ver el vestido muy fascinante y las flores blancas que tenía le daban el toque casual.
Luego de un rato ya estaba lista, baje y todos me estaban esperando. Al ver a Harry mi mandíbula casi se cae. Harry se veía realmente guapo, tenía un traje del mismo color que mi vestido. ¿Acaso él lo había planeado? Nuestros vestuarios combinaban a la perfección.
—¡Ustedes dos se ven realmente magníficos! —exclamó Susana observandonos.
—Gracias... —respondí.
Nos dirigimos hasta la mansión Ramsay. Al fin la conocería. Habían demasiados autos lujosos parqueados, eso significaba que en la fiesta estaría la alta sociedad, era de suponerse. Al entrar Harry me tomo de la mano. Su tacto cálido fue demasiado. Entramos y todas las miradas se posaron sobre nosotros, como si fueramos los invitados de honor. Unos me observaban y cuchicheaban con quien estuviera cerca de ellos.
La mansión Ramsay era muy bonita, todo estaba muy bien organizado. Empleados se movían de allá para acá y viceversa atendiendo a los invitados. Sofía y Daniel se nos acercaron.
—Creí que no vendrían —comentó Sofía echándole el ojo a Harry.
Harry:
La mansión estaba a rebosar de gente. Las primeras horas sería un almuerzo y charlas, y se terminaría con unos tipos de juegos en el jardín y un paseo.
Las primeras horas me parecieron eternas. Procuraba que Ariadna no se alejará tanto. Le había pedido a Susana que se quedará con ella.
Daniel se acercaba demasiado a Ariadna, lo que hacía que quisiera golpearlo. En más de una ocasión le susurraba cosas al oído, pero era tan discreto que sabía como hacer para que nadie lo viera.
Eran las 6 y hacía media hora todos estábamos en el jardín en grupos. Unos jugaban los típicos juegos de mesa, otros flirteaban, otros simplemente se quedaban sentados en el césped.
Una amiga de mi madre: Josefina, estuvo en nuestro grupo toda la tarde. Era una mujer muy egocéntrica y muy poca gente le agradaba. Pensé que Ariadna no sería la excepción, pero Josefina hasta le hizo cumplidos a Ariadna. Me quede atónito y sorprendido. Aunque era de suponerse, Ariadna era una mujer con una personalidad muy suelta y encantadora, era imposible que no encajara en cualquier lado.
Ariadna:
En nuestro grupo estaban: Elena, Susana y la señora Josefina, por lo que supe era una amiga de Elena. Una mujer un tanto egocéntrica, pero de un humor fascinante. Susana me había dicho que no me fiara de ella, pues no cualquiera le agradaba. Pero los deje a todos con la boca abierta cuando me hizo un cumplido.
—Harry, tienes mucha suerte de tener a está chica como tu prometida —le dijo Josefina.
Todos pusieron sus miradas sobre Harry.
—Tiene toda la razón —me miró y tomo mi mano.
En toda la tarde Harry y yo no habíamos podido tener un momento a solas, ni siquiera para respirar.
Sofía se acerco hasta nosotros y supe que a Josefina no le agradaba en absoluto. Sofía le dijo a Elena que la necesitaba. Creí que tendría un poco de tiempo con Harry, pero me equivoqué, Sofía se lo llevo a él también.
—Esa chica no me agrada para nada —nos comentó Josefina.
—¿Y eso doña Josefina? —inquirió Susana con picardía.
—Preguntas mucho niña —contesto evadiendo la pregunta. Me miro y con una mirada de advertencia me dijo: — Ten mucho cuidado con ella. No confíes demasiado, a veces quien menos creemos es quien nos traiciona.
Sus palabras quedaron sonando en mi mente. Sabía que a Sofía le gustaba Harry, pero no entendía que había querido decir, ¿acaso lo decía por Harry? No, totalmente no. A Harry no le gustaba Sofía, o bueno, eso era lo que él decía.
—¿Qué les parece si vamos a dar una vuelta? —nos pregunto.
Susana y yo nos miramos y asentimos con una sonrisa. Nos levantamos de la manta a cuadros en la que estábamos sentadas.
—Ari...
Escuche a alguien decir mi nombre. Se acercó hasta mí y me susurró al oído:
—¿Te apetece ir a dar una vuelta? —me pregunto Daniel.
Doña Josefina y Susana nos observaban.
—Lo siento, pero voy a ir con doña Josefina y Susana —le respondí.
—No creo que se enojen, ¿verdad?
Doña Josefina lo miro y lo fulmino con la mirada.
—No se preocupen. Doña Josefina y yo iremos a dar la vuelta —dijo Susana mirando a doña Josefina. Doña Josefina solo asintió y se fueron dejándome sola.
Cuando se fueron, Daniel me tomo de la mano y me empezó a llevar por la parte de atrás de la mansión. Estábamos en un grande y hermoso jardín. Los árboles estaban en ileras, las flores emanaban distintos olores, la tenue luz de la luna y del bombillo que alumbraba el jardín lo hacían ver hermoso.
—¿Me querías traer hasta aquí? ¿Solo para ver el jardín trasero de tu mansión? —inquirí alzando las cejas.
—No. —Respondió.— Te quiero mostrar mi lugar favorito.
Nos empezamos a adentrar más al jardín, llegamos hasta unos árboles que rodeaban una silla. Se veía acogedor el lugar. Vi unas siluetas que estaban apoyados contra un árbol.
No. Tenía que ser una broma.
Sofía estaba apoyada contra un árbol sosteniendo el cuello de Harry, y este por su parte tenía las manos a ambos lados de ella.
Sentí rabia, impotencia, furia, sentí todas las emociones desbordarse y salirse de mí. Quise acercarme hasta ellos pero Daniel me lo impidió.
—No, no vallas —me susurró para que no lo oyeran.
Me volvió a tomar de la mano y me saco de ese lugar.
—Siento mucho que hubieras visto eso —dijo.
—¿Acaso para eso me llevaste hasta ese lugar? —inquirí. Tenía la duda de que por eso me había llevado hasta allí.
—Claro que no. Jamás permitiría que vieras algo que te lastimara. Tendré que hablar con Sofía —mascullo para si mismo pero lo escuché.
—Perdón. Y no tienes que hablar con ella, después de todo también es culpa de Harry —le dije tratando de tranquilizarme.
—Ari... —me susurró al oído—... No te pongas así. Eres muy hermosa para ponerte así por un estúpido.
Tomo mi mandíbula entre su mano y la levanto lentamente, miré su rostro y una sonrisa cálida se dibujo en su rostro. Sus labios empezaron acercarse a los míos. No me moví ni hice cualquier movimiento que lo alejará. Solo espere a que llegara y plantará su beso en mí. Sentí sus labios, eran cálidos y besaba bien. Sus manos empezaron a bajar hasta llegar a mi cintura, lo tome por el cuello y entrelacé nuestros labios aún más con fuerza.
Harry:
Cuando Sofía dijo que necesitaba a mi mamá y a mí, fuimos con ella. Primero entramos a la mansión donde unos empresarios esperaban a mamá para dialogar que querían hacer negocios con ella. Le pregunté a Sofía que dónde entraba yo. Mi mamá nos miro y nos dijo que diéramos una vuelta. Me negué pero Sofía insistió.
Me llevo hasta el jardín trasero que había en su mansión. Ella empezó a hablar sobre lo genial que lo había pasado en el crucero y de lo encantada que estaba de que yo estuviera allá.
Paramos frente a un árbol que estaba junto a otros rodeando una silla. No supe como pero Sofía había empezado con un tema sobre nosotros, el cual no entendía.
—Harry, ¿en algún momento te he llamado la atención cómo mujer? —me preguntó mirándome y tomando del brazo para que yo parara.
—Sifía... —no sabía como empezar aquel tema y decirle que no sin lastimar sus sentimientos—... se que te gusto. Y siendo sincero eres guapa, pero no me llamas la atención —traté de sonar lo más amable posible.— Estoy interesado en Ariadna, y ella es la mujer que realmente me interesa.
—Mentiras —exclamo.— Se que ella no te gusta, y tú no le gustas a ella. Yo te puedo amar y hacer sentir el hombre más afortunado del mundo.
—¿Por qué crees que Ariadna no me gusta? Si no me gustará no estaría con ella. Además, ya soy el hombre más afortunado del mundo al tener a Ariadna a mi lado. —La mire y sonreí—. Lo que sientes por mí no es amor; es una obsesión. Muchos hombres matarían por ti.
—Sí, pero entre esos hombres no estás tú —dijo con firmeza.
—Pero...
Sofía me atrajo hasta ella y sin dejarme seguir con lo que iba a decir, rodeó mi cuello con sus brazos y me besó. Apoye los brazos a su alrededor. Quite sus manos de mi cuello y la aparte con brusquedad. Ella me miró sorprendida y dijo:
—Yo... Lo siento.
—Creo que te ha quedado más que claro que no me interesas en lo absoluto. Trate de ser lo más amable posible pero al parecer no entiendes. No me gustas Sofía, entiéndelo.
Empecé a caminar para poder salir de allí, ella me empezó a seguir tratando de igualar mi paso. Nos empezamos a acercar hasta un pequeño puente para pasar al otro lado del césped cuando... Allí estaba ella, besándose con Daniel, sus brazos rodeaban su cuello y las manos del bastardo rodeaban su preciosa figura. La furia se apoderó de mí, apreté las puños y me empecé a acercar hasta ellos. Quería matarlos, a ambos.
—¡Sueltala! —exclamé con un tono de voz lleno de rabia.
Al escuchar mi voz se separaron y me miraron. Llegué hasta Daniel, iba a lanzarle un golpe pero Sofía me tomo por la mano y Ariadna se interpuso entre nosotros. La mire, no demostraba remordimiento alguno. Era tan descarada. ¡Cómo había podido! Me solté con brusquedad del agarré de Sofía.
—¡Quítate Ariadna! —le pedí para poder golpear a Daniel.
—¡No! —contesto con firmeza.— ¡No tienes derecho de decir nada!
—¿Ah, no? Te recuerdo que eres mi prometida, así que quítate.
—¡No lo haré!
Tomé a Ariadna de la muñeca y la hice a un lado. Le lance un golpe a Daniel, el cual hizo que cayera al suelo. Volví a tomar a Ariadna de la muñeca y empezamos a salir de aquel lugar.
—¡Harry, suéltame, me lastimas! —exclamó.
—¡Me importa un carajo si te lastima!
Visualicé a Susana y me acerqué hasta ella.
—Susana, dile a mamá que Ariadna y yo nos vamos para la mansión. Allá nos vemos.
No le di tiempo a que me preguntará, no tenía un buen genio como para responder preguntas. Salimos de la mansión Ramsay y nos dirigimos hasta Gabbana House. Decidí dejarle el auto a mamá. Llegamos hasta el portón y toque el timbre.
—¡Suéltame!
—¡Cállate!
—¡A mí no me dices que me calle! —vociferó enojada. Aunque me importaba un comino si lo estaba, no tenía por que estarlo.
Juan nos abrió el portón y sin decirle nada me lleve a Ariadna a rastras hasta dentro. Llegamos hasta la sala de estar y la solté con brusquedad.
—¡¿Por qué lo besaste?! —inquirí con brusquedad.
—Ja, ¡tú no tienes derecho a preguntarme porque lo bese! ¡¿Por qué acaso no fue lo mismo que tú hiciste?!
¡¿Qué?! De que carajos hablaba.
—Y no te hagas el que no sabe, porque yo misma te vi besar a Sofía.
Ella me había visto besarla. ¡Ahhhh! De seguro todo fue una trama de esos bastardos. Pero no era como Ariadna pensaba que era.
—No es cómo te lo imaginas —especté.
—¡Mejor cállate!
Salió corriendo por las escaleras, al verla correr salí detrás de ella. Subimos hasta el segundo piso y ella se encerró rápidamente antes de que yo llegará a su habitación.
—¡Mierda! —exclamé— ¡Abré la puerta Ariadna! —empecé a mover la perilla con brusquedad y enojo.— ¡Mierda Ariadna! ¡Abré la puerta!
—¡No! ¡No lo haré!
Ariadna:
Luego de que le dijera que no le abriría la puerta no se volvió a escuchar nada. Me apoye contra la puerta, di un hondo suspiro y unas lágrimas empezaron a resbalarse por mis mejillas. Las limpié, no tenía porque llorar por él. Me levante y vi ¡a Harry!...
—Creo que se te olvidaba un pequeño detalle —dijo mientras entraba por la puerta que unía nuestras habitaciones.
—¡Lárgate! —exigí pero no acato.
—¡Honey, sabes lo mucho que detesto verte con ese imbécil! ¿Verdad? —se empezó a acercar cada vez más hacia mí con un paso lento y mortificante.
—¡Y tú sabes lo poco que me importa! ¿Verdad?
—¡No debiste besarte con ese bastardo!
—¿Acaso tú no te besaste con ella?
Cada vez lo veía más cerca de mí. Cuando él daba un paso hacia adelante yo retrocedía un paso hacia atrás.
—¡No es cómo que crees que paso honey!
—¡¿Sabes cuánto detesto ese estúpido apodó?! —No, no era verdad. Lo amaba.
Al retroceder otro paso me caí en la cama al chocar contra ella. Eso le dió más tiempo de acercar a mí. Se quedo unos minutos parados frente a mí.
—¡Ni se te ocurra tocarme! —le advertí con el dedo.
—¿Qué pasa si lo hago?
Puso sus manos a ambos lados de mí, lo mire con firmeza y él me dedico una sonrisa maliciosa. Acerco sus labios hasta mi cuello y me empezó a besar haciendo que mi piel se erizará. Sus manos empezaron a bajar por mi cintura.
—Sueltame... —traté de sonar firmé pero la voz me había empezado a temblar.
—No lo haré. Porque se que tanto tú como yo has deseado este momento.
Él siguió besándome, yo trate de poner resistencia pero su fuerza me opacó. Posó su rodilla en mitad de mis piernas. Mi piel empezaba sentirse excitada, quería apartarlo de mí pero al mismo tiempo quería que no se detuviera.
—Déjame hacerte mía.
Asentí tímidamente con la cabeza y el deposito un suave y apasionante beso en mis labios. Empezó a quitarme el vestido con demasiada agilidad. Había quedado en ropa de encaje. Su mirada recorrió todo mi cuerpo y me observo como si fuera la escultura más perfecta que hubiera visto en su vida.
—Eres totalmente hermosa.
Sus labios no dejaban de besarme. Cada momento que me daba un beso hacía que mi cuerpo lo empezará a desear. Él se empezó a quitar la camisa, du torso era excitante y demasiado tentador. Su mirada maliciosa volvió a posarse en mí. Desabrochó su pantalón al quedar al descubierto, él no tenía pena y yo estaba que me moría. No es que nunca hubiera estado con un hombre, simplemente que el no era cualquier hombre.
—Te haré mía así no quieres. Entraré en ti y te haré pedirme más. Imploraras perdón pero aún así no accederé —susurró en mi oído—. Este será tu castigo honey.
No dije nada, solo lo observe y admire al hombre que tenía frente a mí. Quito mi sostén con brusquedad, sus manos tomaron mis pezones, luego sus labios los tomaron, su lengua jugaba con ellos haciendo que se pusieran duros y no me pudiera contener. Bajo mi encaje interior sus dedos se introducieron en mi parte caliente y excitada. Sus toques eran amables pero venían combinados con excitación. Jugo conmigo cuanto quiso. Estaba al borde de la excitación, ya no aguanta más este martirio.
—Por favor... Hazme tuya...
—Cálmate honey, es parte de tu castigo —siguió jugando con mi parte caliente y excitada. Si este era mi castigo era el peor de todos.
—Ya... —fue lo único que salió de mi temblorosa voz.
Me beso, abrió mis muslos a su antojo, vi sus rasgados ojos negros emanando malicia. Volvió a introducir su mano en mi parte caliente y débil, al hacerlo me arqué llena de excitación.
—¿Lista honey...? —asetí con la cabeza.
—¡Ahhhh!
Sentí un pequeño dolor lleno de pasión. Él empezó a moverse con lentitud haciendo que de mi boca salieran gemidos y no deseará que saliera de mí.
Me entregué de la forma más sincera y él me tomó de la forma más hermosa.
Harry:
Habíamos caído rendidos, su cabeza descansaba en el hueco de mi brazo. Mis labios besaron su cabeza y con un tono de voz dulce le susurré al oído:
—Te amo... honey. Descansa.
......................
[ Disfruten ❤️]
Es una linda novela.
Bastante bien lograda para ser la primera de la autora. La protagonista llega a exasperar a más de uno, pero esa es su personalidad.
¡Felicitaciones, estimada escritora!
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
(calló, verbo callar)
(votando: eligiendo)
🤦🏻♀️🤦🏻♀️🤦🏻♀️
😠😠😠
¡Acaba de sacarte a esa rémora de encima!
No dejes que te siga hablando al oído. Eso solo debe hacerlo el hombre al que aceptes como pareja.
¡Ve y acaba de una vez con todo el teatro y la manipulación de los Gabbana y los Ramsay!
Se sigue quedando a solas con Daniel. No escarmentó uon el mal rato que le hizo pasar Sofía en el crucero y ahora hace esto.
Es... ¡EXASPERANTE!
😠😠😠