Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.
Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.
Donde deberá elegir si...
¿Ser una heroína?
¿Ayudar a la maldición?
¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?
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Capitulo #19: Toxicidad
Gracias a mis nuevos compañeros de trabajo, pude tener más tiempo para descansar y hacer otras actividades que antes no podía hacer debido a la atención al cliente, como pintar las paredes.
—Koshi-san amará este color, hiciste un gran trabajo, Sydney
—Airis, aún no lo termino, y… hicimos trabajo, no olvides que tú también ayudaste
—Hicimos… eso es muy tierno de tu parte, pero solo soy una herramienta, Sydney, no una compañera
—No digas eso, eres más que una herramienta, digo… por algo… por algo ellos te repudian
—Su odio hacia mí no viene por eso, sino por simple instinto humano. Su instinto es repudiar lo desconocido más si eso puede dañar tu comodidad, el daño en la época moderna se traduce en el desempleo. Todos los humanos tienen ese instinto, incluso tú…
—Ahh, solo ten cuidado —respondí frustrada con un suspiro—
—Agradezco tu amabilidad, Sydney y antes de seguir conversando… has mejorado tu fluidez al conversar, al igual que tu ritmo cardíaco no es alto como suele ser, eso es un avance ¡Sigue así! Seguro y consigues amigos
—N-no… N-no tartamudeo por-por-porque… so-somos amigas ¿N-no? —dije con las mejillas ruborizadas mientras evitaba verla a sus grandes ojos color avellana—.
—¡Sí! Tienes razón. Somos amigas, así que puedes hablar con más confianza conmigo y contarme todo lo que te pasé por la cabeza
Al principio tener más tiempo para hacer otras cosas con ayuda de Airis, parecía un rayo de luz después de la tormenta, solo que mis compañeros terminaron complicando las cosas.
—¡¡Disculpa!! ¡¡Syd!! ¿Podrías darme una toalla? —preguntó la señorita Rika—.
—¿Qu-Qué? De-Debería ha-haber alguien atendiendo
—¡Hola! Señorita Makawa, mucho gusto, veo que ha adelgazado, se ve más hermosa
—Ay Airis, jaja, si hice lo que recomendaste, muchas gracias niña —respondió un poco avergonzada—.
—No me lo agradezca, jaja, quien me dijo que se recomendara fue Kairo-san
—Oh jaja, veo que Airis también fue programada con chistes
—No son chistes, Kairo-san es una gran amiga al igual que Sydney y usted
—Claro, claro, cariño jaja y Syd, niña, tienes a muchos clientes esperando en la caseta, deberías salir
—A-Airis, ¿Po-podrias atender a esas per-personas? Yo-yo iré a ha-hablar con los de-demás
—De acuerdo, aunque… necesitas que te diga algunas frases para regañar a empleados que son unos completos vagos
—N-no —dije agobiada—
A veces deseaba volver a estar sola trabajando en esos baños, era mejor eso a tener que hacerse responsable de personas que odiaban trabajar o que faltaban sin avisar antes. La más irresponsable de todos mis compañeros, era Mai Hoshino; Ella era una mujer de 36 años, con un extraño apetito por el alcohol, sus ojos siempre tenían ojeras, su ropa solía ser casi siempre un poco revelador.
—¡¡Ma-Mai!! —la regañé mientras la veía sentada fuera de los baños, con una botella de vino en sus manos—.
Mai volteó a verme con una sonrisa burlona, verle la cara no me causó más que enojo, no la soportaba, con esa sonrisa… no entendía siquiera por qué había venido a buscar trabajo aquí ¡Si no iba a trabajar! ¡Y me dejaba todo a mí!
—¿Qué quieres? No ves que estoy trabajando
—¡¿Tra-trabajando?! —tartamudeé—. ¡¿Po-por qué no es-estás en la ca-caseta?!
—¿Ah? Psh ¡Deja de molestar! Y vete….
—¡Vuel-vuelve a tu mal-maldito tra-trabajo! ¡¡Ya!!
—Que aburrida eres —se quejó antes de beber otra vez de su botella—. Qué desperdicio que tenga un lindo culo, deberías divertirte más
“Que repulsiva” pensé asqueada y arqueando las cejas por el asco
—Uy que carita pero ya que insistes —con su palma golpeó el suelo para que me sentara a su lado—. Solo sienta tu lindo culo aquí, y vamos a olvidarnos de toda esta mierda, solo deja que esa máquina haga todo el trabajo
—¿Qu-Qué? No
—Va —bufó—. Que amargada y aburrida, vamos ven y tómate una cerveza conmigo
—N-No, no me-me gusta, yo odio el al-alcohol
—Vamos, solo es una y jaja, seguro no te gusta porque no has tomado con amigos, mi amor
—¡Q-Que no!
—¡Vamos! Toma una cerveza
—¡Mai! —gritó Litzy mientras llegaba con una caja llena de alcohol— Mira lo que traje, jaja lo encontré en la esquina —añadió sentándose a un lado de Mai—.
—Mira, hasta Litzy va a tomar, ¡Ven con nosotros y deja ya el trabajo para después!
—Sí, Syd, no seas amargada y aguafiestas
—Pon tu culito aquí, vamos
—De-deja de ha-hablar así de mi culo, sabes que me in-incómoda, ya… —debido a la impotencia mis ojos se decoraron con lágrimas—. Y-Ya te di-dije que no —añadí incómoda—.
—¡Oye! ¡¿Qué mierdas te pasa?! ¡Te invito una puta cerveza y me rechazas!
—Syd, solo es una cerveza, tomate una y relájate
—Ya no sigas, Litz, es una perra amargada, siempre la invito una y me rechaza, es una pena que tenga ese culito lindo
—Syd, solo es una vamos, no seas amargada
—Es por eso que no tiene amigos, porque es una mala amiga. Normal que Peter falte seguido si con alguien tan amargado como ella, es hasta lo más lógico
Al escucharla agaché la cabeza dudando de mi misma, tal vez ella tenía razón… es posible que fuera una amargada. Tal vez… fui muy dura con ellos…
—¡¿Qué esperas?! —Mai me lanzó una piedra—. ¡Vete! Si no vas a tomar, amargada
—Syd…
—Ahm… Ehm —di un largo suspiro mientras me abrazaba a mí misma—. Es-esta b-bien, solo…
—Es mejor que regresen a sus puestos de trabajo —me interrumpió Airis mientras se acercaba a Mai—.
—Ugh, ya llegó la aguafiestas
—Mai, le pido que deje esa botella de vino ahora mismo o tendremos que despedirte
—¿Ah? ¡¡Una perra artificial como tú no puedes despedirme!!
—Puede que yo no, pero Sydney te despedirá
—Ella no me despedirá, ¡Porque ella no es una perra como tú!
Me volteó a ver con el ceño fruncido, su mirada me causó un horrible escalofrío en la espalda, estuve por negar con la cabeza cuando Airis me agarró de la mano. Su piel era suave y su mirada era tan cálida que relajó mi corazón al momento.
—Le aconsejo no amenazar a su superior
—¿O qué? ¿Que vas a hacer?
—Llamaré a la policía, ya que amenazar y tomar alcohol en lugares sagrados no es muy bien visto por las autoridades, tienen un minuto para levantarse y regresar a sus trabajos o me veré obligada a llamar a la policía
Gracias a Airis esos dos terminaron por regresar a sus puestos de trabajo, aunque ambos me miraron con desprecio el resto del día, y durante el resto del mes estuvieron evitando hablar conmigo o ignorándome.
Lo que me hizo pensar en lo que había hecho, me equivoqué al… regañarlos, debería haber sido más amable, ahora por mi culpa la zona de trabajo era incómodo para todos nosotros.
Me sentía bastante culpable por eso, además de que pensé mucho en lo que me dijo Mai, en qué no tenía amigos.
Mi última amiga, fue Yoko, aunque solo nos hubiéramos conocido por un corto plazo de tiempo, ella me ayudaba a olvidarme de todo y sin ella, me sentía muy sola.
Quería a alguien con quién hablar o con quien apoyarme y contarle cosas sin temer a preocupar a mis padres.