Una promesa difícil de llevar a cabo.
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TRATAR.
...GEORGE BECKER ...
-George, sabes que no cuestionó tus decisiones y acciones, siempre sabes lo que haces y dices, pero, tal parece, que esta ocasión no es así, y eso es de mi entera incumbencia e importancia.
-Este lugar me está cambiando…
-No, no mientas. El lugar no es el problema, el problema son tus heridas, las cuales no te empeñas en sanar. Te dejas dominar por el pasado, sueñas con cosas imposibles, y a raíz de eso, la señorita Owen está pagando las consecuencias. ¡¡Se supone que tienes que cuidarla, no lastimarla!!
-Anderson, lo sé …
-¡¡Pues se te está olvidando!! ¡Ella no es un juego, George!
-Te aseguro que no la veo como eso.
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...[DOS SEMANAS DESPUÉS]...
Estas semanas se han caracterizado por ser las más estresantes y frustrantes del mes, los motivos no serían relevantes para muchos, pero para mí son todo lo contrario.
La relación con mi subordinada está por los suelos. El plazo está a pocos días de vencer y todavía no he entablado ninguna palabra con ella. La empresa me está exigiendo mucho tiempo y no puedo concentrarme por estar pensando en cosas absurdas.
Así que, para librarme un poco de los pendientes, decidí que esta misma noche hablaría con la señorita Owen. Me llevé una gran sorpresa al saber que no se encontraba en su habitación, ya que estaba en un evento con mi hermano.
Pasadas tres horas después, la señorita finalmente regresó, y yo no pensé dos veces en tocar su puerta nuevamente.
- ¿Alondra, eres tú? ¿Podrías ayudarme con esto? – Habló desde el interior del baño.
- ¿Te divertiste con mi hermano? – Cuestioné estando sentado en la orilla de la cama.
-Señor, ¿Qué está haciendo aquí?
- ¿Te divertiste con mi hermano? – Volví a preguntar.
-Señor, retírese, estas no son las horas de hablar.
-Créeme que lo sé, por eso vine más temprano, pero resulta que no estabas.
- ¿Acaso está molesto porque salí? …
-Por supuesto, se supone que soy tu novio, debería de haber estado enterado. - ¡¿Qué estupideces estoy diciendo?!
- ¡Nuestro noviazgo es una mentira! Espere … ¿Está celoso?
-Sí, lo estoy. – No debo negarlo.
Salió del baño y mis ojos la escanearon de pie a cabeza. Ese vestido debió de ser la perdición de muchos en ese evento.
–Te ves sumamente preciosa. – Mis palabras la sonrojaron.
-No actué como si estuviera interesado en mí. Le pido que no me confunda.
-Eso es lo que menos quiero hacer. No eres un juego.
Me levanté y caminé hasta donde está.
-No puedo explicarte lo que está pasando con mis sentimientos, ya que aún no lo comprendo del todo. Solo sé que cuando te veo tengo ganas de besarte, acariciarte y protegerte, independientemente de la promesa que realicé. Estaría mintiendo si te digo que no siento nada cuando estoy contigo, así como también, de declararte un sentimiento de amor.
- ¿En pocas palabras?
-Me gustas, Evelyn. – Sonreí.
-Pero usted sigue interesado en su exesposa.
-No puedo negarte que la llegué amar, y demasiado, pero con todo lo que viví a su lado y ver en la persona que se convirtió, ese sentimiento ya no es el mismo. Rebeca poco a poco va quedando en el pasado.
-Entonces, - Sus manos se posaron en mi rostro y comenzó a acariciarlo. - ¿Podría tener la oportunidad de invadir su corazón?
Esas palabras no las esperaba.
-Tengo sentimientos por ti. – Dijo con lágrimas resbalando por sus cachetes.
-Evelyn, no sé qué responderte.
-No digas nada, solo permíteme darte un poco de mi amor, ayudarte a olvidarla.
¿Es normal sentir un dolor en el pecho? …
Se paró de puntillas y unió sus labios con los míos, en un beso que me brindó paz y dulzura durante el tiempo que duró.
Las palabras de Anderson vienen a mi mente, obligándome a pensar muy bien mi decisión.
- “No puedes seguir aferrándote a un imposible.”
- “Date la oportunidad de amar nuevamente.”
-Quiero intentarlo contigo. – No puedo creer lo que he dicho.
En sus ojos noté la alegría y en sus besos el cariño. Una cosa llevó a la otra, y ahora me encuentro preguntando esto:
- ¿Estás segura? Podemos solo dormir.
-No, por favor hazme tuya.
...MINUTOS DESPUÉS....
Inicié llenando de besos húmedos la zona de su cuello, hombro y clavícula. Su reacción fue instantánea, lo que me insinuó a seguir.
Al quitar su vestido, sus preciosos senos y pezones erectos, quedaron al descubierto. Mi lengua los saboreó sin dejar ni un solo espació, mis dientes dejaron marcas y mi boca los chupó con ansiedad.
Seguí bajando y me detuve en su centro, donde retiré esa tela que me impedía apreciar su anatomía. En el instante que sintió la punta de mi lengua, ella soltó un maravilloso gemido, que rápidamente opaco con su mano.
-No calles. – Pedí.
-No pasará nada si alguien se despierta, seremos la envidia de muchos. - Sonrió ante mi comentario.
Acomodó sus manos en mi cabeza y proseguí con mis movimientos.
Exploré y saboreé su interior sin ninguna restricción. Su clítoris terminó rojo e hinchado por las mordidas y chupadas. Mis manos se mantuvieron apoyadas de sus glúteos, los cuales recibieron fuertes nalgadas.
Evelyn no se reprimió en ocultar las sensaciones que le provocaba, y terminó por aclamar tan fuerte mi nombre y de llenarme la boca con su orgasmo, el cual bebí.
Me puse de pie y poseí sus labios con intensidad. Sus manos traviesas tocaron mi miembro y sintieron lo duro y listo que se encontraba.
-Ponte de espaldas contra esa pared e inclínate un poco. – Le ordené.
- ¿Va doler? – Preguntó con rojez.
-No, no lo haré bruscamente. – Mis palabras la calmaron. Se puso en posición, mostrándome sus pompas y ano.
Me quité las pocas prendas que me hacían falta, y antes de retirar el pantalón, saqué un preservativo del bolsillo. Abrí el sobre y acomodé muy bien el condón en mi pene. Me acerqué y continúe con lo restante.
Pasé varias veces la punta desde su clítoris hasta su ano, lo que sin duda la hizo sufrir y estimular aún más.
Lo acomodé y lo introduje lentamente, ya que es un poco grande y ancho. Sus manos reaccionaron apretando con fuerza unos tubos que se encuentran en la pared.
Acomodé una de mis manos en su cintura, y la otra la acerqué más a su centro, donde introduje dos de mis dedos y así comenzar con la penetración.
El resto se cuenta solo.
Una noche donde los gemidos no paraban, donde dos individuos exploraron todos los rincones del cuerpo del otro, donde un líquido transparente abundó y los condones escasearon.
Y, sobre todo, donde pude sentir algo más que solo sexo.
-Te amo, George. – Fueron las últimas palabras de Evelyn, antes de que el sueño la venciera.
Tomé una cobija y tapé nuestros cuerpos. La abracé y poco a poco me quedé dormido.
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A George se le olvidó lo que realmente venía hacer con Evelyn. 😴😴
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