Sinopsis: Enamorado de la mejor amiga de mi mamá
Kaleth Giraldo nunca imaginó que terminaría enamorándose de Estefanía Holguín, la mejor amiga de su mamá. Desde que era pequeño, la conocía como tía Estefanía, una mujer especial que siempre había estado presente en su vida. Sin embargo, los años pasaron y sus sentimientos comenzaron a cambiar, convirtiéndose en un amor que jamás pensó experimentar. Ahora, Kaleth tendrá que encontrar el valor para confesarle lo que siente, arriesgándose a cambiar la relación entre sus familias. Estefanía nunca imaginó que aquel niño que la llamaba tía crecería y la miraría con otros ojos. ¿Podrá el amor superar los prejuicios, las dudas y los secretos que amenazan con separarlos para siempre?
NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21: Un viaje lejos de mi Cali
###
Narrado por Kaleth Giraldo
Nunca pensé que llegaría el día en que tendría que despedirme de Cali de esa manera. Yo siempre había imaginado mi futuro aquí, terminando el colegio, saliendo con mis amigos y construyendo una vida al lado de Estefanía. Pero vea, parce, la vida a veces le cambia a uno los planes sin pedir permiso.
Desde que mi mamá me dijo que me iba para Tokio, la casa se convirtió en un lugar extraño. Casi no hablábamos y, cuando lo hacíamos, terminábamos discutiendo. Yo seguía dolido por la forma en que había echado a Estefanía, y ella seguía convencida de que mandarme lejos era lo mejor para mí.
La noche antes del viaje, estaba sentado sobre mi cama organizando la ropa dentro de la maleta. Tenía camisetas, pantalones, zapatos, mis documentos y algunas cosas que mi mamá había comprado para el viaje.
Miré mi habitación y sentí una tristeza horrible.
—Juepucha, ¿de verdad me voy? —murmuré.
Sobre el escritorio estaba una fotografía de Estefanía y yo. La había tomado el día de nuestro segundo aniversario, cuando ella sonreía mientras sostenía las rosas que le había regalado.
La agarré con cuidado y la guardé en el bolsillo de mi mochila.
No pensaba olvidarla. Ni por estar en Japón iba a dejar de amarla.
A eso de las cinco de la mañana, mi mamá tocó la puerta.
—Kaleth, levantate. Tenemos que salir para el aeropuerto.
—Ya voy, mamá.
Me duché, me puse ropa cómoda y bajé con mis maletas. Karol estaba en la cocina preparando café, pero ninguno de los dos tenía muchas ganas de conversar.
—¿Desayunaste? —me preguntó.
—No tengo hambre.
—Tenés que comer algo. El viaje es largo.
Me senté y acepté un poco de pan. Después salimos de la casa y nos subimos al carro.
Durante el trayecto hacia el aeropuerto, miré por la ventana. Reconocía las calles, los negocios que abrían temprano y las personas que caminaban rumbo al trabajo. Todo me parecía más bonito porque sabía que iba a dejarlo atrás.
—Mamá —dije después de un rato.
—¿Qué pasó, hijo?
—¿De verdad pensás que irme a Tokio va a solucionar las cosas?
Ella apretó los labios antes de contestar.
—Creo que necesitás una oportunidad para concentrarte en vos mismo.
—¿Y si yo no quería esa oportunidad?
Mi mamá guardó silencio.
No insistí. Ya habíamos hablado demasiado de lo mismo y no quería empezar otra pelea antes de subir al avión.
Cuando llegamos al aeropuerto, hicimos el registro del equipaje y revisamos los documentos. Yo estaba nervioso porque era la primera vez que viajaría tan lejos, a un país cuyo idioma apenas conocía.
Mientras esperábamos, saqué el celular y abrí la conversación con Estefanía.
Había escrito varios mensajes durante los últimos días, pero ninguno me había parecido suficiente para explicar lo que sentía.
Finalmente, escribí:
«Mi reina, hoy me voy para Tokio. No quería irme así, sin poder despedirme de vos como merecías. Te amo y no voy a olvidarme de nosotros. Ojalá algún día podamos hablar sin que todo termine en una pelea».
Lo envié y me quedé mirando la pantalla.
No recibí respuesta antes de que anunciaran el embarque.
Me despedí de mi mamá con un abrazo. Ella me acomodó el cuello de la chaqueta y me dijo que me cuidara.
—Estudiá, portate bien y aprovechá esta oportunidad, Kaleth.
—Lo voy a intentar, mamá.
Después agarré mi mochila y caminé hacia la puerta de embarque. Antes de entrar, miré hacia atrás. Mi mamá seguía allí, observándome.
Levanté una mano para despedirme y continué caminando.
El vuelo fue larguísimo. Durante las primeras horas miré por la ventanilla, escuché música y traté de dormir, pero mi cabeza no dejaba de regresar a Estefanía.
Pensaba en su abrazo, en sus lágrimas y en aquella última vez que me dijo que me amaba.
Me preguntaba dónde estaría, si habría conseguido un lugar donde quedarse y si también estaría mirando su celular esperando un mensaje mío.
Cuando finalmente llegué a Tokio, quedé impresionado. El aeropuerto era enorme, había letreros en japonés y en inglés, y escuchaba a la gente hablar un idioma que me parecía rapidísimo.
—Ve, parce, ¿y ahora cómo hago para entender todo esto? —murmuré, mirando los letreros.
Mi mamá había organizado mi alojamiento y los primeros trámites, así que seguimos las indicaciones para recoger las maletas y salir del aeropuerto.
Al subir al vehículo que nos llevaría al alojamiento, observé las calles iluminadas, los edificios altos y los trenes que pasaban a lo lejos.
Tokio era impresionante, sí, pero yo no sentía la emoción que había imaginado.
Me sentía lejos de todo lo que conocía.
Esa noche, después de instalarme, me senté junto a la ventana y saqué la fotografía de Estefanía.
—Te extraño, mi reina —susurré.
Entonces mi celular vibró.
Era un mensaje suyo.
«Kaleth, necesito contarte algo muy importante. Por favor, llamame cuando podás».
Me incorporé de inmediato y le escribí que estaba disponible.
Pero cuando intenté llamarla, no contestó.
Me quedé mirando su último mensaje, con el corazón acelerado y una sensación extraña en el pecho.
Yo acababa de llegar a Tokio creyendo que lo más difícil sería estar lejos de la mujer que amaba. Todavía no sabía que Estefanía tenía una noticia capaz de cambiar nuestro futuro para siempre.