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La Dama Doctora

La Dama Doctora

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Edad media
Popularitas:50.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Una brillante Doctora reencarna en el cuerpo de una delicada aristócrata. Para evitar un matrimonio forzado y seguir su pasión, decide estudiar medicina, desatando el escándalo.
Su padre la envía a prueba al Hospital Central bajo las órdenes del doctor más estricto del imperio. Él cree que es una noble caprichosa y la manda al peor pabellón para que renuncie.
Pero ella no le teme a la sangre, domina técnicas del futuro y está lista para demostrar que nadie maneja el bisturí mejor que ella.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Guardó las flores en su oficina, apoyándolas contra la pared junto a la ventana, y después de unos minutos se dirigió a la sala donde estaba la niña. Cuando entró, Emilian la miró de reojo, pero no dijo nada. Su expresión era seria, pero Elara notó que sus ojos se suavizaron ligeramente al verla.

Ella se colocó junto a él, y sin mirarlo, murmuró en voz baja:

—¿Ya se te pasó el berrinche?

Emilian giró la cabeza tan rápido que casi se lastima el cuello.

—¿Qué?

—Nada —dijo ella, con una sonrisa inocente—. Solo preguntaba si ya estabas listo para trabajar.

Él la miró con una mezcla de sorpresa y algo que parecía diversión contenida.

—Siempre estoy listo para trabajar.

—Claro —respondió ella, inclinando la cabeza—. Por eso te fuiste tan rápido antes. Muy profesional.

Emilian abrió la boca para responder, pero no encontró las palabras. Era la primera vez que veía a Elara con ese tono, y no sabía cómo reaccionar.

Ella se giró hacia la niña, ignorándolo por completo.

—Bueno, ¿qué hacemos ahora?

Emilian la observó durante unos segundos, y luego soltó un suspiro que era más una rendición que una risa.

—Ahora... seguimos trabajando.

Elara sonrió sin mirarlo.

—Eso esperaba.

Horas después, la niña empeoró. Su fiebre subió, su respiración se volvió más débil, y su piel adquirió un tono grisáceo que hizo que Elara sintiera un escalofrío recorrerle la espalda.

—Está empeorando —dijo, con voz tensa mientras tomaba su pulso—. No es una neumonía. Es otra cosa.

Emilian la observaba con el ceño fruncido, sus dedos moviéndose con rapidez alrededor de la niña, tocando, palpando, buscando respuestas donde no las había.

—¿Qué ves? —preguntó, con una urgencia que apenas controlaba.

Elara cerró los ojos un momento, y su mente viajó a su vida anterior. Había visto casos así. Niños con fiebres que no bajaban, con dificultad para respirar, con manchas rojizas en la piel que aparecían y desaparecían.

—Puede ser fiebre reumática —dijo en voz baja, abriendo los ojos—. O algo parecido. Una inflamación en el corazón o las articulaciones. Necesitamos tratar la inflamación, no la infección. Los antibióticos no van a funcionar si su cuerpo está atacándose a sí mismo.

Emilian la miró con una mezcla de sorpresa y admiración.

—¿Y cómo haces eso?

—Reduciendo la inflamación. Usando medicamentos que alivien el sistema inmunológico, no que lo ataquen.

Elara escribió algo en un papel, con mano rápida y segura, y se lo entregó.

—Necesitamos esto. Hay una planta que crece en las afueras de la ciudad. Tiene propiedades antiinflamatorias. Si podemos conseguirla, podría ayudar.

Emilian lo leyó y asintió, guardando el papel en su bolsillo.

—Lo conseguiré. Personalmente.

Al salir, la miró por encima del hombro.

—¿Cómo sabes esas cosas?

Ella no respondió. Solo sonrió con cansancio, con los dedos aún temblorosos por la urgencia.

—No importa. Ahora céntrate en la niña.

De vuelta en su oficina, Elara encontró una carta nueva sobre su escritorio. Kael no se rendía. Esta vez, no la abrió. La dejó sobre la mesa, mirando el sobre con los dedos manchados de tinta y el corazón dividido. Sabía que tenía que poner límites. Sabía que si seguía permitiendo que Kael se acercara, las cosas se complicarían. Pero también sabía que no podía evitarlo. Suspiró y guardó la carta en un cajón, cerrando la llave con un movimiento brusco. Otro día, pensó, apoyando la frente contra la madera fría. Cuando todo esto termine.

La niña se recuperó. Fue lento, casi imperceptible al principio. La fiebre bajó un grado. Luego otro. La respiración se volvió más regular, más profunda. Las pequeñas manos que antes se aferraban a la manta con desesperación ahora descansaban tranquilas sobre el pecho. La madre lloró de alegría cuando la vio abrir los ojos y sonreír débilmente.

—Gracias —dijo, abrazando a Elara con una fuerza que la sorprendió—. Gracias, gracias, gracias.

Emilian, que estaba al fondo de la sala, observaba la escena con una expresión que mezclaba admiración y algo más. Algo que Elara no lograba descifrar. Cuando la madre se fue con su hija, Elara se apoyó contra la pared, agotada. El cansancio se apoderaba de sus huesos como una manta pesada.

—Lo hiciste bien —dijo Emilian, acercándose.

—Lo hicimos bien —corrigió ella, sin levantar la vista.

Se quedaron en silencio un momento. La noche se había cerrado sobre el hospital, y el pasillo estaba vacío, iluminado solo por la luz tenue de las lámparas de aceite.

—Elara —dijo él, con voz más baja.

—Sí.

—Lo siento. Por lo de antes. Por Kael. No debería haber reaccionado así.

—No importa.

—Sí importa. —Emilian la miró a los ojos, y en ellos había una honestidad que dolía—. No quiero que pienses que no confío en ti. Porque sí. Confío en ti.

Elara sintió que las palabras se le escapaban, que el aire se volvía más denso.

—Emilian... no necesito que te disculpes. Solo... necesito entender qué está pasando.

Él la miró, y por un instante, todo lo demás desapareció. No había hospital, ni pacientes, ni reglas. Solo ellos dos, en un pasillo vacío, con el peso de lo que no se atrevían a decir.

—Yo tampoco lo sé —admitió, con la voz quebrada—. Pero estoy aquí. Y no pienso irme.

Elara sintió un nudo en la garganta.

—¿Y si esto es un error?

Emilian sonrió, una sonrisa cansada pero sincera, que iluminó su rostro de una forma que Elara no había visto antes.

—Entonces será el mejor error de mi vida.

Elara rió, y él rió con ella, y el sonido de sus risas llenó el pasillo vacío.

—Eso fue muy cursi.

—Lo sé. —Se encogió de hombros con una naturalidad que la desarmó—. La próxima vez intentaré ser menos cursi.

—No prometas lo que no puedes cumplir.

Emilian la miró, y en sus ojos había algo que hacía que todo el cansancio valiera la pena.

—Buenas noches, Elara.

—Buenas noches, Emilian.

Se separaron, pero ambos sabían que algo había cambiado. Y que nada volvería a ser igual.

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1
Mirta Vega
linda historia , cuando vuelves a actualizar
Mitsuki G
Ese Kael sigue igual de necio y es un malagradecido ya que está Elara salvo a su hermano y no la respeta y no dudo que ahora no lo logró por las buenas intente comprarla con su familia de Elara sobre todo su madre que la quiere casada de muñeca de porcelana pero tendrá un respiró ayudando en ese pueblo
Mitsuki G
Estoy algo confundida yo recuerdo que Emilian sabía que era una noble que pensó que solo iba estar interesada por poco tiempo pero le demostró que lo debe de juzgar y ahora parece que no sabía bueno no sabía su rango pero si que era noble pero ahora la pareja está bien el dilema de la madre de Elara que le urge venderla aunque sean nobles menores si acepta a Emilian
julietha galiano: pues si, pero de pronto penso que era una noble del rango que le sigue a los plebeyos tal vez
total 1 replies
Mitsuki G
jeje está Elara al parecer se olvidó que Emilian sabía que era una noble por eso la subestimó al inicio y ahora solo juega con ella ya sabe que fue ella
Mitsuki G
Parece que la madre está desesperada que su hija se case ya lo arruinaron con alguien que no la veía como mujer quedando ella mal y ahora eso en verdad le urge que busca lo más bajo que es conde falta que busque un barón y está Elara debería dejar su miedo como dice no importa lo que diga así puede seguir con lo suyo solo decirle las cosas a quien le importa que es Emiliano
amalia aguilar
Muy buen comienzo
Brenda Angulo
Más capítulos porfa 🤭👏
Aurora
Uichh este kael es un incordio y me late que va a generar muchos problemas para Elaea y el doctor 😮‍💨😮‍💨😮‍💨
Carmen Mena
Kael, eres incapaź de aceptar un NO, no me gustas, no quiero tener una relación contigo, solo eres un paciente.
Carmen Mena
gracias por los capítulos autora
Elizabeth Yepez
ese Karl que hombre más antipatico
Elizabeth Yepez
que bello
Elizabeth Yepez
no entiendo cuál es el problema que sepan que es doctora
Ana Parra
Emilian sabe la verdad y solo espera que sea ella quien se lo diga y se divierte poniéndola nerviosa con tantas preguntas🙊
Sandra Garnica
Elara debería decirle quien es😤 no veo el problema, además después va hacer peor😒
Sandra Garnica
Elara le está demostrando que no es ninguna niña bonita que viene a estar de adorno😏 ella viene a demostrar de lo que es capaz y la subestiman por ser una señorita de la noblesa💪💪💪
Sandra Garnica
Que bonito que un Dr sea realmente asi😊 qué no les importe ensuciarse por salvar a otros y aunque los hay son demasiado pocos😓
Sandra Garnica
Ojalá que la "protagonista" no sea una arpia que solo busca escalar y le rompa el corazón a Lu😤 aunque no creo que Ela se quede quieta 😅
Guadalupe Flores
Ya me confundí con eso. Emilian si sabe quien es el resto del personal no
Guadalupe Flores
De que se esconde el sabe que es noble y de que familia proviene
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