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Entre Nosotros

Entre Nosotros

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Yaoi / Romance / Completas
Popularitas:875
Nilai: 5
nombre de autor: Leamsi Espinoza

En la Facultad de Mecatrónica de Seúl, el amor está estrictamente prohibido por la competencia. Seo-jun (Líder del Grupo A) y Min-jae (el genio del Grupo B) son rivales declarados ante el mundo, pero amantes en secreto. Cuando el comité escolar manipula sus calificaciones para separarlos y obligarlos a competir por una beca única a Alemania, una red de secuestros y corrupción sale a la luz. Decididos a destruirlos, caen en una emboscada donde la Directora de la facultad les apunta con un arma. En un segundo de desesperación, Jae recibe una bala para salvar a Jun. ¿Podrá su amor sobrevivir a la muerte?
¡Descubre este apasionante thriller universitario lleno de romance, hackeos y traición!

NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Calibración De Destinos (TEMP 2)

El inicio del nuevo semestre en la facultad de ingeniería trajo consigo un cambio drástico en el clima. Los días cálidos, el cielo despejado y la brisa libre del viaje de fin de semestre a la playa de Hyeopjae, en la isla de Jeju, habían quedado atrás. Aquellos atardeceres caminando descalzos sobre la arena blanca de Jeju se sentían ahora como un sueño lejano, reemplazados por una mañana gris, fría y una llovizna persistente que golpeaba los ventanales de los laboratorios pesados en Seúl. Para Min-jae, el regreso a la rutina universitaria se sentía como la activación de una cuenta regresiva que amenazaba con hacer estallar su sistema operativo interno.

A las siete y media de la mañana, Jae se encontraba solo en los baños de la planta baja del edificio de mecatrónica. Se apoyaba con ambas manos en el borde de mármol del lavabo, mirando su propio reflejo en el espejo. Tenía unas ligeras ojeras debido a las pocas horas de sueño de la última semana.

Con los dedos temblorosos por los nervios, abrió el cierre de su mochila y sacó un sobre de papel membretado que había mantenido oculto durante todo el mes de vacaciones. Desdobló el documento impreso, clavando la vista en las palabras que ya se sabía de memoria: Instituto Tecnológico de Múnich, Alemania. Estancia de Investigación en Robótica Avanzada. Cupo disponible: 1.

Jae soltó un suspiro pesado. No le había dicho una sola palabra a Seo-jun en todo el verano. Cada vez que Jun lo llevaba a pasear o lo abrazaba contra su pecho con tanta ternura en la cama del departamento, Jae sentía una punzada de culpa corrosiva. No era por orgullo; era por miedo. Tenía pánico de que si Jun se enteraba de que solo había un lugar, decidiera sabotear su propio promedio o rechazar la oportunidad de su vida solo por no separarse de él. Jae amaba tanto a Jun que no soportaría ser el obstáculo en su brillante futuro.

El crujido de la pesada puerta rompiendo el silencio hizo que Min-jae guardara el documento de un tirón en la mochila, cerrando el cierre rápidamente.

A través del espejo, vio la silueta alta, imponente y reconfortante de Seo-jun. Jun vestía una sudadera gris oscuro de cuello alto que resaltaba sus hombros anchos y sus habituales jeans negros. En cuanto vio que el baño estaba completamente desierto, la seriedad de su rostro se transformó en una sonrisa suave, llena de esa calidez que solo le mostraba a él.

Antes de que Jae pudiera dar un paso, Jun acortó la distancia con dos zancadas largos, atrapando a Min-jae por la cintura para pegarlo a su pecho, acorralándolo con dulzura contra la barra de los lavabos.

—Te tardaste demasiado en la entrada, Jae —murmuró Jun con una voz ronca y suave, hundiendo el rostro en su cuello, respirando su aroma mientras sus manos acariciaban sus caderas por encima de la chamarra—. Pasamos todo el verano juntos y ahora que regresamos a la facultad quieres que actúe como si fuéramos dos extraños. No puedo estar en el mismo edificio que tú y no tocarte.

Min-jae sintió que el corazón se le aceleraba, el alivio de tenerlo cerca chocando de frente con la culpa de su secreto. Estiró las manos y rodeó el cuello de Jun, hundiéndose en su abrazo.

—Jun... estamos en la facultad, alguien puede entrar —susurró Jae, aunque escondió el rostro en su pecho, buscando su calor—. Además, la clase de Robótica Avanzada del profesor Andrés empieza en cinco minutos.

—Que entren —respondió Jun con una sonrisa baja antes de unir sus labios en un beso pausado, profundo y lleno de un amor tan real que le oprimió el pecho a Jae. Jun lo besaba con paciencia, saboreándolo, pero al separarse, sus ojos oscuros y analíticos escanearon la mirada esquiva de Jae—. Estás tenso. Tu mente está en otra parte hoy. Desde que llegamos al campus estás evitando mirarme fijamente. ¿Qué te pasa?

—No es nada, Jun. Solo... nervios por las nuevas materias —mintió Jae, dándole un último beso rápido en la mejilla antes de soltarse—. Vamos a clase, no quiero que nos pongan retraso.

Caminaron juntos por el pasillo, con los dedos entrelazados firmemente, y se acomodaron en la banca central del laboratorio. A las ocho en punto, el profesor Andrés entró al aula, encendiendo el proyector principal.

—Bienvenidos al curso de Robótica Avanzada, jóvenes —comenzó el profesor—. Este semestre la facultad tiene un convenio de excelencia. El Instituto Tecnológico de Múnich, Alemania, nos ha otorgado una sola plaza de estancia de investigación con beca completa. El sistema elegirá estrictamente al alumno que termine el semestre con el promedio más alto en los proyectos de simulación pesada. Los dos candidatos que cumplen con los requisitos de preselección ya recibieron la notificación por correo el mes pasado: los jóvenes Seo-jun y Min-jae. Esta vez no habrá trabajo en equipo. Uno de ustedes dos se va a Alemania.

El aula estalló en murmullos. Min-jae sintió un vacío helado en el estómago, bajando la mirada.

A su lado, Seo-jun se quedó completamente estático. Sus ojos oscuros pasaron de la sorpresa a una profunda herida emocional. Jun no pensó en la competencia; pensó en el silencio de Jae. Su novio, la persona en la que había depositado toda su confianza tras los errores del pasado, le había ocultado algo tan grande durante todo el verano. La traición del co-capitán en la preparatoria dolió por dinero, pero el silencio de Jae dolió en el alma.

Durante las dos horas de clase, el ambiente fue asfixiante. Jun no programó con furia, sino con una concentración triste y distante, sin mirar a Jae ni una sola vez. En cuanto el timbre anunció el final de la sesión, Jun guardó sus cosas en silencio, tomó a Jae suavemente pero con firmeza de la muñeca y lo guió hacia el laboratorio de control numérico, que estaba vacío.

Jun cerró la puerta de metal y se giró. No hubo empujones rudos. Simplemente se apoyó contra la mesa de trabajo, mirando a Jae con los ojos empañados por una mezcla de tristeza y frustración.

—¿Por qué no me lo dijiste, Jae? —preguntó Jun, su voz rompiéndose sutilmente, perdiendo toda su postura imponente—. Tenías el correo de Alemania desde hace un mes. Pasamos noches enteras hablando del futuro en el departamento... ¿Por qué me lo ocultaste? ¿Acaso no confías en mí?

A Min-jae se le rompió el corazón al ver la vulnerabilidad de su novio. Las lágrimas que había retenido finalmente rodaron por sus mejillas. Dio dos pasos hacia él, tomando las manos de Jun entre las suyas.

—No es que no confíe en ti, Jun... es que tenía pánico —confesó Jae con la voz rota—. Tenía miedo de que si te lo decía, decidieras no esforzarte al máximo para dejarme el lugar a mí. O que yo hiciera lo mismo por ti. Solo hay un cupo, Jun. Irse a Alemania significa separarnos por un año. Te amo tanto que el simple pensamiento de estar lejos de ti me paraliza el sistema, pero tampoco quiero ser la razón por la que dejes pasar una oportunidad tan grande.

Al escuchar la confesión, el enojo de Jun se disolvió por completo, reemplazado por un amor tan profundo que le dolió el pecho. Entendió que el silencio de Jae no venía del egoísmo, sino de un deseo desesperado de protegerlo. Jun estiró sus brazos y jaló a Jae hacia su pecho, abrazándolo con una fuerza inmensa, enterrando el rostro en su cabello.

—Eres un idiota, Min-jae —susurró Jun, con la voz ronca por la emoción, acariciando su espalda—. Nunca vuelvas a ocultarme algo así por miedo. Nuestro amor no es tan débil como para romperse por unos miles de kilómetros de distancia. Si nos amamos, podemos con Alemania y con lo que sea.

Jae se separó un poco, limpiándose las lágrimas, mirándolo con devoción—. Entonces... ¿qué vamos a hacer?

Jun le sonrió con una ternura infinita, acunando su rostro con ambas manos y dándole un beso dulce, suave y reconfortante en los labios—. Vamos a hacer las cosas bien. Vamos a competir de forma justa. Ninguno de los dos se va a contener en los laboratorios; vamos a dar el cien por ciento, respetando la inteligencia del otro, como los grandes rivales que éramos, pero con el amor que nos tenemos ahora.

—¿Y qué pasará con el que gane? —preguntó Jae, con una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios.

Jun soltó una risa baja, sus ojos brillando con ese toque pasional tan suyo, pero lleno de dulzura—. Vamos a hacer un trato. Es un megaproyecto largo. Cada semana, el que tenga la mejor calificación en la simulación, tendrá el derecho de consentir al otro. El que pierda esa semana, se entregará por completo en la cama, dejando que el ganador lo llene de amor, lo mime y lo cuide toda la noche para sanar el estrés de la competencia. Sin rudezas, solo tú y yo demostrándonos cuánto nos pertenecemos. Y al final del semestre, el que gane la beca... se encargará de amar al otro con tanta intensidad que la distancia en Alemania ni siquiera se sienta. ¿Aceptas el trato, Jae?

Min-jae sintió un calor hermoso expandirse por todo su cuerpo, el miedo al futuro transformándose en una fuerza absoluta. Enredó sus brazos alrededor del cuello de Jun, uniendo sus labios en un beso apasionado, tierno y sellado con una promesa inquebrantable.

—Acepto el trato, Seo-jun. Prepárate, porque no te voy a dejar el camino fácil en la computadora.

—Eso espero, Jae —gimió Jun contra sus labios, pegando sus cuerpos en un abrazo cálido que desafiaba a la tormenta exterior—. Porque ya me muero de ganas de tenerte en mi cama esta noche, celebrando nuestro primer diseño.

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Sigma rd
realmente no entendí mucho, me parece que hay muy poco enemys y demasiado to lovers en el primer capítulo, no esperaba que el ambiente cambiara en tan solo unos párrafos
Leamsi Espinoza: quise enfocar su 'rivalidad' en el orgullo y la competencia, más que nada por el deseo de jun de 6 años jaja, pero conforme avanza la historia se explica que solo era orgullo de ambos, por eso no profundizó ese punto, pero muchas gracias 🥰
total 1 replies
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