Esta vez, tratare de darles algunas ideas al final de cada capítulos espero que mi regreso y estas nueva novela les guste, ya que estuve ausente por temas personales y médicos, un abrazo y un saludo a todas mis seguidoras...
NovelToon tiene autorización de ana19 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
21
El jardín permanecía completamente en silencio.
Valery seguía de rodillas sobre el césped, observando sus propias manos con la respiración agitada.
No comprendía qué acababa de suceder.
No había pronunciado ningún hechizo.
Ni siquiera sabía utilizar magia.
Entonces...
¿Cómo había desaparecido Julián?
Levantó lentamente la mirada hacia las hadas.
Todas permanecían en silencio.
La pequeña ninfa dio un paso al frente.
Sus ojos reflejaban una mezcla de alegría y preocupación.
—Emperatriz...
Valery negó varias veces con la cabeza.
—¿Qué fue eso...?
Su voz comenzó a quebrarse.
—¿Qué hice?
La anciana ninfa apareció caminando entre los árboles.
Nadie la había visto llegar.
Las demás criaturas inclinaron inmediatamente la cabeza.
—No fue usted.
Respondió con tranquilidad.
Valery la observó confundida.
—Entonces... ¿quién fue?
La anciana sonrió con dulzura.
Después levantó lentamente una mano y la colocó sobre el vientre de la joven.
Valery abrió los ojos con sorpresa.
—La vida que lleva dentro.
El mundo pareció detenerse.
Valery retrocedió un paso.
—¿Qué... dijo?
La anciana volvió a sonreír.
—Hace varias semanas la naturaleza comenzó a cambiar.
Los bosques florecían antes de tiempo.
Los animales abandonaban su miedo.
Las hadas y las ninfas sentimos una presencia nueva.
Una vida.
Valery llevó ambas manos hasta su vientre.
Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
—¿Estoy...?
La pequeña ninfa asintió lentamente.
—Sí.
Está esperando un bebé.
La joven permaneció inmóvil.
No sabía si llorar o sonreír.
Su mente recordaba el momento en que Valek sostuvo su mano frente al portal.
Las veces que prometió protegerla.
Y ahora...
Había una pequeña vida creciendo dentro de ella.
La anciana volvió a hablar.
—Pero no será un niño cualquiera.
Las hadas intercambiaron miradas.
—Lleva la sangre de un emperador demonio...
Continuó la anciana.
—Y la de un antiguo dragón.
Valery respiró con dificultad.
—¿Un... dragón?
—Sí.
La unión de ambas sangres jamás había dado origen a una nueva vida.
Hasta ahora.
La pequeña ninfa bajó la mirada.
—Por eso la naturaleza le juró lealtad.
No era solo para protegerla a usted...
También protegíamos al pequeño heredero.
Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Valery.
Sin darse cuenta sonrió.
Apoyó ambas manos sobre su vientre.
—Nuestro bebé...
Susurró.
Muy lejos de allí...
Las montañas del norte se habían convertido en un campo de batalla.
Valek luchaba contra decenas de demonios que protegían a Draven.
Su espada atravesaba enemigos uno tras otro.
Pero su primo seguía sin aparecer.
Kael terminó de derrotar al último enemigo que tenía enfrente.
—¡Majestad!
Antes de poder acercarse...
Valek se detuvo de golpe.
Su corazón comenzó a latir con fuerza.
Aquella sensación...
Era diferente.
No era miedo.
No era dolor.
Era una inmensa energía que recorrió todo su cuerpo.
Tan intensa que incluso los demonios del campo de batalla dejaron de pelear durante unos segundos.
Al mismo tiempo...
Muy lejos de allí...
Draven levantó lentamente la cabeza.
Una sonrisa apareció en su rostro.
—Así que finalmente despertó...
Sus ojos brillaron con ambición.
—Ahora lo entiendo todo.
Volvió la mirada hacia el horizonte.
—No buscaban proteger a Valery...
Buscaban proteger a quien lleva dentro.
Valek apretó con fuerza el mango de su espada.
Él también lo había sentido.
Algo relacionado con Valery acababa de cambiar para siempre.
Sin importar el costo...
Debía regresar.
Pero Draven apareció finalmente frente a él.
—¿Ya quieres huir?
Valek desenvainó nuevamente su espada.
—Quítate de mi camino.
Draven sonrió.
—No hasta terminar esta guerra.
Y el cielo comenzó a oscurecerse.
Miles de demonios surgieron entre las montañas.
Los ejércitos chocaron una vez más.
La guerra había comenzado.
En el Imperio del Sol...
La noticia del ataque de Julián aún no terminaba de ser controlada cuando una explosión sacudió el ala norte del palacio.
Las ventanas estallaron.
Los soldados corrieron inmediatamente.
Una mujer vestida completamente de negro atravesó el humo con una velocidad imposible para un ser humano.
Sus ojos plateados recorrieron el lugar.
—¿Dónde está la emperatriz?
Hugo apareció inmediatamente con la espada desenvainada.
—No darás un paso más.
La mujer apenas movió una mano.
Una enorme onda de choque lanzó al príncipe varios metros.
Su espada cayó al suelo.
La sangre comenzó a correr por uno de sus brazos.
—Qué estorbo.
La pequeña ninfa apareció frente a la escalera.
Las hadas comenzaron a rodearla.
—No pasarás.
La mujer soltó una risa.
—Así que ustedes también la encontraron.
Observó fijamente a la ninfa.
—¿De verdad piensan proteger a esa criatura?
La anciana dio un paso al frente.
—No permitiremos que le hagan daño.
La desconocida sonrió con frialdad.
—Entonces son unas ingenuas.
Señaló hacia la habitación donde estaba Valery.
—Ese bebé no traerá paz.
Traerá el fin de todos los imperios.
Las hadas reaccionaron inmediatamente.
Decenas de pequeñas luces formaron una barrera.
La ninfa atacó primero.
La mujer respondió con una espada cubierta por una extraña energía oscura.
El combate comenzó.
Mientras tanto...
Zafar entró corriendo en la habitación.
—¡Emperatriz!
Valery se levantó de inmediato.
—¿Qué sucede?
—No hay tiempo para explicaciones.
Tomó suavemente su brazo.
—Debemos salir de aquí.
Valery miró por la ventana.
Podía escuchar los gritos.
El choque de las espadas.
Las explosiones.
Si permanecía allí...
Toda su familia seguiría siendo un objetivo.
Apretó instintivamente una mano sobre su vientre.
—No...
Susurró.
—No permitiré que nadie más muera por mi culpa.
Zafar comprendió su decisión.
Asintió en silencio.
Los dos abandonaron la habitación por un antiguo pasadizo secreto mientras la ninfa y las hadas continuaban enfrentándose a la misteriosa mujer.
Al salir del castillo, el elfo condujo a Valery hacia un sendero oculto entre las montañas.
Ella observó el bosque que se alzaba frente a ellos.
Era un lugar oscuro.
Antiguo.
Cubierto por enormes árboles que apenas dejaban pasar la luz.
Zafar habló con seriedad.
—Bienvenida al Bosque Oscuro.
Muy pocos conocen este lugar.
Y aún menos logran salir de él.
Valery respiró profundamente mientras protegía su vientre con ambas manos.
Sin saberlo...
Cada paso que daba hacia aquel bosque la acercaba al verdadero origen del poder que llevaba dentro... y también al destino que cambiaría para siempre la historia de demonios, dragones y humanos.