Para el mundo, Ada Medina de 35 años es una ingeniera en sistema muy exitosa en un campo dominado por hombres, pero para su familia, es solo la hermana que nunca superó a su amor de la infancia Sebastián Hernández, sin embargo, bajo la sombra de la etiqueta de “pagafantas” que su hermana Victoria con malicia se encargó de difundir, la realidad es que Ada guarda un secreto.
Desde hace años Ada vive un romance clandestino con Damián Hernández un valiente bombero de 37 años, y hermano mayor de Sebastián.
Al ser ambos los eternos postergados y los “segundos” de sus respectivas familias, han preferido mantener en secreto su “vínculo” bajo la imagen de una simple amistad para evitar el estallido de conflictos muy dolorosos.
Pero el silencio tiene un límite y Ada está a punto de demostrar que no es el plan B de nadie, y que el amor de su vida siempre estuvo ahí, esperando el momento adecuado para salir a la luz.
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Capítulo XXI: Prioridades
El silencio de la casa se rompió debido a los gritos de Mónica, Gerardo por su parte se cubrió los oídos con su almohada y volvió su cuerpo hacia la pared, su conversación con Don Aurelio fue muy tensa y tuvo que derramar un par de lágrimas para conmover a su padre.
Mateo por su parte ignoró el escándalo no sin antes pensar que Ada era muy genial, pero sabía que si se mostraba muy feliz tendría problemas con su madre.
Solo Victoria le siguió el juego a Mónica, odiaba a Ada porque a pesar de su belleza y ser del grupo de los populares, su media hermana no solo era inteligente, sino que las personas la respetaban, incluso había quienes la admiraban, su único punto débil era Sebastián y ese fue el motivo para que lo persiguiera activamente hasta conquistarlo.
—¿Qué significa esto, mamá? —exclamó Victoria, arrebatándole la nota a Mónica—¿Cómo es posible que esa estúpida no necesite presentar el examen?
Victoria leyó la nota, y no paraba de gritar, patalear y armar un berrinche, arrojando sus apuntes de estudio al suelo, y la furia que sentía la carcomía por dentro al entender que su odiosa hermana, desde el principio de todo, les había visto la cara de tontos a todos ellos.
—¡Cálmate, Victoria, no hagas este ridículo! —le advirtió Mónica, tomándola de los hombros—Necesitas recuperar el control si quieres estar en buenas condiciones para presentar tu prueba mañana.
A pesar de sus exigencias, Mónica lo menos que sentía en ese momento era calma, porque la idea de que Ada no solo no necesitaba presentar el examen, sino que ya había sido admitida en su universidad soñada la enfurecía.
Revisó nuevamente la habitación y no encontró esos documentos y se preguntó si los tenía con ella, y esta era cierto porque Ada descubrió que Mónica no solo era intrigante sino una mujer sin escrúpulos que no respetaba la privacidad ajena.
Mientras el caos y los gritos se escuchaban en la casa de los Medina debido a su desaparición, el autobús donde viajaba Ada llegaba al terminal en la ciudad de su destino.
Ada bajó del bus con mucha calma, caminó hacia la salida y tomó un taxi que la llevara a un hotel de la zona, porque necesitaba descansar un poco, quitarse el cansancio del viaje de su cuerpo y arreglarse adecuadamente antes de presentarse en el cuartel general para la ceremonia de condecoración y graduación de Damián.
Ada llegó se registró en el hotel, y decidió dormir unas horas y mientras la casa de la familia Medina estaba en medio de un drama ella dormía plácidamente.
En el Lugar donde se presentarían las pruebas de admisión, en medio del bullicio de los estudiantes que repasaban a última hora, Sebastián permanecía de pie, estirando el cuello para buscar a Ada entre la multitud.
—Tienes que brillar hoy, hijo —le dijo Pamela, acomodándole con rigidez el cuello de la camisa—Mantén la calma, sé perfectamente de lo que eres capaz.
—Ya lo sé, mamá… Me lo has repetido unas diez veces el día de hoy.
Sebastián estaba muy estresado debido al estricto castigo de Pamela, y se dio cuenta de que tenía una semana entera sin ver a Ada, y una parte de él, muy a su pesar, la extrañaba un poco además que estaba tan acostumbrado a su presencia que la consideraba como su posesión.
De pronto, el auto de la familia Medina se detuvo en la entrada, y el corazón de Sebastián dio un vuelco y una parte de él se emocionó, convencido de que Ada como siempre bajaría del vehículo con una actitud de resignación y necesitando de su apoyo.
Sin embargo, se llevó una gran decepción porque del automóvil solo descendió Victoria, evidentemente malhumorada, y al verla sola, Sebastián asumió lo peor, y una retorcida oleada de satisfacción lo invadió y asumió que Mónica y Victoria finalmente habían tenido éxito en su plan de sabotaje.
—¿Dónde está Ada? —le preguntó a su novia en voz baja en cuanto se acercó.
Victoria se cruzó de brazos, puso los ojos en blanco, y soltó un bufido, negándose a darle explicaciones, para Sebastián ese silencio fue la confirmación de que habían hecho algo para hacer que ella perdiera el examen.
—No te atrevas a mencionar su nombre—masculló Victoria entre dientes.
Al escuchar sus palabras Pamela estaba horrorizada porque Ada era una excelente alumna y esta arpía y su madre había saboteado su acceso a la universidad, aumentando el desagrado que ya sentía hacia Victoria.
—Le hablo más tarde, entonces —respondió Sebastián con estudiada indiferencia.
Sebastián lejos de preocuparse por el futuro de Ada, se dijo a sí mismo que no pasaba nada y que luego de terminar la prueba iría a su casa para consolarla, le diría que con sus excelentes promedios de la secundaria aún podía acceder a una universidad local, y en su mente eso era perfecto sin importar que no era lo que quería, ni la carrera de alto nivel que ella tanto deseaba, al menos así podrían estar juntos al final.
Aunque por supuesto todo era bajo sus propios términos, saldría con Victoria y una vez que él decidiera terminar su relación, Ada volvería a ocupar su lugar como la eterna enamorada que él creía que le correspondía.
Damián, a pesar de la firme promesa que Ada le había hecho por teléfono, intentaba no alimentar falsas expectativas, toda su vida se había acostumbrado a ocupar un segundo plano, a ser el hijo menospreciado por sus padres y el eterno contraste con el “perfecto” Sebastián.
Por años aprendió a no esperar que nadie lo convirtiera en su prioridad, por eso, no quería hacerse ilusiones que después pudieran transformarse en una dolorosa decepción.
Frente al espejo de su habitación, se colocó el uniforme de gala de la academia con mucha pulcritud, ajustó los botones, se acomodó la chaqueta, y al mirar sus nudillos aún lastimados, y una profunda calma lo invadió, caminó con paso firme y decisión hacia el patio principal donde se llevaría a cabo la ceremonia.
En el hotel Ada despertó al escuchar la alarma, tomó una ducha y comenzó a vestirse, se puso el vestido blanco de una tela ligera que lo hacía parecer etéreo y unas botas militares, y ese contraste, le otorgaba a su estilo un toque único, audaz y muy fiel a su propia esencia.
Frente al espejo de su habitación de hotel, se observó durante un tiempo.
—¿Le gustará a Damián como me veo hoy? —se preguntó en un susurro.
De inmediato su rostro se sonrojó y dio un paso atrás porque se dio cuenta por primera vez que comenzaba a ver a Damián como algo más que un amigo de la infancia, y ese pensamiento la llenó de incomodidad.
Ella recordó la reputación de Damián como mujeriego en la secundaria, y eso encendió sus alarmas ante el temor de arruinar el único vínculo incondicional que le quedaba
Así que sacudió la cabeza, intentando disipar la tensión mientras se acomodaba el cabello.
—¿En qué demonios estoy pensando? —se reprendió a sí misma, forzando una expresión severa— Solo vine hasta aquí para apoyarlo en su día especial, solo quiero verme bien para no avergonzarlo ante sus compañeros … no es nada más.
Ada se dijo una mentira piadosa para recuperar el control, tomó su bolso y se dispuso a salir, ignorando el hecho de que su corazón estaba cambiando a un ritmo que la lógica no podía detener.
Ada gracias a las instrucciones que le dio el personal del hotel encontró el lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia con mucha facilidad, y estaba muy emocionada, al entrar el lugar estaba completamente lleno, la atmosfera era muy especial y el detalle más conmovedor era ver a tantas familias abrazando y acompañando a sus seres queridos en un día tan importante.
De pie entre la multitud, Ada comenzó a buscarlo con la mirada, hasta que finalmente, lo encontró, Damián estaba en un sitio apartado del patio, conversando animadamente con algunos de sus compañeros de la academia.
Al verlo luciendo su uniforme de gala con tanta pulcritud, Ada sintió que las mejillas se le encendían nuevamente y su corazón que se había calmado nuevamente se estremeció, porque Damián se veía muy bien, con una madurez y un porte que la tomaron por sorpresa.
En ese momento, como si sintiera su mirada, Damián giró la cabeza, y cuando la notó allí, firme entre la gente, su rostro se iluminó por completo, la saludó con la mano y le mostró una amplia sonrisa y llena de una genuina felicidad que cautivó a Ada por completo, haciendo que olvidad por completo el cansancio del viaje en autobús.
Los dos acortaron la distancia, se encontraron en el medio del bullicio, y se dieron un abrazo muy fuerte.
—Te dije que vendría —le susurró Ada al oído, separándose un poco para mirarlo a los ojos.
Damián, totalmente conmovido la observaba con una profunda admiración.
—Nunca dudé de que cumplirías tu palabra —respondió él con voz firme.
Fue la primera vez que Damián no se sintió como el segundo, porque había una persona en el mundo, para quien él era una prioridad.
hermosa me encantó 💕
en ningún momento ella se dejó almedendrar x esos atorrantes poca cosa , dejan mucho q desear como personas especialmente el padre