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Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dejándose llevar

La mañana siguiente, una invitación sellada con el emblema real llegó a manos de Elyria.

Una fiesta de té organizada por la princesa Anastasia.

Nada peligroso en apariencia.

Nada que pudiera levantar sospechas.

Precisamente por eso, perfecta.

El salón donde se celebró era íntimo, luminoso, con ventanales abiertos y mesas delicadamente dispuestas. No había muchas invitadas, pero todas eran damas influyentes, expertas en sonrisas medidas y palabras con filo oculto.

Elyria llegó puntual. Anastasia la recibió con una sonrisa cómplice.

—Sabía que vendrías —le dijo, tomándola del brazo—. Me aburría mortalmente sin alguien decente con quien hablar.

—¿Eso incluye a las demás damas o solo a mí? —respondió Elyria, arqueando una ceja.

—Especialmente a las demás —contestó Anastasia, divertida.

Conversaron con naturalidad: trivialidades elegantes, comentarios suaves sobre la corte, bromas apenas disfrazadas. Elyria se movía con soltura, observando, escuchando más de lo que hablaba. Anastasia, como siempre, parecía ligera… pero nada se le escapaba.

Cuando la mayoría de las invitadas se retiraron, Elyria se quedó un poco más. Fue entonces cuando el príncipe heredero apareció, sin pompa, sin anunciarse.

—Alteza —saludó Elyria, inclinando la cabeza.

—Elyria —respondió él, con una leve sonrisa—. Nada de formalidades hoy, por favor.

—Espero no interrumpir —dijo con calma.

—En absoluto —respondió Anastasia—. Justo hablábamos de cosas aburridas. Puedes salvarnos.

Se sentó con ellas como si no fuera el hombre más observado del reino. La conversación fluyó con facilidad; había confianza, bromas suaves. En un momento, el príncipe miró a Elyria con curiosidad sincera.

—Dime, Elyria —preguntó—, ¿estás comprometida?

La pregunta fue directa, sin malicia.

Ella no dudó.

—No.

Ni una excusa.

Ni una explicación adicional.

El príncipe asintió, como si solo confirmara un dato más, y siguieron hablando un rato hasta que el sol empezó a caer. Elyria se despidió de Anastasia y del príncipe, prometiendo volver pronto, y regresó a la mansión.

Fue allí donde el destino —o la mala costumbre de cruzarse demasiado— hizo de las suyas.

Al girar por uno de los corredores, se encontró con Alaric.

—Lady Montclair —saludó él, con voz perfectamente controlada.

—Archiduque —respondió ella, inclinando apenas la cabeza.

Nada más.

Pero Alaric no apartó la mirada.

El despacho del duque estaba en silencio, roto únicamente por el leve crepitar de la chimenea.

La luz de la tarde se filtraba por los ventanales, iluminando los documentos extendidos sobre el escritorio de madera oscura. El duque Montclair permanecía de pie, con las manos apoyadas en el respaldo de su silla, la expresión severa.

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—Adelante —ordenó, sin girarse.

El mayordomo entró con paso discreto y cerró la puerta tras de sí.

—Solicitó los informes, mi señor.

—Empiece.

El mayordomo desplegó una carpeta.

—Hemos vigilado a los padres de Alelia, tal como indicó. Hasta el momento, no se ha observado nada fuera de lo común. Su comportamiento es coherente, sin movimientos sospechosos ni vínculos relevantes. Llevan una vida… ordinaria.

El duque frunció apenas el ceño.

—¿Y Amelia?

El mayordomo hizo una breve pausa, casi imperceptible.

—Ahí la situación es distinta. En las últimas semanas ha salido de la ciudad en varias ocasiones, siempre a horas irregulares y sin compañía conocida. Ha cambiado rutinas, evita lugares concurridos y… su actitud ha sido errática. Más reservada. Más nerviosa.

—¿Destino de esas salidas?

—Aún no confirmado. Nuestros hombres la siguen con cautela para no alertarla.

El duque se enderezó lentamente.

—Continúe.

—También hay otro asunto, mi señor —añadió el mayordomo con tono más bajo—. Hemos recibido informes coincidentes de varias regiones. Se habla de una secta. Pequeña, discreta… pero activa.

El aire del despacho pareció volverse más pesado.

—¿Qué tipo de secta? —preguntó el duque, aunque ya intuía la respuesta.

—Practican magia negra.

Silencio.

—Creemos que podrían estar relacionados tanto con las desapariciones recientes como con la aparición anómala de bestias —prosiguió—. Sus rituales parecen centrarse en invocaciones y alteraciones de criaturas ya existentes.

El duque cerró los ojos un segundo.

—¿Hay pruebas concluyentes?

—No aún. Pero estamos siguiéndoles los pasos. Si Amelia tiene algún vínculo con ellos… lo sabremos pronto.

El duque se giró finalmente, con una mirada dura, afilada.

—No quiero errores —dijo—. Si esto es lo que parece, no estamos ante simples rumores. Estamos ante algo que puede desestabilizar el ducado entero.

—Lo entiendo, mi señor.

—Redoble la vigilancia. Y manténgame informado de cada movimiento.

El mayordomo inclinó la cabeza.

—Así se hará.

Cuando la puerta se cerró de nuevo, el duque permaneció inmóvil frente al fuego.

 Después de desocuparse por fin de los asuntos del día y compartir una cena tranquila —demasiado tranquila para lo que ambos tenían acumulado—, Alaric se levantó de la mesa con una idea clara.

—¿Te gustaría tomar un poco de aire? —preguntó, como si fuera una invitación casual—. El jardín está despejado esta noche.

Elyria aceptó sin pensarlo demasiado.

El jardín los recibió envuelto en una calma casi irreal. Antorchas encendidas marcaban los senderos, y sobre ellos se extendía un cielo limpio, cuajado de estrellas. El ruido de la mansión quedó atrás, sustituido por el murmullo nocturno y el crujir suave de la grava bajo sus pasos.

Caminaron unos instantes en silencio.

—¿Qué tal la fiesta de té? —preguntó Alaric al fin, con un tono cuidadosamente neutro.

—Bien —respondió Elyria—. Anastasia estaba insoportablemente encantadora… en el buen sentido. Había pocas invitadas, pero interesantes.

Alaric asintió, escuchando.

—Después de que terminó la reunión —añadió ella—, me quedé un rato más. Llegó el príncipe heredero y conversamos los tres. Fue… agradable. Como viejos amigos.

Alaric no se detuvo, pero sus pasos se hicieron más lentos.

—Me alegra —dijo—. Que haya sido una velada tranquila.

Elyria lo miró de reojo.

—¿Y tú? —preguntó—. ¿Cómo van las cosas con las bestias?

Alaric exhaló despacio antes de responder.

—No tan bien como quisiera. Ya no parece algo aislado. Hay indicios de organización, de intención. Aún no tenemos pruebas sólidas, pero alguien está moviendo piezas desde las sombras.

—Eso es lo que más me preocupa —murmuró Elyria—. Cuando nada parece casual… suele ser porque no lo es.

Alaric se detuvo al llegar a un claro desde donde las estrellas se veían con mayor nitidez. Se giró hacia ella.

—Exactamente.

El silencio se instaló entre ambos, pesado, cargado de cosas no dichas.

Alaric apretó la mandíbula.

—He estado conteniéndome —dijo de pronto.

Elyria arqueó una ceja.

—¿Conteniéndote de qué?

Él dio un paso hacia ella, acortando la distancia sin tocarla aún.

—De no reaccionar cuando te veo. De no preguntarte cosas que no me corresponden. De escuchar tu voz hablar de otros y fingir que no me afecta.

Ella no retrocedió.

—Alaric…

—Esperé a que dijeras algo —continuó él, con la voz más baja—. Pero ya no puedo seguir ignorándolo.

Entonces la besó.

Sin aviso.

Sin permiso.

Un beso intenso, cargado de todo lo que había contenido durante días. Elyria respondió de inmediato, aferrándose a él, devolviendo el beso con la misma fuerza, sin suavidad ni dudas.

El beso fue creciendo sin que ninguno intentara frenarlo.

Se volvió más profundo, más lento, más cargado de todo lo que habían evitado durante días.

Alaric deslizó los labios por su mandíbula, bajando por su cuello con besos húmedos que arrancaron un suspiro ahogado de Elyria. Ella se aferró a su ropa, como si soltarlo fuera imposible, y cuando él volvió a besarla, lo hizo con una intensidad que la dejó sin aliento.

Sus manos recorrieron su cintura, su espalda, deteniéndose donde sabía que la haría reaccionar. Elyria se estremeció, y sus propias manos exploraron el torso de Alaric, siguiendo la firmeza de sus músculos bajo la tela, provocándolo sin palabras.

No hicieron falta decisiones.

El camino hasta la habitación fue silencioso, roto solo por respiraciones aceleradas y miradas cargadas de promesas que ninguno pensaba cumplir… ni negar.

Alaric deshizo el vestido de Elyria con una lentitud deliberada, como si quisiera memorizar cada segundo. Besó su hombro desnudo, luego otro, y cuando la tela terminó de deslizarse, se permitió observarla sin disimulo, bajo una mano hasta su seno izquierdo y el derecho se lo metió a la boca, lamiéndolo y chupándolo con hambre

Elyria sostuvo su mirada, sin vergüenza, sin retroceder.

Fue ella quien acercó las manos para deshacerse de la ropa de él, recorriendo su piel con una mezcla peligrosa de curiosidad y deseo. Alaric dejó escapar una risa baja, casi incrédula, antes de atraerla de nuevo hacia sí.

Alaric la recostó sobre la cama con una mezcla peligrosa de urgencia y control. Sus labios descendieron lentamente, explorando cada centímetro de piel como si quisiera memorizarla, provocando que Elyria arqueara el cuerpo, temblando bajo su atención absoluta.

Cada caricia era deliberada.

Cada beso, una tortura deliciosa.

Ella jadeó su nombre cuando él la miró desde abajo, con los ojos oscurecidos por el deseo, como si no existiera nada más en el mundo que ella en ese instante.

—Jamás había probado algo tan embriagador —murmuró con voz baja, peligrosa—. Y temo que ya no tenga intención de resistirme.

Elyria respondió aferrándose a él, moviéndose sin pudor, reclamándolo con el mismo fuego. El placer la envolvió por completo, hasta que perdió el control, dejándose llevar por sensaciones que la hicieron olvidar dónde estaba… y quién era.

Cuando Alaric volvió a besarla, lo hizo con una intensidad distinta, más profunda, más cargada. Elyria lo empujó con una sonrisa lenta, decidida, invirtiendo los roles sin pedir permiso. Él se tensó bajo su iniciativa, sorprendido y claramente complacido.

—Elyria… —susurró, la voz quebrándose apenas.

Ella no respondió con palabras. No las necesitaba.

El intercambio se volvió más intenso, más desesperado, hasta que ambos quedaron al borde, respirando el mismo aire, compartiendo el mismo ritmo. Cuando Alaric volvió a tomar el control, lo hizo con firmeza, recorriéndola con manos seguras, arrancándole suspiros que ya no intentó contener.

—Estás… completamente mía esta noche —dijo, mirándola como si fuera lo único que deseaba en el mundo.

Y Elyria no lo negó.

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Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
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