Premisa: Él es un hombre de negocios muy exitoso pero solitario, que necesita una pareja para cumplir con las expectativas familiares y cerrar un trato importante. Le propone a ella, una chica creativa y libre, fingir que sean esposos por un año a cambio de resolverle todos sus problemas económicos.
El problema: Las reglas eran claras: "prohibido enamorarse". Pero cuanto más fingen, más real se siente.
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Capítulo 18: Llamada a las 11
No sé en qué momento ya llevaba varios tragos encima.
La habitación me daba vueltas suave… no era que no pudiera pensar, pero todo se sentía más suelto, más sin filtro. Tenía el celular en la mano y, sin pensarlo mucho, marqué.
—A ver… Vale… contésteme… —murmuré.
Sonó… una vez… dos…
—¿Aló? —respondió mi hermana.
—¡Valeeeee! —dije alargando la voz—. mi amooor…
—¿Katherine? —dijo ella—. ¿usted está borracha o qué?
Solté una risa.
—Noooo… ¿yo? ¿cuándo?… mentiiiiira, sí… un poquitico…
—Ay no, Dios mío… —suspiró—. ¿qué pasó ahora?
Me recosté en la cama.
—Vale… es que… es que yo… —me enredé—. yo la embarré… o no sé… o él la embarró… o los dos…
—A ver, hable bien —dijo—. respire y cuénteme.
—Estoy… enamorada… —solté de una.
Se hizo un silencio al otro lado.
—¿De él? —preguntó.
—Pues de quién más, mija… si vivo con él… —respondí riendo bajito.
—Ajá… eso ya lo sospechaba —dijo—. ¿y entonces?
—Entonces… le dije… —murmuré—. anoche… toda bonita yo… toda arreglada… y le dije “estoy enamorada de usted”… así, de frente…
—¿Y qué le dijo él?
Mi sonrisa se borró.
—Nada bonito… —respondí—. todo frío… todo “eso no es parte del contrato”… todo… todo feo…
—Ay, no…
—Síiii… —dije arrastrando las palabras—. me rompió el corazoncito, Vale…
—¿Y hoy?
—Hoy peleamos… —respondí—. feo… o sea… yo le dije que no iba pa’ un viaje… y él con su tono ese de “Katy haga esto”… y yo “no, señor”… y pum… pelea…
—¿Y usted cómo le habló?
—Pues normal… o sea… un poquito brava… pero con razón… —dije—. yo no soy muñeca, Vale…
—Eso sí —respondió ella—. pero tampoco se me descontrole.
—Ya me descontrolé… —dije riendo triste—. estoy tomando tequila sola… imagínese.
—Ay, Katherine…
—¿Qué hago, Vale? —pregunté—. dígame algo bonito… algo inteligente… usted que es la juiciosa…
Ella guardó silencio unos segundos.
—Primero… deje de tomar —dijo firme.
—Ay no… déjeme un ratico más… —respondí—. esto ayuda…
—No ayuda, usted sabe que no.
Suspiré.
—Bueno… siga…
—Segundo… —continuó—. ¿usted qué quiere?
Me quedé pensando.
—A él… —respondí bajito.
—No… piense bien —dijo—. ¿quiere seguir con él así como está o quiere algo real?
—Algo real… —dije—. yo no quiero contrato ya…
—Entonces deje de actuar como si esto fuera un juego.
Fruncí el ceño.
—¿Cómo así?
—Pues sí —dijo—. hoy peleó, le habló feo, se puso en plan rebelde… así no se arreglan las cosas.
—Pero él empezó… —respondí.
—No importa quién empezó —dijo—. importa quién madura.
Me quedé callada.
—Usted lo ama, ¿sí o no?
—Sí…
—Entonces no lo aleje más.
Sentí un nudo en la garganta.
—Pero él no siente nada… —dije.
—¿Y usted cómo sabe?
—Porque no lo dice…
—Los hombres a veces no dicen, pero sienten —respondió—. sobre todo uno como ese, todo serio.
Me limpié una lágrima.
—¿Y si no siente nada?
—Entonces usted decide si se queda o se va —dijo—. pero no se destruya sola antes.
Suspiré.
—Vale… usted sí habla bonito…
—Es que alguien tiene que pensar por las dos —respondió riendo suave.
Solté una risa también.
—La quiero… —le dije.
—Yo también, tonta.
—Oiga…
—¿Qué?
—¿Cree que todavía tenga oportunidad?
Se quedó en silencio un momento.
—Sí… pero deje el orgullo.
Cerré los ojos.
—Eso está difícil…
—Más difícil es perderlo —respondió.
Esa frase me pegó.
—Bueno… lo voy a intentar… mañana… hoy no… hoy estoy muy borracha… —dije riendo.
—Sí, mejor duerma —dijo—. y deje el tequila ya.
Miré la botella.
—Bueno… ya no más… bueno… tal vez uno chiquito… mentiiira…
—Katherine…
—Ya, ya… lo dejo…
Suspiré.
—Gracias, Vale…
—Para eso estoy.
—Buenas noches…
—Buenas noches, loca.
Colgué.
Me quedé mirando el techo.
—Deje el orgullo… —murmuré.
Cerré los ojos.
Y aunque el mundo me daba vueltas…
Por primera vez en todo el día…
Sentí un poquito de calma.