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Amor Real

Amor Real

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mar de cristal

Dylan es un chico misterioso de 17 años, con un corazón que parecía estar hecho de hielo. Había llegado a la ciudad de Italia hace apenas una semana, y ya había causado un revuelo entre las estudiantes del colegio local.

Su llegada había sido silenciosa, sin anuncios ni fanfarrias. Simplemente, un día apareció en el colegio, con su mochila en la espalda y una mirada intensa en sus ojos. Los estudiantes se sintieron intrigados por su presencia, y pronto comenzaron a circular rumores sobre su persona.

NovelToon tiene autorización de Mar de cristal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La vida ya no es tan espinas

Antes de volver a casa, Emily se deja llevar por los pies hasta la mansión Salvatore.

La verja de hierro está entreabierta y gime como un lamento cuando la empuja. El jardín, que antes era un mar de rosas rojas, ahora es un cementerio de hojas marrones, la hiedra se enreda en los muros como dedos huesudos. No hay ni una luz encendida; la casa está apagada, vacía, como si respirara con dificultad.

Empuja la puerta principal y el crujido resuena como un suspiro. Dentro, el silencio es pesado, frío, casi sofocante. Las sábanas blancas cubren los muebles, el piano está cerrado y mudo, el aire huele a madera vieja y a polvo olvidado.

Emily camina despacio, y cada paso retumba. Pasa por la sala donde imagina que Dylan le sonreía.

Con el corazón golpeándole las costillas, abre una puerta. Dentro, la oscuridad es total, salvo por un rayo de luz que ilumina una pequeña mesa. Sobre ella hay un retrato a medio terminar: ella, Emily, pintada con trazos apresurados pero llenos de vida, con la mirada que él amaba. Al lado, una carta sin enviar, con su nombre escrito con la letra temblorosa de Dylan.

_“Emily, si alguna vez lees esto… esta habitación era mi refugio, el único lugar donde podía ser yo, sin la corona, sin el deber. Aquí te pinté porque no podía soportar estar lejos de ti ni un segundo. Si me voy, que sepas que mi corazón se queda entre estas paredes.”_

Emily se arrodilla, con las lágrimas ardiendo. La mansión no estaba vacía; estaba guardando el secreto que Dylan nunca se atrevió a decirle. Y ahora, entre el polvo y la sombra, siente su ausencia más viva que nunca.

Ella se arrodilla frente a la mesa, las manos temblorosas sujetan la carta. Lee cada palabra, y con cada línea siente que el suelo se hunde bajo ella.

_“Mi corazón se queda entre estas paredes.”_

Un sollozo se le escapa, luego otro, y de pronto el dolor que había estado conteniendo durante semanas explota.

¡NO!

El grito sale de lo más profundo de su garganta, crudo, desgarrador, y rebota contra las paredes vacías de la mansión. Los cristales de las ventanas vibran, el eco se arrastra por los pasillos oscuros como si la propia casa devolviera su dolor.

Se lleva las manos al pecho, se agarra la tela del vestido, como si pudiera arrancar el vacío que le quema por dentro. Las lágrimas caen a chorros, su cuerpo se sacude con cada sollozo, y el grito se repite, ahogado, desesperado.

La mansión, que había guardado silencio durante meses, ahora está llena del lamento de Emily, un alarido de amor y pérdida que nadie más escuchará.

*Meses después*

El otoño cede paso al invierno y luego a una primavera tímida. La vida sigue, aunque para Emily sigue sintiéndose como si caminara con un peso invisible en el pecho.

Llega el primer día de universidad. El campus está lleno de gente nueva, carteles de orientación, risas nerviosas y mochilas cargadas de cuadernos nuevos. Emily se mezcla entre la multitud con la misma chaqueta de siempre, el pelo recogido, la mirada baja.

Elige una carrera que no había planeado: literatura. No porque sea su sueño, sino porque las palabras son lo único que todavía le permiten respirar. Se sienta en la última fila del aula, lejos de los grupos que ya se forman y ríen. Toma apuntes mecánicamente, responde cuando le preguntan, pero mantiene a todos a distancia.

Por las noches vuelve a su pequeño departamento, prepara té y abre los libros, no para estudiar, sino para silenciar el silencio. A veces encuentra un verso que le recuerda a Dylan y cierra el libro de golpe, como si así pudiera apagar el recuerdo.

La vida avanza —clases, exámenes, compañeros que intentan acercarse— pero dentro de ella el vacío sigue allí, frío y constante, un eco de aquella habitación y de aquella carta que nunca pudo responder.

Pasan las semanas y, poco a poco, algunos compañeros empiezan a orbitar alrededor de Emily.

Hay un grupo de tres que siempre almuerza en la misma mesa del patio: Clara, que habla sin parar; Mateo, que bromea con todo; y Alessandro.

Alessandro es el que más la observa. No es insistente, pero siempre deja un asiento libre a su lado, le pasa los apuntes cuando ella llega tarde y le pregunta “¿cómo vas?” con una calma que no presiona.

Un día, mientras el grupo comparte café después de clase, Alessandro la mira y suelta, casi como al pasar:

“¿Tú no estabas en aquella fiesta aburrida? Me suena tu cara… creo que te vi una vez.

Emily se queda inmóvil. Él no menciona a Dylan, no menciona la mansión, pero la forma en que lo dice —con esa familiaridad suave— hace que el pecho se le contraiga.

Clara interviene, animada: “¡Vamos, Emily, únete a nosotros el viernes! Vamos a un recital.”

Emily asiente apenas, murmura un “tal vez”. Por dentro, la idea de acercarse a alguien le da miedo, pero la mirada de Alessandro no es la de un desconocido; es la de alguien que ya la ha visto en su momento más vulnerable, y que no lo ha olvidado.

Con el tiempo, la presencia de Alessandro empieza a suavizar los bordes ásperos de los días de Emily.

No intenta reemplazar lo que perdió; simplemente está ahí. Se sienta a su lado en clase sin llenar el silencio con palabras vacías, le lleva un café cuando la ve con ojeras, y una tarde, después del recital, caminan juntos bajo las luces amarillas del campus y él le habla de los libros que ama sin esperar que ella responda al instante.

Emily sigue sintiendo el vacío del otoño en su pecho, pero ahora hay momentos —una risa compartida, un comentario tonto de Mateo, la forma en que Alessandro recuerda que toma su café sin azúcar— en los que el peso se aligera.

La vida ya no es solo espinas. Sigue teniendo sus punzadas, sus recuerdos que duelen, pero también tiene estos instantes cálidos donde puede respirar sin que el aire le queme.

Y por primera vez desde Dylan y la mansión, Emily permite que alguien se acerque sin cerrar la puerta de golpe.

1
Ruth Stella Osorio
Excelente gracias por su novela felicidades
Petra Melo
ésos abuelos de miércoles 🤬😡 no jombre 🤬😡
Petra Melo
así es Mateo, Emily te quiere mucho. cómo otro hijo ♥️
Petra Melo
peero que gente tan 🤬😡🤬😡ay no
Petra Melo
la bruja Sofia sacó las pezuñas 😡🤬😡
Petra Melo
Ay qué viejo taaann 🤬😡🤬 uy no imbécil 🤬
Petra Melo
a quién elegirá Emily
Petra Melo
😥ay no capítulo pá triste 😥😥
Petra Melo
y querías so pendejo! te casaste y ahora la vienes a buscar? pos noooo
Petra Melo
muy tristes capítulos, ojalá y pueda seguir adelante 💔
Petra Melo
la noticia del compromiso saldrá por todos lados, pobre muchacha 😥😥💔
Petra Melo
y éste pendejo, no le habló claro antes de entregarse los dos, ahora sí van a sufrir 💔 y seguro Emily quedó embarazada 😥
Petra Melo
😥triste capítulo 💔♥️
Petra Melo
porqué ésos matrimonios arreglados Entre familias lo que traen es desamor, infelicidad, y tan bien que se siente con Emily, los dos van a sufrir 💔😥
Petra Melo
el amor, muy linda pareja ♥️ qué pasará después?
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
🤩🤩🤩🤩
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
No faltan las brujas 😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente inicio, será que nuestro chico es un ser sobrenatural 🤗
Petra Melo
buen comienzo del capítulo ♥️
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