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Mi Vecino Es Un Idiota

Mi Vecino Es Un Idiota

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Victor Maxwell….. como describir a un ser irritante que hizo mi vida irritante en cada oportunidad que tuvo , el chico guapo, el deportista estrella y quien se creía intocable Pero suena a cliché no? Pues no , no dire que me gusta desde niños o que es guapo lo odio como el le odia a mi Y jamás , jamás besaría a un descerebrado como el! ¿Nazarena cumplirá esa promesa

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Camino

El cielo tenía ese tono naranja suave que aparecía justo antes del atardecer completo.

Las calles estaban más tranquilas a esa hora. Algunas personas regresaban del trabajo, los árboles se movían apenas con el viento tibio y el ruido lejano de autos llenaba el ambiente de fondo.

Finalmente paz.

Después de un día entero escuchando estudiantes gritar por los pasillos, entrenamientos agotadores y un vecino arrogante existiendo demasiado cerca de mí… el silencio era casi terapéutico.

Bianca caminaba a mi lado hablando sin detenerse ni para respirar.

—Y te juro que esa chica literalmente fingió desmayarse porque el novio no le respondió un mensaje.

La miré horrorizada.

—La preparatoria está llena de enfermos.

—La preparatoria es un zoológico con uniforme.

Eso sí era cierto.

Seguimos avanzando por la vereda mientras yo escuchaba a Bianca dramatizar historias ajenas como si narrara una novela criminal.

El sol empezaba a esconderse lentamente detrás de las casas y el aire olía a verano caliente mezclado con césped recién cortado.

—¿Vendrás a la fiesta mañana? —preguntó Bianca de repente.

Hice una mueca inmediata.

—No sé.

—Nazarena.

—Bianca.

Ella suspiró exageradamente.

—Necesitas vida social.

—Tengo vida social.

—Discutir con Victor Maxwell no cuenta como interacción humana.

La miré indignada.

—Primero: qué asco. Segundo: no es mi culpa que ese idiota aparezca en todos lados.

Bianca sonrió lentamente.

Peligro.

—Pero admites que nunca te aburres con él.

—También nunca me aburriría peleando con un mapache rabioso.

—Eso no fue un no.

Solté un gruñido quitándome un auricular para guardarlo en el bolsillo.

Bianca se detuvo frente a la calle que dividía nuestros caminos.

—Entonces mañana te escribiré hasta obligarte a ir.

—Qué amenaza tan fea.

Ella me abrazó rápido antes de empezar a caminar hacia su casa.

—¡No llegues tarde mañana, jugadora estrella!

—¡No prometo nada!

La vi alejarse todavía sonriendo antes de colocarme los auriculares nuevamente.

Y ahí quedó el mundo en silencio.

Bueno…

no realmente.

La música llenó mis oídos inmediatamente mientras empezaba a caminar sola por la calle habitual de siempre.

Las ruedas de una bicicleta pasaron cerca.

Un perro ladró a lo lejos.

Las hojas secas crujían bajo mis zapatillas.

Era extraño cómo los momentos más tranquilos del día siempre aparecían después del caos.

Metí las manos en los bolsillos de mi uniforme mientras dejaba que la música ahogara mis pensamientos.

Aunque no funcionó demasiado.

Porque mi cabeza seguía llena de cosas.

El equipo.

Las prácticas.

Las futuras competencias.

Y lamentablemente…

Allí estaba

Apreté la mandíbula automáticamente.

Odiaba admitir que se estaba volviendo parte constante de mis días otra vez.

Más que antes.

Ahora no solo éramos vecinos.

También compartíamos preparatoria, gimnasio y horarios.

Excelente.

Justo lo que necesitaba para conservar mi estabilidad mental.

Pateé una pequeña piedra en la vereda mientras seguía caminando.

La calle empezaba a vaciarse lentamente conforme el sol bajaba más.

Entonces escuché algo.

Un motor.

Fuerte.

Demasiado reconocible.

Ni siquiera necesité girarme.

El deportivo rojo apareció avanzando lentamente junto a la vereda antes de frenar exactamente a mi lado.

Claro.

Porque Dios me odiaba.

No me saqué los auriculares.

Victor bajó la ventana mirándome con una ceja levantada.

Yo seguí caminando ignorándolo.

El coche avanzó despacio junto a mí.

Insoportable.

Finalmente me quité un auricular.

—¿Qué quieres, Maxwell?

Victor llevaba una mano sobre el volante mientras la otra descansaba fuera de la ventana.

—¿Siempre caminas tan lento o es solo dramatismo?

—¿Siempre molestas gente inocente o es problema mental?

Él soltó una risa corta.

—Sube.

Parpadeé lentamente.

—¿Perdón?

—Voy hacia nuestras casas. Obviamente. Y estás caminando como protagonista triste de película.

Lo miré como si hubiera perdido completamente la cabeza.

—Preferiría llegar arrastrándome.

—Qué exagerada.

Seguí caminando.

El coche siguió a mi lado.

—¿No te enseñaron que secuestrar personas está mal?

—No es secuestro si lamentablemente te conozco desde niña.

—Eso empeora muchísimo la situación.

Victor negó con la cabeza divertido.

Y ahí estaba otra vez esa sensación rara.

La facilidad.

Discutir con él era tan automático que a veces ni pensaba las respuestas.

Simplemente salían.

Como respirar.

Como rodar los ojos.

El viento movió mi cabello mientras seguíamos avanzando calle abajo.

Victor volvió a hablar.

—¿Entonces irás a la fiesta mañana?

Lo miré sospechosamente.

—¿Por qué te importa?

—Porque necesito prepararme mentalmente para verte amenazar gente.

—Solo amenazo personas que lo merecen.

—Entonces definitivamente debo preocuparme.

Solté una risa nasal antes de volver a colocarme el auricular.

Victor aceleró un poco… pero no se fue.

Seguía avanzando lentamente junto a mí.

Qué raro.

Giré la cabeza apenas.

—¿Por qué sigues aquí?

Victor me miró un segundo.

—La calle está sola.

Fruncí el ceño confundida.

—¿Y?

Él apartó la vista hacia el frente.

—Y nada. Maneja más rápido caminar contigo que escuchar tus quejas mañana si te pasa algo.

Mi expresión cambió apenas.

Eso…

¿Era preocupación?

No.

Imposible.

Victor Maxwell probablemente se preocupaba más por rayones en su coche que por personas reales.

Así que simplemente rodé los ojos.

—Qué considerado. Debes estar enfermándote.

Victor sonrió apenas.

—No arruines mi reputación, vecina.

Y por alguna razón…

El resto del camino ya no se sintió tan silencioso.

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Lau
si te gusta 🤣🤭
Lau
cuando se den cuenta de que hay mucho fuego va a ser mortal 🤣
Lau
comenzando me gusta 🤭
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