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DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

DE ENEMIGOS A ESPOSOS.... ¡Y AL BORDE DE LA LOCURA!

Status: Terminada
Genre:Comedia / CEO / Venganza / Completas
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Dos imperios rivales, un odio de décadas y un testamento que obliga al implacable CEO Alessandro Rovere a casarse con Giulia Moretti, la heredera de su familia enemiga. Lo que empieza como una venganza y un contrato, termina convirtiéndose en un caos lleno de tensión, risas y un amor que nadie esperaba… ¡al borde de la locura!

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7: Luna de miel, ¿o luna de mielero?

La luna de miel debía ser idílica. Un yate privado navegando por las aguas cristalinas de la Costa Amalfitana, sol, mar y el romance recién confesado de Alessandro y Giulia. Pero el universo, al parecer, tenía un sentido del humor tan retorcido como el abuelo de Alessandro.

El primer indicio de que aquella no sería una luna de miel convencional llegó en el aeropuerto. Alessandro, impecable como siempre con su ropa de lino, esperaba pacientemente mientras Giulia intentaba cerrar una maleta que parecía a punto de explotar.

—¿De verdad necesitabas tres sombreros, cinco bikinis y un vestido de gala para una semana en un yate, Giulia? —preguntó él, con una ceja arqueada.

—¡Claro! ¡Una mujer precavida vale por dos, Alessandro! Además, ¿y si tenemos una fiesta sorpresa? ¿O si el yate se hunde y necesitamos ropa para la playa del náufrago? ¡Hay que estar preparadas para todo! —respondió ella, dándole un empujón final a la maleta, que cedió con un suspiro audible.

En el yate, la cosa no mejoró. La primera mañana, Alessandro despertó con el dulce aroma del café recién hecho… y el estridente sonido de Giulia intentando cantar ópera en la ducha. Su voz, aunque llena de entusiasmo, no era precisamente la de una diva.

—¡Giulia! ¿Estás intentando invocar al Kraken o simplemente espantar a los delfines? —gritó él desde la cama, tapándose los oídos con la almohada.

—¡Estoy calentando la voz, mi amor! ¡No todo es trabajar y estresarse en la vida! —replicó ella, y el volumen pareció subir un par de decibelios más.

Alessandro suspiró, pero una sonrisa se dibujó en sus labios. Hacía tiempo que no se reía tanto, y menos a las siete de la mañana. Se levantó y se dirigió a la cubierta, donde un desayuno exquisito los esperaba.

—Pensaba que serías más… tranquila en la mañana —comentó él, mientras le untaba mermelada a una tostada.

—Error, Alessandro. Las mañanas son para disfrutarlas al máximo. Y ya que estamos en un yate, ¿qué te parece si hoy hacemos snorkel? Tengo unas ganas locas de ver pececitos de colores.

Alessandro, que prefería mil veces un buen libro a meter la cabeza bajo el agua, intentó disuadirla.

—Sabes que no soy muy de… actividades acuáticas. ¿Por qué no leemos un poco o tomamos el sol?

—¡De eso nada! ¡Es nuestra luna de miel, mi vida! ¡Hay que hacer cosas divertidas! —exclamó ella, ya poniéndose el bikini más vistoso que había metido en la maleta explosiva—. Además, me dijiste que te apuntabas a todo conmigo, ¿recuerdas?

Y así, Alessandro Rovere, el CEO más implacable de Milán, se encontró flotando en el agua con una máscara y un tubo, mientras Giulia señalaba con entusiasmo cada pez que pasaba. Para su sorpresa, no fue tan terrible. De hecho, cuando Giulia le dio un beso bajo el agua, sintió una punzada de algo parecido a la felicidad pura.

—¿Lo ves? ¡No era tan malo! —dijo ella al salir, quitándose la máscara y salpicándolo con el cabello mojado.

—Admito que tiene su encanto —respondió él, aunque todavía escupía un poco de agua—. Pero ahora me toca a mí elegir la actividad. ¿Qué te parece si cenamos esta noche en tierra, en un restaurante elegante? Tengo una reserva en un lugar con estrellas Michelin.

Giulia sonrió. —¡Me encanta la idea! ¡Así podré usar uno de mis vestidos de gala!

La cena fue perfecta. Giulia estaba deslumbrante con un vestido rojo que dejaba a su paso un rastro de admiración, y Alessandro no podía quitarle los ojos de encima. Compartieron una botella de vino excelente, hablaron de sus sueños y de sus planes para el futuro de Rovere-Moretti Group. Por un momento, se sintieron como una pareja normal, sin pasados complicados ni imperios que defender.

—Sabes, Alessandro —dijo ella, apoyando la mano sobre la suya en la mesa—, nunca pensé que el matrimonio contigo sería tan… divertido.

—Ni yo pensé que terminaría enamorándome de una mujer tan caótica como tú —respondió él, acariciándole el dorso de la mano con el pulgar.

Cuando regresaron al yate, la noche estaba estrellada y la brisa marina les acariciaba el rostro. Se sentaron en la cubierta, abrazados, disfrutando del silencio.

—Alessandro —susurró Giulia—, ¿nunca has pensado en el futuro, más allá del trabajo? ¿En… formar una familia?

La pregunta lo tomó por sorpresa. Él, que siempre había tenido un plan para todo, nunca se había detenido a pensar en la paternidad.

—Siempre he estado tan centrado en la empresa, en mi venganza… que no he tenido tiempo de pensar en eso. Pero contigo… contigo me lo he planteado.

Giulia levantó la cabeza y lo miró a los ojos. —Pues me encantaría. Un pequeño caos que revolucione aún más tu vida.

Él sonrió y la besó con ternura. —Contigo, cualquier caos es bienvenido.

 

El tercer día de la luna de miel, la cosa se complicó. Mientras Alessando intentaba concentrarse en leer un informe de mercado, Giulia, aburrida, decidió explorar el yate. De repente, un grito ahogado.

—¡Alessandro! ¡Ven rápido! ¡Tenemos un problema!

Él corrió hacia ella, temiendo lo peor. La encontró en la cocina, con la cara pálida y las manos cubiertas de chocolate.

—¡No sé qué pasó! Estaba intentando hacer un pastel para sorprenderte y… ¡el horno explotó! Bueno, no explotó, pero sacó humo y ahora todo huele a quemado. ¡Y se ha pegado todo el chocolate!

Alessandro miró el desastre. El horno estaba cubierto de una masa oscura y humeante, y la cocina parecía haber sido atacada por un ejército de duendes reposteros.

—Giulia, ¿no sabes que en un yate hay equipos de seguridad especiales? ¡No puedes ponerte a cocinar un pastel sin avisar!

—¡Pero quería sorprenderte! ¡Y el pastel de chocolate es tu favorito! —se defendió ella, con un puchero.

En ese momento, el capitán del yate, un hombre robusto con cara de pocos amigos, apareció con una expresión de pánico.

—¡¿Qué está pasando aquí?! ¡Huelo a quemado! ¡Señora, por el amor de Dios, no puede hacer experimentos culinarios en mi cocina! ¡Esto es un yate de lujo, no un laboratorio!

Alessandro tuvo que morderse la lengua para no reír. Giulia, por su parte, se puso roja como un tomate.

—Lo siento, capitán. Solo quería…

—¡Solo quería incendiar mi barco! —exclamó el capitán, indignado.

Alessandro intervino, intentando calmar la situación.

—Lo sentimos mucho, capitán. Mi esposa es… un poco entusiasta. Prometo que no volverá a ocurrir.

La cocina tuvo que ser limpiada a fondo y Giulia fue vetada de cualquier actividad culinaria por el resto de la luna de miel. Pero eso no le quitó el ánimo. Ese mismo día, mientras Alessandro intentaba relajarse en la cubierta, lo encontró con una caña de pescar.

—¡Mira, Alessandro! ¡Voy a pescar nuestra cena! ¡Será romántico y salvaje!

Alessandro no tuvo tiempo de reaccionar. Giulia, con un golpe de caña digno de un maestro de orquesta, lanzó el anzuelo con tanta fuerza que terminó enganchado en el sombrero de ala ancha de un turista que pasaba por otro yate cercano. El hombre, un señor mayor con gafas de sol, se quedó con el sombrero volando por los aires y el anzuelo brillando al sol.

—¡Pero qué demonios! —gritó el turista, con la voz ahogada.

Alessandro se lanzó a pedir disculpas, mientras Giulia intentaba recuperar el anzuelo con la cara completamente roja.

—¡Lo siento muchísimo, señor! ¡Mi esposa es… un poco torpe!

La luna de miel se convirtió en una sucesión de anécdotas cómicas: un intento fallido de hacer parapente que terminó con Giulia aterrizando en una palmera, una clase de salsa que los dejó a ambos con los pies doloridos, y una excursión de senderismo en la que se perdieron durante horas.

Pero a pesar de todo el caos, Alessandro nunca se había sentido tan feliz. Ver a Giulia sonreír, reír a carcajadas, cometer errores y levantarse con más energía que nunca, lo había conquistado por completo. Había descubierto que la vida no se trataba solo de planes perfectos y estrategias impecables, sino también de abrazar el caos, de reírse de los propios errores y de encontrar la felicidad en los momentos más inesperados.

Una noche, mientras observaban la luna llena reflejarse en el mar, Giulia se acurrucó a su lado.

—Esta ha sido la luna de miel más loca de la historia, ¿verdad?

—La más perfecta —respondió él, besándole la frente—. Contigo, cada día es una aventura. Y no la cambiaría por nada del mundo.

Ella sonrió. —Ni yo. Te amo, Alessandro.

—Yo también te amo, Giulia. Más de lo que las palabras pueden expresar.

Y así, bajo el cielo estrellado de la Costa Amalfitana, entre risas, desastres culinarios y anzuelos perdidos, Alessandro y Giulia supieron que su amor, aunque inesperado y caótico, era tan real y tan profundo como el mar que los rodeaba. Habían descubierto que el verdadero romance no estaba en la perfección, sino en la alegría de compartir la vida, incluso con un poco de picardía y mucho humor.

 

💌 Palabras de la autora

¡Ay, qué risa me he echado escribiendo este capítulo! 😂 ¿A que esta luna de miel ha sido de todo menos aburrida? Giulia es un terremoto, ¡y Alessandro no sabe dónde se ha metido! Pero así es el amor, ¿no? ¡Caótico y maravilloso!

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Cinzia Cantú
No entiendo porque no comentan, es una historia fascinante y amena. Vamos lectoras a opinar que eso vale la pena e impulsa a la escritora a regalarnos más capítulos y otras historias muy entretenida. Historias que sanan el corazón
Cinzia Cantú
En verdad un descubrimiento muy especial
Cinzia Cantú
Un descubrimiento que agregó más historias y suspenso
Cinzia Cantú
El jardín secreto es el broche de oro para la familia y creo que los va a ayudar a descubrir más tesoros
Cinzia Cantú
Un capítulo muy especial que conecta el presente con el pasado e invita a conocer la historia de sus antepasados
Cinzia Cantú
Este capítulo despierta la curiosidad de todas aquellas personas que lo han leído y las invita a explorar junto a los torbellinos
Cinzia Cantú
Esta familia es un ejemplo a seguir a pesar de su caos
Cinzia Cantú
Leonardo es un verdadero líder y sabe muy bien lo que quiere y como compartir con sus hermanos. Los imagino como adultos trabajando juntos
Cinzia Cantú
Leonardo es muy especial como hijo y como hermano mayor y entre los tres alegran a la familia con sus logros y sus travesuras capitaneadas por el gran hermano mayor
Cinzia Cantú
Es realmente una bendición por partida doble
Cinzia Cantú
Qué hermoso que se preparen así para recibir a los bebés, todos ellos incluyendo a los amigos y el hermano mayor se preocupa de que su mamá no se exceda en las tareas
Cinzia Cantú
Dicen que lis niños lo saben, lo presienten
Cinzia Cantú
Qué sensibilidad, qué amor y cuánta dulzura, escritora te superaste con este capírulo
Cinzia Cantú
Qué hermosa confabulación y hasta el universo estuvo de acuerdo y pronto tendrán noticias. Espero que el papá no sufra como el embarazo pasado
Cinzia Cantú
Te felicito escritora, este capítulo es fenomenal y muy divertido, la forma en que un niño puede ver el mundo de los adultos
Cinzia Cantú
Qué hermosa familia y todo lo que enseña ! La verdadera felicidad de la vida
Cinzia Cantú
En esa fiesta de cumpleaños yodos se divirtieron y la pasaron genial. Va a quedar en la historia de todos los que asistieron
Cinzia Cantú
Una familia con mucho amor, comprensión y ganas de crecer juntos
Cinzia Cantú
Es verdad que el amor encuentra siempre su camino
Cinzia Cantú
Pobre bebé con semejante padre
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