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EL PELIGRO DE AMARTE

EL PELIGRO DE AMARTE

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Arianna Rose

Elena nunca imaginó que su libertad tendría un precio tan alto. Con su madre al borde de la muerte y las deudas asfixiándola, se ve obligada a aceptar la propuesta del hombre más poderoso y enigmático de la ciudad: Ernesto Blackwood.
El trato es sencillo: un año de matrimonio falso, una firma en un papel y ninguna pregunta. Ernesto necesita una esposa para cumplir con un legado familiar, y Elena necesita el dinero para salvar lo único que ama. Sin embargo, tras las puertas de la imponente mansión Blackwood, ella descubrirá que Ernesto es un hombre de secretos oscuros y una presencia letal.
Ahora, Elena se enfrenta a un desafío que no estaba en el contrato: sobrevivir a la intensidad de un hombre que no acepta un "no" por respuesta. En este juego de poder, ella aprenderá que no hay nada más letal que el peligro de amarlo.

NovelToon tiene autorización de Arianna Rose para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El juego de la rendición

El eco de las sirenas se hacía cada vez más ensordecedor, rebotando en las colinas que rodeaban "El Olivar". El humo negro de la explosión se elevaba como una columna de rendición, pero nosotros estábamos lejos de rendirnos. Ernesto me ayudó a levantarme, sacudiendo el polvo de mi ropa con una urgencia contenida.

—Las sirenas no vienen de la ciudad, Elena. Están demasiado cerca —dijo Ernesto, oteando el horizonte. Tres patrullas aparecieron por el camino de tierra, levantando una nube de polvo que bloqueaba nuestra única salida—. Es el Comisionado Varga. El activo principal de tu tía.

—Tenemos la unidad de memoria, Ernesto —dije, apretando el pequeño dispositivo contra la palma de mi mano como si fuera un talismán—. Si dejamos que nos arresten sin hablar, esa memoria desaparecerá en una bolsa de evidencias y nosotros terminaremos en una celda antes de que podamos decir una palabra.

Ernesto me miró, su mente procesando las opciones a la velocidad del rayo. Se guardó el arma en la parte trasera de su pantalón y se ajustó la camisa destrozada, recuperando en un segundo esa presencia de mando que lo hacía parecer el dueño del mundo, incluso en medio de un campo de batalla.

—Entonces no dejaremos que nos arresten. Vamos a negociar su libertad —sentenció.

Los coches de policía frenaron bruscamente, formando un semicírculo frente a nosotros. Una docena de oficiales salieron con las armas desenfundadas, pero de la patrulla central descendió un hombre de mediana edad, con un uniforme impecable y ojos que reflejaban la frialdad de quien ha vendido su alma por una placa de oro. El Comisionado Varga.

—Ernesto Blackwood, Elena Noir —dijo Varga, con una sonrisa de suficiencia—. Se terminó el camino. Quedan arrestados por el asesinato de Alexander Rossi y terrorismo industrial.

—Cuidado con las palabras, Comisionado —intervino Ernesto, dando un paso al frente sin un ápice de miedo—. No querrá añadir "difamación" a la lista de cargos que el Ministerio Público va a presentar contra usted mañana por la mañana.

Varga soltó una carcajada seca, haciendo una señal a sus hombres para que no dispararan todavía.

—¿Y quién va a presentar esos cargos? ¿Un par de fugitivos que acaban de volar una propiedad histórica? Tienen todo en su contra.

—Excepto esto —dije, dando un paso al lado de Ernesto y levantando la unidad de memoria—. Aquí está el registro completo del servidor que acabamos de destruir. No solo están los negocios de mi tía, Comisionado. Está su nombre, el número de su cuenta en las Islas Caimán y las grabaciones de las órdenes que usted recibió para dejar morir a mi padre en prisión.

El rostro de Varga pasó del triunfo a una palidez cenicienta en cuestión de segundos. El silencio que siguió fue absoluto, solo roto por el crujido de las llamas que aún consumían la mansión a nuestras espaldas. Los oficiales de menor rango empezaron a mirarse entre ellos, confundidos por el cambio de tensión.

—Es un farol —siseó Varga, aunque su mano derecha empezó a temblar sobre la cartuchera—. Ese servidor está destruido.

—El servidor físico, sí —respondió Ernesto con voz de acero—. Pero mi esposa es una Noir, y los Noir siempre tienen un plan de respaldo. Esa memoria está conectada en este momento a un servidor en la nube con un "interruptor de hombre muerto". Si no ingresamos un código de seguridad cada sesenta minutos, el contenido se enviará automáticamente a todas las agencias de prensa del país y a la Interpol.

Era mentira, por supuesto. No habíamos tenido tiempo de configurar tal cosa, pero en el mundo del poder, la percepción de la verdad es más fuerte que la verdad misma.

Varga tragó saliva. Sabía que si se arriesgaba y nosotros decíamos la verdad, su vida se terminaba hoy. Miró hacia la mansión en llamas y luego a nosotros.

—¿Qué es lo que quieren? —preguntó, bajando ligeramente la voz para que sus subordinados no escucharan su derrota.

—Queremos una escolta segura a la Fiscalía General —dijo Ernesto—. Queremos que retire los cargos de asesinato de inmediato, alegando "nuevas pruebas exculpatorias", y queremos protección oficial contra los recolectores de Isabel Noir. A cambio, su nombre podría... accidentalmente... desaparecer de los archivos que entreguemos.

Varga apretó los dientes, atrapado entre su lealtad al Consejo y su instinto de supervivencia. El peligro de amarnos nos había llevado al borde del abismo, pero ahora, por primera vez, éramos nosotros quienes sosteníamos la cuerda.

—Suban al coche —ordenó Varga finalmente, haciendo una señal a sus hombres para que bajaran las armas—. Pero si esto es un truco, Blackwood, me encargaré personalmente de que no lleguen vivos al juicio.

—Correremos el riesgo —respondí, sintiendo la mano de Ernesto apretar la mía en señal de triunfo.

Subimos a la patrulla, no como prisioneros, sino como los dueños de la verdad. La guerra contra mi tía estaba entrando en su fase final, y el tablero ya no le pertenecía a ella.

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Marita Araya
Me gusto mucho la novela, felicidades... ❤️☀️
Marita Araya
me salió esta novela y me intereso, veremos qué pasa ... al final pondré mis 🌟 y se que me va a gustar.. ❤️
Yelitza Goyo: igual amiguita aqui vamos
total 2 replies
Cary Ambrosio
me encantó muy bonita y corts, Bendiciones
yanetsi izarra: Me alegra mucho saber que te haya gustado! Gracias! Bendiciones!
total 1 replies
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