Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
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Capitulo 19: El tiempo no espera a nadie
Cinco años después…
Traté de borrar todo lo que pasó en mi último año de secundarias y seguir adelante. Cinco años habían pasado en un abrir y cerrar de ojos; me gradué de abogada civil y comencé a trabajar en un pequeño bufete que se dedicaba a ayudar a mujeres maltratadas. Era algo que me gustaba, ayudar a mujeres a través de la ley.
Todo era diferente, era independiente, comencé a vivir sola, Alexis se graduó y se fue a vivir a Brighton; tiempo después Karina lo siguió; ahora estaba a punto de casarse.
—¿Cuándo vuelves a casa? —me preguntaba mi madre del otro lado del celular.
—En unos días estaré ahí, antes de la boda, lo prometo.
Estaba ocupada, montando mi propia oficina de abogados, ya que no puedo solo trabajar para otros. Desde siempre he tenido problemas para obedecer órdenes, y aunque me gusta mi trabajo, puedo hacerlo mismo o hasta mejor por mi cuenta.
Una semana después de que hable con mi madre, tomé el tren a Brighton; no me gustaba conducir largas distancias y me resultaba más cómodo solo tomar el tren.
Había pasado un año desde la última vez que estuve en mi casa y todo había cambiado mucho, incluso la ciudad. Alexis me fue a recoger a la estación y me contó de todas las cosas nuevas que sucedieron en el tiempo que no estuve.
—El tío me dio un terreno cerca de la casa principal y me motivó a construir una casa ahí; ya casi está lista. Me quedaré a vivir con el tío y la tía hasta que la casa esté terminada. ¿Por qué no vienes a vivir con nosotros también y dejas Londres?
—Cada uno tiene que vivir su vida.
«Me siento aliviada de que Alexis viva cerca de mis padres, primero porque Laura es una chica especial, y si pasa algo, él puede ayudarla; segundo, porque mis padres le han dado ese calor de hogar que Alexis necesitaba. Al fin y al cabo, él es más que un primo para mí, es un verdadero hermano»
Llegamos a la casa, mi madre y Karina me recibieron emocionadas, Laura estaba en su habitación, de la cual pocas veces salía, solo para ir a la escuela y comer, y mi padre en el estudio; todo había cambiado y a la vez nada.
—¡Qué linda estás!, qué bueno que viniste días antes de la boda, te extrañé, amiga —me dijo Karina.
Me abrazó fuerte, no me dejó ni respirar, me ayudó con la maleta y corrió conmigo para dentro de la casa, subió la escalera conmigo casi a rastras y entró a mi habitación y yo detrás de ella.
Todo estaba como lo había dejado en mi habitación, nada es movido o cambiado; siempre que volvía a casa, sentía que estaba de vuelta a mis años de niñez y adolescencia, pero la realidad es que el tiempo es implacable y que no espera a ninguna persona, porque cuando me miraba en el espejo de mi habitación, me daba cuenta de que solo son recuerdos.
—Invité a varios compañeros de la escuela, que también fuimos juntos a la universidad; mis padres vienen en varios días, y algunos de mis primos. Tengo primos guapos; te puedo presentar alguno.
—Estoy comprometida. Le respondí.
—¿Qué?, ¿cuándo?, ¿con quién?, me preguntó Karina, sorprendida.
La entiendo; hasta yo me sorprendería. En la universidad, no me interesé por nadie, solo por estudiar; incluso un grupo me puso de apodo Cascarón vacío, porque, aunque me veía bien, yo no tenía nada en mi corazón. Sentía que la gente era cruel e injusta muchas veces conmigo, que la mayoría solo buscaban personas de las que se pudieran aprovechar, así que no hice amigos, ni nada en la universidad.
—Es un compromiso que hizo mi abuelo hace años con un amigo; todavía no es seguro que mi prometido acepte el matrimonio; es posible que cuando llegue el momento se niegue.
Esa conversación terminó en ese momento; le pregunté sobre la boda y ella se envolvió en ese tema y todos sus planes.
Los días pasaron muy rápido en lo que se terminaban los últimos detalles de la boda. Los padres de Karina llegaron, y se quedaron varios días. Intenté convivir un poco con Laura, pero ella tenía su mundo y no dejaba que nadie entrara en él. Por suerte, ella y madre están muy unidas; ellas se comprenden; yo soy la rara que en realidad no tiene un vínculo tan fuerte con nadie.
Amo a toda mi familia, pero en realidad, desde hace mucho tiempo me siento desconectada de todos ellos al mismo tiempo; es complicado, pero es lo que siento en mi interior.
El día de la boda llegó; todo era alegría y risas, con la única nota triste de que el tío no vino, dijo que tenía compromisos, pero él nunca ha puesto a Alexis en primer lugar, nunca. Sé que Alexis se sentía mal por eso; por suerte estaba mi padre, que, aunque también era un hombre frío, siempre ponía a su familia en primer lugar.
La boda fue maravillosa, Karina en su vestido de novia blanco parecía un hada y Alexis estaba muy guapo; los dos eran una buena pareja, que había atravesado parte de la adolescencia juntos, además de superar las pruebas de la edad adulta. Nunca ha habido nadie más en su historia; en mi corazón espero que estén juntos para siempre.
—Tu boda también será así de maravillosa, tu madre se encargará de todo. Me dijo mi madre luego que pasó la ceremonia; se me acercó a hablar.
«Yo sentía que, a medida que pasaban los años, esta responsabilidad familiar se hacía cada vez más grande, y yo solo quería soltarla, pero tenía en fallo a mi padre y a mi abuelo; en mi corazón deseaba que la otra parte se negara al compromiso, y así ser libre, sentir que puedo de verdad vivir la vida que quiero como la quiero vivir»
—Y si… me niego a casar, ¿me apoyarías?, le pregunté a mi madre.
—Claro que sí —me respondió de inmediato mientras me abrazaba.
«La respuesta que esperaba de la persona que, no importa lo que haga, siempre está de mi lado»