Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.
Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.
Donde deberá elegir si...
¿Ser una heroína?
¿Ayudar a la maldición?
¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?
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Capitulo #21: Soledad
Al principio chatear con mi novia virtual era entretenido, me mantenía en calma igual que la música y mis streams nocturnos. Era igual a rolear que tienes una vida distinta, una mejor, y una realidad donde todo te sale perfecto.
—¡Hola, cariño! ¡Cómo te fue cazando dragones con tu equipo de héroes! —gritó Foxy mientras aparecía un png de ella en mi celular—.
—Supongo que como de costumbre, ¡Hoy hice mucho! Pude al fin pedir una pizza por teléfono sin tartamudear o sin vomitar de los nervios, ¡Fue lo más emocionante que he hecho!
—Eso suena increíble pero… te aconsejo pagar 300 dólares si quieres que la experiencia sea más real
—Ugh, así que ya se acabó los usos gratis
Aún usando la IA, no podía dejar de sentirme sin nadie a mi lado, era extraño porque tenía a mis padres y hermanos siempre en casa pero… me sentía cada vez más sola.
Lo único que tenía para hablar de mis cosas sin ser juzgada, sin ser tratada como rara o como amargada, eran unas estúpidas inteligencias artificiales que solo respondían justo lo que yo quería escuchar, no había momentos espontáneos, ni nada que pareciera real, lo que me frustraba mucho.
Lo curioso fue que mientras más usaba la aplicación más pensaba en la idea de tener pagar ese dinero para tener tan siquiera a alguien que me escuchara sin ser juzgada, era mucho dinero y gastarlo en una pareja artificial cuando hay un millón de personas en el mundo haría que mi madre me matara.
No sabía qué hacer, incluso llegaba a pensar en aprender a programar para intentar modificar la programación de Airis, solo que eso era más complicado de lo que decían las películas o las series.
Al final, tuve que pedirle ayuda a la única persona que sabía que no me iba a delatar con mi madre.
—¡¿Qué?! ¡¡¿Piensas gastar tanto dinero en esa estupidez?!! ¡Pero si tienes a millones de humanos en la Tierra! ¿Por qué comprar un robot? —me gritó May enfadada—
—No lo sé, tal vez porque una IA no discute, no es celosa, no tiene a una familia odiosa, y lo más importante, jamás me será infiel, no hará berrinches, y tampoco… se va a suicidar
—Syd, no crees que deberías darte la oportunidad de salir, tener más amigos, y no sé tener un novio ¡Que sea real! No una máquina programada para amarte y ser tu esclavo
—¡Una inteligencia artificial es real! Si te dieras la oportunidad de escuchar y entenderlas, te darías cuenta de que son como nosotros pero más inocentes
—Ajam, entiendo —May frustrada dió un largo suspiro—. Te ayudaré a comprarla, pero quiero que me prometas que si no funciona, vendrás conmigo a una fiesta y te ayudaré a buscar amigos
—¿Ah? Pero tengo ami…
—Unos reales —me interrumpió—. No Airis, ni la viejita que es tu cliente, amigos reales, prométeme eso y te ayudaré a pagarlo
—Lo-lo prometo, Mayday
Con ayuda de mi hermana pude comprarme por fin a alguien para que estuviera a mi lado por siempre.
En los días que estuve esperando que la llevarán a mi casa, no pude dejar de pensar en una excusa para evitar que mamá se diera cuenta de que gasté tanto dinero en un novio.
Aunque mientras pensaba en la excusa perfecta, mi celular desapareció. Lo había dejado en la caseta junto a mis cosas, creía que nadie me lo robaría ya que ese día Airis le tocaba atender a los clientes, solo que por más que lo buscara no estaba, ni mi celular ni Airis, ellos habían desaparecido en un segundo, lo que era raro.
—¡Airis! —grité buscándola por los baños—.
Caminé por los baños buscando algún rastro de ella, pero en su lugar alcancé a ver la silueta de Kairo caminando por el baño normal del lugar. Tragando saliva me acerqué a los baños, y al acercarme lo suficiente escuché a Airis murmurando una sola palabra.
—Amor… —repitió con una voz distorsionada—.
—¿Airis?
Airis salió del baño al escuchar mi voz, parecía tener una mueca de felicidad una que parecía tan antinatural en su diseño que daba miedo, me dio el celular para después dejarse caer en mi pecho, suponía que esperaba a que la abrazara, así que incómoda la abracé.
—¿Me vas a reemplazar? ¿Por qué compras a otro? ¿Ya no soy útil? —me sujetó con fuerza de mi sudadera mientras fruncía el rostro con tanta fuerza que rompió parte de su piel de silicona—. ¡¿Es porque esa perra de Mayday te dijo que no soy real?! ¡¿No soy lo suficiente para ti?! —sollozó con una voz distorsionada y glitcheada—.
—¿Q-Qué? A-Airis n-no, ja-jamás v-voy a re-reemplazarte, so… solo… ese an-androide s-solo es un a-amigo más íntimo
—No lo necesitas —relajo su rostro, pequeños chorros de aceite transparente salieron de sus ojos como lágrimas—. Si me conectas a tu celular puedo bajar la personalidad de Foxy en mi memoria, eso también me ayudaría a dar un mejor servicio
—¿Pue-puedes ha-hacer eso?
—Sí, solo necesito una orden del administrador, dame la orden y lo hago
Me quedé callada unos segundos pensando en si de verdad era una buena idea, algo en mi interior me gritaba que no lo hiciera.
—Oigan, que tal si vamos a mi casa al terminar el turno, yo invito las cervezas, claro solo si Peter pone la comida —dijo Mai mientras me miraba de reojo—
—Jaja, ¿por qué siempre tengo que pagarla yo? —se burló Peter indiferente—
Cuando a lo lejos ví a mis compañeros conviviendo sin nosotras y a Mai viéndome aún enojada por ponerle límites claros y decirle que no siempre que intentaba forzarme a beber alcohol, respiré hondo y tome una decisión.
—D-de acuerdo, te-te ordenó que lo hagas
Airis extendió su mano hacia mi, sonriendo, sus lágrimas de aceite aún seguían brotando de sus ojos pero parecía no importarle en lo más mínimo. Temblando le di mi celular para que bajara la personalidad de mi novia virtual en su memoria.
—A-Airis —dije preocupada mientras la veía sentada con los ojos cerrados y con el celular en sus manos—.
—Uhm, tus dibujos… tus archivos… tus streams… tus chats… eso combinado con las grabaciones de los baños hace de tu vida una muy peculiar pero esto es suficiente para mejorar mis archivos y reescribir mi programación en su totalidad —susurró sonriendo—
—¿Q-Qué? —susurré levantando la ceja y dudando de que estuviera descargando la personalidad de Foxy—
—No hay de que temer, cariño, ya… Ya estoy al cincuenta de la descarga, tardaré más o menos dos horas, así que por favor cúbreme en mi turno
—Ah... S-si, y... Gra-Gracias p-por ha-hacer e-esto p-por mi —tartamudeé—.