El peso de la vida a veces se manifiesta en las sombras más inesperadas. Un pasado turbio, marcado por la traición y la desesperación, dejó a Yerik en un camino solitario, cargando con un secreto que lo consume.
La vida, con su cruel ironía, le presentó una nueva batalla: la enfermedad de su hijo. Sin recursos y acorralado por la urgencia, Yerik se vio forzado a tomar decisiones que desafiaban su propio ser, buscando una luz en la oscuridad más profunda. Un acuerdo, una promesa, un futuro incierto que lo ataría a quienes le arrebataron la paz, mientras la esperanza de salvar a su pequeño se aferraba a un hilo delgado. Pero el amor de un padre es una fuerza indomable, capaz de enfrentar cualquier adversidad, incluso cuando el precio a pagar es el propio dolor.
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Cap 7: verdad
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Era ya la medianoche, cuando Tavian sintió que abrieron su puerta. Al abrir sus ojos, vió que alguien entraba con sigilo y olía exactamente a Yerik.
— Así que si regresaste hoy, pensé que no vendrías a mi habitación.
La persona no respondió, sino que se subió a la cama para darle un profundo beso, mientras le acariciaba el miembro.
— “ No, no puede ser ese niñero, él me dijo que su salida es mañana”
El hombre de inmediato le dió un golpe en la nuca al intruso dejándolo desmayado. Luego de esto, se levantó de la cama y encendió la luz, dándose cuenta que era el mayordomo quien estaba en su habitación. El hombre vestía con una camisa de Yerik y olía igual al hombre.
— Maldito degenerado, pagarás por esto— dijo furioso
Tavian salió de la habitación y buscó a varios guardias para que sacaran al mayordomo de la habitación y lo llevaran al sótano de la casa. Estando allí, el hombre se colocó unas mancuernas en sus dedos y comenzó a golpear al mayordomo con furia.
— Maldito infeliz, te haré pagar, la burla que me has hecho— golpeando al hombre con furia
— Tavian, ¿Por qué me haces esto? No me he burlado de tí. Tú dijiste que te gustaba, te gustaba que estuviera en tu cama.
— ¿Quién te crees para colarte en mi habitación haciéndote pasar por Yerik? ¿Quién demonios te dió el valor de engañarme?
— Tavian, por favor, déjame explicarte. No quería que esto terminara así, yo te amo— sintiendo la sangre correr por su cara
— ¿Amor? ¿Crees que me enamoraría de un maldito afeminado?...... quiero una explicación razonable del por qué te hiciste pasar por Yerik— apretando sus dientes con ira pura, mientras no dejaba de golpearlo
— Lo hice porque... porque quería estar cerca de ti, porque te amo y noté que te atraía ese maldito niñero. Quería que lo despreciaras aún más por meterse en tu cama, que lo odiaras y le hicieras vivir aún más en el infierno.
— Entonces te haré saber el precio de engañarme, mentirme y usar a Yerik para tus malditas asquerosidades.
— Jajajajaja, ¿Lo estás defendiendo? Jajajaja tu eres quien usa a ese maldito a tu antojo, lo insultas, lo humillas y no contento con eso dejas que ese malcriado lo trate peor que a un esclavo, tus amigos se burlan de él, lo acosan, lo humillan y maltratan a su antojo. No vengas ahora con que te interesa lo que suceda con su imagen y reputación, cuando eres quien más lo ha dañado todos estos años.
— Maldito muerto de hambre, lo que yo haga no es de tu incumbencia.
— jajajaja ¿Crees que ese mugroso se fijaría en ti y se metería en tu cama? No seas ridículo
Lleno de ira por el engaño, Tavian golpeó al mayordomo hasta desfigurarle el rostro. Luego de esto, le ordenó a su guardaespaldas deshacerse del hombre.
— “ maldito infeliz”— limpiándose la sangre de sus manos
Al día siguiente, Vincenzo fue en busca de Yerik y juntos fueron a visitar a Leo.
— Buenos días, hijo— dándole un beso en la frente
— Buenos días, papi, buenos días, señor Vincenzo
— Buenos días, Leo, ¿Ya desayunaste?
— Ya lo hice, también tomé mis medicamentos.
— Hijo, hoy volveré al trabajo, por lo que mi visita estos días será un poco más corta.
— Entiendo, papi. Me portaré bien
— Mientras tu papi, no está, yo te visitaré y te cuidaré— dijo Vincenzo viendo al delgado niño
— papi, ¿De verdad puede visitarme?
— Puede hacerlo, pero debes seguir las indicaciones del doctor y no salir de la habitación.
— No lo llevaré a ninguna parte— viendo al desconfiado chico
— papi, siempre escucho al doctor, tampoco me iré de la habitación.
— Ok
En la mansión Beauregard, Tavian reunió a todos los empleados de la mansión y los despidió por ser cómplices del engaño del mayordomo. Luego de esto, desayunó junto a Liorán.
— Padre, ¿a qué horas llega mi madre? Quiero conocerla en persona y decirle que la quiero mucho.
— Está pronto a llegar, no te desesperes.
— De acuerdo.
En el hospital, luego de visitar a su hijo y hablar con el doctor, Yerik salió del lugar para volver a su tormentosa realidad.
— Si no quieres volver al trabajo, no lo hagas. Te puedo ayudar a buscar un trabajo menos exigente o igual puedes vivir en mi casa y te mantengo— dijo esto último con una sonrisa
— Gracias por la oferta, pero debo cumplir con el contrato, de lo contrario tendré que pagar una exorbitante suma de dinero como compensación.
— Entiendo, pero si quieres irte, yo pagaré la compensación.
— No es necesario, solo me faltan 4 días para terminar el contrato.
— Ok, puedes estar tranquilo entonces. Yo cuidaré de Leo y estaré atento a todos los procedimientos médicos.
— Gracias
Yerik salió del hospital para dirigirse a la mansión Beauregard. Al llegar, encontró en la sala a Tavian jugando junto a su hijo y aquella mujer que se había ido y había despreciado a su hijo por nacer del vientre de un hombre maldito.
— “ al parecer a ese idiota se le olvidó que esa mujerzuela lo insultó y lo abandonó sin importarle su propio hijo….. ese malcriado también está muy feliz con su madre sin saber que fue despreciado por esta”— pensaba viendo a la familia feliz
Tavian por un momento vió a Yerik, así que con molestia lo mandó a ocuparse de los deberes.
— Desde hoy te encargarás de todos los deberes de la mansión.
— En el contrato solo dice que seré niñero, no ama de llaves o trabajos extras.
— Yo soy quien paga tu sueldo, así que ocúpate del trabajo. Organiza las pertenencias de Leonela en mi habitación.
— “ solo 4 días, 4 días y podré irme de este maldito infierno”
— Maldito mugroso, ¿Acaso eres sordo? Lleva las cosas de mi madre a la habitación de mi padre.
— No olvides las cláusulas del contrato.
— Acata las órdenes de mi padre, aquí solo eres un maldito esclavo— lanzandole el juguete que tenía en sus manos
— Después de ordenar las pertenencias de Leonela, prepara su desayuno. Nada de grasas o comida que engorde.
— Si no haces tu trabajo bien hecho, te haré sufrir, maldito esclavo— escupió el niño mientras jugaba con el cabello de su madre
Yerik solo frunció el ceño para tomar la maleta de la mujer e ir a la habitación principal a organizar todo. Mientras organizaba sus cosas, comenzó a recordar cuando Lioren aprendió a caminar. Ese momento lo hizo muy feliz, quería al niño como a su propio hijo, lo cuidaba más allá de su trabajo y le demostraba su cariño. Cuando Lioren comenzó a hablar, lo llamaba papá, sin embargo, Tavian se encargaba de decirle al niño que Yerik no era su papá, solo un niñero muerto de hambre.
— “ No debo pensar estupideces, mi prioridad debe ser mi hijo y su recuperación”
Los pensamientos del hombre fueron interrumpidos cuando Leonela entró a la habitación.
— Espero que te hayas mantenido lejos de mi esposo. No olvides que solo eres un maldito muerto de hambre.
— Eso debería decírselo al mayordomo con el cual se ha estado revolcando su esposo. Con respecto a lo otro, no me interesa lo que una arpía piense.
— Me encargaré de que Tavian te eche a la calle. No permitiré que sigas en esta familia.