No me importa que tengas experiencia, no me importa que alguien más te haya tocado, no me interesa, lo único que me va a interesar de ahora en adelante, es que nadie más te toque además de mi.
Desde Ahora solo serás mía.
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Parte 19
Mathias
¿Qué es el amor?, ¿Cómo podemos explicar esa tonta reacción que tenemos hacia una persona?, simplemente es algo falso, todos nos cansamos de eso, o la otra persona muere.
Mi padre se enamoró perdidamente de mi madre, mi madre siempre fue muy opuesta a él, siendo diferentes nadie tenía la fe suficiente para que duraran, simplemente eran personas contrarias.
Dicen que los polos opuestos se atraen, siempre pensé que encontraría alguien amable, guapa, y siendo más tranquila, menos dominante que yo. No pensé que la primera persona que me iba a gustar sería la prima de uno de mis amigos, la mujer que siempre supe que era más fuerte que nosotros, que siempre tenía la frente en algo, no importa si la humillaban.
Y muchas veces lo fue mientras estudiaba, la menospreciaron por millones de razones, que en este momento todos esos hombres se tragan sus palabras, siempre supe que ser mujer era un caos, incluso con mi madre, que no la dejaron estudiar mucho, verla de esa forma me hacía alejarme de las mujeres, además de que no era capaz de cómo tratarla.
Papá me decía que no podíamos ser un problema para mamá, por esa razón nos volvimos independientes de forma rápida, para que ella no tuviera preocupaciones. Nunca fuimos un problema, siempre tuvimos las mejores calificaciones, incluso con mamá enferma no nos preocupamos porque alguien nos vistiera, siempre lo hacíamos nosotros solos, eso éramos.
Mi hermana nunca me había llamado la atención, siempre fui fría con ella, ¿Qué más daba?, una niña que no sabía que era la culpable de la muerte de mi madre, la mujer que me dio a luz y me tuvo casi nueve meses, que tontería.
Yo no era el hombre perfecto, estaba tan lejos de eso. Nunca había sabido manejar una mujer, aún más porque las que me buscaban querían el dinero que nuestra familia tenía, Amelia no necesitaba nada de eso, era independiente y fuerte, dando el recuerdo de Miller, en versión mujer y más joven, alta y delgada con un busto prominente, con una cintura demasiado delgada que no encajaba del todo con sus pequeñas caderas.
—Deja de hacerte el tonto —Me habló Matt mientras tomábamos un vino en la sala, cuando la fiesta había terminado.
—¿Sobre qué?
—Te comiste con una chica desconocida, solo para que ella pensará que tenías una pareja, ¿no? —Lo miré unos segundos y enarqué una ceja.
—No digas tonterías, Matthew.
—No lo digo, ojalá lo hiciera, porque me podría justificar el doble de lo que trato de hacerlo en este momento.
—No me reproches.
—Lo hago, soy tu hermano mayor. No aceptas los tontos sentimientos que tienes, ¿por qué son tontos?, bueno —Se toma el trago a la primera, para seguir hablando —Porque uno de los dos de los lo debe tener, sin tener que esperar —No entendía lo que hablaba, no tenía la menor idea de que me estaba hablando, y no estaba seguro de que decir ante esa respuesta.
—¿Tienes a alguien en tu mente?
—Sí, la tengo; pero tiene una familia más disfuncional de lo que era la nuestra.
—¿Eso tiene algo de malo?
—No quiero lidiar con más problemas, no estoy para cuidar a nadie, no lo estoy —Niega con su cabeza, su mano derecha con la copa vacía.
—¿De verdad es tan malo?, Amelia es alguien total independiente y fuerte, que es capaz de hacer las cosas, no pide ayuda, hace todo sola, sé que ella es capaz de olvidarme y dejarme.
—¿Crees que ella no lo sabe?
—Ese es el punto, ella lo tiene en mente, sabe que podría hacer más sin mí, que podría conseguir cada sueño que tuvo, ¿por qué espera algo de mí?
—No quiere estar sin ti, nosotros no necesitamos a nadie, no necesitamos a una persona para vivir, pero queremos, ¿por qué?, le puedes echar la culpa a algo neuronal, sin embargo, eso es lo que agrada al vivir, puedo sentir tantas cosas que no podría hacerlo si fuera cualquier otra cosa.
—Estás loco —Suelto una risa para tomar mi primer sorbo del vino.
—Te lo digo en serio, mientras que tú te estás muriendo por cualquier tontería, ¿yo?, bueno trato de ver el lado positivo a las cosas.
—¿Entonces?, ¿por qué no me muestras qué es el amor?, ¿por qué no me indicas que sería eso de lo que hablas?, hazme confirmar que el amor no es tan solo una tontería, hazme entender que no estoy loco por sentir.
—¿me estás retando?, ¿es tu forma de hacer las cosas? —Me encogí de hombros con una sonrisa, mientras levanto mi copa.
—Salud por las tonterías que vienen en el futuro.
—Por los dolores de cabezas —Asiento y así nuestras copas suenan.
La vida es tan corta, tan pero tan corta, que no sabes cuándo va a terminar, porque una semana después de ese día, todo se fue cayendo más y más.
—Tenemos que ir al hospital —Le indiqué a mi hermana menor cuando la recogí del instituto, no entendía porque, pero tampoco podía decirle, no hasta llegar.
Vida, vida mía, ¿dónde estás?, ¿por qué no has llegado?, ¿No ves que estoy llorando por tu partida?, No me dejes.
—¿Qué sucede? —Silencio total, un silencio incómodo y duro de quitar —¡Mathias!
—Miller y Amelia tuvieron un accidente —Ella cierra los ojos mientras se toca su pecho y sus lágrimas caen.
Matt y yo habíamos descubierto la relación de ellos dos, pero nos quedamos callados, veíamos a nuestra hermana totalmente bien a su lado, sabíamos que dejo de andar con cualquier mujer hace unos años, ¿De qué nos podíamos quejar?, bueno estaba su padre, la víbora con su hijo lagarto que era un desastre, a la hora de la verdad, él era perfecto.
No queríamos que ellos se sintieran mal, por eso no hablamos sobre ese tema, debíamos darle ese amor a nuestra hermana y nuestro amigo que habías sufrido mucho, un tiempo para darles la paz que sentían.
No todos tienen ese plan, no todos queremos ver a los otros de manera positiva, existe la maldad, el rencor, la envidia que nunca nos dejará avanzar.
La castaña salió corriendo cuando llegué al hospital, corría y Matt la detuvo a medio camino para que no fuera hacia ese lado que debía estar atendiéndolos.
—Tranquila, todo estará bien —La sostenía nuestro hermano mayor, mientras ella se derrumbaba a llorar, y yo cerré mis ojos tratando de pensar en positivo.
La llamada del hospital no había sido por positiva, pero no estaba seguro si era la mujer o el hombre, hablaron de forma general. La policía llegó a los minutos, haciendo preguntas si sabíamos sobre algo, quien había sido el que ocasiono todo esto, lo sabíamos, claro que lo hacíamos.
Un hombre, un sujeto que tenía bastantes deudas y cualquier le podía pagar para que chocara el auto y destruyera todo. La necesidad se viste de oro.
El abuelo de ellos llegó, con su bastón, estaba vez también estaba la señora Petrov, me recordaba a la madre de mi amigo, la de los chocolates.
—¿Están bien? —Ella se acercó a nosotros, pero dejo de últimas a mi hermana, la cual tenía sus ojos rojos luego de llorar por casi una hora, hablaron, no estaba seguro de que, tampoco pude preguntar porque el abuelo fue hacia Matt y yo.
—¿Saben quién mandó hacer todo esto? —Creo que nuestra expresión nos delató, porque sonrió suavemente —Soy viejo, pero no tonto, conozco más de este mundo que ustedes, tener poder llevar muchas cosas encima.
—Descubrimos hace poco que Miller se haría cargo de la empresa familiar, sabíamos más o menos que él estaría a cargo de eso. Sin embargo, cuando le preguntamos sobre la familia había puesto una mueca, no estamos del todo seguros que sucedió para actuará de esa forma, pero, sospechamos de su hermano.
E hicieron acto de presencia, la mujer, el padre y el hijo, la mujer con unos lentes de sol bastante extravagantes, y cuando giré hacia Becca, ya la abuela la estaba cubriendo para que no acercará a él.
—¿Saben algo? —La voz fría del hombre llega a mis oídos, que me hacen cerrar los ojos para no insultar de frente.
—Nada que le interese —Responde Matt de la misma forma.
—Es mi hijo.
—Eso debió pensar antes, no ahora.
—Niño grosero —La mujer lo mira, quitándose sus lentes para vernos con asco.
—Silencio —Habla el abuelo.
—Abuelo —Isaac se iba acercar para saludarlo, sin embargo, retrocede un poco para hacer a nuestro lado, y damos un paso al frente para hacerle entender la situación.
—Son muy maleducados, ¿no creen?, mi hijo solo quiere saludarlos.
—¿Si?, puede saludar a otra persona, no a nosotros —El idiota hace un puchero, cuando gira su cabeza para ver a la dirección de la castaña, quiero moverme, pero él abuelo de Miller nos detiene.
—Oh, ¿estás muy mal? —Becca levanta la cabeza, aunque la abuela trato de detenerlo, no funcionó y la empujo, pero el abuelo nos seguía deteniendo.
—¿Eso te importa?
—Malcriada —Suelta la madre de Isaac.
—Vieja metiche —Cierro los ojos al escucharla, y sin importar la situación doy una leve sonrisa, muy tierna la niña, pero se había vuelto el doble de contestona que antes.
—No deberías de esa forma —Isaac agarra con una mano la cara de la castaña, trato de ir hacia él, pero el abuelo nos sigue deteniendo.
—Miller me habló de ella —Murmura —Necesito ver hasta dónde puede llegar.
—No me toques —Ordenó ella, mirándolo fijamente, retando.
—¿Y tú qué harás si no lo hago? —¿Quién era el más parecido a mi papá?, Rebecca sin dudas, su actitud arrogante, dominante que ella debía tener razón y tener el control, sobre todo, ella encajaba perfecta para ese papel, y lo que hizo me lo confirmo.
Levanto su mano, pensé que le iba a dar una bofetada, sin embargo, sus uñas se enterraron en sus mejillas, en ambas para moverla hacia dentro, haciendo el que se aleje mientras tocaba la zona afectada que empezaba a sangrar.
—Deberías ir al médico, ¿no? —Ella ladea su cabeza haciéndola ver inocente.
—Maldita niña —la gente miraba, y cuando la señora se acercó para darle un golpe ella bajó la cabeza para empezar a llorar, la gente ya estaba empezando a grabar, llamando la atención, el padre de Miller al ver la situación.
—Vámonos —Ordenó, y saca a ambos de hospital, los de seguridad llegan, pero es un poco tarde.
—¿Dónde aprendiste hacer eso? —Es nuestra primera pregunta.
—Siempre tengo gas pimientas, pero me iba a demorar demasiado, tenía que aprovechar que estaban largas —Señala sus uñas con una sonrisa, una persona trae unos pañitos para ayudarla a limpiar.
—Siempre escuche de parte de mi nieto, lo fuerte que era ella, que nunca se rendía. Quería probarla y ver hasta dónde podía llegar, me sorprendió cuando hizo eso, bastante inteligente y calculadora.
Tenía razón, ella siempre fue inteligente, pero medir la situación hasta el punto de hacerse la víctima cuando supo que estaban llamando la atención, es tener la suficiente capacidad mentalmente para analizar su entorno y el cómo otra persona iba actuar. Empezando a comprender lo de hace años, él porque ella nunca le paso nada o tal vez por esas situaciones la volvió así.
—¿Pasó la prueba? —Pregunta Matt con mucho sarcasmo al hombre para ir hacia nuestra hermana y preguntarle si estaba bien.
Vuelvo a cerrar mis ojos, ¿Saben que es meterse con ellos?, es perder muchas cosas. Habíamos perdido el miedo, por dos razones, si llegaba a pasar algo, no íbamos a permitir que los dejarán libres, nuestra hermana había llorado como si su alma se fuera ir, eso había pasado con nuestra hermana.
—Familiares de Amelia y Miller Petrov —En un segundo estamos frente al doctor —Bien... —Murmura, para empezar, hablar —Miller esta estable, lo único que necesita es reposo por la cirugía, tenía heridas internas, que fueron curadas a tiempo.
—¿Y Amelia?
—Ella estaba un poco más grave, quien recibió más el impacto fue el señor Petrov porque estaba de conductor, sin embargo, aunque la señorita llevaba su cinturón que la lastimó más de lo creímos y su cabeza se dio con el tablero y por el cinturón volvió a su lugar.
—¿Eso qué quiere decir?
—Por el golpe, está en coma. No estamos seguros de cuándo va a despertar, creo que deberían considerar donar sus órganos.
Todo en esta se paga, existe el puto karma que te hará pagar aquí en vida, y en este momento yo estaba pagando el daño que hice.