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El Precio De Tu Arrepentimiento

El Precio De Tu Arrepentimiento

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / CEO / Viaje En El Tiempo
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Debora Camejo

Durante cinco años, Isabela soportó en silencio el desprecio, las humillaciones y la frialdad de su esposo Mateo, un poderoso magnate atrapado en la obsesión por una mujer que solo sabía traicionarlo. Isabela entregó su juventud y su corazón para cuidar de su hogar y de su pequeño hijo Mael, pero para Mateo ella nunca fue más que una intrusa.
​Cansada de vivir bajo la sombra del dolor, Isabela decide tomar a su hijo, firmar el divorcio y marcharse para siempre. Sin embargo, una tragedia inesperada en la calle apaga sus vidas en un instante, dejando como último eco una dolorosa súplica: "Ojalá jamás te hubiera conocido, Mateo".

​Consumido por una culpa devoradora, Mateo comprende demasiado tarde el valor de la mujer que destruyó. Desesperado por reparar sus errores, emprenderá un viaje hasta los confines del mundo, sometiéndose a un sacrificio extremo en un templo milenario para pedir un único milagro: devolver el tiempo.

AUTORA REGISTRADA DE NOVELTOON

Débora Camejo

NovelToon tiene autorización de Debora Camejo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

3. Capítulo 3

La partida en silencio y el peso de la ausencia

​La casa estaba sumida en un silencio sepulcral. Isabela permaneció parada en medio de la habitación principal, observando las paredes que durante cinco largos años fueron testigos de sus lágrimas, de sus noches de soledad y de las palabras frías que Mateo le dedicaba sin piedad.

​Ajustó el abrigo del pequeño Mael, quien la miraba con esos ojos grandes y nobles, tan parecidos a los de su padre, pero con una dulzura que Mateo jamás se había permitido mostrar.

​—¿Nos vamos ya, mami? —preguntó el niño en un susurro, apretando la mano de Isabela.

​—Sí, mi amor. Nos vamos a un lugar donde nadie nos haga sentir que no valemos nada. A partir de hoy, seremos solo tú y yo —respondió Isabela, esforzándose por mantener la voz firme para no asustar a su hijo.

​Isabela caminó hacia la mesa de centro del estudio. Sacó del sobre blanco los documentos firmados de divorcio y los colocó justo en el centro del escritorio, en un lugar imposible de ignorar. Junto a las hojas, se despojó del sencillo anillo de bodas que llevaba en el dedo. Al dejarlo caer sobre la madera, el ligero chasquido sonó como la ruptura definitiva de una cadena que la tuvo atada al dolor.

​Sin mirar atrás, tomó las pequeñas maletas, sujetó con firmeza la mano de Mael y atravesó el umbral de la residencia. Al cerrar la puerta tras de sí, Isabela sintió cómo un peso enorme se levantaba de sus hombros. Había renunciado al lujo, a la posición y a la comodidad, pero había recuperado algo mucho más valioso: su dignidad y la paz para su hijo.

​Horas más tarde, la torre corporativa de la empresa Mercier era un hervidero de actividad. Mateo salía de una importante reunión de negocios, rodeado de asesores y ejecutivos que le presentaban informes de ganancias. Como de costumbre, su rostro lucía serio e impenetrable.

​A su lado caminaba Regina, quien intentaba llamar su atención con comentarios halagadores y sonrisas calculadas. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, Mateo sentía una extraña inquietud en el pecho. Una sensación de vacío e impaciencia lo dominaba, algo que no lograba explicar.

​—Mateo, querido, cenemos juntos esta noche para celebrar el nuevo contrato —le sugirió Regina, deslizando su mano sobre el brazo del empresario.

​—Hoy no, Regina. Tengo cosas que resolver —respondió Mateo de forma fría, quitando el brazo sin mirarla.

​Decidió regresar temprano a la mansión, algo que raramente hacía. Durante el camino en su vehículo, los recuerdos de los últimos años comenzaron a cruzar por su mente. Recordó la mirada triste de Isabela esa misma mañana, la dedicación en silencio con la que ella siempre preparaba su ropa y la manera en que alejaba a Mael para que no molestara su descanso. Por primera vez, Mateo se preguntó qué había hecho realmente con la vida de esa mujer que nunca le pidió nada a cambio.

​Al llegar a la residencia, la casa se sentía anormalmente fría y vacía. No estaba el aroma de la cena recién hecha, ni se escuchaban los pasos apresurados de Mael jugando en la sala.

​—¿Isabela? —llamó Mateo caminando por el pasillo, pero solo el eco de su propia voz le respondió.

​Caminó hacia el estudio y fue entonces cuando la vio: la sobrecarta blanca sobre su escritorio.

​Con las manos temblorosas y un nudo en la garganta que jamás había experimentado, Mateo abrió el documento. Las palabras "Solicitud de Divorcio Definitivo" escritas con la elegante caligrafía de Isabela parecieron quemarle la vista. Al lado, el destello del anillo de matrimonio abandonado le confirmó que esto no era una amenaza ni una pataleta: Isabela se había ido para siempre.

​En la parte inferior de la hoja, Isabela había escrito unas breves líneas finales:

​"Mateo, te devuelvo la libertad que tanto reclamaste. Durante cinco años intenté construir un hogar sobre tu desprecio, pero hoy entiendo que mi hijo y yo no merecemos tus sobras. No nos busques. Ojalá el destino te dé la paz que tú nunca quisiste darnos a nosotros."

​Mateo apretó el papel contra su pecho mientras el aire comenzaba a faltarle. Un dolor agudo y punzante le atravesó el corazón. En ese instante, como si una venda se le cayera de los ojos, comprendió la magnitud de sus errores. Recordó las humillaciones, los desprecios y la ceguera con la que la había tratado por estar obsesionado con Regina, una mujer que jamás lo amó de verdad.

​Cayó sentado en la silla de su escritorio, rodeado por el silencio sepulcral de la casa. Por primera vez en su vida, el hombre más poderoso de la ciudad rompió en un llanto amargo y desesperado, dándose cuenta de que lo tenía todo, pero acababa de perder lo único que realmente le daba valor a su existencia: su familia.

Pero lo que Mateo no sabía es que el arrepentimiento ya no le servía para nada.

Pues Isabela al irse de la casa, llendo a parar el taxi no noto en lo absoluto que un carro se le hacercaba a gran velocidad.

Lo último que escuchó ella fue el bullicio de las personas alrededor.

Y así terminó la vida de ella y la de su hijo, tan trágicamente.

En su último suspiro se dijo así misma:

"desperdicie cinco años de mi vida amando al hombre equivocado, que tonta fui".

La separación definitiva.

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Cori Shoes
Delicada y hermosa
Debora Camejo: Muchísimas gracias, un abrazo desde la distancia 🫂🥰
total 1 replies
Rosalia Martinez
Que historia tan triste,ojala se revierta para bien☺️😭
Debora Camejo: ¡Eso está echo mami! 😚🤗😁
total 1 replies
Elisbeth Palma
🥺🥺🥺
Elisbeth Palma
es guapo el protagonista🤭🤭🤭
Debora Camejo: Gracias 🤗 🫶
total 1 replies
Elisbeth Palma
🥰🥰🥰
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