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Bandoleros

Bandoleros

Status: En proceso
Genre:Mafia / Romance / Traiciones y engaños
Popularitas:13.1k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Es una historia intensa y visceral sobre pasión, ambición y lealtad en un universo donde cada decisión puede ser la última.
Un romance envuelto en balas.
Una guerra donde el corazón es el único territorio que no están dispuestos a perder.

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2.

Cuando llegué al internado tenía diez años… y todavía creía que lo peor ya había pasado.

Me equivoqué.

El primer robo fue pequeño.

Desperté y mis zapatillas no estaban debajo de la cama. Las busqué en silencio, convencida de que yo misma las había movido.

No dije nada cuando vi a una de las chicas usándolas esa tarde, mirándome con una sonrisa ladeada.

_ Aquí lo que no cuidas, lo pierdes _ me dijo.

Aprendí.

Después fueron mis lápices, luego la manta y esa sí la reclamé.

_ Devuélvemela _ susurré, con la voz temblando.

La chica más alta del dormitorio, Camila, la sostenía entre sus manos como si fuera cualquier trapo viejo.

_ ¿O qué? _ me desafió.

No respondí... Me lancé sobre ella, puesto que esa manta me la había tejido mi abuela y era lo único que me quedaba de ella.

No sabía pelear, pero sabía aferrarme, caímos al suelo entre gritos y risas de las demás. Sentí un tirón en el cabello y un golpe en la mejilla que me dejó zumbando los oídos.

Esa noche tuve mi primera advertencia de la directora.

_ Aquí resolvemos los conflictos con disciplina, no con violencia.

Pero nadie disciplinaba los robos, nadie veía los empujones en las escaleras, nadie escuchaba los insultos cuando se apagaban las luces.

La violencia en el internado no siempre dejaba marcas visibles.

A veces era un plato de comida que desaparecía antes de que pudieras sentarte. Un empujón “accidental” que te hacía caer frente a todas.

 Un grupo que decidía ignorarte durante semanas hasta que empezabas a hablar sola. Donde había una chica nueva cada año, siempre una más pequeña y las más grandes necesitaban recordar que tenían poder sobre alguien.

Yo era pequeña, callada y sola.

Perfecta.

Una noche, dos de ellas me encerraron en el baño después del toque de queda y apagaron la luz.

_ A ver quién viene a sacarte _ dijeron riéndose.

Me quedé en la oscuridad, respirando despacio, recordando la voz de mi abuelo diciéndome que no mostrara miedo.

No lloré, no grité. Solo esperé.

A la mañana siguiente, cuando me encontraron, no delaté a nadie. Ese fue mi error, porque el silencio no te protege, solo les enseña que pueden seguir.

Las peleas se volvieron más frecuentes, yo ya no me lanzaba por impulso. Observaba y aprendía quién lideraba, quién seguía, quién fingía no ver.

Una tarde, cuando Camila intentó volver a quitarme algo, no me moví.

_ Tócalo _ le dije, mirándola fijo _Y esta vez no paro.

Algo en mi voz la hizo retroceder. Ya que ese día no gané amigas, no gané paz... Pero gané algo más importante: Respeto.

El internado me enseñó cosas que ninguna niña debería aprender. Que la crueldad nace del miedo, que el poder mal usado se parece mucho al abandono y que si nadie te defiende… tienes que aprender a hacerlo tú.

Tenía diez años cuando llegué, a los once ya sabía pelear y a los doce ya no confiaba en nadie.

Y aunque el mundo me había quitado casi todo…

No iba a dejar que también me quitara la fuerza.

......................

A los quince años ya no me asustaban los gritos, ni los empujones, ni las amenazas susurradas cuando se apagaban las luces.

Lo que me asustaba era otra cosa.

Convertirme en ellas.

El internado no solo te quitaba cosas. Te iba vaciando por dentro, despacio. Donde acostumbrabas a sobrevivir, pero dejabas de sentir... Y yo ya había perdido demasiado como para perderme a mí también.

La decisión no fue impulsiva.

La pensé durante meses.

Observé los horarios de las supervisoras, el cambio de turno de los guardias, el punto ciego de la cámara junto al portón trasero. Guardé en silencio un poco de pan de la cena, una botella pequeña de agua y los pocos billetes que había logrado ahorrar haciendo tareas para algunas chicas.

No le dije a nadie.

A los quince ya había aprendido que los planes sobreviven mejor en secreto.

Esa noche esperé a que el pasillo quedara en silencio. Conté hasta cien y luego hasta doscientos y mi corazón latía tan fuerte que temí que alguien lo escuchara.

Me puse la chaqueta, metí la manta en la mochila y caminé.

Cada paso hacia la salida era una despedida que nadie notaría.

El aire frío me golpeó el rostro cuando crucé el portón.

No corrí al principio, caminé con calma hasta doblar la esquina. Solo cuando el edificio dejó de verse detrás de mí… corrí, corrí como si todos mis años encerrada me empujaran.

No tenía un plan claro. No tenía a nadie esperándome, solo tenía una certeza: Prefería el miedo de la calle al encierro sin alma.

La primera noche dormí bajo un puente.

El ruido de los autos era constante y el suelo estaba helado. Abracé la mochila contra el pecho y me repetí que era libre. Libre. Libre.

Pero la libertad también duele cuando no tienes a dónde ir.

Los primeros días fueron los más duros. Aprendí rápido dónde daban comida sin hacer demasiadas preguntas, aprendí qué calles evitar cuando caía la noche y aprendí que en la calle la confianza se mide en segundos.

Había otros chicos.

Algunos llevaban años ahí y otros, como yo, todavía tenían la mirada demasiado limpia.

Uno de ellos, Gabriel, me habló la tercera noche.

_ No pareces de aquí _ dijo.

_ No lo soy.

No preguntó más. Solo me señaló un lugar más seguro para dormir, cerca de un grupo que se cuidaba entre sí.

En la calle también hay reglas, también hay jerarquías y también hay peligros.

Pero nadie fingía que era un hogar.

Conseguí trabajos pequeños: limpiar parabrisas, ayudar en un mercado a cambio de comida, recoger cartones para vender. A veces el hambre apretaba tanto que mareaba y a veces el frío se metía en los huesos.

Hubo noches en que quise volver.

No al internado. Sino a la casa pequeña con olor a humedad. A las manos de mi abuela, a la voz de mi abuelo diciéndome que fuera valiente... Pero el pasado no abre puertas.

A los quince años vivía en la calle y ya tenía cicatrices invisibles. Pero también tenía algo que nadie había logrado quitarme: La decisión de no rendirme.

El mundo me había abandonado al nacer, me había dejado sola otra vez a los diez y me había encerrado hasta los quince.

Ahora era mi turno de elegir y aunque no sabía cómo, aunque no tenía nada seguro… Yo iba a construir algo.

Aunque empezara desde el asfalto.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

1
Kim Nava
Liam no era Marcus 🤔🤔🤔
es su hermanastros 😮😮
ojalá Anastasia sea amiga ya vasta de enemigos
Kim Nava: jajajajajajaja jajajajajajaja me volvi a leer ese párrafo dos veces para captar
total 2 replies
Marleni Avila Gomez
Theo debe tener un plan 🤭
Kim Nava
use que terminaran con ellos unidos se podrá 💪💪💪
Yura Ran
Maucris porque .... 😢😢😢😢 no que dolor
Kim Nava
hay no que Théo no cometa la estupidez de irse con Marcus 😡😡😡
ellos pueden defenderse de el 🙏🙏
Marleni Avila Gomez
deben decirle la verdad a Theo aunque sea dolorosa , para que esté preparado 😭
Kim Nava
hay no 😩😩😩 savia que tanta calma no era buena
es hora de que le digan la verdad a Théo antes de que se la digan con malas intenciones😡
Yura Ran: Dios el desarrollo de esta trama. amenazante. 👏
total 1 replies
Kim Nava
será que ya vivirán felices esta calma me pone nerviosa 😩
Yura Ran
Emotivo y tierno capitulo. 🥰👌💝
Kim Nava
por fin juntos
Kim Nava
ya que terminen con todo
no esperaba esto de Valentina
Kim Nava
no se por que en este capítulo excluyeron a Miguel al final ella dice los cuatro cuando debería de ser cinco Gabriel, Aurora, Miguel, Théo y Lucas y en este capítulo Miguel salió sobrando
Yura Ran: Excelente 👌🥰
total 1 replies
Kim Nava
es hora de terminar con todo
Marleni Avila Gomez
Gabriel está bien oculto,mira quién lo descubrió , ahora están juntos para pelear junto en familia,juntos son más fuertes
Yura Ran
muy hermosa esta trama. gracias Maucris
Yanice Molina
maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton maraton
Marleni Avila Gomez
la ex d Gabriel es quien ayuda al loco, pero dónde estás Gabriel 😱
Kim Nava
ya me enrede
Kim Nava
sus tres hijos y esposa a su rescate 😩😩😩
ojalá este bien y salga todo vien
Kim Nava
no es posible que dos años y no haya señales de Gabriel🤔
esto es horrible que pasó
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