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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:619.6k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 5

La mañana en el Hospital General del Sur comenzó con un murmullo que recorrió los pasillos como pólvora encendida. No era el habitual caos de las urgencias, sino un asombro reverencial. Elena Ríos llegó a su turno encontrando al director del hospital, un hombre que normalmente evitaba mirarla a los ojos por sus constantes reclamos de presupuesto, esperándola en la entrada con una sonrisa que le desencajaba la cara.

—¡Elena! ¡Dra. Ríos! —exclamó el hombre, agitando unos papeles—. ¡Es un milagro! Una donación anónima de cinco millones de dólares. Para el área de cardiología pediátrica. Nuevos equipos, remodelación, suministros para dos años...

Elena se detuvo en seco, con el café a medio terminar en la mano. Su corazón dio un vuelco, pero no de alegría, sino de sospecha. En su mundo, los milagros no venían con tantos ceros a menos que alguien hubiera firmado el cheque con una intención oculta.

—¿Cinco millones? —preguntó ella, entornando los ojos—. ¿Y cuál es el truco, director? Nadie regala un hospital por amor al arte.

El director carraspeó, perdiendo un poco de su entusiasmo.

—Bueno, hay una cláusula de "asistencia externa". El donante solicita que nuestra mejor especialista, es decir, usted, sea asignada como médica residente exclusiva para un caso privado de alta prioridad. Durante la fase de pre y postoperatorio. El hospital recibirá el dinero en cuanto usted firme el traslado temporal a la residencia del paciente.

Elena sintió una mezcla de indignación y una extraña forma de admiración retorcida. "Jaque mate", pensó. Solo había un hombre con la billetera lo suficientemente grande y el ego lo suficientemente inflado como para comprar un hospital público entero solo para conseguir una niñera de lujo con título de cirujana.

—Liam Volkov —susurró ella entre dientes.

Sin decir una palabra más, Elena dio media vuelta, salió del hospital y detuvo un taxi. No iba a dejar que ese hombre jugara con el destino de sus pacientes y de su carrera como si fuera una pieza de ajedrez.

La Torre Volkov se alzaba hacia el cielo como un monumento a la arrogancia. Elena pasó por el control de seguridad como un huracán de pantalones médicos y determinación. Cuando la secretaria intentó detenerla, Elena simplemente le lanzó una mirada que habría congelado el acero.

—Dígale a su jefe que la "cláusula de asistencia" ha llegado para cobrarle la factura —dijo, entrando en la oficina principal sin esperar invitación.

Liam Volkov estaba sentado tras su escritorio de cristal, rodeado de pantallas con gráficos bursátiles. Al verla entrar, no se sorprendió. De hecho, dejó su pluma de oro sobre la mesa y se recostó en su silla de cuero, observándola con una calma exasperante.

—Vaya, Dra. Ríos. Pensé que tardaría al menos una hora más en asimilar la noticia —dijo Liam. Su voz era suave, casi un ronroneo de victoria.

—Usted es un tipo despreciable, ¿lo sabe? —Elena se apoyó en el escritorio, invadiendo su espacio—. Usar el presupuesto de un hospital que atiende a miles de personas necesitadas para chantajearme. Es bajo, incluso para un CEO mandón como usted.

Liam arqueó una ceja. El apodo lo hizo tensar la mandíbula, pero no perdió la compostura.

—Yo lo llamo optimización de recursos, doctora. El hospital necesitaba el dinero; yo necesito que mi hijo esté a salvo bajo vigilancia las veinticuatro horas en un ambiente controlado. Usted es la mejor. He unido la oferta con la demanda. Es puro capitalismo.

—Es manipulación pura —replicó ella, su voz temblando por la rabia y algo más que no quería admitir: la presión de saber que si decía que no, le arrebataba la esperanza a cientos de otros niños que se beneficiarían de esa donación—. Cree que puede comprar mi libertad, que puede tenerme en su casa como un mueble caro que cura corazones.

Liam se puso de pie. Al ser mucho más alto, su sombra la cubrió por completo. Se acercó a ella, y Elena pudo oler su perfume: maderas nobles y éxito frío. Pero también notó algo en sus ojos que no estaba en el hospital: una grieta de desesperación que él intentaba ocultar con su traje de tres piezas.

—No quiero comprar su libertad, Elena —dijo él, usando su nombre de pila por primera vez. El sonido envió un escalofrío por la espalda de ella—. Quiero comprar la seguridad de que, si Ian tiene una crisis a las tres de la mañana, usted estará a diez pasos de distancia y no al otro lado de la ciudad en un hospital colapsado. Si eso me convierte en un villano a sus ojos, que así sea. Pero no me diga que no le importa ese dinero para sus pacientes del Sur.

Elena guardó silencio. Estaba atrapada. Si aceptaba, se convertía en su "empleada"; si se negaba, era una egoísta. Miró la ciudad a través del ventanal y luego volvió a mirar a aquel hombre que creía que el control lo era todo.

—Acepto —dijo finalmente Elena. Liam dejó escapar un suspiro imperceptible de alivio, pero ella levantó un dedo—. Pero con mis propias reglas. Y si rompe una sola, me largo y el hospital se queda con el dinero. No habrá devoluciones.

Liam asintió, intrigado.—Escucho.

—Primero: En la mansión, yo no soy su empleada. Soy la autoridad máxima en todo lo que respecta a Ian. Si digo que el niño debe comer helado en el jardín a medianoche porque eso ayuda a su estado anímico, usted no rechista.

—Helado a medianoche es poco ortodoxo, pero...

aceptable —concedió Liam.

—Segundo —continuó Elena, dando un paso más hacia él, desafiante—: Usted no puede interferir en mi tratamiento. Ni sus asesores, ni sus enfermeras privadas de élite, ni sus opiniones de "experto en todo". Usted es solo el padre. Su trabajo es darle amor a su hijo; el mío es mantenerlo vivo.

Liam apretó los puños. Odiaba ceder el control. En su empresa, él decidía hasta el color de las alfombras. Pero al mirar el rostro decidido de Elena, entendió que ella no era un recurso que pudiera gestionar. Era una fuerza que debía aceptar.

—Tercero —Elena bajó la voz, volviéndose más humana—: No voy a vivir en su ala de invitados como una reclusa. Tendré mis propios horarios y entraré y saldré cuando mis otros deberes médicos lo permitan. Y usted... usted tendrá que aprender a pedir las cosas por favor. "Mandón" no es una categoría médica, es un defecto de carácter.

Liam la miró fijamente durante un largo minuto. La tensión sexual y profesional entre ambos era casi tangible, una cuerda estirada a punto de romperse. Él nunca había conocido a una mujer que lo desafiara así, que viera a través de su fortuna y le exigiera su humanidad como pago.

—Trato hecho —dijo Liam, extendiendo su mano—. Bienvenida a la mansión Volkov, doctora Ríos. Espero que esté preparada para el caos de vivir bajo mi techo.

Elena miró la mano de Liam. Era una mano fuerte, de dedos largos, la mano de alguien que estaba acostumbrado a apretar el mundo hasta que este cedía. Ella la tomó con firmeza, sintiendo una descarga eléctrica que la hizo querer soltarlo y, al mismo tiempo, apretar más fuerte.

—No se equivoque, señor Volkov —dijo ella con una sonrisa ladeada—. No soy yo la que debe estar preparada. Es usted. Porque voy a poner su mundo de cristal patas arriba.

Elena salió de la oficina con paso firme, dejando a Liam sumido en un silencio nuevo. Él se quedó mirando su mano, sintiendo aún el calor de la de ella. Por primera vez en su vida, sintió que no había hecho una transacción comercial, sino que había invitado a un incendio a vivir en su casa de madera. Y, curiosamente, no tenía miedo de quemarse.

Esa tarde, Elena empacó una maleta pequeña. Mientras cerraba la cremallera, sintió una opresión en el pecho. Sabía que entrar en la casa de Liam Volkov era entrar en la boca del lobo, pero por Ian, y por esos cinco millones que salvarían a tantos otros, estaba dispuesta a todo. Lo que no sabía era que el corazón que más peligro correría en esa mansión no sería el del niño, sino el suyo.

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audelina barra guzman
primero la sacan esposada de la mansión y después está de luto en el hospital 😨😨😨😱😱😱 que errores más grandes tienes Autora si esque eres la autora o solo copias lo que no es tuyo 🤔🤔🤔🤔😨😨😨😨
audelina barra guzman
se supone que cuando se dió cuenta de lo que Sabrina avía hecho envenenar al niño el le dijo a sus guardias que la sacarán y que avisarán a la familia de ella que el contrato se acabó 😨😨🤔🤔🤔🤔🤔 entonces autora se te olvida lo que escribes 😱😱😱
audelina barra guzman
se supone que Sabrina tenía que salir de la mansión? Autora porque se pone rara la lectura de repente 😱😱😱😱
audelina barra guzman
yo leí lo mismo 😱😱😱
Celina Espinoza
muy linda historia 💯😍
mariela Robledo
jajaja,ya me gusto
Lobelia ❣️
excelente 💯👍
Cori Shoes
Excelente observación
celimar
exelente historia 💯💯
celimar
muy linda está historia 💯💯
yuraima maldonado
. No entiendo, ya liam había descubierto a. Sabrína, sabe q ella estaba dando un medicamento para q su hijo muera, la había corrido de la casa y q la denunciaria, y ahora la defiende!!? Me perdí 🥴
Isa
me gustó mucho está historia realmente estuvo muy buena gracias Dios te bendiga
Cliente anónimo
deberían llevarse al niño, bueno Evelyn sabe lo que hace, lo que escribe y porqué? por eso leo sus novelas y me encanta seguir la trama...
Monica Miranda Navarro
felicidades gracias por esa historia la sentí como mía👏👏👏👏
Fernanda
🙏🙏 excelente historia gracias por compartirla 💯💯
Veronica Mada Lopez
ups...si Elena se fue caminando a la carretera ,cuando Liam la hecho de la casa ahora resulta que sale del hotel y va en su carro a casa de Liam, 🤭
Cliente anónimo: coño lee bien para que puedas criticar, estoy arrecha con Liam y ahora vienes tu a decir que Elena se fue a pie y ahora tiene carro, no leíste que él mando a rastrear el carro de ella...estupida 🐍🐍🐍
total 1 replies
yuraima maldonado
😲🥴😮😮😲
yuraima maldonado
Creí q había corrido a sabrína!! Me perdí
Ginnette
Muy bella historia, aunque hay que poner un poco más de atención a los relatos y que tengan continuidad y se entiendan para donde van, sería perfecta....para la próxima ☺️☺️☺️☺️☺️👏👏👏👏
Cliente anónimo: está historia fue escrita por tres autores y ninguno se puso de acuerdo con la trama, cada uno escribió lo que le dió la Gana, la enfermera Martha volvió a la mansión después de ser arrestada,Petrof quedó en su puesto como el más fiel servidor, Sabrina fue detenida la primera vez y luego estaba muy feliz en una gala con Liam, él nunca confió en Elena y nunca recordó que al principio ella despreció sus millones, nada de eso le dio luz a Liam, la humilló, la despreció y fue capaz de dudar de su honestidad y profesionalismo, ayyyy Lobelia no vale la pena leer tus historias...""Una y no más sr San Blas ""
total 1 replies
Ginnette
jajajaja, al menos el hijo es más inteligente que él gran Ceo 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
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