Cuando Lysandra Aster, la nieta olvidada de la Casa Aster, muere traicionada por sus propios familiares, cree que todo ha terminado. Sin embargo, despierta diez años en el pasado, cuando apenas tiene ocho años.
Con los recuerdos de su vida anterior, decide cambiar el destino de su familia. En lugar de buscar venganza, utilizará su inteligencia para fortalecer la casa Aster, proteger a quienes le fueron leales y descubrir el oscuro secreto que amenaza al imperio.
Mientras las demás familias nobles luchan por el poder, Lysandra teje alianzas, impulsa el comercio y se convierte en una estratega brillante. En el camino conocerá al reservado príncipe heredero Kael, un joven que también carga con un destino incierto.
Pero cambiar el pasado tiene un precio, y cada decisión acerca a Lysandra a una verdad que podría destruir el imperio... o convertirla en la mujer más poderosa de su época.
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Capítulo 20: La prueba de las Cuatro Casas
El viento agitaba las ramas del bosque mientras la figura encapuchada desaparecía entre los árboles.
Lysandra dio un paso hacia adelante.
—¡Espere!
Pero ya era demasiado tarde.
No quedaba rastro del intruso.
Armand cerró lentamente los ojos, como si intentara percibir algo con la magia que lo rodeaba. Unos segundos después suspiró.
—Escapó.
—¿Era de Umbra? —preguntó Lysandra.
El anciano asintió.
—Sí. Son más hábiles de lo que esperaba.
Su mirada se volvió seria.
—A partir de hoy, no te alejes sola de la Academia.
Lysandra comprendió que aquello no era una simple recomendación.
Era una advertencia.
Al día siguiente, el ambiente en la Academia era inusualmente animado.
Los profesores caminaban con rapidez por los pasillos y los estudiantes comentaban un rumor que crecía a cada minuto.
—¿Escuchaste?
—Hoy anunciarán la primera competencia entre clases.
—Dicen que participarán todos los alumnos nuevos.
Kael encontró a Lysandra junto al jardín.
—Parece que tendremos nuestro primer gran desafío.
Ella sonrió.
—Entonces será mejor dar lo mejor de nosotros.
La campana sonó.
Todos los alumnos se reunieron en el patio principal.
El director subió al escenario acompañado por Lady Helena y otros profesores.
—Estimados estudiantes.
Ha llegado el momento de evaluar algo más importante que sus conocimientos.
El patio quedó en silencio.
—El liderazgo.
Varios alumnos intercambiaron miradas.
El director continuó.
—La prueba se realizará en equipos.
No se elegirá al azar.
Cada grupo estará formado por estudiantes con habilidades diferentes.
Un profesor comenzó a leer los nombres.
—Primer equipo...
Kael Valerius.
Lysandra Aster.
Selene Drakov.
Lucien Veritas.
Los cuatro se miraron sorprendidos.
Eran, probablemente, los alumnos con mejores resultados de toda la generación.
Los murmullos no tardaron en aparecer.
—¡Ese equipo es demasiado fuerte!
—No es justo.
Lady Helena sonrió discretamente.
Precisamente buscaban eso.
Ver si los mejores podían aprender a trabajar juntos.
Una hora después, los cuatro llegaron al lugar de la prueba.
Era un enorme valle atravesado por un río.
Al otro lado podía verse una antigua torre.
El profesor explicó las reglas.
—Dentro de esa torre encontrarán una bandera.
El primer equipo que la traiga será el ganador.
Pero hay una condición.
No podrán cruzar el río utilizando magia ni destruir el puente derrumbado.
Tendrán que encontrar otra solución.
Cuando dio la señal de inicio, todos los equipos comenzaron a correr.
Lucien fue el primero en hablar.
—Podemos rodear el río.
Selene negó con la cabeza.
—Perderíamos demasiado tiempo.
Kael observó el agua.
—La corriente es muy fuerte para nadar.
Los tres miraron a Lysandra.
Ella permanecía observando el terreno.
Después sonrió.
—No necesitamos cruzar aquí.
Señaló unos árboles caídos río arriba.
—El río es más angosto en ese punto.
Si unimos esos troncos podremos construir un paso seguro.
Selene sonrió.
—Buena idea.
Lucien ya estaba calculando cómo acomodar los troncos.
Kael comenzó a ayudar a moverlos.
Por primera vez, los cuatro trabajaban como un verdadero equipo.
Mientras tanto, desde lo alto de una colina cercana, una figura los observaba.
No llevaba el uniforme de la Academia.
Era el mismo espía de Umbra.
Sacó un pequeño cristal oscuro.
En su superficie apareció el rostro del líder de la organización.
—Informe.
—La niña trabaja mejor de lo esperado.
No solo es inteligente.
También consigue que otros sigan sus decisiones sin discutir.
El líder permaneció pensativo.
—Entonces... ya entiendo.
No es únicamente una estratega.
Tiene el talento de unir a las personas.
Eso la convierte en alguien mucho más peligrosa.
El cristal se apagó.
El espía volvió a mirar hacia el valle.
Una leve sonrisa apareció bajo su capucha.
—Será interesante ver cuánto tarda en descubrir que la estamos observando.
Muy abajo, sin saber que cada uno de sus movimientos era vigilado, Lysandra dio el primer paso sobre el improvisado puente de troncos.
Al otro lado del río la antigua torre parecía esperarlos...
Pero también escondía un secreto que llevaba siglos oculto, un secreto relacionado con las cuatro familias fundadoras del Imperio. Y, por primera vez, Lysandra estaba a punto de descubrir que el legado de los Aster era solo una pieza de un misterio mucho más grande.