NovelToon NovelToon
SUGAR MOMMY

SUGAR MOMMY

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

A los 19 años, un joven conoce a una empresaria multimillonaria que quedó viuda hace muchos años. Ella ha dedicado todo su tiempo a criar a su hijo del y a dirigir su empresa, convencida de que el amor quedó atrás

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL BESO QUE LO CAMBIO TODO

Había pasado un mes desde que Mauricio volvió a declararse a Andrea.

Durante esas semanas, la rutina en la empresa continuó con normalidad.

Alejandro seguía destacando como asistente, obteniendo excelentes calificaciones en la universidad y compartiendo cada mañana el camino con Adán.

Sin embargo, por dentro libraba una batalla que nadie conocía.

Cada día le resultaba más difícil ocultar lo que sentía por Andrea.

Había intentado convencerse de que era imposible.

Ella era su jefa.

La mujer que había cambiado su vida.

Además, entre ambos existía una diferencia de edad que él no podía dejar de pensar.

Por eso había tomado una decisión.

Nunca le diría lo que sentía.

Prefería guardar ese amor en silencio antes que arriesgar la amistad y la confianza que tanto valoraba.

---

Aquella tarde, la mayoría de los empleados ya había abandonado la empresa.

Solo algunas luces permanecían encendidas en el último piso.

Alejandro revisaba unos contratos mientras Andrea terminaba una videollamada.

Al concluir, cerró la computadora y dejó escapar un largo suspiro.

—Por fin terminamos.

Alejandro sonrió.

—Hoy sí fue un día pesado.

Andrea lo observó.

—Gracias por quedarte hasta tarde.

—No tenía problema.

Mientras usted siga trabajando, yo también.

Andrea bajó la mirada con una pequeña sonrisa.

Aquellas palabras hicieron que su corazón latiera un poco más rápido.

---

Unos minutos después, Alejandro terminó de guardar las últimas carpetas.

Tomó aire lentamente.

"Hoy se lo diré...", pensó.

"Aunque me rechace, al menos dejaré de ocultarlo."

Caminó hasta el escritorio.

—¿Señora Andrea?

Ella levantó la vista.

—¿Sí?

Alejandro tragó saliva.

Las palabras parecían atorarse en su garganta.

—Yo...

Andrea notó lo nervioso que estaba.

Se puso de pie y caminó lentamente hasta quedar frente a él.

—¿Qué sucede?

Él evitó mirarla directamente.

—Hay algo que quiero decirle desde hace mucho tiempo.

Andrea sintió que el corazón comenzaba a acelerarse.

—Te escucho.

Alejandro cerró los ojos un instante.

—Yo...

Volvió a quedarse en silencio.

No podía hacerlo.

Respiró profundamente y bajó la cabeza.

—Olvídelo.

Fue una tontería.

Andrea dio un pequeño paso hacia él.

—Alejandro.

Él levantó lentamente la mirada.

En sus ojos había una mezcla de nervios, ilusión y miedo.

Andrea comprendió inmediatamente lo que estaba ocurriendo.

Porque ella también llevaba semanas luchando contra los mismos sentimientos.

Sonrió con ternura.

—No tienes que decirlo...

Alejandro la miró confundido.

—¿Qué?

—Porque creo que ya sé lo que intentabas decir.

Él abrió ligeramente los ojos.

—¿Lo sabe?

Andrea asintió.

—Sí.

Hubo un largo silencio.

Ambos permanecieron inmóviles.

Solo podían escuchar el suave sonido del aire acondicionado.

Andrea respiró hondo.

Había esperado demasiado tiempo.

Si seguía callando, quizá ambos continuarían escondiendo sus sentimientos durante meses.

Se acercó un paso más.

Ahora apenas unos centímetros los separaban.

Alejandro sintió que su corazón latía con tanta fuerza que parecía querer salir de su pecho.

—Andrea...

Fue la primera vez que pronunció su nombre sin añadir "señora".

Ella sonrió al escucharlo.

Con mucha suavidad, levantó una mano y acarició delicadamente su mejilla.

Alejandro permaneció completamente inmóvil.

No quería romper aquel instante.

Andrea habló en voz baja.

—¿Sabes qué fue lo que más me enamoró de ti?

Él negó lentamente con la cabeza.

—Tu bondad.

Nunca dejaste de pensar en tu abuela.

En tu hermanita.

En los demás.

Ni siquiera cuando tu propia vida era difícil.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Alejandro.

Andrea continuó.

—Me enseñaste que todavía existen personas con un corazón inmenso.

Y... sin darme cuenta...

Volví a enamorarme.

Alejandro sintió un nudo en la garganta.

—Andrea...

Yo pensé que...

Nunca podría sentir lo mismo por mí.

Ella sonrió con dulzura.

—Te equivocaste.

Sin dejar de mirarlo a los ojos, Andrea dio el último paso que los separaba.

Con infinita delicadeza, apoyó una mano sobre el hombro de Alejandro.

Él no se movió.

Solo la observó con una mezcla de sorpresa y felicidad.

Andrea inclinó ligeramente el rostro.

Alejandro entendió lo que estaba ocurriendo, pero no hizo ningún movimiento brusco.

Esperó.

Quería estar seguro de que era ella quien había tomado esa decisión.

Entonces, Andrea depositó un beso suave sobre sus labios.

Fue un beso corto.

Lleno de cariño.

Como una pregunta silenciosa.

Al separarse apenas unos centímetros, ambos permanecieron mirándose.

Alejandro sonreía con los ojos ligeramente húmedos.

—¿Eso... fue real?

Andrea soltó una pequeña risa.

—Sí.

Muy real.

Él llevó una mano a su rostro, todavía incrédulo.

—Creí que estaba soñando.

Andrea tomó suavemente una de sus manos.

—Yo también tuve miedo.

Miedo de lo que dirían los demás.

Miedo por nuestra diferencia de edad.

Miedo de equivocarme.

Pero ya no quiero seguir escondiendo lo que siento.

Alejandro apretó con suavidad su mano.

—Yo tampoco.

La miró directamente a los ojos.

—Andrea...

Me gustas.

Muchísimo.

Desde hace tiempo.

Solo que nunca me atreví a decirlo porque te respeto demasiado y no quería que pensaras que me acerqué a ti por interés.

Andrea negó con una sonrisa.

—Nunca pensé eso de ti.

Te conozco demasiado bien.

Sé perfectamente la clase de hombre que eres.

Alejandro dejó escapar una pequeña risa de alivio.

Toda la tensión que había cargado durante semanas desapareció de golpe.

Andrea dio un pequeño paso más y apoyó la frente contra la de él.

—Creo que, por primera vez en muchos años...

Soy realmente feliz.

Alejandro cerró los ojos unos segundos.

—Yo también.

Ambos permanecieron abrazados en silencio.

No necesitaban decir nada más.

Afuera, las luces de la ciudad iluminaban la noche.

Sin embargo, ninguno de los dos imaginaba que, a partir de ese momento, su mayor desafío no sería aceptar lo que sentían el uno por el otro.

Sería enfrentar los rumores, las críticas y los prejuicios de quienes nunca entenderían que su historia había comenzado mucho antes de ese primer beso: la noche en que una tormenta unió dos vidas que parecían destinadas a no cruzarse jamás.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play