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El Secreto De La Novia Silenciosa

El Secreto De La Novia Silenciosa

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Renata,es solo una empleada en la mansión de los Morana, una mujer que parece no tener pasado y que soporta las humillaciones más amargas por una sola razón: el amor que siente por el hijo del dueño. Por él, es capaz de cualquier sacrificio, incluso de aceptar un matrimonio forzado con un hombre despiadado que jura hacer de su vida un infierno.
Todos la ven como una mujer débil, una "nadie" sin recursos que se deja pisotear. Pero, ¿por qué Renata nunca llora? ¿Por qué sus ojos brillan con una determinación que no pertenece a una sirvienta?
Mientras el mundo intenta quebrarla, Renata guarda un secreto que podría destruir imperios. Ella ha puesto una fecha límite para su silencio... y cuando el reloj marque la hora, todos los que la humillaron descubrirán que la "pobre empleada" era la única persona a la que nunca debieron traicionar.
¿Quién es realmente Renata y qué poder oculta tras su uniforme de trabajo?

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

La calma en la recién purgada mansión Vane era un espejismo. Mientras Renata terminaba de centralizar los servidores del Archivo Fénix en su nuevo despacho, un nombre apareció en la pantalla de seguridad de la entrada principal, enviando un escalofrío que no sentía desde sus días en la clandestinidad: Andrés Ferrara.

No era un nombre cualquiera. Andrés había sido su mentor, su compañero de misiones en la agencia de inteligencia y, durante un breve y turbulento verano en Ginebra, algo mucho más complicado. Si alguien conocía las grietas en la armadura de la "Arquitecta de Sombras", era él.

—Dile que pase —ordenó Renata por el intercomunicador, su voz manteniendo una neutralidad profesional que ocultaba el vuelco de su estómago.

A su lado, Damián, que estaba revisando unos informes de armamento, levantó la vista. Sus ojos se entrecerraron. Él no necesitaba ser un experto en espionaje para detectar el cambio en la frecuencia cardíaca de Renata. La atmósfera en la habitación cambió instantáneamente; el aire se volvió denso, cargado de una electricidad estática que presagiaba violencia.

Andrés Ferrara entró en el despacho con una elegancia que rivalizaba con la de los Bustamante. Vestía un traje de lino italiano hecho a medida, su cabello oscuro perfectamente peinado hacia atrás y una sonrisa cínica que iluminaba sus ojos claros. Era el tipo de hombre que podía entrar en una embajada enemiga y salir con los códigos nucleares sin despeinarse.

—Renata, querida. El uniforme de sirvienta te sentaba bien, pero el poder... el poder te hace lucir peligrosa de nuevo —dijo Andrés, ignorando deliberadamente la presencia de Damián. Se acercó a ella con la intención de besar su mano, un gesto cargado de una familiaridad íntima que hizo que el ambiente se congelara.

Antes de que sus labios rozaran la piel de Renata, una mano de hierro se interpuso. Damián atrapó la muñeca de Andrés con una fuerza que hizo crujir los huesos.

—Un paso más, Ferrara, y esa mano será lo último que sientas —gruñó Damián. Su voz no era un grito; era el siseo de una cobra real lista para atacar.

Andrés no se amedrentó. Miró a Damián con una curiosidad condescendiente, soltando una risa suave mientras recuperaba su brazo.

—Ah, tú debes ser el famoso Damián Bustamante. El hombre que cree que puede enjaular a un fénix. He oído mucho sobre tu... posesividad. Pero no estoy aquí por asuntos de celos, sino por negocios.

—No hay negocios que te involucren a ti y a mi mujer que yo no autorice primero —replicó Damián, colocándose frente a Renata, su cuerpo protegiéndola de forma instintiva—. Habla rápido o mis hombres te sacarán de aquí en pedazos.

Andrés se sentó en una de las sillas de cuero frente al escritorio, cruzando las piernas con suficiencia. Miró a Renata, sus ojos brillando con un conocimiento compartido que volvía a Damián loco de rabia.

—Renata, el Archivo Fénix es demasiado grande para este país bananero. El Presidente es un mosquito comparado con lo que viene. Estoy aquí en representación de un consorcio europeo. Quieren el archivo para limpiar la política del continente, y están dispuestos a darte inmunidad diplomática total, una identidad nueva en la Riviera y una cifra con tantos ceros que harás que la fortuna de los Vane parezca cambio para el café.

Renata se mantuvo en silencio, procesando la información. Sabía que Andrés no mentía sobre el peligro; el archivo tenía ramificaciones globales.

—¿Y qué gano yo entregándoles el arma más poderosa que tengo? —preguntó ella.

—Seguridad —respondió Andrés, inclinándose hacia adelante—. Aquí, eres el blanco de cada sicario y político corrupto. Con nosotros, serás intocable. Y además... —Andrés bajó la voz, lanzando una mirada provocadora a Damián—, volverás a trabajar con alguien que realmente entiende quién eres, no con alguien que solo quiere marcarte como a su ganado.

El estruendo de la mesa de mármol al ser golpeada por el puño de Damián hizo que los cristales de las ventanas vibraran. En un movimiento que Renata apenas pudo seguir, Damián rodeó el escritorio y levantó a Andrés de la solapa de su traje, estampándolo contra la pared de madera.

—¡Escúchame bien, espía de pacotilla! —rugió Damián, su rostro a centímetros del de Ferrara. Sus ojos estaban inyectados en sangre, la pupila dilatada por una furia primitiva—. No me importa quién te envíe o qué creas que sabes sobre su pasado. Renata no se va a ninguna parte. No necesita tu inmunidad, porque yo soy su ley. No necesita tu Riviera, porque este mundo entero le pertenece si yo lo decido.

Damián apretó el cuello de Andrés, su posesividad desbordándose como lava.

—Nadie la toca. Nadie le habla con esa familiaridad. Y nadie, absolutamente nadie, piensa en ella como una opción negociable. Nadie toca lo que es mío, ni siquiera con el pensamiento. Si vuelves a insinuar que tienes una historia con ella, te arrancaré la lengua y se la enviaré a tus jefes en Bruselas.

Renata se puso de pie, sintiendo una extraña mezcla de alarma y una excitación oscura ante la reacción de Damián. La posesividad de él era un incendio, pero era un incendio que la mantenía caliente en un mundo de hielo.

—Damián, suéltalo —ordenó Renata, aunque su voz carecía de verdadera autoridad—. Andrés tiene información que necesitamos sobre quién más sabe del archivo.

Damián soltó a Ferrara con un empujón que lo hizo caer de rodillas, pero no se alejó. Se quedó de pie sobre él, como un depredador sobre su presa.

—Habla —ordenó Damián—. Y si vuelves a mirarla a los ojos mientras lo haces, te los sacaré.

Andrés se acomodó el traje, tosiendo, pero su sonrisa no desapareció. Sabía que había tocado el punto débil del gigante.

—El Presidente ya vendió tu ubicación a mercenarios internacionales, Renata. Si crees que los muros de esta mansión y los hombres de Bustamante son suficientes, estás siendo ingenua. El archivo se activa en 48 horas o el servidor lo borrará todo, enviando una señal de muerte a todos los involucrados. Incluyéndote.

Cuando Andrés finalmente fue escoltado fuera por los hombres de Damián —bajo órdenes estrictas de ser vigilado cada segundo—, el despacho quedó sumergido en una tensión insoportable. Damián se giró hacia Renata, su respiración aún agitada.

Caminó hacia ella con pasos pesados y la atrapó contra el escritorio, rodeando su cintura con una fuerza que le recordaba quién mandaba.

—¿Ginebra? —preguntó él, su voz ronca de celos—. ¿Tuviste algo con ese idiota?

Renata lo miró fijamente, desafiando su furia.

—Fue hace mucho tiempo, Damián. Estábamos en una misión. Fue un error.

—No me importa si fue un error o un maldito romance de película —gruñó él, enterrando el rostro en su cuello y dejando una marca roja, un reclamo visual para que cualquier hombre que la viera supiera a quién pertenecía—. Eres mía ahora. Cada respiración, cada pensamiento, cada secreto. Si ese Ferrara cree que puede venir aquí y tentarte con una vida lejos de mí, va a descubrir que prefiero verte arder conmigo que brillar con otro.

Renata lo rodeó con sus brazos, sintiendo el latido desbocado de su corazón. La aparición de Andrés Ferrara no solo había traído una amenaza internacional; había establecido la nueva ley en la relación de los Bustamante.

—No me voy a ir, Damián —susurró ella—. Pero Andrés tiene razón en algo. El tiempo se acaba. Tenemos que mover el archivo antes de que los mercenarios lleguen.

Damián la levantó y la sentó en el escritorio, separando sus piernas para quedar entre ellas, su posesividad absoluta sellando su promesa.

—Que vengan —dijo él—. Quiero que el mundo entero vea lo que le pasa a los que intentan quitarle algo a un Bustamante. Esta noche, Renata, no habrá archivos, ni espías, ni presidentes. Solo nosotros. Y mañana... mañana empezaremos la cacería de todos los que se atrevieron a ponerle precio a tu cabeza.

El drama con Ferrara apenas comenzaba, pero la llama de los celos de Damián había forjado un vínculo aún más peligroso. El pacto de sangre era ahora un pacto de posesión total.

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Carolina Arrieta
muy interesante tu historia. me gustan mucho las historias de intriga y suspenso.
Nellys Bericote
No entiendo Escritora creo que te confundiste Renata no está en la casa de los Morana esta en la Super Mansión de los Vane como es que David conoce los túneles
valeska garay campos
me gustó la historia
Nellys Bericote
Un Excelente inicio más original muy interesante tienes buena narración mantienes al lector queriendo más felicitaciones vamos a ver como se desarrolla la historia 👏👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia muy emocionante e interesante 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥💪💪
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥❤️❤️🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
💪💪💪💪💪
Nairobis Cardozo Portillo
💪💪💪💪💪
Lupita Carmen
muy buena historia mas capítulos por favor
Moraima Eglee Castillo vargas: si muy buena la historia me gusta 👏
total 1 replies
Maria Mongelos
Está muy buena. Gracias
Maria Mongelos
Damian es demasiado celoso, posesivo
Maria Mongelos
Ni siquiera Arturo se salvo
Vamos a ver qué pasa con el Presi
Maria Mongelos
Marcos pensó que iba a poder con Renata y Damian pero ni siquiera se imaginó qué ellos dos juntos son imparables
Nairobis Cardozo Portillo
Todos van a caer
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima el dúo explosivo y muy peligroso 🔥💣
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥🔥
Maria Mongelos
Gracias querida escritora por los capítulos 💕
Maria Mongelos
Creo que el Presidente ni se imagina lo que se le avecina, estos dos van a barrer con todos
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