Margot, es una veterinaria y muy sarcástica que ama lo que hace. Pero un día de trabajo una serpiente venenosa la muerde. Su muerte la llevó a una de las tantas historias que leyó. Sin embargo, tras los recuerdos difuso de ese cuerpo sabe que esta en aprieto al ser una Omega débil.
Pero todo cambia cuando el emperador alfa, Hazem toma interés en ella.
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Capitulo 6: “Prueba indiscreta"
De noche. Dafne estaba en la cocina principal organizando bandejas cuando Brina apareció otra vez con su habitual expresión de cansancio mezclado con autoridad.
—Dafne, te necesitan en el ala norte —dijo sin rodeos.
Dafne levantó la vista sin dejar lo que estaba haciendo.
—¿Ahora?
—No estoy preguntando si quieres.
Brina la miró unos segundos con esa mezcla de molestia y resignación. Continuó.
—El emperador pidió que fueras.
El movimiento en la cocina bajó ligeramente. Varias miradas se dirigieron hacia ella sin disimulo. Dafne notó cómo Lina se quedó quieta con una bandeja en las manos.
—¿El emperador pidió específicamente a Dafne? —preguntó Lina en voz baja.
Brina asintió sin dar más explicaciones.
Dafne dejó el paño sobre la mesa lentamente.
—Perfecto, ¿Ahora que hice?
Brina no respondió. Solo hizo un gesto para que se moviera.
El camino hacia el ala norte era más silencioso de lo normal. Los pasillos allí no eran de uso común para sirvientes, solo para visitas importantes y asuntos privados del emperador. Dafne caminaba acompañada por dos guardias que no hablaban, solo la guiaban con miradas breves y gestos secos.
Mientras avanzaban, sintió otra vez el mismo ardor en el brazo, leve al inicio, luego más presente. No era dolor físico común, era algo más extraño, como si la marca reaccionara a algo cercano.
—Ya empezamos otra vez —murmuró para sí misma.
Uno de los guardias la miró de reojo.
—¿Dijo algo?
—Nada importante.
No tardaron en llegar a una sala de entrenamiento privada. El lugar era amplio, con piso de madera reforzada, armas en soportes en las paredes y espacio abierto para combate. Allí no había nobles, solo algunos alfas entrenando bajo supervisión de instructores imperiales.
Hazem estaba de pie en el centro, observando. No llevaba ropa ceremonial, sino un atuendo más simple, pero su presencia seguía siendo igual de dominante. A su alrededor, varios alfas entrenaban con intensidad, golpes controlados, movimientos calculados, pero el ambiente no era completamente estable.
Dafne entró y sintió de inmediato varias miradas sobre ella.
Algunos alfas dejaron de entrenar por un segundo.
Hazem levantó la vista apenas la vio.
—Acércate —ordenó sin elevar la voz.
Dafne caminó sin prisa hasta quedar a una distancia prudente.
—Me dijeron que me llamaron, no que me convocaron a una ejecución recreativa.
Uno de los alfas soltó una risa baja.
Hazem no reaccionó a eso.
—Quiero que observes.
—Eso depende de lo que esté pasando.
Hazem giró ligeramente la cabeza hacia uno de los alfas más cercanos.
—Continúa.
El hombre avanzó hacia otro compañero con un movimiento más agresivo de lo necesario. El impacto del primer golpe fue fuerte, demasiado fuerte para un entrenamiento normal. El segundo alfa retrocedió, pero su expresión cambió rápidamente de control a molestia real.
Dafne frunció el ceño.
—Eso no es entrenamiento, es descarga de frustración.
Hazem no apartó la vista.
—Sigue mirando.
El combate continuó, pero ahora había tensión clara. El alfa que estaba perdiendo el control comenzó a moverse de forma más impulsiva. El otro respondió de la misma manera. En pocos segundos, el entrenamiento dejó de parecer coordinado.
Uno de los instructores intervino.
—¡Deténganse!
Pero ya era tarde. El alfa que estaba más cerca de Dafne giró bruscamente, y por un instante su mirada se fijó en ella.
No fue una mirada normal.
Dafne lo notó inmediatamente.
Era agresión.
No dirigida al combate.
Dirigida a ella.
El hombre dio un paso en su dirección sin darse cuenta.
Hazem se movió más rápido.
Lo detuvo sujetándolo por el brazo con una fuerza que hizo que el otro alfa se quedara completamente inmóvil.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Hazem con voz baja.
El alfa parpadeó, como si recién saliera de un estado extraño.
—Yo… no lo sé.
Hazem lo soltó lentamente.
El silencio en la sala se volvió incómodo.
Dafne observó todo con el ceño ligeramente fruncido.
—Esto se está volviendo raro incluso para mis estándares bajos de normalidad.
Hazem giró apenas hacia ella.
—¿Has estado cerca de otros alfas antes?
—Sí —respondió Dafne sin pensarlo demasiado—, pero ninguno ha intentado atacarme sin razón.
Uno de los instructores intervino rápido.
—Majestad, esto no es habitual. Algunos alfas han estado inestables desde hace rato, pero no encontramos causa clara.
Hazem no respondió de inmediato.
Sus ojos volvieron a Dafne.
Otra vez.
Dafne sintió incomodidad.
—Si esto es algún tipo de experimento social, preferiría no ser parte, Majestad.
Hazem dio un paso más cerca.
—No es un experimento.
—Eso es exactamente lo que diría alguien en un experimento.
El emperador no respondió a eso. En cambio, observó a los alfas restantes.
Varios evitaban mirar a Dafne directamente ahora.
Demasiado tarde.
Hazem habló con el instructor.
—Llévenlos fuera. Descanso inmediato.
Los alfas comenzaron a retirarse.
Pero uno de ellos, al pasar cerca de Dafne, se detuvo de golpe.
Su respiración cambió.
Dafne lo notó.
—Otra vez no —murmuró.
El hombre apretó los puños.
Hazem lo observó con frialdad.
—Aléjate.
El alfa no obedeció de inmediato.
Sus ojos estaban fijos en Dafne.
Demasiado fijos.
Hazem se movió otra vez, esta vez con menos paciencia, y lo apartó con un solo gesto firme hacia los guardias.
—Sáquenlo.
El hombre fue retirado rápidamente.
Dafne observó la escena sin moverse.
—¿Siempre pasa esto cuando estoy cerca?
Hazem la miró directamente.
—No.
—Eso no ayuda mucho.
El emperador no respondió. En cambio, su mirada bajó ligeramente hacia el brazo de Dafne.
La manga cubría la marca, pero ella sintió el ardor otra vez, más fuerte que antes.
Hazem habló.
—Quédate aquí.
Dafne lo miró unos segundos.
—¿Por qué?
Hazem no respondió de inmediato.
Ese silencio fue más incómodo que cualquier explicación.
Finalmente habló.
—Quiero entender qué estás provocando.
Dafne ladeó ligeramente la cabeza.
—No estoy haciendo nada.
—Eso es lo que me preocupa.
Ella lo observó con desconfianza. Hazem sostuvo la mirada.
—No deberías estar aquí sola.
—Estoy rodeada de guardias.
—No es suficiente.
Dafne lo miró con seriedad ahora.
—Eso suena más preocupante de lo que debería.
Hazem no cambió la expresión. Luego se apartó ligeramente.
—Regresa a tus tareas. Pero no salgas sola del área central.
Dafne lo miró.
—Una sirvienta no debería tener ese tipo de privilegios.
—Si yo lo digo así es. No me cuestiones.
Dafne lo desvío la mirada. Y dijo agotada. No quería pelear con él.
—Como diga, su majestad.
Hazem ya se había girado para irse cuando añadió sin mirarla.
—Y evita provocar a los alfas.
Dafne frunció el ceño.
—¿Y como hago eso?
Hazem se detuvo un segundo. Y se fue.
Dafne se quedó mirando el espacio vacío donde había estado.
—¿Que le cuesta decirme las cosas completo?
Detrás de uno de los pasillos laterales, sin que nadie la notara, Roxy Edevane, la maga, observaba la escena en silencio.
Había visto todo.
Y ahora estaba aún más interesada en la sirvienta.
—Esto no es normal —murmuró para sí misma—. Y el emperador también lo sabe.
Guardó sus notas y siguió caminando, mientras en su mente ya empezaban a encajar piezas que nadie más parecía ver todavía.
porque hazem es el emperador y darbe la luna Omega
así que ya todos en regla derechitos💪💪💪