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La Nuera De La Familia Hace Negocios En El Campo

La Nuera De La Familia Hace Negocios En El Campo

Status: En proceso
Genre:Aventura / Malentendidos / Mundo de fantasía
Popularitas:503
Nilai: 5
nombre de autor: lualueur

Ante la insertidumbre de la hambruna y la guerra, nosotros unos campesinos que viven cerca de la frontera, debimos huir en busca de un futuro mejor, tanto nuestra familia como nuestros vecinos, emprendimos un viaje con la esperanza de encontrar un lugar tranquilo para vivir
Acompañenos a ver esta aventura de sobrevivir en caravana

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Cap. 20 La lástima no alimenta

Esta noche nos brindaba una brisa gélida, como si la mismísima muerte nos estuviera rondando… no me atrevía a pensar en nada más que no sea estar alerta a cualquier sonido particular, aunque no eran parte de mi familia, el solo imaginarme en esa situación hace que me forme un nudo en la garganta

-Me disculparan, pero no puedo comer por el momento

-Descuida, creo que todos estamos así de alguna manera

Sentada a mi lado estaba Fatima, quien tampoco podía probar algo de comida, ella no había resultado herida, no había luchado, solo se escondió junto a Maryori, Matthias y mis suegros, pero al ver la masacre que ocurrió, dudo que su estómago esté en condiciones

-Debemos rogar por un milagro

-No creo que tengan salvación, los que se hirieron poco, pueden salvarse, pero los que fueron descuidados, lo dudo

Mientras los suegros pedían un milagro para la recuperación de los heridos, sus hijos conversaban sobre lo que podría suceder, aunque era duro escucharlo… ahora dependía bastante de como cada persona lo tomaría

Muchas veces la realidad es más cruel que la ficción y siempre sale a colación estos enfrentamientos entre creer y los pensamientos lógicos

-Por favor… te pido que no hablemos sobre la vida y la muerte, no creo poder mantener la cordura si hablamos de esto

-De acuerdo, lo siento

Mi suegra se veía afectada, y quién no lo estaría. Sus vecinos, amigos de toda la vida, estaban pasando por algo complicado, había batallado por defender sus cosas y a su familia. Ahora se encontraban peleando contra algo aún más poderoso… lo que definiría si podrían sobrevivir para seguir este camino

-Vayamos a dormir, debemos mantenernos fuertes

Las palabras del patriarca hicieron que todos obedeciéramos, acomodamos nuestras mantas y nos echamos a dormir, por ahora habían encargado a un grupo hacer guardia, por lo que tendríamos la oportunidad de descansar

Como se suponía… no se pudo dormir… no se sabe a qué hora exactamente, pero cerca del amanecer se escucharon unos gritos, nos levantamos asustados pensando que alguien había atacado nuevamente, pero… no fue lo que pensábamos

Saliendo de la carpa vimos a varios vecinos confundidos, todos oyeron ese grito, pero no se sabía de donde provenía

-¿No será un fantasma?

Cuando dijeron eso, una persona se asomó dentro de una de las carpas provisionales, esta persona estaba llorando

Lo peor había ocurrido. Quienes tuvieron heridas más graves… sufrieron de fiebre alta toda la noche, aunque estuvieron haciendo todo lo posible para cuidarlos… antes de que los rayos del sol hicieran acto de presencia, aquellos que lucharon toda la noche, perdieron la batalla fría y partieron hacia el sueño más eterno

Todos nos quedamos en silencio y casi como si estuviéramos siendo impulsados por el propio cuerpo, nos dirigimos hacia la carpa donde estaban los cuerpos, los demás se comenzaron a organizar buscando palas y otros organizaban telas blancas

No pude organizar cosas porque no sabía cómo iban a proceder, por lo que solo opté por colocarme a un costado para no estorbar

Al aclarar la mañana se sentía diferente a las demás… esta era pesada, no solo por el clima que no cooperaba con el ambiente que estábamos viviendo, aunque era agradable para viajar, sin calor, un ligero viento y el cielo nublado… parecía el reflejo de nuestros corazones

-¿Podemos irnos? No quiero estar aquí

Uno de los jóvenes del grupo mencionó que no deseaba estar en un lugar que contenga tan malos recuerdos. Supongo que todos compartían el mismo estado de ánimo, sin decir mucho todos comenzaron a empacar nuevamente

Continuamos nuestro viaje hacia el Este cuando el frío empezó a colarse entre las mantas y los silencios. El camino era largo, seco, lleno de barro endurecido y árboles muertos que parecían vigilar nuestros pasos; solo se oía nuestro andar y el crujido de las ramas secas siendo aplastadas por las ruedas de las carretas, nadie hablaba demasiado desde lo sucedido

En cada parada nocturna se oía uno que otro quejido de cansancio y el llanto de algunos niños, ahora… hasta el humo de las fogatas olía más a cansancio que a leña

Fue al tercer día desde que retomamos el camino, cuando comenzaron los problemas

Primero fueron murmullos, después discusiones y finalmente comenzaron los gritos

Las familias que habían perdido a sus esposos, hijos o hermanos en la batalla empezaron a exigir ayuda, decían que ya tenían suficiente con el dolor que ahora también estaban aguantando el hambre

Muchos de nosotros nos restringimos bastante para hacer durar las provisiones, algunas familias inclusive llegaron al extremo de solo tomar agua hervida, la debilidad en los cuerpos era evidente, muchos de los ancianos que antes podían caminar, ahora solo se mantienen recostados en la carreta. Todos estábamos huyendo hacia un destino incierto, con la esperanza de encontrar algo mejor, pero ellos parecían tener otra perspectiva, querían que compartiéramos nuestras provisiones.

Pero nadie tenía de sobra, cada familia protegía lo poco te habían podido salvar y el botín que lograron quitar a los bandidos, debía ser racionado adecuadamente, de lo contrario, solo podríamos sobrevivir muy poco tiempo

La discusión explotó esta mañana cerca de la carreta del jefe

-¡Mi marido murió por defenderlos a todos ustedes!

Gritó una mujer, sujetando a un niño pequeño entre sus brazos

-¡Lo mínimo que deberían hacer es ayudarnos!

Algunos bajaron la mirada. Otros se colocaron delante de sus carretas como protegiendo sus cosas

Yo observé desde atrás de la carreta junto a la familia, Samuel salió al frente sosteniendo un cuchillo que usaba para cortar pan duro. Nadie quería decirlo en voz alta, así que terminé haciéndolo yo.

-¿Ayudar en qué nos beneficia?

Todas las miradas se dirigieron hacia mí, se sentía asfixiante, pero no podía detenerme

-Si repartimos todo ahora mismo, en unos días no habrá comida para nadie

-Entonces quieres que muramos – mencionó un hombre viejo

Negué lentamente con la cabeza, bajé de la carreta y me coloqué a lado de Samuel que protegía nuestras cosas

-Quiero que sobrevivan los que aún puedan hacerlo

Las palabras sonaron más crueles de lo que esperaba, aunque eran ciertas

Miré los cajones de provisiones que habíamos logrado rescatar, la cantidad suficiente para negociar, no para regalar

Así que propuse algo simple

Quien necesitara comida podría conseguirla trabajando o intercambiando algo útil. Ropa, herramientas, medicina, incluso ayuda para cuidar animales o vigilar durante las noches, nada gratis, ni dado solo por lástima porque de la lástima no se vive y tampoco alimenta a nadie

1
Elizabeth Yepez
se Lee buena
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