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Rescatada Por El Dueño Del Morro

Rescatada Por El Dueño Del Morro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:80
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.

Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.

Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Capítulo Once

Ayla

Abrí mis ojos y sentí un frío insoportable, empecé a temblar toda y percibí que estaba encima de William y debajo de una ducha helada.

Acabé empeorando en la madrugada, ya no estaba bien, creo que debo haber cogido una gripe, William salió del baño y su madre vino a ayudarme, ella me dio un remedio para la fiebre y se quedó un tiempo acostada conmigo en la cama.

—¿Cómo te sientes? —Ella pregunta.

—Un poco débil —Digo mirando hacia ella.

—Si acaso no mejoras hasta la mañana, te llevo al puesto —Ella dice sentándose en la cama y dando un beso en mi frente—. Necesitamos cambiar tu cuarto allá para arriba.

—No es necesario, hasta prefiero quedarme aquí, no quiero estar despertándolos de madrugada con mis pesadillas —Digo poniéndome un poco triste.

—¿Estás teniendo todos los días? —Él me mira con cariño.

—Sí, todos los días, siempre las mismas pesadillas —Digo mirando para otro lado.

—Si quieres conversar sobre —Ella dice colocando la mano sobre la mía.

—Una de ellas es mi madre muerta en mis brazos y el otro Raúl me encuentra y él me... —No consigo hablar.

—Ayla, no te preocupes, estás segura aquí, nadie te va a lastimar —Eloá me abraza con cariño.

—Gracias Eloá —Digo abriendo una sonrisa.

—Bueno, voy a descansar, ¿cualquier cosa no dudes en llamar a alguien? —Ella dice y yo apenas asiento.

Ella sale del cuarto y me quedé sola, paso la mano por mi frente y aún estoy bien caliente. Miro alrededor y agarro mi celular para ver la hora. Ya eran las 4 de la mañana, necesitaba descansar, pero tenía miedo de dormir.

Oigo la puerta abrirse y veo a William aparecer.

—¿Cómo te sientes, pequeña? —Él camina hasta mi cama y se sienta a mi lado.

—Creo que mejor, grandullón —Digo abriendo una sonrisa.

—¿Tienes miedo de dormir? —Él pregunta.

—Un poco —Digo mirando para mis manos que están encima de mi pierna.

—Voy a ayudarte a dormir —Él habla levantándose y va hasta la puerta y apaga la luz.

Siento la cama hundirse nuevamente con el peso de él y siento su mano tocar mi cuerpo.

—Ven pequeña, vamos a dormir —Él dice tirando de mí.

Me acuesto en la cama y soy envuelta por los brazos de él, en la misma hora siento una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo, sentir la piel de él sobre la mía me deja toda erizada, siento su respiración caliente en mi cuello. Por Dios yo no quería más salir de allí, sentí una paz tan grande en los brazos de ese hombre.

Droga Ayla, recuerda que no puedes crear sentimientos, él te ve como una hermana, nunca te verá como algo más.

Intento alejar mis pensamientos y cierro mis ojos, no demora mucho y yo apago.

Despierto y aún siento a William acostado a mi lado, abro una sonrisa de felicidad al sentirlo allí aún conmigo. Salgo de sus brazos despacio para no despertarlo y voy para el baño a hacer mi higiene, así que llego noto que estoy bien sudada, la fiebre debe haber pasado gracias a dios, aproveché y pasé un agua rápida en el cuerpo.

Coloqué un vestido leve y fui para la cocina, coloqué mis audífonos y empecé a preparar el desayuno, hoy iba a hacer panqueques de nuevo.

Agarré los ingredientes y empecé a preparar todo, agarré algunas frutas y corté en cubitos y esparcí encima de cada uno de los platos, agarré miel y lancé por encima de cada una de ellas.

Empecé a montar la mesa para el café, aproveché para hacer un jugo con algunas naranjas que tenían en la cocina. La mesa ya estaba puesta entonces fui rapidito al cuarto para despertar a Will.

Cuando entré él estaba sentado en la cama y así que me vio abrió una sonrisa.

—¿Estás haciendo panqueques Ayla? —Él pregunta y abro una sonrisa.

—¿Cómo sabes grandullón? —Pregunto colocando la mano en la cintura.

—El olor de tus panqueques es único, señorita Ayla —Él dice levantándose y viniendo en mi dirección—. Buenos días, pequeña —Él me da un beso en la frente y sale del cuarto.

Abro una sonrisa tonta y vuelvo para la sala, empiezo a organizar la cocina que estaba un poco sucia y poco a poco el personal va bajando, cuando todos están en la mesa, me junto a ellos.

—Nos estás acostumbrando mal demasiado con esos desayunos magníficos —Eloá habla saboreando su panqueque.

—Ni me hables, ya estoy bien mal acostumbrado —Pedro habla y yo doy risa.

Durante el café noté que William me miraba de una forma diferente, sentía un escalofrío toda vez que mis ojos se cruzaban con los de él.

Quería tanto alejar ese sentimiento que estaba sintiendo por él, pero era tan fuerte.

Era mejor yo intentar alejarme si no, esto no iba a acabar bien…

Dos semanas después

Me sentía tan bien, mi cuerpo estaba 100 %, los hematomas ya se habían recuperado y con la ayuda de las pomadas que el médico recetó la mayoría de las manchas en mi cuerpo estaban desapareciendo.

Después del día que William durmió conmigo, intenté alejarme un poco de él, por suerte él estaba trabajando demasiado entonces casi no nos veíamos, a no ser en el desayuno y a veces en el almuerzo y en la cena.

Mismo con todo esto, parecía que lo que yo sentía por él solo crecía.

Desperté temprano y coloqué un vestido blanco con algunos girasoles diseñados, dejé mis cabellos sueltos porque había acabado de lavar. Coloqué unas sandalias y fui para la cocina, coloqué mis audífonos y fui a preparar algo para el café.

Como desperté más temprano, resolví hacer un pastel. Saqué el pastel de chocolate del horno y el olor de él invadió la casa entera, dejé él un poco encima de la estufa y fui a arreglar la mesa, hoy hice tapioca y dejé algunas guarniciones en la mesa para que el personal coma.

Volví para la cocina y desmoldeé el pastel y lancé la calda que había hecho, quedó tan perfecto.

Coloqué él en el medio de la mesa y mientras el personal no bajaba, fui a limpiar y organizar la cocina, aproveché también para sacar la mezcla que yo iba a hacer en el almuerzo.

El personal bajó y tomamos el desayuno, todos elogiaron el pastel y me quedé feliz por eso. Eloá y Pamela salieron para ir al asfalto, Pedro fue para el trabajo y por lo que oí William estaba de folga hoy.

Saqué la mesa con la ayuda de él y en ningún momento conversamos uno con el otro, pero a veces sentía su mirada sobre mí.

Terminé de arreglar todo y fui para mi cuarto, cuando iba a acostarme en la cama, oigo la puerta abrirse y veo a William entrar.

—¿Ayla? —Él me llama.

—Hola Will, ¿necesitas de alguna cosa? —Pregunto mirando para él.

—Iba a llamarte para ver una película conmigo —Él dice.

—Puede ser —Digo yendo en dirección a la puerta.

Paso por él y voy andando hasta la sala, me siento en el sofá y noto que él aún no vino, entonces aprovecho y ligo la televisión y empiezo a mirar las opciones de películas que tiene.

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