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Rescatada por el Dueño del Morro

Rescatada por el Dueño del Morro

Status: Terminada
Popularitas:18.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Ayla tiene veinticuatro años, un cuerpo lleno de marcas y un secreto que no puede contarle a nadie: el hombre que mató a su madre es el mismo que la tiene prisionera.

Cada noche, Ayla escapa al único bar abierto en el morro, buscando en el fondo de una botella unas horas de paz. Pero alguien la está observando. William —conocido como Sombra, el dueño del morro— no es el tipo de hombre que mira para otro lado cuando algo no le cuadra. Y esa mujer de lentes oscuros y mangas largas en pleno calor de Río de Janeiro le despierta algo que no logra ignorar.

Cuando Ayla aparece una noche al borde del colapso, Sombra toma una decisión que cambiará la vida de ambos: llevarla a su casa, ponerla bajo su protección y jurar que nadie volverá a tocarla.

Lo que ninguno de los dos esperaba era enamorarse.

Pero en el morro, el amor no viene sin guerra. Un enemigo implacable quiere a Ayla de vuelta. Secretos familiares enterrados durante décadas empiezan a salir a la superficie. Y Ayla descubrirá que la mujer rota que llegó pidiendo ayuda tiene dentro de sí una fuerza que nadie —ni ella misma— sabía que existía.

Una historia de amor intenso, lealtad inquebrantable y transformación en el corazón de las favelas de Río de Janeiro. Para lectoras que no le temen a las emociones fuertes.

Contenido para mayores de 18 años.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo Once

*Capítulo Once*

Ayla

Abrí los ojos y sentí un frío insoportable, comencé a temblar entera y me di cuenta de que estaba encima de William y debajo de una regadera helada.

Terminé empeorando en la madrugada, ya no me sentía bien, creo que debo haber pescado una gripe. William salió del baño y su mamá vino a ayudarme, me dio un remedio para la fiebre y se quedó un rato acostada conmigo en la cama.

— ¿Cómo te sientes? — Ella pregunta.

— Un poco débil. — Digo mirándola.

— Si no mejoras para mañana, te llevo al centro de salud. — Dice sentándose en la cama y dándome un beso en la frente. — Necesitamos mover tu cuarto allá arriba.

— No hace falta, prefiero quedarme aquí, no quiero andar despertándolos de madrugada con mis pesadillas. — Digo poniéndome un poco triste.

— ¿Las estás teniendo todos los días? — Me mira con cariño.

— Sí, todos los días, siempre las mismas pesadillas. — Digo mirando hacia otro lado.

— Si quieres platicar al respecto. — Dice poniendo la mano sobre la mía.

— En una es mi mamá muerta en mis brazos y en la otra Raul me encuentra y él me…. — No logro decirlo.

— Ayla, no te preocupes, aquí estás segura, nadie va a hacerte daño. — Eloá me abraza con cariño.

— Gracias, Eloá. — Digo esbozando una sonrisa.

— Bueno, voy a descansar, cualquier cosa no dudes en llamar a alguien, ¿sí? — Dice y yo solo asiento.

Ella sale del cuarto y me quedo sola, me paso la mano por la frente y todavía estoy muy caliente. Miro alrededor y agarro mi celular para ver la hora. Ya eran las 4 de la mañana, necesitaba descansar, pero tenía miedo de dormir.

Escucho la puerta abrirse y veo a William aparecer.

— ¿Cómo te sientes, pequeña? — Camina hasta mi cama y se sienta a mi lado.

— Creo que mejor, grandote. — Digo esbozando una sonrisa.

— ¿Tienes miedo de dormir? — Pregunta.

— Un poco. — Digo mirando mis manos que están sobre mi pierna.

— Voy a ayudarte a dormir. — Dice levantándose y va hasta la puerta y apaga la luz.

Siento la cama hundirse de nuevo con su peso y siento su mano tocar mi cuerpo.

— Ven, pequeña, vamos a dormir. — Dice jalándome hacia él.

Me acuesto en la cama y quedo envuelta por sus brazos, en ese mismo instante siento una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo, sentir su piel sobre la mía me eriza toda, siento su respiración cálida en mi cuello. Por Dios, ya no quería salir de ahí, sentí una paz tan grande en los brazos de ese hombre.

Rayos, Ayla, recuerda que no puedes crear sentimientos, él te ve como una hermana, nunca te verá como algo más.

Intento alejar mis pensamientos y cierro los ojos, no pasa mucho y me quedo dormida.

Despierto y todavía siento a William acostado a mi lado, esbozo una sonrisa de felicidad al sentirlo ahí aún conmigo. Salgo de sus brazos despacio para no despertarlo y voy al baño a asearme, en cuanto llego noto que estoy bien sudada, la fiebre debe haber pasado gracias a Dios, aproveché y me di un regaderazo rápido.

Me puse un vestido ligero y fui a la cocina, me puse los audífonos y comencé a preparar el desayuno, hoy iba a hacer panqueques otra vez.

Agarré los ingredientes y comencé a preparar todo, tomé algunas frutas y las corté en cubitos y las esparcí encima de cada uno de los platos, agarré miel y la vertí por encima de cada uno.

Empecé a poner la mesa para el desayuno, aproveché para hacer un jugo con unas naranjas que había en la cocina. La mesa ya estaba lista así que fui rapidito al cuarto a despertar a Will.

Cuando entré él estaba sentado en la cama y en cuanto me vio esbozó una sonrisa.

— ¿Estás haciendo panqueques, Ayla? — Pregunta y abro una sonrisa.

— ¿Cómo sabes, grandote? — Pregunto poniendo la mano en la cintura.

— El olor de tus panqueques es único, señorita Ayla. — Dice levantándose y caminando hacia mí. — Buenos días, pequeña. — Me da un beso en la frente y sale del cuarto.

Esbozo una sonrisa boba y regreso a la sala, comienzo a organizar la cocina que estaba un poco sucia y poco a poco todos van bajando, cuando todos están en la mesa, me uno a ellos.

— Nos estás malacostumbrando con estos desayunos magníficos. — Eloá dice saboreando su panqueque.

— Ni me digas, ya estoy bien malacostumbrado. — Pedro dice y yo me río.

Durante el desayuno noté que William me miraba de una forma diferente, sentía un escalofrío cada vez que mis ojos se cruzaban con los suyos.

Quería tanto alejar ese sentimiento que estaba teniendo por él, pero era tan fuerte.

Era mejor que intentara alejarme, si no, esto no iba a terminar bien…

Dos semanas después

Me sentía tan bien, mi cuerpo estaba al 100%, los moretones ya se habían recuperado y con la ayuda de las pomadas que el doctor recetó, la mayoría de las manchas en mi cuerpo estaban desapareciendo.

Después del día en que William durmió conmigo, intenté alejarme un poco de él, por suerte él estaba trabajando demasiado así que casi no nos veíamos, a no ser en el desayuno y a veces en el almuerzo y la cena.

Aun con todo eso, parecía que lo que sentía por él solo crecía.

Me desperté temprano y me puse un vestido blanco con algunos girasoles dibujados, dejé mi cabello suelto porque acababa de lavarlo. Me puse unas sandalias y fui a la cocina, me puse los audífonos y fui a preparar algo para el desayuno.

Como me desperté más temprano, decidí hacer un pastel. Saqué el pastel de chocolate del horno y su olor invadió toda la casa, lo dejé un rato encima de la estufa y fui a arreglar la mesa, hoy hice tapioca y dejé algunas guarniciones en la mesa para que todos comieran.

Regresé a la cocina y desmoldé el pastel y le eché la cobertura que había preparado, quedó perfecto.

Lo puse en el centro de la mesa y mientras todos bajaban, fui a limpiar y organizar la cocina, aproveché también para sacar la mezcla que iba a hacer en el almuerzo.

Todos bajaron y desayunamos, todos elogiaron el pastel y me puse feliz por eso. Eloá y Pamela salieron al asfalto, Pedro se fue al trabajo y por lo que escuché William estaba de descanso hoy.

Levanté la mesa con su ayuda y en ningún momento platicamos, pero a veces sentía su mirada sobre mí.

Terminé de arreglar todo y me fui a mi cuarto, cuando iba a acostarme en la cama, escucho la puerta abrirse y veo a William entrar.

— ¿Ayla? — Me llama.

— Hola, Will, ¿necesitas algo? — Pregunto mirándolo.

— Iba a invitarte a ver una película conmigo. — Dice.

— Dale. — Digo caminando hacia la puerta.

Paso junto a él y camino hasta la sala, me siento en el sofá y noto que él todavía no vino, entonces aprovecho y prendo la televisión y comienzo a ver las opciones de películas que hay.

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LISSETH BUITRAGO
Hermosa Historia. Gracias
Carolina Vargas
👏👏
Isabel Martín
Una historia interesante, felicidades autora 👏👏👏👏
Nicol Andrea Troncoso
me encanta la historia es muy buena
Isabel Moreno Sandobal
No entiendo, si tiene un trabajo,con lo poco o mucho que gane, se puede ir de esa casa 😮
Liliana García
Algo enredada, pero es por los modismos y me imaginó que es traducción 🤔
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