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Un Juguete Para El Duque

Un Juguete Para El Duque

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Duque / Completas
Popularitas:718.1k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en una época mágica.. en el cual su familia la humilla, por lo que decide irse y cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico *
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Herido

El amanecer apenas comenzaba a teñir el cielo de tonos rosados cuando Leilani llegó al claro del bosque.

El aire estaba húmedo. El rocío aún descansaba sobre las hojas y el silencio era profundo, apenas interrumpido por el canto lejano de algún ave madrugadora. Era su momento favorito del día.. nadie la observaba, nadie sospechaba. Solo ella y la madera.

Colocó las manos sobre un tronco caído, dispuesta a practicar una estructura más compleja, cuando lo sintió.

Un sonido.

No fue el crujido natural de una rama.

Fue… un quejido.

Bajo.

Contenido.

Doloroso.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Se tensó. El corazón comenzó a latirle con fuerza.

Se agachó instintivamente, ocultándose detrás de unos arbustos. El bosque era seguro… o eso creía. Nunca había visto a nadie a esas horas.

El quejido volvió a escucharse.

Más claro.

Más cercano.

Avanzó lentamente, controlando su respiración. Cada paso lo daba con cuidado, evitando hojas secas. Su mano se apoyó sobre el suelo, lista para invocar madera si lo necesitaba.

Entonces lo vio.

A unos metros, apoyado contra el tronco ancho de un roble, había un hombre.

Era alto. Muy alto. Incluso sentado, su tamaño imponía. Sus hombros eran amplios y la musculatura marcada bajo la camisa rasgada evidenciaba años de entrenamiento físico. No era un comerciante. No era un campesino.

Su mandíbula era fuerte, definida. La nariz recta. Y cuando levantó levemente el rostro, sus ojos.. de un marrón profundo y oscuro.. brillaron con una intensidad casi salvaje.

Pero lo que más llamó la atención de Leilani fue la sangre.

Su mano derecha presionaba con fuerza el costado izquierdo. La tela estaba empapada. Oscura.

Herida profunda.

En el brazo tenía varios cortes más pequeños, como si hubiera bloqueado ataques o atravesado maleza a la fuerza.

El hombre respiraba con dificultad, pero no parecía débil. Parecía… conteniéndose.

Sus ojos se movieron.

La vieron.

Durante un segundo que pareció eterno, sus miradas se encontraron.

La intensidad de él no era la de alguien suplicando ayuda.

Era la de alguien evaluando una amenaza.

Leilani sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Ese hombre era peligroso.

Incluso herido.

Especialmente herido.

Su mente trabajó rápido.

Si estaba ahí al amanecer… había huido de algo.

¿Bandoleros?

¿Guardias?

¿Un duelo?

No llevaba uniforme visible, pero la calidad de la tela aunque desgarrada, no era barata.

—No te acerques —gruñó él, con voz baja pero firme.

Su tono no era agresivo. Era preventivo.

Leilani dudó.

Podía marcharse.

Podía fingir que no había visto nada.

Pero la herida…

Su libro.

El hechizo de cataplasma.

Había practicado para esto.

Tragó saliva.

—Si no presionas bien, vas a perder más sangre.. No pareces alguien que quiera morir en el bosque.

Él la observó en silencio.

Sus ojos se entrecerraron apenas.

Evaluando.

Calculando.

Ella avanzó un paso.

Y en ese instante notó algo más.. la postura, incluso herido, era la de alguien entrenado. Su espalda estaba recta contra el árbol. Sus piernas firmes. No estaba derrumbado.

Estaba resistiendo.

El hombre volvió a apretar la herida y una mueca cruzó su rostro, tensando aún más su mandíbula.

El olor a hierro llegó hasta ella.

Leilani tomó aire.

Si lo dejaba ahí, podría morir.

Y si vivía… quizá sería un problema.

Pero algo en su interior.. quizá la memoria de otra vida, la impulsó a dar otro paso.

—Sé cómo detener la inflamación.. Y ayudar a que cierre más rápido.

Sus ojos marrones brillaron con algo nuevo.

Interés.

Desconfianza.

Y una chispa de sorpresa.

Leilani dejó de dudar.

Si iba a intervenir, debía hacerlo ya.

Se acercó con paso firme, aunque por dentro la adrenalina corría por sus venas. El hombre intentó incorporarse un poco más, como si todavía estuviera dispuesto a defenderse si era necesario.

—No te muevas —ordenó ella con una serenidad que no sabía que poseía.

Se arrodilló frente a él y apoyó una mano en el suelo. Cerró los ojos.

Recordó las páginas del libro verde.

La concentración.

La visualización.

La madera como extensión del cuerpo.

La savia como sangre.

La energía como alimento del maná.

Sintió el bosque.

Sintió las raíces bajo la tierra.

Y dejó que el maná fluyera.

Desde el suelo comenzaron a emerger hebras finas de madera flexible, casi como fibras vivas. Se entrelazaron con hojas suaves y hierbas medicinales que ella había memorizado del libro. La mezcla tomó forma entre sus manos, compactándose hasta convertirse en una masa tibia y aromática.

Un cataplasma.

Natural. Vivo. Cargado de su energía.

Cuando abrió los ojos, el hombre la estaba mirando con atención absoluta.

Ya no con hostilidad.

Con reconocimiento.

—La herida es profunda.. Si no se trataba, habría infección antes del anochecer.

Sin pedir permiso, retiró con cuidado la mano que él presionaba contra su costado.

La sangre aún brotaba lentamente.

Él apretó los dientes cuando el aire tocó la herida.

Leilani colocó el cataplasma sobre el corte.

El efecto fue inmediato.

La masa de madera y hierbas se adaptó a la forma del cuerpo, adhiriéndose con suavidad, pero firmeza. Un leve brillo verde, casi imperceptible, recorrió la superficie antes de desvanecerse.

El hombre soltó un quejido bajo.

No era un grito.

Era el sonido contenido de alguien que no estaba acostumbrado a expresar dolor.

—Arde… —murmuró con voz grave.

—Es normal.. Está limpiando.

Él tensó la mandíbula, los músculos de su cuello marcándose con fuerza. Su respiración se volvió irregular por unos segundos.

Instintivamente, Leilani tomó la mano libre de él..

Era grande.

Callosa.

Cálida.

La acarició suavemente con el pulgar, un gesto casi automático.

—Respira.. Solo un momento más.

No sabía de dónde había salido ese tono suyo. Era el mismo que habría usado con un niño asustado en su tienda. O quizá el mismo que habría querido escuchar ella cuando era Leilani Vitra, sola en aquella mansión.

El hombre la miró.

Y algo en su expresión cambió.

El dolor seguía ahí, pero ya no era feroz. La presión en su costado comenzó a disminuir. La sangre dejó de brotar con tanta intensidad. El cataplasma absorbía y sellaba, estimulando la regeneración básica.

Ella no era una maga sanadora.

No podía cerrar la carne por completo.

Pero el maná que había invertido fortalecía el cuerpo, aceleraba lo que ya debía hacer por sí mismo.

El hombre exhaló lentamente.

La tensión de sus hombros bajó apenas.

—No eres una sanadora del templo…

—No.. Solo sé lo suficiente para que no mueras desangrado.

Él dejó escapar algo parecido a una risa breve. Baja. Ronca.

Luego apoyó la cabeza contra el árbol, cerrando los ojos por un instante.

El bosque volvió a sentirse silencioso.

Leilani retiró lentamente sus manos, sintiendo el leve agotamiento que siempre seguía a un hechizo grande. Su maná había disminuido bastante.

Valía la pena.

Lo observó con atención.

Incluso herido, su presencia era imponente. No parecía un simple viajero. Había en él algo disciplinado. Algo noble. Algo peligroso.

1
Alba Margarita García Narváez
vaya... cómo será cuando no se comporte?????/CoolGuy/
Irene Nievecita
Qué lástima que llevara a esa época la brutalidad de la guerra, matando fríamente a distancia considerable y a mansalva. no podía seguir fabricando juguetes inofensivos para niños, tenía que fabricar armas del mundo moderno, todo se fue al carajos por que decidió quitarle la inocencia a los niños al crear juguetes de muerte.
Irene Nievecita
Esos dos jamás van a tener un matrimonio rutinario, son demasiado parecidos en carácter, posesivos, celosos
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂😂solo una coincidencia nada más 😂😂😂😂😂😂😂
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Me encantó el cambio de Jack, que entendió que su amor no debía encerrar a su pareja, sino respetar sus espacios y su individualidad
Genial la pareja!!!! Los amé
Maria Angelica Guillaume
Hermosa historia, con unos personajes adorables. Muy bueno!!! Felicitaciones autora, tu imaginacion es admirable!!
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
La sacaron barata con un solo latigazo cada uno...se merecían que les hubiera dado hasta cansarse....
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Por qué tiene que ser como Jason...posesivo, controlador????
Prefiero como Ryan y Colton, sin lugar a dudas
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Los hombres posesivos no me gustan...soy más del estilo de Colton 😍💙
Irene Nievecita
Que interesante conocer a un hombre herido y salvarla la vida, si es un noble con poder, ella puede estar a salvo para siempre de su padre.
Jazmín Adriana Muelas Morales
jaja🤣 el duque aplicó porque te quiero te aporrio 🤭
Irene Nievecita
Que idea más interesante darle trabajo a mujeres y más aún viudas,
Irene Nievecita
Me alegro que recordara a que se dedicaba antes y por que le gustaba. Su madre le dejo una herencia mejor que el dinero, le dejo el libro de magia, que al fin y al cabo es más valioso que el dinero, por que le entrega el conocimiento de lo que puede llegar a ser.
Irene Nievecita
Por lo menos la dejo asegurada, pero con la hija que tuvo con la rata igual habría tenido acceso a la herencia la hija se la habría dado toda para que la amara un poco
Irene Nievecita
Me enfurece pensar que una mujer poderosa y su hija que pudo haber sido más poderosa qué su madre, se dejaran morir por una rata asquerosa traicionera. que no valía ni las huellas qué dejaba.
Irene Nievecita
La madre y la hija resultaron ser la misma bosta, suplicandole amor al mismo desgraciado y matándose por él. Sí ella está en ese cuerpo es por la Leilani tonta, que suplicaba amor a una rata. Menos mal que la actual es una muchacha inteligente que no se dejó aplastar,
Dinorah Morales
Pues el grosero es Jack pudo haber dicho desde la boda a Abigail que no estaba interesado pero le dió la cita y todavía la humilla, maldito perro desgraciado
Nohelia Merchan
/Smile//Smile/
Linupe
la señora de la posada merece una invitación a la boda, ella también es cercana, la conecto con las dos viudas
Izy Maldonado
Excelente novela 🏆🏆🏆
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