Saena es una madre soltera de 30 años que, en medio del caos, logró salir adelante y convertirse en una médica renombrada, especializada en hematología.
Aunque nunca contó con el apoyo de su familia —nadie la ayudó cuando más lo necesitaba—, Saena siguió luchando por sus sueños, gracias a la ayuda de una desconocida que la apoyó incondicionalmente.
Enrico Villar, de 32 años, es un CEO autoritario y justo, soltero y muy codiciado. Le gusta las fiestas, pero su familia insiste en que encuentre el amor y abandone la vida de soltero.
¿Cómo se cruzarán sus caminos?
¿Nos embarcamos en esta historia?
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Capítulo 20
Cuando dos personas nacen para estar juntas, el destino se encarga de unirlas de alguna forma, a veces no lo entendemos, y cuando esas cosas suceden simplemente tenemos que intentar comprender, a pesar de las diferencias o de las cosas en común, y un gesto sublime hace la diferencia. Con Saena y Enrico no está siendo diferente, ambos están viviendo una fase maravillosa, conociéndose, quedando, descubriendo poco a poco el verdadero sentido de amar, con paciencia, con cariño, respeto y compañerismo.
Hoy el destino de los dos cambiará, él no tiene dudas de lo que siente por ella.
Él se arregló, miró el apartamento donde vive solo y fue hasta el balcón y vio las luces de la ciudad, dio un largo suspiro y volvió adentro, tomó una delicada cajita con los anillos que compró para sellar esta nueva fase en su vida, él ruega internamente para que ella diga que sí, él elige el coche que nunca usó y se dirige al restaurante.
Con Saena no fue diferente, después del baño ella se arregló y se puso el vestido rojo, ella se sorprende al vestirlo pues le cupo perfectamente en su cuerpo, marcando cada curva que ella escondía en esas ropas del día a día, ella se mira en el espejo y decide dejar el cabello suelto, se hizo un maquillaje ahumado y para darle ese encanto, un labial rojo esfumado para destacar aún más su belleza.
Cuando ella baja las escaleras, Sávio la mira y se queda boquiabierto, Doña Noêmia se sienta y parpadea algunas veces, esta era la primera vez que Saena se arreglaba.
Noêmia: Mi niña, estás bellísima.
Sávio: Estoy sin palabras.
Helóa: Linda, tengo la madre más linda del mundo.
Saena: Gracias.
Tengo que irme.
Ella se despide de ellos, el coche estaba aguardándola, ella mira y se queda sin entender.
Conductor: ¿Señora Jones?
Saena: Sí.
Conductor: El señor Villar pidió que viniera a buscarla.
Él toma un billete y se lo entrega, ella lo lee y enseguida entra en el coche, ella está nerviosa, sus manos tiemblan y el corazón se acelera, ella cierra los ojos y sabe que aquella pasión no es pasión sino amor, y cuando llega al lugar, Enrico está al lado de afuera aguardándola, el conductor abre la puerta y ella sale, Enrico la mira y se queda hipnotizado, él está con un ramo de rosas rojas, ella se acerca a él.
Saena: Buenas noches.
Enrico: B. buenas noches.
Estás maravillosa, linda, perfecta.
Saena: No exageres.
Enrico: Es la verdad.
¿Me concede el honor?
Él le da un brazo donde ella se toma, ambos entran en el restaurante, las miradas se vuelven hacia ellos, y un paparazzi tomó una foto de la pareja, sin importarse con eso, Enrico lleva a Saena al lugar que le fue reservado, él hala la silla para ella y ella sonríe gentilmente, un camarero se acerca y él anota sus pedidos, Enrico pide un vino tinto para acompañar, Saena mira alrededor y nota que el lugar está todo decorado con un clima romántico y varias flores por el lugar.
Saena: Está todo lindo.
Enrico: Pensé en algo que estuviera a tu altura, y nada de lo que haga será suficiente para demostrar lo que siento por ti Saena.
Saena: Así me dejas sin palabras, ni sé qué decir.
Enrico: Nada, apenas disfruta.
Quiero decirte algo.
Enrico cuenta lo ocurrido con Helena, ella se siente incómoda con la situación, él se acerca a ella y le toma las manos.
Enrico: Disculpa por eso, pero yo necesitaba hablar, no quiero esconderte nada.
Vamos a enfocarnos en la cena y en esta noche.
Prometo que no te vas a arrepentir.
La cena de ellos llega, el vino estaba en una temperatura buena, Saena prueba la comida y la aprueba, ella suspira en satisfacción, Enrico la mira, él toma sus manos y sonríe, cuando terminan de comer, el postre es servido, los dos se miran, y en aquella simple mirada los dos se besan, ella sonríe en medio del beso.
Enrico: Saena, hoy hace dos meses que estamos juntos.
Sé que de forma informal, pero en esta fecha quiero tornar esta fecha oficial, oficializar nuestra relación.
Contigo siento que soy mejor, me siento privilegiado por estar a tu lado, ver tu sonrisa es lo que torna mi día más feliz, yo digo con todas las letras, tú eres el amor de mi vida.
Todo contigo es perfecto, yo amo tu sonrisa, amo el modo en que me miras, sería extraño que yo no me enamorara de ti, entre todas las mujeres en el mundo yo te elegiría mil veces.
Quiero ser el hombre de tu vida, tu compañero, tu amigo, tu novio, tu amante, quiero estar a tu lado y hacerte la mujer más feliz del mundo y por eso te digo.
Saena Jones, yo te amo.
¿Quieres ser mi novia?
Saena está con los ojos llenos de lágrimas, ella está muy emocionada.
Saena: Pensé que nunca iba a encontrar la felicidad, y tú llegaste para mostrarme que yo aún puedo ser feliz, tú estás siendo la cura para mis heridas, con tu presencia hiciste despertar un sentimiento que estaba preso dentro de mí, las primeras páginas de nuestra historia comenzó allí en aquella escuela cuando nos miramos por primera vez, sentí una conexión increíble que yo no puedo explicar.
Yo te amo Enrico Villar, y sí, yo acepto ser tu novia.
Él abre una larga sonrisa, él toma la cajita y saca el anillo de compromiso, Saena se queda encantada pues el anillo es lindo y delicado, combina con ella.