Cecilia ha tenido una dificil infancia, pese a esto es una joven trabajadora y alegre su unico pasatiempo es leer, sin embargo su destino cambia drasticamente cuando un joven hombre le hace una tentadora propuesta, cumpliran ellos los acuerdo o la vida les tendra otros planes , por ejemplo un amor que jamas imagino.
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20
El día viernes a las siete de la mañana Cecilia estaba lista con su equipaje esperando a Rubén .
Rubén llega al salón - buenos días ,esposa veo que estás muy entusiasmada con el viaje .
Cecilia - estoy muy contenta con viajar la verdad.
Rubén - te advierto que viajaremos en un grupo no solos.
Cecilia- no me preocupa, tú haces lo que tienes que hacer y yo me las arreglaré.
Rubén- vamos entonces.
La pareja salió y se unió a unas personas, en total eran ocho , solo otra mujer iba en el grupo.
Cecilia - buenos días, soy Cecilia esposa de Rubén Wallace.
Otra mujer- Buenos días me llamo Liz soy la esposa de Bernard Bronx.
Cecilia - que bueno saber que otra mujer realizará el viaje, pensé que sería la única.
Liz - yo también pensé que sería la única, me sorprende mucho que Rubén Wallace se hubiera casado.
Cecilia - porque le sorprende tanto.
Liz - Rubén era un soltero muy codiciado, pero nunca se supo de alguna relación formal con una mujer.
Cecilia- me lo imagino, me contó que se decían todo tipo de rumores por este mismo motivo.
Liz - se atrevió a contarte de los rumores que se decían de el.
Cecilia- por supuesto, entre los esposos no deben haber secretos y déjame decirte que esos rumores no tienen nada de verdad.
Liz - menos mal, estar casada con un hombre diferente por así decirlo, debe ser una tortura.
Cecilia- estoy feliz estando casada con el , así no se que más puedo decirte.
Liz - dime cómo lograste atraparlo.
Cecilia- yo no lo atrapé él me conquistó a mí, para ser sincera.
Liz - sigue sorprendida, su esposo habla muy poco y se le en raras ocasiones se les ve en actividades sociales.
Cecilia- así es Rubén, pero si le conocieran bien les agradaría mucho, ahora te dejo que debo volver a su lado
Cecilia fue y se sentó junto a su esposo y se apoyó en su regazo.
Rubén - que sucede.
Cecilia- después te cuento pero muéstrate amable.
Después de bajarse del barco de pasajeros llegaron a la posada donde pasarían la noche para continuar al día siguiente el viaje.
Rubén - Cecilia temo decirte que para nosotros solo consideraron una habitación con una sola cama.
Cecilia- entonces que haremos y si pedimos otra habitación.
Rubén - ya pregunté y no hay disponible, muchas personas están viajando para asistir a la feria y está todo completo.
Cecilia- vamos veremos cómo es la habitación y vemos que hacemos.
Rubén - está bien.
Al entrar a la habitación se encontraron que era muy pequeña apenas había una cama que no era muy grande, una silla y un pequeño velador y una ventana.
Rubén- es muy pequeña la habitación.
Cecilia- que te pareces que duermas tú en la cama que eres más alto y yo me acomodo en la silla.
Rubén - yo soy un caballero y no puedo permitir eso.
Cecilia - entonces no veo otra solución.
Rubén - tú duermes en la cama y yo me acuesto en el suelo al lado de la cama , pongo unas mantas y basta.
Cecilia- hace mucho frío en el suelo, te puedes enfermar.
Rubén - no hay otra solución, solo serán unas horas nos iremos al amanecer.
Cecilia- yo sé que tú eres un caballero y creo que podríamos acostarnos ambos en la cama si no hay otra solución si hace tanto frío por lo menos así no se nota.
Rubén - no quiero que te sientas incómoda, yo nunca te haría algo, pero podría ser una buena solución.
Cecilia - ya acostémonos, pero con una condición.
Rubén - que condición sería esa.
Cecilia - que no tengas memoria.
Rubén - explícame mejor.
Cecilia- creo que ronco, si es así no puedes decirme nada al otro día y nunca.
Rubén sonrió- trato hecho esposa mía.
Cecilia sonrió, paso al baño se colocó su camisola, salió, luego Rubén hizo lo mismo.
Rubén - que lado de la cama quieres.
Cecilia - no lo sé, siempre he dormido sola, así que me da lo mismo.
Rubén - a mí me sucede lo mismo, pero yo prefería el lado derecho.
Cecilia- está bien.
Cuando se acostaron cada uno estaba muy alejado del otro e inquietos.
Rubén - Cecilia.
Cecilia- si dime.
Rubén - buenas noches.
Cecilia- buenas noches, Rubén.
Después de esto cada uno se volteó para el otro lado quedando espalda con espalda, les costó bastante, pero al final lograron quedarse dormidos.