Ella era una científica que renace en un nuevo mundo. Ahora tiene magia y puede dedicarse a cumplir sus sueños.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Doctores 1
Cuando finalmente Megara comenzó a calmarse, Thomas se aseguró de que alguien revisara la herida de su frente.
—Voy a llamar a un médico.
Megara levantó la mirada.
—No es necesario.
Thomas la observó con seriedad.
—Sé que probablemente tienes una poción para eso.
Megara hizo una pequeña sonrisa.
—Sí...
—Entonces úsala después. Pero quiero que un médico revise la herida y te coloque una venda.
Megara dudó unos segundos.
Finalmente asintió.
—Está bien.
Thomas hizo llamar a un médico.
minutos despues entro un anciano.
Pero antes de que él la atendiera, se encargó personalmente de dejar algo muy claro.
—Si le ocurre algo a lady Megara, responderá ante mí.
El anciano médico tragó saliva y asintió rápidamente.
—Por supuesto, mi señor.
Asi que, se acercó a Megara con mucho cuidado.
Sus manos temblaban ligeramente.
Thomas permanecía detrás de él, observando cada movimiento.
El médico examinó la herida.
—No parece profunda.
Megara asintió.
—Solo me duele un poco.
El anciano limpió cuidadosamente la sangre y colocó un pequeño parche sobre su frente.
—Debe mantenerlo limpio.
—Está bien.
Cuando el médico terminó, salió rápidamente de la habitación.
Thomas esperó hasta que la puerta se cerró.
Entonces volvió a mirar a Megara.
—Ahora cuéntame qué ocurrió.
Megara asintió.
Todavía mantenía una mano agarrada a la ropa de Thomas.
Él había notado aquello desde hacía un rato.
Y, aunque no quería admitirlo, le gustaba saber que ella todavía quería tenerlo cerca.
—Cuando usted salió...
Megara respiró profundamente.
—Los médicos entraron nuevamente.
Thomas frunció el ceño.
—¿Solos?
—Sí.
—Continúa.
—Dijeron que querían revisar al duque.
Megara señaló hacia la cama.
—Yo estaba preparando otra poción cuando vi un frasco.
Thomas se tensó.
—¿Qué frasco?
—No estoy segura.
Megara negó con la cabeza.
—Pero algo no me gustó.
Continuó hablando.
—Uno de ellos se acercó demasiado rápido.
—¿Y entonces?
—Me empujó.
Megara tocó cuidadosamente el parche de su frente.
—Caí y me golpeé.
Thomas apretó los puños.
Su expresión se endureció.
Pero no la interrumpió.
—Después todo pasó muy rápido. Ellos intentaron acercarse al duque, forcejeamos..
Megara bajó la mirada hacia sus manos.
—Me asusté.
Thomas se acercó un poco.
—Y usaste magia.
Ella asintió.
—Sí.
—¿Para defenderte?
—Sí.
Thomas sonrió suavemente.
—Lo hiciste muy bien.
Megara levantó la mirada.
—¿De verdad?
—Sí.
Thomas habló con absoluta seguridad.
—Te defendiste cuando intentaron hacerte daño. No tienes nada que reprocharte.
Megara guardó silencio unos segundos.
Después asintió.
—Gracias.
Thomas miró hacia la cama.
El duque continuaba dormido.
—Ahora debes descansar.
Megara inmediatamente negó con la cabeza.
—Me quedaré aquí esta noche.
Thomas la miró.
—¿Qué?
—Me quedare con el duque esta noche en su habitación.
Thomas cerró los ojos durante un instante.
—Por favor, no lo digas así.
Megara lo miró completamente confundida.
—¿Qué?
Thomas se pasó una mano por el rostro.
—No importa.
[Es imposible que ella se dé cuenta de lo que acaba de decir].
El conde intentó seguir hablando con total naturalidad.
—El doctor y varios guardias pueden quedarse dentro y fuera de la habitación.
⸺No lo sé..
Thomas respiró profundamente.
—De todas formas, no tienes que quedarte toda la noche.
—Pero el duque...
—El médico se encargará de vigilarlo.
—¿Está seguro?
—Sí.
Thomas señaló hacia la puerta.
—Habrá guardias. Y un médico. Mucha vigilancia.
Megara miró nuevamente al duque.
Parecía querer discutir.
Pero finalmente suspiró.
—Está bien.
Thomas sonrió.
—Necesitas descansar.
Megara asintió.
—Solo quiero darme un baño.
Thomas observó su vestido.
Estaba manchado de sangre.
Su expresión cambió inmediatamente.
Aquella sangre pertenecía a ella.
Y verla todavía en su ropa le provocaba una rabia silenciosa.
Apretó los puños.
[Esto no debió ocurrir].
Megara pareció notar su expresión.
—¿Thomas?
Él relajó las manos.
—Nada.
Después hizo una señal a las doncellas.
—Acompáñenla a una habitación cercana.
—Sí, mi señor.
Megara se levantó.
Antes de marcharse, miró a Thomas.
—¿Usted también descansará?
Thomas sonrió.
—Después.
Ella pareció satisfecha con la respuesta.
—Buenas noches.
—Buenas noches, Megara.
Las doncellas la acompañaron hasta una habitación cercana.
Allí, Megara finalmente pudo darse un baño.
El agua caliente ayudó a relajar un poco sus músculos.
Se miró en el espejo.
El pequeño parche cubría parte de su frente.
[Qué día tan horrible].
Había viajado hasta la frontera.
Había encontrado al duque envenenado.
Había descubierto que los médicos podían estar involucrados.
Había tenido que defenderse.
Y, por primera vez en sus dos vidas...
Había tenido que luchar contra alguien.
Megara cerró los ojos.
Pero entonces recordó algo.
Los brazos de Thomas.
La manera en que se había colocado delante de ella.
La forma en que la había abrazado.
Su voz diciéndole que estaba a salvo.
Poco a poco, su respiración se tranquilizó.
[Estoy a salvo].
Terminó de bañarse.
Se puso ropa limpia y se acostó.
Al principio no pudo dormir.
Cada pequeño ruido del pasillo hacía que abriera los ojos.
Cada sonido de pasos le recordaba lo ocurrido.
Pero entonces recordó nuevamente a Thomas.
[Él está aquí].
Eso le dio tranquilidad.
Sabía que había guardias.
Sabía que había un médico.
Pero, de alguna manera...
Saber que Thomas estaba cerca era lo que más seguridad le daba.
Megara cerró los ojos.
Su respiración se volvió más lenta.
Y finalmente...
Se quedó dormida.
No fue un sueño profundo.
Todavía estaba nerviosa.
Pero consiguió descansar unas horas.
Mientras tanto, en el pasillo, Thomas permanecía despierto.
No pensaba dormir.
No todavía.
Había demasiadas preguntas sin respuesta.
Quién había envenenado al duque.
Quién había enviado al hombre encapuchado.
Quiénes estaban involucrados.
Y, sobre todo...
Quién había sido capaz de poner a Megara en peligro.
Thomas miró hacia la puerta de la habitación donde ella dormía.
Su expresión se volvió seria.
[Esto no termina aquí].
Y por primera vez desde que había conocido a Megara, su preocupación dejó de ser solamente la de un hombre que se había enamorado.
Ahora también era la de un hombre que estaba decidido a descubrir quién había intentado hacerle daño.
😂😂😂
Ya caíste con Thomas 💖💖