NovelToon NovelToon
Él Villano Que Organizaba Demasiado Bien

Él Villano Que Organizaba Demasiado Bien

Status: Terminada
Genre:Acción / Comedia / Fantasía épica / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Selene Asteria

Comedia fantástica, romance improbable y un dragón con problemas de aterrizaje

NovelToon tiene autorización de Selene Asteria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6. El Dragón No Estaba en la Lista de Invitados

Las lámparas estallaron una tras otra.

Los fragmentos de cristal cayeron sobre el salón como lluvia brillante.

La música se detuvo.

Las conversaciones murieron.

Y un olor extraño comenzó a extenderse por el aire.

Damián fue el primero en reconocerlo.

—Eso no es perfume.

Celeste observó cómo algunos nobles comenzaban a tambalearse.

—¿Veneno?

—Una variante ligera.

—¿Ligera?

—La versión pesada suele matar.

—Gracias por la tranquilidad.

—Siempre intento colaborar.

A pocos metros de ellos, varios invitados buscaban apoyo en columnas y mesas.

Los guardias parecían confundidos.

Nadie entendía qué estaba ocurriendo.

Excepto una persona.

El consejero Marvon.

Sonreía.

Y aquella sonrisa resultaba mucho más inquietante que cualquier discurso.

—Señoras y señores —anunció alzando la voz—. Gracias por asistir.

—Ya no me gusta el tono de esta conversación —murmuró Basilio.

—A mí tampoco —admitió Celeste.

Marvon levantó el pequeño cilindro metálico que habían visto antes.

Runas doradas comenzaron a iluminarse sobre su superficie.

—Aurelia necesita orden.

—Siempre empiezan así —susurró Damián.

—¿Así cómo?

—Usando la palabra orden.

Las runas siguieron creciendo.

Líneas de luz aparecieron por todo el salón.

Subieron por las columnas.

Atravesaron el suelo.

Se extendieron bajo los pies de los nobles.

—Oh, eso es malo.

—¿Cuánto de malo? —preguntó Celeste.

—Escala del uno al diez.

—Sí.

—Doce.

—Excelente.

Marvon extendió los brazos.

—Esta noche, la nobleza de Aurelia jurará lealtad a una nueva autoridad.

Un murmullo recorrió la sala.

—¿Qué está haciendo? —preguntó Celeste.

Damián observó atentamente las runas.

Y entonces lo comprendió.

—Amplificación de juramentos.

—¿Qué significa eso?

—Que cualquiera que pronuncie ciertas palabras quedará mágicamente obligado a cumplirlas.

—Eso es imposible.

—No.

—¿Ilegal?

—Muchísimo.

—Perfecto.

Mientras hablaban, varios guardias intentaron acercarse a Marvon.

Una barrera dorada apareció de inmediato.

Los lanzó hacia atrás.

El consejero sonrió.

—La vieja nobleza ha fracasado. La corona ha fracasado. Y ahora yo corregiré ese error.

—Habla demasiado —dijo Basilio.

—Los villanos siempre lo hacen.

—Tú también.

—No es momento de detalles.

Celeste desenfundó la espada.

—Voy a detenerlo.

Damián la sujetó del brazo.

—Espera.

—¿Por qué?

—Porque quiero entender el mecanismo.

—Damián.

—¿Sí?

—Está intentando esclavizar a toda la nobleza.

—Y precisamente por eso necesito entenderlo.

—A veces te odio un poco.

—A veces yo también.

Un nuevo grupo de invitados cayó al suelo.

El veneno comenzaba a extenderse.

Damián chasqueó los dedos.

Las sombras del salón reaccionaron instantáneamente.

Llegaron desde columnas, balcones y rincones.

Luego envolvieron las lámparas rojas.

Una tras otra.

El brillo venenoso desapareció.

Algunos invitados comenzaron a recuperarse.

—¿Qué hiciste? —preguntó Celeste.

—Apagar la fuente principal.

—¿Y por qué no lo hiciste antes?

—Porque acababa de descubrirlo.

—Aceptaré esa explicación por ahora.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Un golpe sacudió el techo.

Todos levantaron la vista.

Silencio.

Otro golpe.

Más fuerte.

Luego otro.

Marvon frunció el ceño.

—¿Qué está pasando?

Damián cerró los ojos.

—Por favor, no.

BOOOOM.

(todas las imágenes son creadas por IA)

El techo explotó.

Mármol, polvo y madera salieron despedidos.

Una enorme figura atravesó el agujero.

Alas.

Escamas.

Un rugido capaz de hacer temblar todo el palacio.

Y una guirnalda de flores colgando de uno de sus cuernos.

Fulgor cayó directamente sobre la mesa principal de postres.

La mesa desapareció.

Los postres desaparecieron.

Una escultura de azúcar valorada en meses de trabajo desapareció.

Silencio absoluto.

Fulgor observó los restos.

Luego encontró una tarta intacta.

Y se la comió.

—No voy a preguntar cómo llegó aquí —dijo Celeste.

—Yo sí.

—¿Por qué?

—Porque estaba a medio reino de distancia esta mañana.

Basilio observó el enorme agujero.

—Probablemente volando, mi lord.

—Gracias, Basilio.

—Siempre dispuesto a ayudar.

Marvon intentó recuperar el control de la situación.

—¡Ignoren al dragón!

Todo el salón lo miró.

Después volvió a mirar al dragón.

Fulgor acababa de arrancar una cortina y colocársela sobre el lomo como si fuera una capa ceremonial.

—Ha perdido al público —comentó Celeste.

—Claramente.

Aquello pareció ofender profundamente a Marvon.

—¡Guardias, maten a esa criatura!

La sonrisa desapareció del rostro de Damián.

Por primera vez durante toda la noche.

Las sombras a su alrededor se oscurecieron.

La temperatura bajó varios grados.

—Inténtalo.

Marvon parpadeó.

Damián dio un paso adelante.

Su voz ya no sonaba divertida.

—Amenaza a nobles.

Amenaza a consejeros.

Amenázame a mí.

Las sombras comenzaron a extenderse por el suelo.

—Pero nadie amenaza a mi dragón.

Durante unos segundos el salón completo entendió por qué Lord Umbra tenía tan mala reputación.

Marvon retrocedió involuntariamente.

Celeste lo observó de reojo.

Era la primera vez que veía desaparecer por completo el humor de Damián.

Y aquello resultaba bastante más intimidante de lo que esperaba.

—Tomaré eso como un no —continuó Damián.

—Buena decisión —añadió Basilio.

Aprovechando la distracción, Celeste comenzó a abrirse paso hacia el centro del ritual.

Derribó a un guardia.

Luego a otro.

Y después a un tercero.

—¡Deténganla! —gritó Marvon.

—Lo intentan mucho —comentó ella.

—Se nota.

Finalmente llegó hasta el pedestal donde descansaba el cilindro.

Lo tomó.

Y saltó hacia atrás.

—¡Lo tengo!

—Excelente —dijo Damián.

—¿Ahora qué?

—Ahora rompemos el juramento.

Las runas brillaron con más intensidad.

—¿Cómo?

Damián sonrió.

—Con algo que ningún conspirador espera jamás.

—¿Qué cosa?

—La verdad.

Marvon se puso pálido.

—No.

—Oh, sí.

Las sombras envolvieron el cilindro.

La magia reaccionó.

El artefacto amplificaba juramentos.

Y Damián acababa de encontrar uno.

—Dilo —ordenó.

Marvon intentó resistirse.

No pudo.

El hechizo se volvió contra él.

—¡Yo desvié los fondos!

Silencio.

—Yo cerré las rutas.

Murmullos.

—Yo organicé los sobornos.

Indignación.

—¡Yo manipulé al Consejo!

Gritos.

La nobleza comenzó a reaccionar.

Los guardias vacilaron.

Los aliados de Marvon intentaron escapar.

Era el fin.

Las runas se quebraron.

El cilindro explotó en fragmentos dorados.

Y el ritual desapareció.

Durante unos segundos pareció que todo había terminado.

Entonces el suelo tembló.

Una vez.

Luego otra.

Todos quedaron inmóviles.

—Damián.

—Sí.

—Dime que eso no es otro dragón.

—No es otro dragón.

—Gracias.

—Es peor.

Las enormes puertas del tesoro real comenzaron a abrirse solas.

Desde las profundidades del palacio emergió un rugido antiguo.

No como el de Fulgor.

Algo más viejo.

Más profundo.

Más oscuro.

Fulgor dejó de comer pastel.

Incluso él parecía incómodo.

Basilio cerró su libreta.

—Bueno.

—¿Qué? —preguntó Celeste.

—Diría que acabamos de resolver un problema.

Otro temblor sacudió el palacio.

—¿Y?

—Y acabamos de despertar uno mucho peor.

Desde la oscuridad bajo el palacio, algo comenzó a subir hacia ellos.

Algo que llevaba siglos esperando.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play