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El Espejo De La Venganza

El Espejo De La Venganza

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Villana / Reencarnación
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la magia y la traición se entrelazan, Valeria, una joven moderna, encuentra su vida truncada tras un fatal accidente. Al despertar, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de la villana de una novela que acababa de leer. Con el rostro de la malvada que muere trágicamente, Valeria decide cambiar su destino. En lugar de seguir el camino de la oscuridad, planea reconciliarse con su media hermana, deshacer su compromiso con el héroe y recuperar el ducado que le pertenece por derecho. Sin embargo, en su búsqueda de venganza y redención, se verá atrapada en un romance inesperado con el verdadero villano de la historia. Entre intrigas y magia, Valeria deberá enfrentarse a sus propios demonios mientras intenta forjar un nuevo futuro.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

El sol de la mañana se derramaba sobre el escritorio de Seraphina, iluminando los pergaminos y las plumas de cuervo con un brillo dorado. El dulce aroma a tinta y cera se mezclaba con el de las rosas recién cortadas en un jarrón cercano, un regalo inesperado de Elara. Un gesto pequeño, pero significativo, que había llenado su corazón de una calidez que Seraphina rara vez había conocido. La noche del baile en Silverwood había terminado, pero sus ecos resonaban en cada rincón del ducado, transformando el aire en un zumbido de chismes y especulaciones.

—Dicen que el Duque Kaelen se quedó mudo en medio del salón, mi señora —susurró Lily, con los ojos grandes y redondos, mientras ayudaba a Seraphina a organizar los documentos—. Que vuestro rostro era… inescrutable.

Ella sonrió con una delicadeza que habría desconcertado a la antigua Seraphina.

—La inescrutabilidad, Lily, es una herramienta poderosa en la corte. Más aún si uno no tiene nada que ocultar… o todo lo contrario.

Lily rió, un sonido suave y musical que Seraphina empezaba a apreciar. La doncella era, en cierto modo, un barómetro de la atmósfera del castillo. Su alivio era palpable; la tiranía de la antigua duquesa había dado paso a una relación más equitativa, casi de confianza.

—Y dicen que el Duque Alaric estaba furioso, mi señora —continuó Lily, su voz ahora un poco más baja, como si temiera ser escuchada por las paredes—. Que le habéis… desafiado en público al hablar de los asuntos de la mina.

Seraphina suspiró, pero sin rastro de miedo. La furia de su padre era esperable. Era un hombre que veía a sus hijos como extensiones de su poder, piezas en un complejo juego político.

—Las minas son el sustento de Drakenburg, Lily. Es mi deber, como futura duquesa, comprender su funcionamiento. Mi padre debería estar orgulloso de mi interés, no furioso. Pero la ira es, a menudo, el último refugio de quien teme perder el control.

Se levantó del escritorio y se dirigió a la ventana, observando el vasto paisaje que se extendía más allá de las paredes del castillo. Los campos verdes ondulaban hasta el horizonte, y en la distancia, las montañas grises se alzaban majestuosas, guardando los secretos de las minas. Su conversación con Kaelen había sido un hito. Había roto una cadena, pero también había encendido una chispa, una advertencia. El juego había comenzado, y ella no pensaba jugar con las reglas de nadie más.

Los días siguientes al baile fueron un torbellino de actividad. Seraphina se sumergió en el estudio de los archivos del ducado, de los libros de contabilidad, de los informes sobre las minas y las tierras. Descubrió que la administración de Drakenburg era un nido de corrupción y negligencia. Los beneficios de las minas, que deberían haber enriquecido a la gente del ducado, se desviaban a los bolsillos de nobles cercanos a su padre, y las condiciones de los trabajadores eran deplorables. Sentía una punzada de culpa por el papel de la Seraphina original en esta indiferencia, pero también una fiera determinación de enmendarlo.

Su relación con Elara también floreció, aunque lentamente. Después de su encuentro en el jardín, Elara había evitado a Seraphina por un día, como un cervatillo asustado. Pero luego, de forma tentativa, había comenzado a pasar más tiempo en la biblioteca del castillo, donde Seraphina solía estudiar. Intercambiaban miradas, algunas palabras. Ella le había enseñado a leer algunos mapas antiguos, y Elara, a cambio, le había mostrado una rara especie de flor que solo crecía en los jardines más remotos. Pequeños puentes de confianza se construían día a día, ladrillo a ladrillo. Elara seguía siendo cautelosa, pero la punta de lanza de su miedo se había suavizado.

Una tarde, mientras Seraphina repasaba unos contratos de comercio, Lily entró con una invitación.

—Mi señora, ha llegado una invitación del Barón de Ravenscroft. Celebra un banquete por el centésimo aniversario de su linaje. Es uno de los eventos más importantes de la temporada.

Seraphina tomó el pergamino, sellado con un cuervo de plata. Ravenscroft. Era una casa antigua, adinerada, pero también una que mantenía una relación distante con el resto de la nobleza. La novela describía a Lord Ravenscroft como un hombre excéntrico, amante de las artes oscuras y los rituales antiguos. Un hombre que, en la historia original, había caído bajo la influencia de Lysander.

—Interesante —murmuró, sus ojos recorriendo las elegantes letras—. ¿Mi padre asistirá?

—Se espera que sí, mi señora. Y también el Duque Kaelen. Es un evento de gran envergadura.

Seraphina sonrió. Por supuesto. Donde había poder y chismes, allí estarían los buitres de la corte. Y donde estuviera Kaelen, seguramente estaría Lysander, porque el Duque de las Sombras rara vez se perdía una oportunidad de sembrar el caos o de hacer una entrada espectacular.

—Prepara mi atuendo más suntuoso, Lily. Y asegúrate de que Lady Elara tenga también un vestido digno de la ocasión. Quizás un color suave, algo que resalte su belleza natural.

Lily la miró sorprendida.

—¿Lady Elara, mi señora? ¿Vos deseáis que asista?

—Por supuesto —respondió ella, con una determinación inquebrantable—. Es la hija de mi padre. Tiene derecho a estar presente en los eventos de la corte. Además, creo que sería beneficioso para ella familiarizarse con las costumbres y la gente.

Lily asintió, una expresión de aprobación iluminando su rostro.

—Como deseéis, mi señora. Estoy segura de que estará encantada.

La noche del banquete de Ravenscroft llegó con una luna llena que se alzaba sobre el castillo, bañando sus torres de piedra en una luz fantasmagórica. El carruaje de Drakenburg se detuvo ante la imponente entrada del castillo de Ravenscroft, una fortaleza de piedra oscura adornada con gárgolas que parecían cobrar vida bajo la luz de las antorchas. El aire era denso, cargado con el aroma a incienso, a vino especiado y a la promesa de secretos.

Seraphina descendió del carruaje, sintiendo el frío del viento en su piel. Llevaba un vestido de terciopelo verde esmeralda, bordado con hilos dorados que formaban enredaderas serpenteantes. Su cabello negro estaba recogido en un intrincado moño, salpicado con pequeñas gemas verdes que captaban la luz. El conjunto era regio, casi etéreo, diseñado para deslumbrar y para mantener una distancia respetuosa.

A su lado, Elara, ataviada con un vestido de seda azul cielo que resaltaba sus ojos verdes, se veía deslumbrante, aunque un poco abrumada. Elara se aferraba suavemente al brazo de Seraphina, su presencia una ancla silenciosa en el mar de ansiedad.

—¿Estáis bien, Elara? —susurró, notando el temblor en su mano.

—Solo… es todo tan grandioso, Seraphina —respondió Elara, sus ojos curiosos, pero nerviosos, escaneando la multitud de nobles que ya se aglomeraban en el patio—. Nunca he estado en un lugar como este.

—Respira hondo —aconsejó Seraphina, con una sonrisa tranquilizadora—. Mantén la barbilla alta y no dejes que te intimiden. Recuerda, somos von Drakenburg. Nos respetan. O nos temen.

Una risa suave y genuina escapó de los labios de Elara, relajándola un poco.

1
Patty Molina
ella tiene magia, por qué no la utiliza???
Aurora
Elara de a poco será una gran aliada para Seraphina
Alma Morales
Que vida mas triste y tan falta de un amor sincero😢😢 que la llevo a la muerte😢😢😢
Alma Morales
Siempre he dicho detrás de un villano viene un gran trauma ,tan profundo y doloroso
Aurora
Con tal que el alma de la Seraphina original, no ande todavía pérdida entre el mas allá y el cuerpo real todo bien 🫣🤭😂
Alma Morales
Sufrió un sok ,otras lo toman hasta con emoción, otras con coraje ,yo no sabría como tomarlo👍👍👍
Aurora
Buen inicio, vamos por más 💪
Alma Morales
Serapina en persona 😱😱😱😱
Alma Morales
Ya quiero ver a la nueva duquesa limpiando la casa😱😱😱
Alma Morales
Se siente en un mundo o mas bien en en una época diferente 😢😢
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