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MAHUA

MAHUA

Status: En proceso
Genre:Aventura / Magia y demonio / Romance
Popularitas:148
Nilai: 5
nombre de autor: melany ayelen tschentscher

Somos seres divinos, dicen.
Pero la divinidad no es luz eterna. Es resistencia.

NovelToon tiene autorización de melany ayelen tschentscher para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 19: "EL MAR DE LOS CIELOS SE DESPLOMA"

El pico de hielo descendía desde el océano invertido como una montaña arrancada del cielo.

Era demasiado grande para comprenderlo. El aire rugía alrededor de él.

La tripulación gritó al mismo tiempo.

—¡¡A la izquierda!!

—¡¡MÁS RÁPIDO!!

—¡¡NO VA A DAR TIEMPO!!

El Luk’s Stray crujió mientras intentaba girar.

La madera protestó.

Las velas se tensaron hasta el límite.

Pero el pico seguía cayendo directamente sobre nosotros.

Kai continuaba inmóvil mirando hacia arriba.

Como si su mente todavía intentara aceptar lo que estaba viendo.

—Kai.

No reaccionó.

El hielo crujió otra vez.

Más fuerte.

La sombra gigantesca cubrió el barco entero.

Corrí hacia él y lo empujé justo cuando el impacto sacudió el mundo.

El estruendo fue insoportable.

El pico no golpeó directamente al Luk’s Stray.

Cayó apenas al lado.

Pero la explosión del océano congelado lanzó una ola de viento y fragmentos de hielo contra el barco.

Todo se inclinó violentamente.

Escuché gritos de la capitana, madera quebrándose y alguien cayó al agua inferior.

Kai y yo nos golpeamos contra la cubierta.

El aire helado atravesó mis pulmones como cuchillas.

Otro crujido.

Más hielo desprendiéndose arriba.

La capitana sujetó el timón con ambas manos.

—¡¡NO DEJEN QUE EL BARCO SE DETENGA!!

El océano invertido seguía congelándose.

Ahora podían verse enormes venas azules expandiéndose por kilómetros enteros de agua suspendida.

Como si algo estuviera infectando el mar desde dentro.

Kai se levantó tosiendo.

—Esto ya supera completamente mis estándares de locura.

Otro fragmento cayó detrás de él.

Rodó por cubierta destruyendo parte de la baranda.

La tripulación comenzó a correr hacia las cuerdas.

Uno de los marineros gritó desde arriba:

—¡¡SE ESTÁ FORMANDO UNA CORRIENTE!!

La capitana levantó la vista.

… vi auténtico miedo en sus ojos.

Sobre el océano congelado…

algo estaba moviéndose.

Una sombra.

Gigantesca.

Lenta.

Descomunal.

Debajo del hielo celeste.

El mar entero empezó a crujir alrededor de aquella forma imposible.

Kai dejó de hablar.

Incluso el viento pareció apagarse.

La sombra abrió lentamente dos ojos bajo el océano invertido.

Azules.

Inmensos.

Brillando entre las grietas congeladas.

Sentí un escalofrío atravesarme completa.

No era un monstruo.

No exactamente.

Era algo peor.

La capitana apretó los dientes.

—No puede ser…

Uno de los tripulantes la miró horrorizado.

—Capitana… ¿eso es un—

—NO DIGAS SU NOMBRE.

El océano superior explotó.

Miles de grietas recorrieron el hielo al mismo tiempo.

Y la criatura despertó.

El rugido descendió desde el cielo marino.

No sonó como un animal.

Sonó como glaciares enteros quebrándose.

Como montañas hundiéndose.

Como el fin de algo.

El Luk’s Stray tembló entero.

Varias personas cayeron al suelo cubriéndose.

Yo apenas podía respirar.

Kai observaba el océano congelado sin apartar la vista.

—…Eso definitivamente quiere matarnos.

Otra grieta gigantesca atravesó el cielo.

Entonces una enorme garra apareció detrás del hielo.

Negra.

Cubierta de escarcha azul.

Solo una de sus extremidades era más grande que el barco completo.

La criatura comenzó a moverse lentamente bajo el océano invertido.

Persiguiéndolos.

La capitana giró el timón bruscamente.

—¡¡Entramos en la Corriente Fantasma!!

La tripulación quedó helada.

Uno de ellos se tensó inmediatamente.

—¡¿Está loca?!

—¡¿Prefieres quedarte aquí cuando despierte por completo?!

Silencio.

Nadie respondió.

Porque todos sabían la respuesta.

El barco comenzó a acelerar.

Pero no por el viento.

El océano inferior empezó a girar alrededor del Luk’s Stray.

Corrientes negras aparecieron bajo el cielo estrellado.

Como remolinos abriéndose en la oscuridad.

El barco fue arrastrado hacia adelante violentamente.

Kai casi perdió el equilibrio otra vez.

—¡¿ALGUIEN PIENSA EXPLICAR QUÉ DEMONIOS ES LA CORRIENTE FANTASMA?!

La capitana no lo miró.

—Un lugar del que casi nadie regresa.

—Fantástico.

El rugido volvió a sacudir el cielo.

La criatura golpeó el hielo desde arriba.

Una parte del océano invertido se rompió.

Y toneladas de agua congelada comenzaron a caer.

El mundo entero parecía desplomarse sobre ellos.

La Corriente Fantasma se abrió frente al barco como una grieta negra en la realidad.

Oscura.

Profunda.

Vacía.

Las estrellas inferiores desaparecían dentro de ella.

Sentí algo extraño provenir de aquel lugar.

Como un susurro.

Como voces lejanas bajo el agua.

Kai también lo sintió.

Lo vi tensarse.

La capitana gritó una última orden.

—¡¡SUJÉTENSE!!

El Luk’s Stray atravesó la oscuridad.

Y el mundo desapareció.

La Corriente Fantasma devoraba toda la luz alrededor del Luk’s Stray.

No había estrellas.

No había cielo.

Solo oscuridad.

Oscuridad líquida moviéndose alrededor del barco como un océano infinito.

El casco crujía lentamente mientras avanzábamos.

O quizá éramos nosotros los que estábamos quietos…

y aquel lugar se movía alrededor.

No podía saberlo.

El viento había desaparecido.

El sonido también.

Y eso era lo peor.

Kai permanecía a mi lado sujetándose de una cuerda mientras observaba la negrura.

—No veo absolutamente nada.

—Yo tampoco.

Mi propia voz sonó extraña allí dentro.

Cercana.

Como si la oscuridad se tragara el espacio entre las palabras.

La tripulación evitaba mirar hacia abajo.

Nadie hablaba.

Incluso la capitana parecía distinta ahora.

Más rígida, silenciosa.

Eso me inquietaba más que el monstruo del océano congelado.

Kai se inclinó hacia mí.

—Voy a decir algo importante.

Lo miré de reojo.

—¿Qué?

—Odio este lugar.

Eso me arrancó una pequeña exhalación divertida.

Kai la escuchó inmediatamente.

—Ah, mira eso.

—¿Qué cosa?

—Casi te reíste.

Fruncí el ceño.

—No fue una risa.

—Claro que sí. Tengo testigos.

Señaló alrededor.

La tripulación seguía aterrada.

Nadie prestaba atención.

Lo miré otra vez.

—Nadie te está escuchando.

—Entonces será nuestro secreto.

Aparté la vista.

El barco crujió.

Algo rozó el casco desde abajo.

Lento.

Toda la cubierta quedó inmóvil.

Otra vez.

Más cerca.

Kai miró hacia la oscuridad bajo la baranda.

—Dime que eso es una corriente.

La capitana respondió sin girarse.

—No lo es.

Algo enorme pasó bajo el barco.

Pude verlo moverse debajo de la oscuridad líquida.

Una sombra gigantesca.

Larga y oscura.

El Luk’s Stray se inclinó de nuevo, cuando aquello golpeó desde abajo.

Varios marineros cayeron.

Yo perdí el equilibrio.

Kai me sujetó antes de que golpeara el suelo.

Su brazo rodeó mi cintura apenas un segundo.

Pero fue suficiente para congelarme.

Sus ojos grises bajaron hacia mí.

—¿Estás bien?

Asentí rápido.

Kai suspiró.

—De verdad tienes que dejar de hacer eso.

—¿Qué cosa?

—Actuar como si estuvieras perfectamente bien todo el tiempo.

Me aparté inmediatamente.

—Estoy bien.

—Si.

Otro golpe atravesó el barco.

Esta vez más fuerte.

Las luces del Luk’s Stray parpadearon.

Y entonces comenzaron los susurros.

Bajos.

Lejanos.

Como voces hablando bajo el agua.

La tripulación se tensó al instante.

Algunos cerraron los ojos.

Otros comenzaron a murmurar cosas incomprensibles.

Kai entrecerró la mirada.

—¿Escuchas eso?

— Sí...

Lo escuchaba.

Cientos de voces mezcladas entre sí.

Entonces una voz atravesó todas las demás.

Una sola.

Clara.

Familiar.

“Ven.”

Mi respiración se detuvo.

Me quedé inmóvil.

Kai me observó inmediatamente.

—¿Qué pasa?

No respondí.

Porque la voz volvió cada vez más cerca, más suave.

“Mi niña…”

El aire desapareció de mis pulmones.

No.

No podía ser.

Di un paso hacia la baranda sin darme cuenta.

Kai reaccionó enseguida sujetándome de la muñeca.

—Ey.

Volví a mirarlo.

Su expresión había cambiado completamente.

Ya no estaba bromeando.

—No hagas eso.

—Escuché algo. Le dije asustada.

—Yo también.

Su mano seguía sosteniéndome.

Firme.

Caliente pese al frío.

—Y definitivamente no pienso seguir voces misteriosas en un océano muerto.

Pero la voz volvió otra vez.

Dolorosamente cálida.

“Te estuve buscando.”

Sentí el pecho romperse lentamente.

Porque conocía esa voz.

Aunque hubiera olvidado su rostro.

Aunque no recordara su nombre.

Mamá.

Otro paso involuntario.

Kai tiró de mí hacia atrás inmediatamente.

—Mírame.

Sus ojos grises estaban completamente fijos en mí.

—Eso no es real.

La oscuridad bajo el barco se movió.

Los susurros aumentaron.

Ahora toda la tripulación parecía escuchar cosas distintas.

Un hombre comenzó a llorar silenciosamente.

Otro repetía el nombre de alguien entre dientes.

La Corriente Fantasma estaba entrando dentro de ellos.

Dentro de sus recuerdos.

Dentro de sus heridas.

Kai bajó un poco la voz.

—¿Qué estás escuchando?

Tragué saliva.

—…Mi madre.

Él se quedó quieto un segundo.

Solo uno.

Pero no soltó mi muñeca.

Ni siquiera un poco.

La voz volvió desde abajo.

“Ven conmigo.”

Mi garganta ardió.

Porque una parte horrible de mí quería hacerlo.

Quería escucharla otra vez.

Aunque fuera mentira.

Aunque aquel lugar estuviera usando mi cabeza contra mí.

Kai debió notar algo en mi expresión.

Porque dio un paso más cerca.

—Escúchame.

El barco fue embestido otra vez.

Pero él siguió hablando sin apartar la vista de mís ojos.

—Sea lo que sea este lugar… está intentando romperte.

—¿Y si no lo está?

Kai respondió desconcertado.

—¿Qué?

Miré la oscuridad debajo de la baranda.

—¿Y si realmente es ella?

La voz susurró mi nombre otra vez.

Suave.

Casi amorosa.

Sentí lágrimas quemándome detrás de los ojos.

Kai me observó unos segundos.

Y cuando habló…

su voz salió mucho más tranquila.

—Entonces tu madre eligió el peor método posible para reencontrarse contigo.

Eso me hizo soltar una pequeña risa quebrada.

Kai sonrió apenas al verla.

—Ahí está.

Me limpié rápidamente los ojos antes de que pudiera notarlo.

Pero eso no fue suficiente, claro que lo notó. Pero no dijo nada. Entonces dolió menos que la compasión.

El barco volvió a sacudirse.

Esta vez toda la oscuridad frente al Luk’s Stray comenzó a moverse.

La tripulación retrocedió.

Incluso la capitana tensó la mano sobre el timón roto.

Algo apareció delante del barco.

Una figura humana. O eso pretendía serlo.

Quieta.

Suspendida sobre el vacío.

Cubierta por un abrigo blanco lleno de escarcha.

Su rostro permanecía oculto.

Pero sus ojos…

brillaban azul.

Sentí terror instantáneo.

No entendía por qué.

Pero mi cuerpo entero reaccionó antes que mi mente.

Kai dio un paso delante de mí.

Instintivamente.

Como si intentara cubrirme.

La figura levantó lentamente la cabeza.

La voz atravesó la Corriente Fantasma completa.

Parecía lejana y vacia.

—Devuélvanla.

El viento muerto recorrió el barco.

La capitana dió un paso atras.

—No puede ser…

Kai miró alrededor.

—¿Alguien piensa explicarme por qué cada cosa en este océano quiere secuestrarla específicamente?

Nadie respondió.

La figura dio un paso en el vacío.

Y entonces…

la oscuridad debajo del barco abrió los ojos...

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