Segunda entrega de la saga.
Han pasado casi dos años desde que Matthew y Mina se casaron y ahora viven su vida muy tranquilos, educando a Lilly, viendo crecer al pequeño Noah y lidiando con los problemas comunes de una familia.
Lucca busca pistas sobre su pasado y su relación con la mafia italiana mientras lidia con la diferencia de edades entre su novia y él.
Nico dirige DOME Italia, defendiendo las empresas de su padre de caer en la corrupción y tratando de hallar sentido al vacío de su vida, su camino vuelve a cruzarse con el de la chica del bar Anya, “la diabla”, una bella joven atrapada en las garras de la mafia rusa y condenada a ser el juguete de Nathaniel Glaskoff. Nicholai rescata a Anya y la pone bajo protección, mientras coopera con inteligencias internacionales para capturar a Nathaniel.
Ahora Anya tiene un dilema, nunca ha confiado en nadie y ha vivido toda su vida en una pesadilla, pero la dulzura y gentileza de Nico van haciendo que se enamore perdidamente del chico y derribando las barreras de su corazón blindado, ¿podrá el amor puro de Nicholai sanar las heridas en su alma?
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CELOSA
Matthew desayunó contento esa mañana. No esperaba que Mina fuera a verle, sobre todo porque sabía que tenía junta en el juzgado. En realidad el no estaba muy de acuerdo con esas juntas pero su chica insistió tanto en querer encargarse sola que no pudo decir que no. Supuso que quería cerrar el ciclo, y bueno, si eso la hacía sentir mejor no era quien para impedirlo, pero si, él estaría pendiente para cuidar su espalda. Después de todo, el asunto era un tema delicado para ella.
Mina había estado ayudando a una chica que trabajó con ella con una demanda en contra de su ex jefe, Noland Parker, el gerente del café MontBlanc y quien quiso abusar de ella la noche que terminó salvando a Lilly de ser arrollada por un auto.
Matthew le había dicho a ese tipo que se estuviera lejos de su pelirroja, acompañado de otros dos guardias y del buen Lucca que siempre estaba a su lado. Pero el maldito siguió haciendo de las suyas y embarazó a una de las chiquillas del café, Tiffany Taylor. Ella amenazó con demandarlo y exponerlo como el cerdo abusador que era si no se hacía responsable de la criatura, pero a Noland se le hizo más fácil retener a Tiffany a la fuerza en el café. La pobre muchacha, golpeada, ultrajada y humillada, no pudo hacer mucho al respecto, pero de alguna manera logró escabullirse de la bodega donde Parker la tenía y llegó al teléfono, con tan buen tino que encontró el teléfono de Mina. Llamó a la pelirroja y ella junto con Lucca no tardaron en encontrarla. Gracias a la inteligencia del moreno y la astucia de Mina lograron desenmascarar a Noland Parker y entregarlo a la justicia. Pero él tenía abogados y no se rendiría sin pelear. Lo único que no pensó el muy idiota es que no era precisamente Tiffany quien llevaba el mando de la demanda, sino Mina, y claro, todo el grupo legal de DOME.
-y, ¿como va todo? Si quieres puedo intervenir, querida. -preguntó bebiendo su café tranquilamente. La joven negó con la cabeza y sonrió.
-no cielo, todo va bien. Hoy se dicta el fallo y estoy segura que ese maldito no solo se va a hundir en la cárcel, también tendrá que darle su buen dinero a Tiffany.
-estás son buenas noticias. Lo luchaste mucho Mina.
-era lo menos que podía hacer. -ella apretó su vaso con suavidad- ese infeliz también abusó de ella, pero Tiff no tenía a nadie para protegerla.
-bueno, ella no era precisamente tu amiga y aún así ahí estás defendiéndola, eso… eso me encanta de ti. -el acarició su mejilla.
-empezamos mal, pero todo fue por eso. Después nos hicimos muy buenas amigas, además ¡Lana es una niña preciosa! Merece que su mami pueda salir adelante, por ella, Matt…
Mina pareció entristecer un poco. La situación de Tiff no fue sencilla. Sus padres no la apoyaron cuando se enteraron de su embarazo, tuvo que irse de su casa, pero al final decidió tener a su bebé. Mina la ayudó mucho. Le prestó la casa en la que vivió con su abuelita para que la rubia tuviera donde quedarse, y también la convenció de empezar la demanda contra Noland. Tiffany tuvo que aprender a deshacerse de su soberbia por el bien de su pequeña Lana, y aunque no fue fácil para ella, había cambiado y para bien. Se hizo más responsable, una madre cariñosa, independiente y fuerte. Supo lo que era el sacrificio y aprendió de eso. Por lo mismo ahora valoraba más la amistad de Mina, que después de como la trató ella todavía así se empeñaba en ayudarla. Ahora Tiffany entendía mucho mejor a la pelirroja, y se asombraba de todo lo que había logrado. Primero si sintió mucha vergüenza por cómo trató a Mina por tanto tiempo, pero después de haber hecho las paces, Tiff se dio cuenta de lo fuerte y gentil que era la muchacha. Recordaba cuantas veces se mofó por que no se compraba ropa o maquillajes, por que no se iba de fiesta con las chicas del café o porque ni siquiera salía de paseo. Ahora entendía bien que lo que ella hacía era por amor. Su lucha diaria y su sacrificio eran para apoyar a su abuela y ayudarla a sostener los gastos diarios de casa. Y mientras ella se burlaba y se reía la pelirroja poco a poco construía su futuro. Ahora Mina era muy feliz al lado de su esposo y su familia, y aunque pudiera parecer distinto, ahora Tiffany se alegraba de que así fuera.
-¡hey, Matty, bellezza, que gusto verles juntos! -la pareja se volvió y vio venir a Leo Renalddi, con esa fresca y alegre sonrisa de siempre, acompañado de su hermana.
Pero mientras que Matthew sonrió contento Mina tuvo que disimular. No por Leo, pero no soportaba a Dinora Renalddi. Esa mujer era todo un caso. Si tuviera que describirla en una palabra, la pelirroja usaría “zorra”. ¡oh, si! La dulce y encantadora Mina Hoo Suin también podía tener malos pensamientos. Y es que por lo general ganaba el lado bueno de su conciencia y moral, pero con esa tipa, el lado bueno se iba mucho al carajo. Y ¡con justa razón! Cualquier mujer se enojaría si ve que otra le coquetea a su esposo sin ningún decoro o reparo. ¡Tenía, pues, ella todo el derecho de enojarse! Y mentalmente, por qué físicamente sería imposible, querer ponerla tres metros bajo tierra, o por lo menos comprarle un pasaje derechito a la fregada sin retorno y sin escala. La mujercita esa, no solo se le insinuaba a Matthew cada vez que podía, sino que además ni siquiera disimulaba el disgusto que sentía por ella. ¡Venga ya! ¿Que no tenía dignidad? Una mujer tan guapa y tan instruida ¿no podía conseguirse un macho para ella y dejar a su marido en santa paz? Pero Dinora no cedía, y ella se estaba cansando de ser educada. Tal vez un día de estos tendría que mostrarle a esa mujercita que ella sabía muy bien defender lo que es suyo, y Matthew era SU ESPOSO, le duela al que le duela.
-hola Leo, ¿cómo estás? -Mina saludó tratando de pasar por alto su disgusto.
-no tan bien como tú, niña de mis ojos, que cada vez que te veo te pones más bella… Matty, Matty, ¡que suerte has tenido en que te diera el si!
-eso mismo digo yo cada vez que me levanto, amigo. Vengan siéntense un momento… que gusto verlos a los dos, siempre esta solo uno de ustedes disponible. -el guapo rubio sonrió un poco
-sabes que para ti estoy disponible SIEMPRE Matthew…-Dinora sonrió incitante y el desvió un poco la mirada acalorado. ¡Santo Dios! Esa no es forma de empezar una charla, penso inquieto. Mina apretó los labios molesta. Y ahí va otra vez. ¿No quería mejor arrancarse la ropa y tirarse en el plato de su marido? ¡A lo mejor así lograba algo!
-si, pero él no está disponible para otras mujeres, Dinora querida -contestó tajante la hermosa pelirroja mirando con ojos afilados a la castaña. Clara señal de que se ponía en pie de guerra. Matthew se asombró de que ella dijera algo y Leo trató de reprimir una ligera risa.
-ah, bueno, será que tú no lo sabes, Mina querida, pero él atiende diario a muchas mujeres…-dijo sonriendo cínica y dándole a entender a la joven esposa que su querido marido seguía con su vieja rutina en la suite del Royal. La pelirroja torció una mueca de disgusto, ¿pero que está insinuando?
-uy, pues vives retrasada mi cielo, porque eso será antes, ahora no. Y como que a tí nunca te dio turno por eso no te has enterado… -replicó moviendo elegantemente su café con la cucharilla. Leo no pudo reprimir la carcajada en esta ocasión, Mina ganó la ronda ¡y lo hizo bien! Solo bastaba la cara de tabla que puso su hermanita con el comentario, tantito más sarcástico que de costumbre… Matthew estaba genuinamente sorprendido. A Mina claramente no le agradaba Dinora, y la entendía, desde luego. Ella se hizo muy obvia con sus “propuestas” desde que él y Mina se casaron, pero rara vez lo demostraba a su socia, hoy por lo visto, su niña no estaba de humor para dejar pasar las cosas, y bueno, debía admitir que verla celarlo le daba cierto placer culpable. Le encantaba sentir que ella lo amaba y esa era prueba fiel de que así era. Lauren nunca fue celosa, y menos de Dinora porque eran amigas, pero como su pelirroja no la podía ver ni en pintura pues…
-¡Leo de que diantres te ríes! -gruñó la ejecutiva con cara de energúmeno mirando a su hermano menor- ¿que no vez que me ofendieron? ¡y de qué manera!
-ay Di, es que tú te lo has buscado, chiquita.
-Matt, mi amor, me tengo que ir al juzgado, cariño… ¿tienes los papeles que querías que lleve a firmar? -le dijo a su rubio en tono meloso mientras acariciaba su mejilla, Dinora sintió que le reventaba el hígado y Matthew esbozó una media sonrisa viendo la carita pícara de su pequeña pelirroja.
-ah si, es verdad, princesa, están en el despacho de Leo, mi máquina no servía y los imprimí ahí…
-ah, claro. ¿Me permites Leo? -preguntó al guapo castaño. El asintió encantado.
-adelante, mi niña, mi Ofi está abierta. Ah, y podrías llevar unas carpetas mías también? Las dejé en el escritorio de Di.
-seguro. Bueno, los dejo. Que tengan lindo día, ah y Matt…
-¿si, querida?
-te amo, cariño…-Mina se acercó a él de sorpresa y le robó un beso de esos que te daban ganas de no respirar para no soltarte de ellos. El no pudo evitar aprisionar con delicadeza la nuca de su mujercita para deleitarse a placer con esa dulce boca. ¡Dios, ese labial con sabor a fresas era su perdición!
Para cuando se soltaron el alternaba entre su esposa sonriendo traviesa y su socia, evidentemente furiosa por semejante demostración de afecto. Con lengua y todo. El rió ligeramente.
-también te amo, cielo. Ten lindo día…-y así contenta, echando una última mirada a su rival y comprobando que ganó esta guerra, Mina Hoo Suin se fue alegre cual cascabel rumbo al elevador.
-ufff, ¡vaya si tu mujer no tiene decoro, Matthew! Que falta de clase… -espetó Dinora con el orgullo herido. El rió una vez más y se repasó los labios con la lengua, todavía saboreando ese beso ardiente de su pequeña. Vaya, si celosa se ponía así, ojalá lo celara más seguido.
-no sé de que hablas, ella es toda una Dama. No hay nada de malo en besar a tu esposo antes de irte a trabajar…-replicó el magnate blindado sonriendo de medio lado. Pues si, definitivamente, su amada Mina era de armas tomar.
pense que Nico podria tener sentimiwntos en su opoetunidad ppr Chloe pero la Diabla lo dejo confundido❤️
ESTA INCOMPLETA NOOOO!!!!🙈🙈🙈🙈🙈
Autora por fa actualiza y terminala 🙏🙏🙏🙏
Está muy buena, excelente atrapante
POR FA AUTORA , VUELVE 😃💐