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UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

Un alfa embarazado de un Omega dominante

Dante Lombard Sanford siempre vivió a la sombra de su familia, hasta que conoció a Trébol Armstrong, un omega dominante que desafía todas las reglas. Lo que comienza como una atracción imposible termina convirtiéndose en un amor capaz de romper las leyes de la biología y los prejuicios de la sociedad.

Cuando Dante descubre que está embarazado de un omega, ambos deberán enfrentarse al rechazo, las ambiciones familiares y a quienes intentarán separarlos. Juntos demostrarán que el verdadero amor no entiende de jerarquías, solo de la valentía para elegir a la persona correcta.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Duraznos en mitad del desastre

La gala se celebró en un hotel del centro, uno de esos edificios absurdamente elegantes donde todo huele a dinero viejo, flores caras y personas que se llaman entre sí por el apellido. Me puse un traje negro que Ariadna insistió en elegir conmigo “para que dejes de vestirte como si fueras a cargar sacos de cemento incluso en eventos finos”. No llevaba corbata. Nunca me ha gustado sentir el cuello encerrado. Abrí apenas dos botones de la camisa y me dije a mí mismo que seguía siendo una decisión sobria y no una provocación.

Mentí.

Cuando Dante me vio en la entrada del hotel, se quedó callado dos segundos enteros.

Eso, viniendo de él, equivalía a un discurso.

Llevaba un esmoquin negro impecable, el cabello peinado hacia atrás y esa expresión de hombre peligrosamente guapo que parecía haber nacido para apoyar una mano en la espalda baja de alguien y arruinarle el autocontrol.

Bajó la vista por mi cuerpo y luego volvió a mis ojos con una lentitud que me hizo querer patearlo o besarlo. (prefería la última opción)

—No puedes venir así —dijo.

—¿Así cómo?

—Como si quisieras matarme de la provocación y el deseo antes del cóctel.

—Qué frágil.

—No, Trébol. Estoy siendo muy fuerte, de hecho.

No pude evitar sonreír.

Dante me ofreció el brazo con teatralidad exagerada.

—¿Me concedes el honor de sobrevivir conmigo esta noche?

—Solo porque quiero ver en vivo el ecosistema de los ricos.

—Vas a divertirte.

—Eso suena a amenaza disfrazada.

—Lo es un poco.

Entramos juntos.

La fiesta era exactamente lo que esperaba y peor: música suave, lámparas de cristal, mesas vestidas de blanco, sonrisas calculadas, copas de champán circulando como si nadie allí hubiera probado agua en años, bocadillos carísimos y una colección impecable de alfas y omegas hermosos con demasiado tiempo para juzgar a los demás.

No me molestó.

Me observaban, sí. Por andar con Dante.

Varias personas reconocieron a Dante y me dedicaron esa mirada rápida, inquisitiva, con la que la gente rica intenta clasificar a quien no conoce.

¿Pareja?

¿Cliente?

¿Capricho?

¿Error temporal?

Les sonreí con suficiente cortesía como para no generar un escándalo y suficiente frialdad como para dejar claro que no me importaban sus conclusiones.

Dante me presentó a su madre primero.

Helena De Sanford era una omega elegante, de sonrisa contenida y ojos inteligentes. Me saludó con una calidez genuina que me tomó por sorpresa. No la calidez falsa de las mujeres que evalúan a su futuro yerno mientras aparentan educación. No. La suya tenía curiosidad real.

—Así que tú eres Trébol —dijo, estrechando mi mano—. Empiezo a pensar que vives en la boca de mis hijos.

Dante casi se atragantó con el champagne.

Yo levanté una ceja.

—Espero que en buenos términos.

Helena miró a Dante con calma peligrosa.

—Mi hijo Dante no sabe hablar de nadie en términos breves, pero sí, diría que son buenos. Dimitri dice que eres un buen entrenador... aunque no aceptas darle clases personalizadas tú mismo. Y mi hijo menor dice que eres un Omega y nuestro vecino.

Me cayó bien de inmediato. Por lo menos no me echó a patadas al escuchar como pasé de estudiante a dueño de un gym.

El padre de Dante fue otra historia.

August Sanford tenía el tipo de presencia que vuelve más recta la columna de la gente a su alrededor. Un alfa dominante, impecable, con ojos fríos y la clase de educación que sirve para esconder un juicio constante. Fue cortés. Correcto. Medido. Me estrechó la mano, preguntó por el gimnasio, por mi trabajo en terapia, por mi formación. Todo perfectamente aceptable.

Y, aun así, sentí a Dante tensarse apenas a mi lado. Imagino que si padre no me ve como su futura pareja y eso le molestaba de alguna forma.

Como si estuviera esperando una crítica.

O una comparación.

O simplemente el cansancio de volver a ser evaluado frente a un hombre al que todavía quería impresionar, aunque fingiera lo contrario.

Dimitri apareció poco después, impecable como siempre, con una copa en la mano y la expresión de alguien a quien el esmoquin le sienta tan natural como respirar. Me saludó con una inclinación de cabeza que habría sido elegante si no viniera cargada de una intención demasiado obvia al relamerse los labios.

—Trébol. Qué sorpresa agradable.

—Dimitri. Qué persistencia la tuya de verte actual raro.

Dante, a mi lado, murmuró:

—No empiecen.

—No estoy haciendo nada —respondió Dimitri.

—Ese es exactamente el problema —dijo Dante.

Yo tendría que haberme reído más.

Tendría que haber prestado más atención a la forma en que Dante aceptó una segunda copa antes de terminar la primera.

A cómo evitó varias conversaciones con su padre.

A cómo una mujer rubia de vestido azul se acercó a saludarlo y él tensó la mandíbula con una violencia casi invisible.

No lo hice.

La reconocí tarde.

Su ex prometida.

Hermosa, por supuesto. El tipo de omega que parecía diseñado por un comité de hombres conservadores con muchísimo dinero: elegante, delicada, sonrisa preciosa, voz suave, perfume floral y una expresión de aparente inocencia que me dio ganas de revisar mis bolsillos por si me había robado la paciencia.

Lo saludó como si nada hubiera pasado.

Como si no hubiera dejado a Dante hecho pedazos. El me había contado parte de esa historia y dolió escuchar que fue su hermano el causante de su ruptura. Aunque Dante no la amaba no deseaba pasar por esa cuerda.

Como si él no me hubiera contado, con una mueca de vergüenza y rabia, que aquella mujer había convertido la fidelidad en una actividad opcional con media empresa.

No escuché toda la conversación.

Solo vi a Dante endurecerse.

Vi a ella inclinarse demasiado cerca.

Vi su mano tocar el antebrazo de él como si aún tuviera derecho.

Vi la sonrisa cortés de Dante quebrarse por los bordes. La quería apartar con educación, pero ella insistía.

Y entonces lo olí.

No al instante.

No de golpe.

Fue más sutil y, precisamente por eso, más alarmante.

Durazno.

El olor a las feromonas de Dante.

Normalmente estaba ahí su olor varonil, su colonia favorita, su fragancia de jabón y el olor a café, pero aquello era una versión limpia, controlada, masculina y cálida. Esa noche, en medio del perfume de la gala y el champán, empezó a intensificarse con una nota más espesa, más dulce, más caliente. Como fruta madura al sol. Como piel sobrecalentada. Como algo a punto de romperse.

Se me heló la nuca. Le había llegado su Rut.

Tal vez por el estrés.

El alcohol.

La humillación acumulada.

La cercanía con demasiados alfas y omegas en un espacio cerrado. Oler mucho mis feromonas y extrañar las en ese momento.

La presión de su familia.

Los celos con Dimitri.

Todo junto.

Lo vi antes de que él lo entendiera del todo.

La respiración se le volvió más corta.

Los ojos, más brillantes.

La piel del cuello se le tiñó de un rubor apenas visible.

Su segundo género, normalmente tan contenido, estaba entrando en un estado de descontrol que no iba a terminar bien si seguía allí. Vi como la mujer quería llevárselo para que supuestamente descansara.

Me acerqué sin pensar.

—Dante.

Él giró la cabeza hacia mí.

La expresión que tenía me apretó el pecho.

No era solo deseo.

No era solo calor.

Era confusión.

Vergüenza.

Una necesidad feroz de controlarse y la certeza de que estaba perdiéndolo.

— El no se siente bien, yo lo cuidaré— escuché a la mujer decir.

— Vine con él y me iré con él— le dije sin pensar.

—Trébol… —dijo Dante, y mi nombre en su boca sonó demasiado bajo.

No le di tiempo a discutir.

Le quité la copa de la mano, se la pasé a un camarero aturdido y le sujeté el antebrazo.

—Vienes conmigo. Ahora.

La tipeja abrió la boca.

—Dante, viene conmigo, soy su prometida...

La miré.

No sé qué vio exactamente en mi cara, pero se calló.

Me llevé a Dante fuera del salón, atravesando un pasillo lateral hasta una zona más silenciosa del hotel. En cuanto estuvimos lejos del ruido, él se apoyó una mano en la pared y cerró los ojos con fuerza.

El olor a durazno se hizo más denso.

—Mierda —murmuró.

—Sí, creo que es tu celo.

—No… no quería… No sé porqué estoy así...

—Lo sé, es algo que puede llegar de repente.

—No puedo ir así a casa.

—No vas a ir a tu casa, si no quieres.

—Mi padre…

—Dante, mírame.

Le tomé la mandíbula con una mano y obligué a que abriera los ojos.

Tenía las pupilas dilatadas.

La respiración irregular.

Las feromonas alteradas.

Dios.

Se veía devastador y apetecible que me costó contenerme. En otras circunstancias lo hubiera besado.

Estaba tan vulnerable.

—Escúchame —dije con toda la firmeza que pude reunir—. Vamos a salir por la entrada lateral. Te voy a llevar conmigo y no vas a discutir, porque ahora mismo no estás en condiciones de tomar decisiones inteligentes. ¿Entendido?

Él me miró como si estuviera aferrándose a la voz más que a las palabras.

Asintió.

Dos minutos después estaba metiéndolo en mi coche.

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Mckasse Escritora
🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Shu! Shu! alejate, tengo un 🔪 y no temer en usarlo Dimitri! * saco el 🔪*
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Ah no, deja a la parejita quita!!
Dalia Lara
q trebol se ponga celoso🤣🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]: Siii, sería epico!!
total 1 replies
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Jajajajaja
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
¡¡¡ME-EN-CAN-TA!!!
(⁠~⁠ ̄⁠³⁠ ̄⁠)~
(⁠人⁠*⁠´⁠∀⁠`⁠)⁠。⁠*゚⁠+
(⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠)
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por éstos hermosos capitulos autora!! 🖤🤭
Patricia Polo
bueno Trébol a luchar contra la ex y el hermano envidioso de Dante 🤣😂🤭
Teresa Perez
autora hermosa felicidades cuando vas a seguir haciendo capitulo xfa gracias
Mckasse Escritora: prepara café para las dos casi los voy subiendo. díganme de dónde me leen.🥰
total 1 replies
Patricia Polo
excelente que emoción tanto que la he esperado 👏👏👏🥰🥰🤭☺️ gracias escritora eres la mejor
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