En este imperio de sombras, ella es la única que puede calmarlo… o el motivo por el que su mundo arderá.
¿El amor puede sobrevivir cuando tu vida es propiedad del enemigo?
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16
...Alexei Morózov...
^^^San Petersburgo, Rusia^^^
...Una semana después......
El sobre de papel opalina texturizado y bordes dorados descansaba sobre el mármol negro de mi escritorio presidencial, brillando bajo la luz de la oficina como una burla directa del destino. En el centro, sellado con cera roja lacrada y el escudo de armas de la familia Bianchi, se leían nuestras iniciales en una caligrafía perfecta.
Era la invitación oficial a la boda del año en Calabria.
Tome el sobre entre mis dedos, sintiendo ganas de prenderle fuego ahí mismo y reducir a cenizas los nombres de Leonardo Bianchi e Isabella Conti impresos en el papel. Desde que habiamos regresado de Italia hace siete días, mi mente no había tenido un solo segundo de paz. Nikolai se había encargado de calmar las aguas tras nuestro abrupto regreso, asegurandome una y otra vez que el colapso de Isabella no tenía nada que ver con nosotros. Según el reporte que el propio médico de los Bianchi le habia dado a Leonardo, el desmayo se habia debido simplemente a una descompensación severa por no haber comido bien durante el día, sumado a una posible anemia que ya estaba siendo controlada con medicamentos.
Me obligué a creer esa maldita mentira corporativa solo para no perder la poca cordura que me quedaba, convenciendome de que mi rosa simplemente estaba débil. Pero esta invitación cambiaba las cosas. La boda era en tres semanas.
—Ni se te ocurra pensar en subirte a ese jet, Alexei —la voz firme de Nikolai resono desde la entrada de la oficina. Entro sin tocar, cerrando la puerta detras de si con una seriedad absoluta—. Se perfectamente lo que estás tramando en esa cabeza tuya, y te lo digo como tu segundo al mando y como tu amigo... no vas a ir a esa boda. Te prohíbo que vayas a meterte a la boca del lobo.
Dejé caer la invitación sobre el escritorio y me recosté en mi silla ejecutiva, clavando una mirada gelida en mi amigo.
—Es una invitación formal del Don de la 'Ndrangheta, Nikolai. Techno Tecnológik acaba de firmar el contrato de seguridad más grande de la decada con ellos... Si el líder de la Bratva no se presenta a la boda de su socio comercial más importante, se interpretará como un insulto directo. Sabes perfectamente como funciona la diplomacia en nuestro mundo —respondí con una voz falsamente calmada.
—¡Me importa un carajo la diplomacia en este momento! —exclamó Nikolai, dando un paso al frente y apoyando ambas manos sobre mi escritorio, inclinandose hacia mí—. Estuve contigo en ese salón en Calabria, Alexei, vi como te pusiste. Sé perfectamente que no quieres ir a esa iglesia por negocios. Quieres ir porque ella va a estar ahi vestida de novia. Estás buscando una maldita excusa para desatar una masacre.
Una sonrisa amarga, carente de cualquier pizca de humor, se dibujo en mis labios. Me incliné hacia adelante, sosteniendo su mirada con una intensidad que hizo que el ambiente en la habitación se volviera denso.
—Tienes razón, Nikolai. No voy por los negocios —confese en un susurro ronco, arrastrando las palabras con un sadismo que me nacía desde lo más profundo del pecho—. Necesito estar ahi....Necesito sentarme en la primera fila de esa maldita catedral italiana....Quiero verla caminar hacia el altar, necesito mirarla fijamente a los ojos en el preciso instante en que tenga que decirle que sí frente a Dios y frente al mundo entero a otro hombre... Quiero ver si es capaz de sostener la mirada mientras destruye el último lazo que nos unia.
Nikolai me miro con una mezcla de horror y profundo desconcierto, negando lentamente con la cabeza.
—Eres un maldito enfermo, Alexei. Eso es jodidamente sadico, incluso hasta para ti —soltó Nikolai, enderezandose y cruzándose de brazos—. Es masoquismo puro. ¿Qué pretendes ganar con eso? ¿Quieres romperte el corazón tú mismo o quieres provocar que ella colapse otra vez en medio de su propia boda?
—Quiero la verdad, Nikolai. Y la única forma de obtenerla es viendola de frente en el momento más importante de su nueva vida —sentencie, apretando los puños.
Nikolai dejo salir un largo suspiro de frustración, sabiendo perfectamente que cuando una idea se me metia entre ceja y ceja, no había fuerza humana capaz de hacerme cambiar de opinión.
Camino hacia el ventanal, mirando los rascacielos de San Petersburgo durante varios segundos antes de girarse nuevamente hacia mí con una expresión resignada pero implacable.
—Está bien...Si estás tan empeñado en asistir a tu propio infierno y no puedo detenerte, entonces vas a jugar bajo mis reglas —me advirtio con un tono que no admitía replicas—. Si vas a viajar a esa boda en Italia, no vas a ir solo como el capo soltero y obsesivo de la Bratva, vas a llevar a tu esposa, y a tu hija contigo.
El impacto de sus palabras me hizo tensar la mandibula al instante. El rechazo hacia la idea de viajar con Sofía se me reflejó de inmediato en el rostro.
—No voy a llevar a Sofía a ese lugar, Nikolai. No la quiero cerca de esto —le espete con frialdad.
—¡Vas a llevarla, Alexei, quieras o no! —me corto Nikolai, levantando la voz con autoridad—. Sofía y la bebé son tu único escudo de protección en este momento. Si vas solo, tus ojos te van a delatar en cuanto veas a Isabella, vas a actuar como un animal herido y Leonardo Bianchi terminará descubriendo todo. Pero si Sofía está sentada a tu lado, sosteniendo a tu hija de tres meses, te veras obligado a contenerte. Te veras obligado a tragarte tu maldita furia y a actuar como un hombre de familia respetable ante los ojos de la mafia italiana, y el mundo
Me quede en silencio, procesando la brutal lógica de su estrategia. Odiaba admitirlo, pero Nikolai teniia toda la maldita razón. Sofía no era una mujer discreta, vivía obsesionada con el estatus, las joyas y las apariencias de ser la esposa del gran Alexei Morózov... Si yo cometia el más minimo desliz en Calabria, si miraba a Isabella de una forma indebida o si intentaba acercarme a ella a solas, Sofía se daria cuenta de inmediato. Y conociendo su carácter volatil e inseguro, provocaría un escandalo de proporciones mundiales en medio de la recepción de los Bianchi. Un drama de esa magnitud destruiria nuestras alianzas, expondría el pasado de Isabella y encenderia una guerra que no podíamos permitirnos, en este momento
Sofía era, ironicamente, el freno de mano viviente que necesitaba para no cometer una estupidez que nos costara la vida a todos.
—Ademas... —añadió Nikolai, suavizando un poco el tono al ver mi capitulación—, presentar a tu heredera ante las familias de Europa Occidental es un movimiento politico excelente para la Bratva. Elena y yo también viajaremos con ustedes para mantenerte vigilado las veinticuatro horas. Así que ve a la mansión, informale a tu esposa que prepare las maletas para Italia y asegúrate de ensayar tu mejor sonrisa de hombre feliz.
Nikolai dio media vuelta y salio de la oficina, dejándome una vez más a solas con mis demonios y con la elegante invitación dorada entre mis manos
Pasé los dedos por el relieve del papel, imaginando la mirada de Isabella cuando me viera entrar a la iglesia del brazo de Sofía, mientras mi esposa cargaba a nuestra pequeña hija... Seria un juego de espejos perverso, ella intentando demostrarme que era feliz con el Don de Italia, y yo mostrandole al mundo el imperio familiar que había construido en Rusia tras su partida....Nos íbamos a destruir mutuamente en esa boda, de eso estaba completamente seguro. Pero ya no había marcha atrás, el destino nos había citado en Calabria, y yo estaba más que dispuesto a caminar directo hacia el fuego.
su madre enferma es su mayor dolor
😁😁😁que tal encuentro