Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.
NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LA VERDAD QUE ME DESTRUYÓ
El miedo en los ojos de Alessio Moretti me destruyó más que las palabras de Luca.
Porque Alessio no parecía un hombre culpable.
Parecía un hombre aterrorizado de perder algo que llevaba años intentando proteger.
Y eso me confundía todavía más.
Las lágrimas seguían cayendo mientras retrocedía lentamente.
Lejos de él.
Lejos de ambos.
Porque ya no sabía quién decía la verdad.
Ni siquiera sabía quién era yo.
Luca habló suavemente:
—Ahora entiendes por qué te ocultaron todo.
La rabia explotó inmediatamente dentro de mí.
—¡CÁLLATE!
Mi grito resonó brutalmente por toda la habitación.
Pero Luca no se alteró.
Ni un poco.
Eso era lo peor de él.
Parecía disfrutar el caos emocional.
Como si alimentarse del dolor ajeno fuera algo natural.
—Tu madre murió porque intentó escapar con él.
Sus ojos se movieron lentamente hacia Alessio.
—Y él perdió el control.
—¡Basta!
La voz de Alessio explotó finalmente.
Oscura.
Mortal.
Por primera vez desde que Luca llegó…
parecía verdaderamente fuera de control.
Y eso me asustó.
Muchísimo.
Porque Alessio siempre controlaba todo.
Siempre.
Pero ahora no.
Ahora parecía un hombre al borde de destruirlo todo.
Luca sonrió apenas.
Como si hubiera esperado exactamente esa reacción.
—Mírala, Moretti.
El aire se volvió más pesado.
—La estás perdiendo exactamente igual que perdiste a Isabella.
El golpe emocional fue brutal.
Porque vi dolor real atravesar el rostro de Alessio.
Dolor auténtico.
Y eso hizo que mi pecho doliera todavía más.
Dios mío.
Nada de esto se sentía simple.
Nada.
Miré directamente a Alessio.
Necesitaba una verdad.
Una sola.
—¿Qué pasó aquella noche?
El silencio explotó inmediatamente.
Los hombres armados.
Los escoltas.
Todos parecían contener la respiración.
Porque aquella respuesta podía cambiar absolutamente todo.
Alessio sostuvo mi mirada varios segundos.
Y entonces habló.
—Luca encontró la casa donde Isabella estaba escondida.
Mi respiración empezó a temblar.
—¿Yo estaba allí?
—Sí.
El corazón me golpeó violentamente.
Dios mío.
Yo estuve allí.
Yo estaba presente la noche que mi madre murió.
Sentí escalofríos recorrer todo mi cuerpo.
—Luca llegó con hombres armados.
La mandíbula de Alessio se tensó mientras hablaba.
Como si estuviera viendo nuevamente aquella noche.
—Yo intenté sacarlas de la casa.
Luca soltó una pequeña risa.
—Qué versión tan conveniente.
Alessio lo ignoró completamente.
Sus ojos seguían clavados en mí.
—Isabella tenía miedo.
Mi respiración se quebró apenas.
Porque algo dentro de mí…
no sabía por qué…
pero le creía.
—Ella sabía que Luca jamás la dejaría ir.
Luca sonrió lentamente.
Pero sus ojos…
sus ojos ya no sonreían.
—La amaba.
—No.
La voz de Alessio salió llena de odio.
—Tú la destruías.
La tensión explotó brutalmente entre ambos hombres.
Y por primera vez…
vi algo peligroso en Luca.
No calma.
No control.
Celos.
Oscuros.
Enfermizos.
—¿Quieres hablar de destrucción?
Hablemos entonces del disparo.
El corazón empezó a golpearme demasiado rápido.
No.
No quería escuchar esto.
Pero necesitaba hacerlo.
Aunque me destruyera.
—¿Le disparaste?
La voz me salió rota.
Pequeña.
Alessio cerró lentamente los ojos.
Y aquello me dolió muchísimo más de lo que debía.
—Sí.
El mundo volvió a romperse debajo de mí.
Las lágrimas comenzaron a caer más fuerte.
No.
No.
Dios.
—Pero no fue intencional.
Luca soltó una carcajada baja.
Fría.
—Todos dicen eso después de matar a alguien.
La rabia apareció inmediatamente en los ojos de Alessio.
Oscura.
Salvaje.
—¡Fuiste tú quien la obligó a ponerse en medio!
El silencio explotó brutalmente.
Mi respiración se congeló.
—¿Qué…?
Los ojos de Luca se endurecieron lentamente.
Y por primera vez…
pareció molesto de verdad.
Alessio dio un paso hacia él.
—¡Dile la verdad completa!
Los hombres armados levantaron inmediatamente las armas.
Pero Alessio ni siquiera reaccionó.
Toda su atención estaba sobre Luca.
—¡Dile que apuntabas hacia mí!
El corazón empezó a latirme tan fuerte que dolía.
No.
No.
No podía ser.
Miré directamente a Luca.
Y lo peor…
fue que apartó la mirada apenas un segundo.
Eso bastó.
Dios mío.
—Tú disparaste primero…
Mi voz salió apenas.
Luca volvió lentamente los ojos hacia mí.
Y entonces hizo algo aterrador.
Sonrió.
—Porque él me la estaba quitando.
El aire desapareció brutalmente de mis pulmones.
No amor.
Obsesión.
Pura y enfermiza obsesión.
Alessio habló inmediatamente:
—Isabella intentó protegerme.
Las lágrimas comenzaron a caer violentamente.
—No…
—Se puso delante de mí cuando Luca disparó.
El corazón dejó de latirme normalmente.
Mi madre murió intentando detenerlos.
Intentando salvar a alguien.
Intentando escapar.
Dios mío.
Todo era peor de lo que imaginaba.
—Y cuando ella cayó…
la voz de Alessio empezó a quebrarse apenas,
—yo disparé de vuelta.
Silencio.
Pesado.
Mortal.
Y entonces entendí.
No fue un asesinato planeado.
Fue caos.
Miedo.
Dolor.
Una guerra emocional entre dos hombres obsesionados con la misma mujer.
Y mi madre quedó atrapada en medio.
Mi respiración empezó a temblar.
Porque de repente…
ya no sabía a quién odiar más.
—Tú la mataste igual.
Luca dio un paso adelante lentamente.
—Si no hubieras aparecido en su vida…
—¡TÚ LA DESTRUÍSTE MUCHO ANTES QUE YO!
El grito de Alessio hizo vibrar toda la habitación.
Nunca lo había visto así.
Nunca.
Parecía roto.
Completamente roto.
—¡La controlabas!
¡La vigilabas!
¡La hacías sentir prisionera!
La oscuridad en los ojos de Luca se volvió peligrosa.
—Porque era mía.
El silencio explotó brutalmente.
Y sentí verdadero miedo.
Porque aquella frase…
aquella maldita frase…
sonó exactamente igual a cómo Alessio hablaba cuando alguien intentaba acercarse demasiado a mí.
Dios mío.
Los dos estaban enfermos.
Solo de maneras distintas.
Retrocedí lentamente.
Necesitaba salir de allí.
Necesitaba aire.
Pero entonces Luca volvió a mirarme.
Y algo cambió en su expresión.
Se suavizó.
Eso fue peor.
Mucho peor.
—Aurora…
Mi cuerpo entero se tensó.
—Ven conmigo.
No tienes que seguir rodeada de mentiras.
La rabia explotó inmediatamente.
—¡¿MENTIRAS?!
¡¿TÚ HABLAS DE MENTIRAS?!
Las lágrimas seguían cayendo.
—¡Me ocultaste que eras mi padre toda mi vida!
Luca sostuvo mi mirada tranquilamente.
—Porque Alessio y tu falso padre te alejaron de mí.
—¡Porque estabas loco!
El silencio cayó brutalmente.
Los hombres alrededor parecieron tensarse.
Pero Luca solo sonrió apenas.
Como si incluso mi rabia le pareciera hermosa.
—Tienes el mismo carácter que Isabella.
El pecho me dolió otra vez.
Odiaba escucharla nombrada por él.
Porque la convertía en una posesión.
No en una persona.
Y entonces…
Luca dijo algo que destruyó completamente el aire de la habitación.
—Ella también terminó enamorándose de Moretti.
El corazón se me congeló.
No.
No.
Miré inmediatamente hacia Alessio.
Y el problema…
el peor maldito problema…
fue la forma en que él me estaba mirando.
Con miedo.
Miedo real.
Como si supiera exactamente lo que estaba pensando.
Porque de repente entendí algo aterrador.
Yo también estaba empezando a enamorarme de él.
Y eso podía destruirme exactamente igual que destruyó a mi madre.
Entonces un teléfono empezó a sonar.
Uno de los hombres de Luca contestó rápidamente.
Escuchó apenas unos segundos antes de palidecer.
—Señor…
Luca giró lentamente hacia él.
—¿Qué ocurre?
El hombre tragó saliva.
Nervioso.
—Encontraron a Daniel.
El corazón me explotó dentro del pecho.
—¡¿Dónde está mi hermano?!
Pero el hombre seguía mirando a Luca.
Aterrado.
Y entonces dijo algo que convirtió el aire en hielo puro.
—Está muerto.