La desesperación la llevan a tratar de vender lo más valioso que tiene sin imaginar las consecuencias que eso le traería
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una platica
Camila tomo sus cosas y se puso en marcha, el chófer la llevo directo a la oficina de Sebastián, al bajarse del auto, noto a un hombre mayor que le abrió cordialmente la puerta, lo cual ella agradeció.
Llegó hasta la recepción, y le informo a la recepcionista que el señor Blackwood la esperaba, está solo la escaneo de pies a cabeza, menospreciando la quizá por su apariencia, cosa que a Camila no le importo, estaba acostumbrada a ese tipo de miradas.
La recepcionista tomó el teléfono y al colgarlo le informo que tomara el elevador hasta el piso de Sebastián, Camila obedeció, y unos segundos después las puertas se abrieron en un elegante piso, camino hasta la secretaria que la miro con cara de pocos amigos, peor que la primera.
Le informo que Sebastián ya la esperaba, y sin más abrió la puerta de la oficina, el aroma al perfume de Sebastián inundó completamente su nariz, Sebastián se encontraba imponente detrás del gran escritorio.
- buenas tardes, Sebastián. - dijo cordial Camila, cerrando la puerta detrás de ella.
- buenas tardes, pasa por favor, toma asiento- dijo Sebastián mirándola fijamente y señalando le una silla frente a él.
- el contrato está listo, tómese su tiempo de leerlo ya que hice algunas correcciones y cuando esté lista puede firmar.- informo Sebastián.
Camila tomo el sobre y comenzó a leer, leía línea por línea, hasta que algo llamó su atención.
- aquí dice que tengo que irme a vivir con usted la próxima semana, eso es demasiado pronto- replicó Camila.
- no lo es señorita tenemos que vigilar de cerca su embarazo y guardar las apariencias.- Sebastián sabía que eso no era verdad, él podía vigilarla desde lejos, pero quería tenerla ya en su mansión y verla todos los días, era algo que no sabía explicar.
- entiendo, pero aún no le informo a mi familia, tengo que inventar algo creíble para ellas- informo Camila un poco incómoda.
- lo haremos Camila, no se preocupe por eso. mañana iré yo mismo con su familia y les informaré nuestra decisión.- soltó Sebastián como si nada.
- que, está usted loco, mi madre sospecharía- dijo Camila con cara de asombro.
- No se preocupe puedo ser convincente cuando me lo propongo, - dijo Sebastián sin espacio para réplica.
Camila continuó leyendo, se le depositarían a su cuenta $100,000 cada mes hasta que el contrato finalizara.
- sobre los 100 mil- alcanzo a decir antes de ser interrumpida.
- eso no está a discusión tómelo como un sueldo por su trabajo, ya que yo hice que renunciara al suyo.- contesto Sebastián.
Camila no dijo más y continuo leyendo, todo lo demás estaba bien, había una cláusula de no enamorarse, y para ella estaba bien así que no la replicó.
Finalmente, firmo el papel, Sebastián hizo lo mismo, el trato estaba hecho y muy pronto serían marido y mujer.
Por fuera la armadura de Sebastián parecía inquebrantable, pero su entre pierna palpitaba desde que la vio entrar, esa mujer hacía responder su erección sin siquiera tocarlo, quería tocarla de nuevo hacer la suya como aquella noche, pero esperaría al fin de cuentas ella sería su esposa.
Después de firmar el contrato Camila se puso de pie y se despidió de Sebastián con un simple apretón de manos que había durado más de lo necesario.
Camila se apresuró a salir de la oficina, sentía que el aire le faltaba, tomó el elevador a toda prisa y llegó a la recepción donde a lo lejos pudo divisar la salida, camino a toda prisa hacia ella y ya fuera soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo.
La tarde anterior y la mañana del día siguiente habían transcurrido tranquilos eran las 6 de la tarde cuando el timbre de su puerta sonó, el corazón de Camila de inmediato comenzó a palpitar muy rápido, pero debía aparentar tranquilidad por su madre.
No quería tomar a su madre por sorpresa así que le había adelantado un poco sobre la visita de Sebastián.
Camila se apresuró a abrir la puerta y ahí estaba el imponente como siempre con su traje a la medida y su peinado perfecto.
- pasa por favor - le pidió Camila.
Sebastián ingresó a la pequeña casa entregándole un pequeño ramo de flores que Camila no había notado, el cual la hizo sonrojar.
En la sala ya se encontraban su madre y Emma de inmediato presentó a Sebastián.
- mamá él es Sebastián Blackwood- dijo Camila un poco titubeante.
-su prometido, mucho gusto- soltó Sebastián.
La madre de Camila de inmediato poso su mirada en su hija, que tenía cara de asombro por lo que Sebastián acababa de decir.
- cariño debíamos decirlo con calma, recuerda la condición de mi madre- le dijo Camila recomponiendo la compostura y tomando la mano de Sebastián.
- lo lamento, es por la emoción- contesto el hombre con una pequeña sonrisa dirigida hacia Camila, que parecía real.
Sebastián saludó, a la madre y la hermana de Camila con un apretón de mano, y se sentó en un sillón frente a ellas, con Camila a su lado muy cerca de él.
- señora Stone lamento que la noticia le haya caído de sorpresa, pero hoy he venido solo a pedirle su bendición a una decisión que ya hemos tomado.- rompió el hielo Sebastián.
- Camila por qué no me dijiste antes, y por qué no sabía nada del señor,- pregunto curiosa su madre.
- disculpa mamá, todo pasó tan rápido, lo único que tienes que saber es que yo lo amo y él me ama.- mintió Camila, o eso pensaba.
Su madre analizaba a las dos personas sentadas frente a ella.
- donde se conocieron.- pregunto curiosa.
- en la cafetería.- contesto Camila.
- fue amor a primera vista- completo Sebastián convincente mientras estrechaba una mano de Camila y la acariciaba.
- supongo que seguirán conociéndose un tiempo antes de la boda.- pregunto la madre.
- la boda es en menos de un mes- contesto Sebastián.
- no es muy pronto, apenas se conocen- pregunto su madre un poco preocupada.
- hay otra cosa madre, estoy esperando un bebé de Sebastián- soltó Camila, sabía que debía decirle cuánto antes.
Su madre se llevó ambas manos a su boca en señal de asombro, cuando salió de este, se puso de pie y camino hasta Camila, ambas de pie frente a frente, su madre la estrecho en un abrazo, que Camila correspondió de inmediato, los abrazos de su madre siempre eran reconfortantes, su hermana hizo lo mismo felicitando a Camila.
- cuánto tiempo tienes, Camila y por qué no me habías dicho.- la interrogó su madre tomando asiento en su lugar
- tengo apenas 5 semanas madre, y me acabo de enterar hace apenas unos días- le informo Camila la verdad.
- como sabrá señora estoy emocionado, y Quero tener ami bebé y a mi pequeña cerca de mí en este proceso, por eso le he pedido a Camila que se mude partir de la siguiente semana conmigo y en pocas semanas nos casaremos para formar nuestra familia- soltó Sebastián la última noticia.
- que te puedo decir hija, ya eres una adulta tomando sus decisiones, solo recuerda que siempre puedes volver a casa.- dijo su madre mirando a Camila.
- y a usted señor Blackwood, espero que su amor sea sincero y que no lastime a mi Camila, ella es buena y se merece lo mejor de este mundo - continuo la madre de Camila.
Sebastián desvió su mirada para contemplar la preciosa cara de Camila, con una sonrisa que salió espontánea que ni el noto, volviendo rápidamente a su cara de siempre.
la madre de Camila pudo ver el pequeño gesto de Sebastián, esa mirada no se podía fingir, así que se quedó más tranquila.
La plática finalizó, invitando a Sebastián a acompañarlas a cenar, cosa que acepto, por educación, la cena transcurrió tranquila, hasta que llegó la hora de despedirse, Sebastián le dio un pequeño y casto beso en los labios de Camila el cual ella correspondió, debían guardar apariencias pensaron, pero había algo más que ninguno estaba listo para aceptar.