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El Frágil Lazo De Ciela

El Frágil Lazo De Ciela

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:206
Nilai: 5
nombre de autor: SherlyBlanco

"El Frágil Lazo de Ciela" es una historia conmovedora sobre la identidad, el perdón y la valentía de amar cuando el tiempo corre en contra. Una novela que demuestra que, a veces, para sanar el cuerpo, primero hay que reconstruir el alma.

NovelToon tiene autorización de SherlyBlanco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: El Regreso del Olvidado

​La noche en "La Heredad" se sentía pesada, cargada de confesiones a medias. Mientras en el piso de arriba la familia intentaba descansar, Diego se encontraba en el balcón del salón con Valeria. La joven temblaba, y no era por el frío de la madrugada.

​—Diego, no puedo seguir ocultándolo —susurró Valeria, evitando su mirada—. El mensaje que me enviaron a la casa... no era solo una amenaza de Valenzuela. Era una advertencia. Alguien sabe que yo estuve ayudando a los abogados de Julián hace meses, antes de que todo esto estallara.

​Diego retrocedió, soltando sus manos.

—¿Qué? ¿Tú trabajaste para el hombre que destrozó la vida de Beatriz?

​—¡No lo sabía! —exclamó ella en un susurro desesperado—. Julián me contrató a través de una firma de investigación para encontrar el paradero de Beatriz y su hija. Él lleva veinte años buscándolas, Diego. Me pagó para que rastreara los movimientos de tu familia porque sabía que tú estabas cerca de Ciela.

​Ciela, que bajaba a la cocina por un vaso de agua, se quedó petrificada tras las cortinas del salón. El secreto de Valeria no era una amenaza de muerte, sino una traición de confianza que vinculaba a la ex de Diego con el hombre que todos temían.

​La Entrada del Pasado

​Antes de que Diego pudiera responder, el sonido de un helicóptero sobrevolando la propiedad y el rechinar de los portones eléctricos alertaron a la seguridad. No era un ataque; era una llegada oficial. Tres camionetas negras se detuvieron frente a la entrada principal.

​De la primera bajó un hombre de unos cuarenta años largos, de porte elegante pero con el rostro marcado por una tristeza antigua. Era Julián.

​Beatriz bajó las escaleras a toda prisa, con una bata de seda cubriéndola, seguida por Elena y Roberto, quienes estaban alarmados por el ruido. Al ver a Julián en el umbral, Beatriz se quedó sin aliento.

​—¿Cómo te atreves a venir aquí después de veinte años? —gritó Beatriz, con la voz quebrada por el odio—. ¡Me dejaste sola! ¡Dejaste que mi padre me hiciera pedazos!

​Julián dio un paso hacia la luz, dejando que todos vieran sus ojos llenos de lágrimas.

—Nunca te dejé, Beatriz. Tu padre me hizo creer que habías muerto en el parto junto con la bebé. Me enviaron actas de defunción falsas, me amenazaron con la cárcel por tu edad... yo tenía 21 y tú 16. Tu padre usó la ley para borrarme del mapa y me prohibió acercarme a tu tumba bajo amenaza de muerte.

​El silencio que cayó sobre el salón fue absoluto. Alberto, el abuelo, quien seguía bajo custodia en una habitación de la mansión antes de ser trasladado, fue bajado por los guardias. Al ver a Julián, el anciano bajó la cabeza, confirmando la verdad con su silencio cobarde.

​—Pasé veinte años creyendo que las había perdido —continuó Julián, mirando hacia la escalera donde Ciela y Lucía observaban la escena—. Hasta que hace un año, un informante me dijo que el acta de defunción era un fraude de Valenzuela y Alberto. He gastado una fortuna buscándolas.

​El Primer Encuentro

​Ciela bajó los últimos peldaños. Se detuvo frente al hombre que, según la nueva verdad, también había sido víctima de la red de mentiras de su abuelo.

​—¿Tú eres mi padre? —preguntó Ciela, con esa distancia cautelosa que ya era su escudo.

​Julián la miró con una devoción que hizo que incluso Elena sintiera un nudo en la garganta.

—Soy el hombre que nunca dejó de amarlas, aunque me hicieron creer que eran cenizas. No espero que me perdones hoy, Graciela, pero he venido a ponerme a tu disposición. Mi fortuna, mis abogados y mi vida son para proteger lo que queda de nosotros.

​Elena, consumida por los celos al ver a otro "padre" reclamando un lugar, intervino con amargura.

—¡Qué conveniente! Otro millonario que llega a salvar el día. ¿Dónde estabas cuando ella necesitaba pañales? ¿Dónde estabas cuando casi muere por falta de un riñón?

​—Estaba buscándola en cementerios, señora —respondió Julián con una firmeza gélida—. Mientras usted la criaba bajo un contrato de silencio, yo le ponía flores a una tumba vacía. No me juzgue sin saber lo que es vivir en el infierno de la mentira.

Esta historia es el claro ejemplo de que a veces se juzga y se etiqueta a una persona sin saber su verdad.

¿El sr Alberto será perdonado?

¿Elena cuando aceptará la nueva verdad de su hija?

Holis lectores bellos, espero que les esté gustando mi historia hasta ahora.. comenten mucho y dejen muchos corazones 🥰 bye 😘

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