Flor Watson, una heroína, deberá enfrentar a sus demonios internos dentro del Valhalla mientras al mismo tiempo continúa con su vida poco normal como madre en una familia.
¿Podrá Flor sobrevivir a su mente? ¿O a la maternidad?
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #18
Cómo si fuera un balde de agua fría, mi rutina normal me golpeó durante los siguientes meses; volví a sacar a Loxy a pasear, está vez para cambiar un poco nuestra dinámica de mascota y dueña, me dispuse a usar su hiperactividad a mi favor. Le puse una correa que estaba sujeta a un trineo de nieve y lo hice llevarme por los desiertos más recónditos de marte.
—¡Vamos! —me puse unos lentes de sol y me acomode en el trineo— ¡Tú puedes Loxy! ¡Tú puedes! —le animé recostada en mi trineo recién comprado—.
Loxy eufórico tan solo ladró para comenzar a correr más y más rápido, su velocidad pasó a ser una tranquila a ser más de lo que podía soportar el trineo.
—¡¡Loxy!! ¡¡Espera!! ¡¡Detente!! —le imploré agarrándome con fuerza del trineo—.
Debido a la fuerza y a la velocidad, en una de las vueltas que dio mi perro, salí disparada hacia el espació con todo y mi trineo. El trineo como se podrán imaginar se hizo pedazos por la fuerza de velocidad, y mi cabello quedó aún peor de lo que ya estaba.
—Ay no, mi trineo —susurré viendo los trozos de mi trineo flotando por el espacio—.
Para que no me volviera a ocurrir eso, tuve que viajar con Loxy a una tienda espacial ubicada en el río de asteroides; ahí vendían todo tipo de cosas, incluso… había una revista terrestre de la época de los 80 y por supuesto un trineo hecho para perros de Asgard.
—Son ochocientos —dijo un señor con tentáculos y cientos de ojos—
—¿Qué? ¿Hablas español terrestre? —con su tentáculo apuntó a un cartel que decía: “la tienda tiene traductor integrado a cualquier especie del sistema”—. Oh, ya veo —de mi billetera saqué quinientos pesos y diez dólares—. ¿Te sirve?
—Uhm —me arrebató el dinero que le ofrecía para guardarlo en una máquina que era similar a una caja registradora—. Gracias por su intercambio
—Ah… eh —incómoda y confundida volteé a ver a otro cliente, el cual era un monstruo peludo con un solo ojo—. ¿Eso es un sí?
—Siguiente…
—Aun lado, Terrícola —se quejó el señor peludo mientras empujaba para pagar sus cosas—.
Tomé mi trineo y a mi perro para regresar a Marte en mi pequeña exploración. Está vez con un trineo que no era terrestre ya no salí disparada fuera de la superficie de Marte, sino que pude relajarme mientras mi perro corría libremente por un planeta desértico.
—¡Vamos, Loxy! Tú… puedes… —le animé mientras me quedaba dormida en el trineo—.
No solo saque a mi perro a pasear, sino que también como dije antes, me escabulia de mi trabajo normalmente para pasar tiempo con mi esposo y debido al deseó de mi pequeña de tener un hermanito, pasábamos más tiempo juntos.
—Qué tal sí lo llamamos Sydney… si es niña, claro —le pregunté sentada en el regazo de mi esposo y apoyando mis manos en sus hombros—.
—¿De verdad, quieres que tengamos otra niña? No prefieres un hijo —me pregunto abrazándome de mi cadera—
—No, la verdad quisiera un ejército creado con mis hijas pero… —subí poco a poco mi mano hasta detenerla en su mejilla—. Sí es niño, ¿qué tal Anthony? Cómo mi papá o… ¿Jade?
—No sé si estoy preparado para todo un ejército de mini Novas corriendo por ahí y causando caos —bromeó mi esposo—
—Ya sé… —rodeé su cuello con mis brazos para acercarme más a él—. Que tal si dejas que te ayude a prepararte para ese ejército, solo… —me mordí el labio mientras acariciaba su cabello—. Solo evita romper los muebles ¿sí?
Gracias a nuestros esfuerzos intensos de pedirle a la cigüeña un nuevo hermanito para mí hija, fue solo cuestión de unas pocas semanas para que la noticia de un segundo hijo me hiciera gritar de emoción y me hiciera correr hacia mi esposo.
—¡¡Stanley!! —grité emocionada. Antes de que Stanley pudiera hablar me lancé a sus brazos—. ¡¡Estoy embarazada!! —añadí saltando—.
—¿En serio? ¡¿En serio?! ¡¡¿Tendremos otro hijo?!!
—¡¡Sí!!
Aparte de pasar tiempo con mi esposo, durante esos meses también fui a recoger a mi hija al preescolar. A causa de la emoción de decirle la noticia a mi pequeña hija, llegué más temprano de lo normal.
—¡Mami! ¡Mami! —exclamó mi pequeña corriendo hacia mí en cuanto me vió fuera de pie—. Huh —se percató de que estaba más arreglada y con el cabello arreglado—. Mami, ¿irás con papi a celebrar su aniversario?
—N-no —me agache para agarrar sus manitas—. Sabes qué noticia me despertó hoy
—¡¡¿La cigüeña te respondió?!! —me pregunto conteniendo la emoción—.
—¡¡Sí!! ¡¡Estoy embarazada, May!!
—Eso significa que… que… que… —dijo llorando de la emoción—
Ambas no pudimos evitar más y nos abrazamos para gritar juntas, nuestros gritos combinados no tardaron en romper algunos cristales.
—¡¡Mi bebé hermosa!! ¡¡Tendrás una hermana!! ¡Tendrás una hermanita!
—¡¡Voy a tener una hermana!! ¡¡Voy a tener una hermana!!
A diferencia de lo que creíamos, el nuevo integrante de nuestra familia, no fue una niña, sino que fue…
—¿Eh? ¡¿Es un niño?! —dije mientras levantaba un poco la cabeza para ver la máquina de la radiografía—
—Sí, el bebé parece que es un hermoso bebé
—¡Sí! —celebró mi esposo—
Aunque al principio no me agradaba del todo tener un hijo varón, cuando por fin tuve a mi pequeño bebé en mis brazos cambié de opinión al momento.
—Ja-Jade… —dijo mi esposo acariciando la cabecita de nuestro pequeño bebé—.
—B-bienvenido a la fa-familia, Jade —jadeé cansada mientras abrazaba a mi hijo con la poca fuerza que me quedaba—.
Sin importar qué no fuera lo que esperaba, no pude dejar de abrazarlo por todo el resto del tiempo que estuve consciente. Gracias al cansancio del parto me quedé unos momentos dormida en la camilla.
Mientras estaba en mi mente, aparecí por momentos en medio del pasillo de un hospital con puertas infinitas, estaba vestida con mi traje de Súper Zero y mi cuerpo estaba muy agotado por el parto de mi segundo hijo que aún en ese plano mental me dejó sin fuerzas.
—¿Qué? ¿Ja-Jade? —jadeé volteando a los alrededores en busca de mi pequeño bebé recién nacido—.
De pronto escuché la voz de una mujer que cantaba la típica canción que ponía en las bodas. De forma instintiva volteé hacia el fondo del pasillo infinito viendo la silueta de una novia con un velo negro.
—¿Qué? —tambaleando me levanté del suelo para correr detrás de esa mujer—. ¡¡Señorita!! ¡¡Espere!! ¡¡Oye!!
Mis piernas estaban tan débiles que en medio de la persecución me tropecé y al caer desperté en la camilla con la respiración agitada.
—Jade… —susurré viendo a mi bebé—