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Influencer Por Accidente. La Anti Romántica

Influencer Por Accidente. La Anti Romántica

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Comedia / Pretendiendo ser otra persona / Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Adai

Camila es una chica que no cree en la existencia del amor en la actualidad. Ni en los matches cósmicos, ni muchos menos en los crushes digitales. Tampoco en hombres que dicen ser "diferentes" y te mandan un emoji de aguacate cuando chateas con ellos.

Pero todo cambia en un abrir y cerrar de ojos, cuando su mejor amiga sube un video de ella donde despotrica contra las apps de citas.

El internet la corona como la anti-romantica del año. Likes, memes, entrevistas... Y una cita que puede cambiarlo más.

Ahora ella tiene 2 problemas.

1: es famosa por odiar el romance.
2: se empieza a enamorar.

¿Podrá sobrevivir al algoritmo del amor sin perder la cabeza ni el wi-fi?

Una historia que tratará ofrecer risas sobre lo viral, lo emocional y lo que pasa cuando el amor no pide permiso y hace click.

NovelToon tiene autorización de Adai para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Celos + cansancio

Leonardo estaba sentado en el lounge del hotel, con un café negro intacto frente a él. La mente no le daba tregua. Cada vez que recordaba la última cita de Camila con el gamer tímido, algo se revolvía dentro de él. No era enojo, no era frustración, era... otra cosa. Una especie de celos que no entendía.

—¿Celos? ¿por? —murmuraba.

La imagen de Camila riendo, con el control en la mano, celebrando cada victoria en Mario Kart, lo perseguía como un eco. Esa risa no era la misma que usaba para burlarse de las citas absurdas. Era genuina, ligera, como si por un momento hubiera olvidado que era la “anti-romántica” y se mostraba más ella.

Leonardo se pasó la mano por el cabello, incómodo.

—¿Qué me pasa? —murmuró para sí mismo—. No debería importarme. Es solo parte del reto. Una influencer más.

Pero sabía que no era solo eso. Cada vez que estaba cerca de ella, sentía una tensión que no podía explicar. No era amor, no era atracción simple. Era como si Camila lo desarmara con su ironía, con su autenticidad, con esa manera de desafiarlo sin miedo. Porque sí, no tenía pelos en la lengua para decirle cuatro cosas en la cara.

En medio de sus pensamientos, apareció Tomás Rivas, con su inseparable tablet en la mano.

—Leonardo, tenemos un problema —dijo, sentándose frente a él—. He estado investigando quién es “Valery Gatita”, pero aún no logro nada concluyente. Sin embargo… tengo una sospecha.

Leonardo levantó la mirada, serio, una parte de él deseaba que su intuición fuera cierta, pero otra no lo quería así.

—¿Cuál?

Tomás bajó la voz, como si compartiera un secreto.

—Creo que podría ser Camila, tu anti romántica favorita.

Leonardo no respondió de inmediato. Solo asintió lentamente, porque esa es la idea que ya ha estado rondando en su cabeza.

—Yo también lo pienso —dijo al fin—. Hay algo en cómo se expresa Valery… esa mezcla de sarcasmo y sinceridad. Es muy parecido a Camila.

Tomás lo miró con atención.

—¿Y si es ella? ¿Qué harás?

Leonardo se quedó en silencio unos segundos, mirando por la ventana hacia las luces de Barquisimeto. El Ávila no estaba allí, pero la ciudad tenía su propio ritmo, su propia energía.

—No lo sé —respondió con voz baja—. Pero cada vez que hablo con Valery, siento lo mismo que cuando estoy cerca de Camila. Esa… conexión, no sabía explicarlo.

Tomás asintió, guardando la tablet.

—Entonces quizás ya tienes tu respuesta.

Leonardo se recostó en la silla, pensativo. El reto seguía en pie, las citas continuaban, la campaña crecía. Pero ahora había algo más: una sospecha que lo acercaba aún más a ella.

Y unos celos silenciosos que no podía controlar.

Mientras tanto Camila cerró la puerta del cuarto con fuerza. El celular vibraba en la mesa, lleno de notificaciones, pero ella lo ignoró. Se dejó caer en la cama, con el rostro cansado, como si todo el peso del mundo estuviera encima.

Sofía entró detrás de ella, aún con el celular en la mano, lista para grabar cualquier reacción.

—Amiga, esto está explotando. El video del gamer ya tiene más de medio millón de vistas. ¡Somos tendencia!

Camila se levantó de golpe, con los ojos encendidos.

—¡Ya basta, Sofía! —le reclamó, con voz firme—. Deja de grabar todo. ¡maldita sea! Estoy cansada de este drama. ¿No entiendes? Mi vida dio un giro que yo no pedí. Antes tenía una vida tranquila, podía reírme sin que nadie me juzgara. Ahora todos esperan que yo sea la anti-romántica, la que nunca se ríe, la que siempre tiene una frase ácida. ¡Ni siquiera puedo disfrutar un estúpido juego sin que me digan que me estoy enamorando!

Sofía bajó el celular, sorprendida por la explosión de su amiga. Se quedó en silencio unos segundos, hasta que recordó la encuesta que había hecho en Instagram.

—Camila… —dijo con voz baja—. Yo sé que la embarré. La encuesta fue una tontería. Puse “¿Camila se está enamorando?” y las opciones eran “Sí / Obvio / Ya cayó”. No pensé en lo que estabas sintiendo. Solo pensé que era divertido, en que la gente quiere ver más de ti.

Camila la miró con rabia contenida.

—¿Divertido? ¿Tú crees que es divertido que me conviertan en un meme nacional? Que no pueda ni reírme sin que digan que estoy cayendo. ¡Yo no soy un show, Sofía!

Sofía se acercó, con los ojos brillando de arrepentimiento.

—Perdóname. De verdad. Yo solo pensé que estabas feliz mostrando lo que sabes del anti-amor. Nunca me detuve a pensar en todo lo que estabas afrontando.

Camila respiró hondo, tratando de calmarse. Se pasó la mano por el cabello y cerró los ojos.

—Basta, Sofía. Ya no quiero más cámaras, ni más encuestas, ni más drama. Si voy a enfrentar este reto, lo haré a mi manera. Pero necesito que me apoyes, no que me expongas.

Sofía asintió, bajando la mirada. Guardó el celular en el bolsillo y se sentó a su lado.

—Está bien. Te prometo que voy a parar. No más grabaciones sin tu permiso.

Camila abrió los ojos y la miró, todavía con dolor en la voz.

—Gracias. Porque si sigo así, voy a terminar odiando no solo el amor… sino también todo esto.

El silencio llenó la habitación. Afuera, Barquisimeto seguía con su bullicio, pero dentro, Camila y Sofía se enfrentaban a la realidad: la fama no era solo risas y likes. Era presión, era juicio, era perder la tranquilidad que alguna vez tuvieron.

Minutos después el silencio fue interrumpido por el sonido de la puerta cuando se cerró con un golpe suave. Sofía se había ido, dejando a Camila sola en la casa. El silencio era tan pesado que parecía llenar cada rincón. Camila se dejó caer en el sofá, abrazando un cojín como si fuera un salvavidas.

Su mente era un torbellino. Todo por una risa. Una risa inocente en un juego con un chico tímido, y ahora medio país pensaba que estaba enamorada. El título de “anti-romántica” se le había convertido en una cárcel. Ya no podía ser simplemente Camila. Tenía que ser el personaje, la voz ácida, la que nunca se deja tocar por el amor.

—¿Qué hago con todo esto? —susurró, mirando el celular que vibraba con notificaciones.

Decidió escribirle a Leonardo. El reto seguía, y tenía que demostrar que no había caído.

> Leonardo, anuncia la próxima cita. Esta también falló.

Envió el mensaje con firmeza, como quien quiere cerrar un capítulo. Pero al otro lado, Leonardo lo leyó con otra mirada. Había algo distinto en esas palabras. No era la misma Camila desafiante, irónica. Había un tono apagado, como si detrás del sarcasmo hubiera cansancio.

Leonardo frunció el ceño, pensativo. Tomó el celular y decidió llamarla.

El timbre sonó en la habitación silenciosa. Camila dudó unos segundos, pero contestó.

—¿Aló? —su voz salió baja, sin energía, como si hablara desde un lugar lejano.

Leonardo se quedó en silencio un instante, sorprendido. Esa no era la Camila que conocía. No era la que gritaba frente a las cámaras ni la que lanzaba frases ácidas como dardos. Era otra.

—Camila… —dijo con calma—. ¿Estás bien?

Ella suspiró, recostándose en el sofá.

—Estoy cansada, Leonardo. Cansada de que todo sea un show. De que no pueda ni reírme sin que digan que estoy enamorada.

Leonardo apretó el celular contra su oído, sintiendo un nudo en el pecho.

—No tienes que demostrar nada ahora. Solo quería escucharte.

Camila cerró los ojos. Por primera vez, no tenía una respuesta sarcástica. Solo silencio.

Leonardo entendió que el reto había cambiado. Ya no era solo sobre la app, ni sobre demostrar si el amor existía o no. Era sobre ella. Sobre la mujer detrás del personaje.

Y esa voz apagada le revelaba más que cualquier estadística.

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Maria Fernanda Pinzon
me encanto, me rei tanto, no podia pararde leer, felicitaciones para la autora que gran imaginación
YENI RAMIREZ
que linda novela y muy graciosas 🥰
Ana Leidi Reinosolappot
🥰👏
Rositha🌹📝📚
Excelente 😇🌷🙏
🎶Caroline Pires 💜
Muy linda historia dónde el amor triunfo. Bendiciones Adai
🎶Caroline Pires 💜
Linda historia Adai. Gracias
🎶Caroline Pires 💜
Que lindo 😍😍🥰🥰
🎶Caroline Pires 💜
Es cierto
🎶Caroline Pires 💜
Eso es cierto igual te la comes
🎶Caroline Pires 💜
Viste que te llegó el amor cuándo menos lo esperabas
🎶Caroline Pires 💜
Me encanta la descripción 😂
🎶Caroline Pires 💜
Que bueno que le caíste bien a la familia de Leo
🎶Caroline Pires 💜
Está enamorada
Sabri Nahir Zapata Zini
Gracias por compartir la historia!! Me encanto
Sabri Nahir Zapata Zini
Fue hermosa la historia!! Me encanto
🎶Caroline Pires 💜
Si es verdad
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Tal cuál
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
🌻😍🌻😍🌻😍🌻😍
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Bueno me alegra que
acertaste
Rocio Castro luna
Ahh como me divierte todo lo q ocurre y pasa en esta historia!!
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