Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.
NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El Archiduque
El silencio inundó todo el pasillo.
Los guardias estaban pálidos, al igual que las doncellas que transitaban por allí sin saber si huir o quedarse completamente inmóviles. Luna sentía que en cualquier momento sus piernas cederían y terminaría en el suelo, y Elyria… bueno, ella permanecía paralizada, con el rostro desencajado por el horror.
El hombre que había sido golpeado tardó unos segundos en reaccionar. Apretó la mandíbula con fuerza, conteniéndose, como si necesitara un momento para ordenar sus pensamientos… o su paciencia.
—De verdad lo siento -se excusó Elyria de inmediato-. No fue mi intención.
Sin pensarlo demasiado, se acercó, intentando cerciorarse de que el hombre se encontrara bien. Él levantó la cabeza entonces y le dirigió una mirada severa, fría, que la atravesó sin dificultad.
—Guárdese sus excusas - respondió con tono cortante.
Los guardias parecieron salir del shock al mismo tiempo y se aproximaron con rapidez.
—Mi señor, ¿se encuentra bien?
El hombre respiró hondo antes de responder.
—Estoy bien - dijo al fin, con la voz cuidadosamente controlada.
Su mirada no se apartó de Elyria ni un solo segundo. Ella, ya un poco más calmada, volvió a hablar, enderezando la espalda.
—Fue un accidente - añadió con mayor firmeza-. La vara se me resbaló de la mano.
Mientras hablaba, no pudo evitar observarlo con descaro. Era alto, de porte firme, con una presencia que imponía sin esfuerzo alguno. Su mirada era afilada, intimidante… y, para su desgracia, demasiado atractivo.
Elyria estaba a punto de decir algo más cuando una voz resonó por el pasillo, interrumpiéndola.
—Archiduque Alaric Blackthorn - anunció el duque - bienvenido al ducado Montclair.
De inmediato, todos los sirvientes presentes hicieron una profunda reverencia.
Elyria sintió que el mundo se detenía por un segundo. Casi se desmayó al escuchar el nombre y no pudo evitar maldecir al destino.
De todos los cráneos posibles…
la vara tenía que caer justo en el de él.
Elyria no dudó en hacer una pequeña reverencia y se presentó.
—Es un placer conocerlo - saludó con elegancia - Elyria Montclair lo saluda.
Los ojos de Alaric regresaron a ella, y Elyria no bajó la mirada.
—¿Acostumbra a recibir a todos los invitados de esta forma? - preguntó él, alzando una ceja
—Le aseguro que no.
Por un instante, ambos parecieron enfrascados en una silenciosa batalla de miradas, ninguno dispuesto a ceder.
—Procure tener más cuidado en el futuro.
Alaric pasó de largo, marchándose junto al duque, que parecía ajeno o decididamente indiferente a la situación. Elyria se quedó unos minutos más en el pasillo, procesando lo que acababa de ocurrir.
Aunque no pudo evitar soltar una risa baja. La expresión del archiduque cuando la vara impactó contra su cabeza había sido, sinceramente, graciosa. Luna, que permanecía a su lado, la reprendió en voz baja; no podía creer que Elyria estuviera tan tranquila después de lo sucedido.
Por otro lado, en la oficina del duque Montclair, el ambiente era mucho más denso de lo que aparentaba.
Las amplias ventanas dejaban entrar la luz de la tarde, iluminando los estantes repletos de libros y documentos antiguos. El aroma a madera pulida y tinta fresca impregnaba el aire, pero ni siquiera aquella calma lograba suavizar la tensión que se respiraba.
El duque Magnus Montclair tomó asiento tras su escritorio, juntando las manos con gesto sereno, aunque su mirada permanecía atenta, calculadora. Frente a él, de pie, se encontraba Alaric Blackthorn.
Alto, Imponente, Inmutable.
No había adoptado una postura relajada; su espalda permanecía recta, los hombros firmes, como si incluso en territorio ajeno se negara a bajar la guardia. La luz resaltaba los rasgos duros de su rostro, y sus ojos de un tono frío y penetrante recorrían la estancia con rapidez, evaluándolo todo.
—Lamento el… incidente del pasillo - dijo finalmente el duque, rompiendo el silencio - Mi hija suele ser impulsiva, pero le aseguro que no fue una falta de respeto intencional.
Alaric no respondió de inmediato. Desvió la mirada hacia la ventana, observando el patio exterior durante unos segundos antes de hablar.
—No me encuentro herido - dijo al fin - Eso es lo importante.
Su tono era neutro, distante. No había rastro de amabilidad en él, solo control.
El duque asintió lentamente.
—Me alegra oírlo.
Un nuevo silencio se instaló entre ambos. Esta vez, fue Alaric quien tomó la palabra.
—No he venido solo por cortesía, duque Montclair - dijo sin rodeos - Imagino que ya lo sospechaba.
Magnus entrecerró levemente los ojos.
—Supuse que su visita tenía un motivo más… específico.
Alaric dio un paso al frente.
—En los últimos meses, ciertas rutas comerciales bajo el nombre de Blackthorn han sido utilizadas para transacciones que no autoricé.
El duque se irguió ligeramente en su asiento.
—¿Transacciones ilegales?
—Exactamente.
Alaric sacó un documento doblado del interior de su abrigo y lo dejó sobre el escritorio. El duque lo tomó, leyéndolo con atención. A medida que avanzaba, su ceño se fue frunciendo.
—Estos sellos… - murmuró - Son falsos.
—Lo sé - respondió Alaric - Y algunos de esos cargamentos han pasado por territorios cercanos a Montclair.
El silencio que siguió fue pesado.
Magnus dejó el documento sobre la mesa con cuidado.
—¿Está insinuando que mi ducado está involucrado?
—Estoy diciendo que alguien está utilizando su nombre. Y el mío - respondió Alaric - Además, últimamente ha habido desapariciones.
El duque se reclinó ligeramente hacia atrás, cruzando los dedos.
—No tenía conocimiento de esto - afirmó con firmeza - Pero si alguien está usando mi ducado como fachada, lo descubriré.
Alaric lo observó durante varios segundos.
—Eso espero - dijo finalmente - Porque si esto continúa, no solo se tratará de comercio.
—¿A qué se refiere?
Alaric bajó la voz.
—Hay rumores de un objeto. Una reliquia antigua. Algo que no debería caer en manos equivocadas.
Los ojos del duque se afilaron.
—¿Magia?
—Sí.
Magnus permaneció en silencio, pensativo.
—Por generaciones se ha mantenido la leyenda de que en el ducado Montclair existe cierta reliquia - murmuró - Se dice que puede conceder un poder enorme.
Ambos hombres comprendían la gravedad de aquello. Si algo así caía en manos equivocadas, las consecuencias serían devastadoras.
—Por lo pronto - continuó Alaric - permaneceré un tiempo en estos territorios. Necesito encontrar al responsable… o responsables.
Las horas pasaron con rapidez y pronto llegó la hora del almuerzo.
El duque invitó al archiduque a quedarse, y este aceptó. Ambos entraron al comedor principal, donde la larga mesa de madera oscura brillaba bajo la luz que se filtraba por los ventanales altos. Sobre ella descansaban platos de porcelana fina, cubiertos perfectamente alineados y arreglos florales discretos.
Los sirvientes se movían con pasos silenciosos, colocando los últimos detalles antes de retirarse.
Darian y Elyria los esperaban allí. Ambos hicieron una reverencia a modo de saludo y ocuparon sus respectivos lugares. El ambiente no era abiertamente tenso, pero tampoco relajado.
Elyria se sentó con la espalda recta y el gesto tranquilo. Al menos por fuera. Por dentro, su mente iba a mil.
Frente a ella, sentado con una compostura impecable, estaba Alaric Blackthorn.
A su derecha se encontraba el duque Magnus, conversando con aparente naturalidad. A la izquierda de Elyria, Darian comía en silencio, aunque con la mirada alerta, plenamente consciente de la tensión que flotaba en el ambiente.
—Espero que el viaje no haya sido demasiado pesado - comentó el duque, cortando un trozo de carne con calma - Blackthorn queda bastante lejos.
—He tenido trayectos peores - respondió Alaric - El camino fue eficiente.
Elyria bajó la mirada a su plato, pinchando una verdura con excesivo interés.
—Me alegra saberlo - continuó el duque - Entiendo que sus responsabilidades han aumentado desde que asumió el mando del archiducado.
—Mi padre decidió retirarse de la gestión directa hace tres años. Consideró que era el momento adecuado.
—Una decisión poco común - intervino Darian - No muchos gobernantes están dispuestos a ceder el control tan jóvenes.
—No fue una decisión impulsiva - respondió Alaric - Blackthorn necesitaba cambios.
Elyria no pudo evitar mirarlo de reojo.
—Los cambios no siempre son bien recibidos - comentó con ligereza - Especialmente cuando se imponen
desde arriba.
El silencio fue inmediato.
—¿Insinúa que fue una imposición? - preguntó Alaric.
—Insinúo que gobernar no es solo tomar decisiones correctas - respondió ella - sino saber cuándo y cómo aplicarlas.
—Blackthorn necesitaba orden.
—El miedo impone obediencia - explicó Elyria - pero no lealtad.
Eso dolió.
—Interesante punto de vista - dijo él - Aunque algo idealista.
—Y el suyo demasiado rígido.
Ambos se miraban de forma desafiante con una leve sonrisa en los labios
El duque intervino antes de que la tensión escalara.
—Es suficiente - dijo - Este no es un debate teórico.
Magnus se tomó un segundo antes de hablar.
—El archiduque y yo hemos estado discutiendo asuntos que no podían seguir ignorándose - dijo - Consideré prudente que ustedes también estuvieran al tanto.
Darian frunció el ceño.
—¿Asuntos de qué tipo?
Alaric respondió esta vez, con voz firme.
—Cargamentos transportados bajo sellos falsos y rutas alteradas.
—¿Contrabando? - preguntó Elyria.
—No exactamente - respondió el duque - Lo que se está moviendo está relacionado con la magia.
El ambiente se volvió más denso.
Elyria sintió un leve escalofrío recorrerle la espalda.
—¿Magia común? - preguntó.
Alaric negó lentamente.
—Magia prohibida.
El silencio cayó sobre la mesa como una losa.
Darian apretó los labios.
—Eso es imposible - murmuró - Ese tipo de prácticas fueron erradicadas hace décadas.
—Eso creíamos - dijo Magnus con gravedad - pero en los últimos meses han desaparecido personas.
Elyria levantó la cabeza de golpe, tenía un mal presentimiento, y aun más porque nada de esto se menciona en el libro, ¿ que estaba pasando?
—¿Está diciendo que…?
—Que esas personas podrían estar
siendo utilizadas - continuó Magnus - Como experimentos o... Algo más.
Alaric Blackthorn
•
•
•
•
¿Que les pareció el capítulo de hoy?
¿ Que tal el encuentro entre Alaric y Elyria?
( Alaric después de recibir el golpe)🤣
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀