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La Curación Del Corazón

La Curación Del Corazón

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Mundo mágico / Época / Romance / Amor en la madurez / Completas
Popularitas:85.2k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Felicity siempre ha vivido para servir a su familia.. Pero, ahora cuando se siente madura y en paz, tiene la posibilidad de volver a empezar..

* Esta novela es parte de un universo mágico *
** Todas novelas independientes **

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Perdida

Felicity cerró su diario de vida con manos temblorosas. Las páginas aún parecían tibias, como si conservaran el eco de las palabras que había escrito con esperanza apenas unos días atrás. El sonido seco de la tapa al cerrarse resonó en la habitación demasiado silenciosa, marcando un final que ella no estaba preparada para aceptar.

Tenía que preparar el funeral de su madre.

La realidad era brutal en su sencillez.. su madre había muerto una semana después del nacimiento de Florence. Una semana apenas. Siete días en los que la vida y la muerte se habían rozado de la forma más cruel posible. Donde un llanto recién nacido había convivido con una respiración que se apagaba lentamente.

La habitación aún conservaba rastros de ambas presencias. La cuna de Florence, pequeña y clara, contrastaba dolorosamente con la cama vacía donde su madre había pasado sus últimas horas. Felicity podía recordar cada gesto: la sonrisa cansada, la mano débil apretando la suya, la mirada llena de amor y despedida que entonces no supo reconocer como tal.

Ahora lo entendía todo.

No hubo tiempo para el duelo inmediato. La casa se había llenado de susurros, de pasos cuidadosos, de decisiones que nadie quería tomar pero que debían hacerse. Y Felicity, la hija mayor, fue quien asumió ese peso. Organizar flores, elegir telas negras, recibir condolencias que aún no sabía cómo aceptar. Cada detalle del funeral era una herida abierta que debía tocar una y otra vez.

Pensó en Florence. En cómo su hermana jamás conocería la voz de su madre llamándola por su nombre, ni el calor de sus brazos más allá de esos primeros días. Pensó en Fantine, en su padre, en cómo la alegría reciente se había transformado en un silencio espeso que parecía habitar cada rincón de la mansión.

Felicity apretó el diario contra su pecho por un instante antes de dejarlo sobre la mesa. Había lágrimas, muchas, pero también una determinación silenciosa. No tenía permitido derrumbarse del todo. No ahora. No cuando todos necesitaban que alguien se mantuviera en pie.

Mientras salía de la habitación para cumplir con lo inevitable, comprendió que su infancia había terminado allí, entre esas páginas cerradas.

La vida le había entregado una hermana… y le había arrebatado una madre.

Y ese dolor, profundo y callado, la acompañaría para siempre.

Mientras alistaba las cosas para el sepelio, Felicity revisaba cajones y cofres con una atención casi mecánica, como si mantener las manos ocupadas le permitiera no pensar demasiado. Entre telas negras, rosarios antiguos y pequeños objetos familiares, encontró un sobre que no recordaba haber visto antes.

Era sencillo. Sin sello, sin adornos.

Solo su nombre escrito con la letra inconfundible de su madre.

Felicity sintió que el aire le faltaba. Se sentó lentamente al borde de la cama, sosteniendo el sobre como si fuera algo frágil, casi vivo. Durante unos segundos no fue capaz de abrirlo. Sus dedos temblaban, y una parte de ella temía que, al hacerlo, el dolor se volviera definitivo.

Finalmente, lo hizo.

La carta era corta, escrita con trazos suaves, un poco irregulares, como si cada palabra hubiera requerido un esfuerzo consciente.

Su madre le decía que la quería mucho. Que siempre había estado orgullosa de ella, incluso cuando no lo decía en voz alta. Le pedía perdón por dejarle tantas responsabilidades, por convertirla tan pronto en pilar, en sostén, en fortaleza para los demás. Reconocía que sabía lo mucho que había cargado en silencio, lo mucho que había sacrificado sin que nadie se lo pidiera.

Y luego, casi al final, una súplica sencilla, desgarradora en su ternura..

“Por favor, sé feliz.”

Nada más. No órdenes. No expectativas. Solo ese deseo.

Las lágrimas comenzaron a caer sin resistencia. Felicity apretó la carta contra su pecho, como si así pudiera acortar la distancia imposible entre ambas. Por primera vez desde la muerte de su madre, el dolor no fue solo una herida abierta, sino también un abrazo tardío, una despedida hecha de palabras.

Comprendió que su madre sabía.

Sabía que ella seguiría adelante.

Sabía que asumiría responsabilidades incluso sin quererlas.

Y aun así, le pedía algo distinto: no vivir solo para los demás.

Ese día, entre flores fúnebres y telas oscuras, Felicity guardó la carta con cuidado, como un tesoro. No sabía cuándo podría cumplir esa promesa, pero algo dentro de ella se lo juró en silencio.

Algún día… por su madre… sería feliz.

Pero antes de poder pensar siquiera en su propia felicidad, Felicity supo que debía preocuparse de todos los demás.

El día del entierro pasó como un sueño gris. La tierra cayó sobre el ataúd de su madre con un sonido sordo, definitivo, y con cada palada Felicity sintió que algo dentro de ella se endurecía para no romperse. No hubo gritos ni desmayos. Solo una quietud firme, forzada, la de alguien que sabe que no tiene derecho a caer.

Apenas regresaron a la mansión, comenzó a actuar.

Contrató a una nodriza para ayudar con la pequeña Florence, que apenas tenía días de nacida. Observó con atención a la mujer, le explicó horarios, cuidados, silencios. No delegó por despreocupación, sino por necesidad. Florence era demasiado frágil, y Felicity sabía que no podía permitirse fallar. Aun así, cada vez que tomaba a su hermana en brazos, sentía un nudo en la garganta al pensar que esos brazos no eran los de su madre.

Intentó buscar el apoyo de su padre.

Al principio fue con suavidad, con respeto. Luego con una preocupación más evidente. Pero el barón Ferdinand parecía alejarse cada día un poco más. No se iba de la casa.. al contrario, estaba ahí, presente en los pasillos, en el despacho, en la mesa. Sin embargo, su presencia era distante, como si una parte esencial de él se hubiera quedado enterrada junto a su esposa.

Lo más doloroso era verlo evitar a Florence.

Cada vez que la pequeña estaba cerca, el barón desviaba la mirada. Y cuando no podía hacerlo, el sufrimiento se le escapaba en palabras rotas, murmurando que era idéntica a su amada esposa, que tenía su piel, su luz, su forma de dormir. Verla era como abrir una herida que aún sangraba, y él no tenía fuerzas para enfrentarlo.

Así que se refugió en el trabajo.

Cumplió con sus deberes, asistió a reuniones, firmó documentos, mantuvo la casa en funcionamiento. Estuvo ahí físicamente, pero no emocionalmente. No fue el sostén que sus hijas necesitaban. No supo abrazar, no supo consolar, no supo acompañar el duelo de quienes aún eran demasiado jóvenes para cargarlo solas.

Y entonces, sin que nadie lo dijera en voz alta, Felicity entendió.

Ella sería la que cuidaría de Florence.

Ella sería la que tranquilizaría a Fantine.

Ella sería la que mantendría la casa en pie.

Con el dolor aún fresco, Felicity dejó de ser solo una hija.

Se convirtió en madre, en guía, en fortaleza prestada.

Y lo hizo en silencio, porque alguien tenía que hacerlo.

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Nan Nancy quinones
Excelente Felicity se merecía su felicidad, que bellamente resuelta su vida.🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Nan Nancy quinones
Excelente Felicity se merecía su felicidad, que bellamente resuelta su vida.🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Nan Nancy quinones
Que hermoso que Felicity encontró la amor de pareja ya que el amor de familia lo tenía ahora viene su realización como mujer💕💕💕💖💖💖💖🥰🥰🥰🥰
guillermina hernandezcordero
es un idiota estúpido
Topy71 🇦🇷
Ya apareció el reverendo idiota 🤬
Topy71 🇦🇷
Ay tarado! Preguntar no?
Topy71 🇦🇷
Este Angel la va a convertir en una bortacha 🤣🤣🤣
sotlas
un extra por favor... que hasta los 50 la mujeres menstruan y ella va por los 40 y algo. de paso el es mago sanador...un hijo por lo menos
juana maria meneses bautista
el que no estaba muerto andaba de investigación 😡😡😡😡😡 me acuerdo del desgraciado que pensó que la mujer toda la vida iba estar esperándolo 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Coromoto Hernández
solo un beso 😉😉
Erikca Suarez
exelente el amor no mide la edad
juana maria meneses bautista
el papá de ella donde anda 🤔🤔🤔🤔 es extraño se pierde mucho será que tiene otra familia
MariaVG😘
hermosa historia me encantó. Felicidades 🎉🎉🎉
Paola EE
que belloooo🥰🥰🥰🥰🥰
Yorleni Velasquez Villamizar
autora 🤰y los mini maguitos y felicitos que ,por fis y la familia de ellos que no sea malita ,así sea un extra porfía 😭
Karlite
Hermosa 🥰
MariaVG😘
pobre Felecity 40 años y primera vez que ve el torso de un hombre 🤣🤣🤣
MariaVG😘
más idiota imposible . Será que no tiene boca para preguntar
Viviana Ranieri
Excelente!!! Me encantó que finalmente Felicity dejó de estar sola. Ella siempre estuvo para todos pero nadie se ocupó de ella hasta que llegó Ángel. Gracias autora por compartir tus historias maravillosas del mundo mágico.
Paola EE
me encanta Angel
... pero me gustaría que colocarán una imagen de él... aún no lo describen del todo... cómo es su cara... falta una imagen
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