NovelToon NovelToon
Una Jugada Del Destino

Una Jugada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Triángulo amoroso / Reencuentro / Amor eterno / Romance
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Abigail Limón

La vida de Ricardo parece estar completa, tiene una novia hermosa y un empleo prometedor pero un día al reencontrarse con un amor del pasado se dará cuenta que su vida había estado vacía todo ese tiempo. Sin dudarlo más tiempo decide recuperar el amor de aquella mujer que alguna vez tiempo atrás lo había sido todo para él, aunque no le será del todo fácil.

NovelToon tiene autorización de Abigail Limón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una familia

—¡Mami! 

El grito de Emir resonó desde antes de que Angie abriera la puerta. En cuanto ella cruzo la puerta, Emir corrió hacia ella aferrándose a sus piernas. Atrás de él Dafne igual de emocionada pero menos efusiva, caminaba a recibir a Angie. 

—¡Hola, mi amor! —la sonrisa de Angie era radiante y sus ojos brillaban de una forma diferente. Lo había notado antes, pero en esa ocasión, parado a un lado de la puerta, tuve la oportunidad de observar con detenimiento, no me sorprendía porque Angie siempre fue una mujer cálida, cariñosa y empática; Angie siempre fue capaz de ver lo buenos en las personas y perdonar. 

—Tardaste mucho, mami —dijo Dafne cuando estuvo frente a su madre, sujetándose a ella también con un abrazo. Eran el cuadro perfecto de una familia feliz.

—Lo siento mis amores, tuve algo de trabajo. Gracias por esperarme, Sofi. 

—No hay de qué, Angelica. —escuché decir a una mujer joven —ya me tengo que ir, mi mamá debe estar un poco molesta. 

—Claro, Sofi. Por cierto, no te preocupes, le mandé un mensaje a tu mamá para avisarle que te quedabas un rato más. 

—Gracias, me salvaste. Hasta mañana, niños —dijo saliendo rápidamente, claro que no pudo evitar voltear a verme cuando fue consciente de que yo estaba parado afuera, justo a un lado de la puerta. 

—¡Hasta mañana, Sofi! —gritaron ambos niños al mismo tiempo. 

—Mis amores —ni Dafne ni Emir podían verme, pero yo si pude ver cómo ambos se separaron del regazo de mamá y le miraron con atención —tenemos un invitado.

No era como que Angie y yo lo hubiéramos planeado pero sabía que esa era la señal. Dafne dió un salto cuando me vio aparecer detrás de su madre, por su parte Emir se abrazó más a Angie, no me preocupe, siendo el más pequeño era normal que no confiara tanto en mi. Además, pude ver una pequeña sonrisa en su cara.

—¡Hola chicos! —salude con una sonrisa y una mano levantada. 

Angie había dicho que no podía llegar tarde a casa, lo comprendí por la situación con la niñera, además los niños la estaban esperando para cenar. Quizás otro en mi lugar la abría dejado ir con la promesa de conservar una cita para terminar lo que habíamos empezado pero yo… se que parecerá algo egoísta de mi parte, quizás también un tanto cínico; se podría pensar que le propuse entonces que fuéramos a su casa con el único fin de dormir que ella, que de verdad solo me importaba tener sexo, palabras dichas en el calor del momento. La verdad es que estaba feliz de estar ahí y poder ver qué los pequeños podían llegar a aceptarme; Dafne y Emir eran lo más importante para Angie y el tener la oportunidad de tomar parte de su familia era lo mejor. Confieso que sí, desde que Angie reapareció en mi vida, los recuerdos me abrumaban, sobre todo porque en esencia, ella seguía siendo esa chica de la que me enamoré; pero también me estaba enamorando de esa faceta de mamá y de mujer adulta que no había tenido oportunidad de experimentar con ella. 

—¿Te quedarás a vivir con nosotros? —me soltó Emir con toda la claridad que se espera de un niño de cuatro años y con la misma naturalidad con la que introducía otro trozo de fruta en su boca. Yo casi me ahogo con un pedazo de pan. 

—Claro que no, Emir. —dijo Dafne carcajeandose —Mamá y Ricardo apenas son novios, tardará unos meses para que se casen y que Ricardo pueda venir a vivir con nosotros. 

—Aahh —respondió el más pequeño contento por haberlo comprendido todo. 

La explicación de Dafne puso aún más nerviosa a Angie que evitaba mirarme a la cara, yo solo reí aunque no quería ocasionar más incomodidad así que me dediqué a terminar mi cena. 

—Bueno, niños. Ya es suficiente. Hora de ir a dormir. 

Sería un mentiroso si dijera que no me tomó por sorpresa el comentario, pero si me hacía ilusión que se hiciera realidad, por supuesto que no esperaba que Angie dijera que sí así como así, pero sabía que podía lograrlo, ademas ver su rostro sonrojado por la vergüenza no tenía precio, sencillamente adorable. 

—¡Pero mamá! —Dafne intentó resistir pero solo un poco. 

—Mamá nada. Mañana van a querer ir a jugar a “play time” y no van a poder por no haber dormido bien. 

—Está bien. 

Una mirada discreta antes de perderse por el pasillo que conducía a las habitaciones de los niños, me indico que esperara un poco. 

La casa de Angie no era tan grande como había pensado en un principio, pero si muy acogedora, la sala, cocina y comedor compartían una sola pieza pero estaban muy bien delimitados; en la paredes estaban colgados retratos de los niños y justo a lado de la televisión había unas repisas con más fotografías, estuve tentado a acercarme a ver, pero mejor opte por llevar los platos al fregadero.

—No tienes que hacerlo —la voz de Angie me tomó por sorpresa, ella estaba parada detrás mío, mostrando una sonrisa tímida y nerviosa. 

—No es problema, Angie. Quiero hacerlo —hice lo posible por mostrar mi mejor sonrisa, el arte de la seducción nunca ha sido mi fuerte, nunca me había detenido a pensar en que tan atractivo debía ser para atraer a las mujeres, se que no soy el hombre mas hermoso del mundo pero se que estoy lejos de ser el más feo así que, no podía ser tan difícil —. La cena estuvo deliciosa, lo menos que puedo hacer es lavar los platos. 

—Bueno, en ese caso yo los seco. 

No nos tomó mucho tiempo terminar con la labor de la cocina. Pronto ambos estuvimos riendo en el sofá con un bowl de palomitas frente a la televisión sin ver realmente la televisión. 

—Lo dices en serio —dijo riéndose por lo bajo. 

—De verdad, esa broma por poco y me cuesta todo el semestre —respondí con diversión —ese profesor era demasiado estricto. 

—Bueno, no me sorprende de ti, siempre tuviste un talento innato para molestar a los profesores, ¿recuerdas al maestro de química?

—Si, pero valió la pena el castigo. 

—Tienes razón, te quedó muy bien la canción —dijo bajando la mirada, una ligera sombra de nostalgia se instaló sobre su rostro —me encantó. 

—Angie —tome su barbilla con dos dedos para que me mirara y lentamente me acerque hasta rozar sus labios, su respiración se hizo más pesada —aún podemos recuperar lo que tuvimos. Aun puedo cantar para tí. 

Cuándo nuestros labios se unieron, toda esa fiebre que sentimos antes en la oficina volvió con la misma intensidad, pronto mis manos estaban vagando libres por las curvas de su cuerpo, mientras ella enredaba sus dedos en mi cabello. Acostados en el sillón, sentir su cuerpo debajo mío hacía crecer en mí la urgencia por deshacerme de cada prenda que se interpusiera en mi camino. Aún así un resquicio de cordura me estaba haciendo dudar, en verdad yo deseaba hacerle el amor pero, ella creía que era solo por un capricho y si el estar ahí y hacerlo en ese momento no era buena idea, si le daba el pensamiento equivocado sobre mis sentimientos, podía pensar en lo nuestro como algo superficial y meramente físico, podría arruinarse todo. 

—¿Qué sucede? —pregunto Angie tratando de recuperar el aliento. Yo me había separado de ella con dificultad. 

—No tenemos que hacerlo si no quieres —le dije. 

—Pero si quiero —parecio ser un gran esfuerzo para ella decir eso sin sonrojarse, yo no pude evitar que mi miembro ya endurecido se moviera solo debajo de mi pantalón, como podría resistirme a eso —¿acaso tu ya no quieres? —me preguntó un poco dolida. 

—Por supuesto que quiero, porque te amo. 

No sé si ella vio la sinceridad en mis ojos, su mirada se cristalizó y me atrajo de nuevo a ella atrapandome en la suavidad de sus labios, no había dudas en ella y yo no tenía la fuerza para negarme cuando era lo que más deseaba, hacerla mía. 

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play