Aristia Lunari hija de un duque siempre fue rechaza por su padre desde niña y no entendía la razón
Hasta que su madre enfermo y falleció cuando aún era una niña fue un golpe duro pero para su sorpresa después de haber pasado 3 días desde el entierro de su madre
su padre trajo a una mujer y una niña de la misma de edad que ella
-ellas ahora vivirán aquí
Desde ese día fue menospreciada y olvidada su casa se convirtió en su infierno su prometido termina dejándola por su hermana y lo pierde todo
-Tu me quintaste todo mereces morir
Ella termina queriendo matar a su hermana pero es asesinada por la persona que más amaba su ex prometido atravesó un cuchillo en su pecho y termina con su vida
Ella queda como la mujer malvada que intenta matar a su hermana por envidia
y ellos consiguen su final feliz en
"De plebeya a noble"- y mi hermana es la protagonista de esta historia mal contada
Yo Katherin he reencarnado como Aristia y haré que pagen por lo que hicieron acepto ser la villana
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Capitulo 18: Aliado o enemigo
Intenté recordar algo sobre algún personaje con sus mismas características, pero me fue imposible... era molesto estar en las manos de un personaje del cual no se nada.
El silencio entre ambos se volvió pesado, el no apartaba su mirada dorada de mi, como si analizará cada una de mis emociones.
—Si ya termino, regresare al salón—dije con calma manteniendo mi postura fría.
Pero entonces se levantó y dio un paso hacia a mi, para luego acercarse lo suficiente.
—No se preocupe—susurro inclinándose—No tengo intenciones de denunciarla—
Parecía sincero, pero aun había algo que me hacía desconfiar de sus palabras.
—Como puedo confiar que no dira nada?—
una sonrisa apareció en sus labios luego tomó el dorso de mi mano llevandola a sus labios para plantar un beso sus ojos brillaron con un interés extraño.
—Deberá simplemente confiar en las palabras de este humilde caballero, Señorita Lunari—
Sentí un escalofrió extrañamente, esa mirada no era la de un humilde caballero, no mostrar ninguna pizca de miedo ante un noble era extraño de ver, o lo hace porque sabe que me tiene en sus manos?.
–Disfrute de su fiesta de té—Retrocedio e hizo reverencia. Antes que pudiera decirle algo, escuche la voz de la sirvienta que me guió hasta el baño.
—Señorita Lunari—
Voltee a ver hacia donde escuche la voz de la sirvienta por unos momentos para luego volver mi vista hacia a él para mi sorpresa ya no se encontraba frente a mí.
—¿ha donde a ido?—murmurre.
En eso la sirvienta hablo— Señorita la guiare al salón—
—Si, gracias por la ayuda—
...
Regrese de nuevo al salón, donde las risas y el aroma a té se mezclaban, la fiesta siguió su rumbo, entonces ya en la mesa todas empezaron a hablar sobre temas de vestidos de té, además la princesa habló sobre que abriría una galería de arte.
Con sus obras, otras hablaron sobre sus proyectos, al igual que el matrimonio en eso una señorita preguntó.
—Señorita Ofelia...su hermana Aristía ya esta comprometida con el duque Arnold que hay de usted—
Todas la miraron entonces Ofelia con una sonrisa y mejillas rojas respondío.
—Mi padre quiere arreglarme un matrimonio, pero yo ya tengo a alguien que amo—
Todas la miraron con ternura y alabaron por no seguir las reglas de matrimonios arreglados.
—Se puede saber quien es el afortunado?—pregunto una.
Si tuviera que apostar estaba claro que hablaba de Arnold, pero decir que le gusta el prometido de su hermana se vería tan mal que no se salvaría de las críticas.
Bebí un poco de té esperando su excusa.
—E ee bueno, es un secreto mi amado aun no quiere que se haga oficial—
Todas entendieron y la felicitaron, en el fondo se moría por gritar que se trataba de Arnold, pero como ese idiota no ha hecho público la ruptura de nuestro compromiso no puede.
Luego de unas cuantas charlas, la fiesta de té termino, por ultimo la princesa nos dio un regalo a todas un hermosas esferas de hielo con colores brillantes azul como el cielo.
—No se preocupen es hielo mágico no se derriten—
Con eso todas nos despedimos y tomamos nuestro carruaje para regresar al ducado.
Ofelia iba encantada con su regalo que presumió.
—La princesa estan linda, este es octavo regalo que recibo, la ultima vez nos dio a todas unas cucharas bañadas en oro—
Me limite a responder porque al llegar al ducado esa sonrisa se le iba a borrar de sus labios.
...
Al llegar todos nos estaban esperando, nuestro padre nos recibió.
—Ofelia que tal te ha ido cariño—la tomo de la mano y la guió a la sala. Mientras a mi me dejo atrás sin saludar.
Ofelia presumió el regalo a todos, deje que presumiera para luego tomar asiento en la sala y observar.
Entonces mi madrastra entró y abrazo a Ofelia preguntando sobre su día para luego volverse a mi.
—Como te ha ido a ti, Aristía no estuviste nerviosa es la primera vez que conoces a la princesa verdad—
Sonreí y respondi—Así es, la princesa es una persona encantadora fue una buena fiesta de té—
Mi padre me miró y dijo con un tono serio.
—Espero que te hayas comportado y no hayas reprocharle porque no te había enviado una invitación antes—
Sentí como fluía, era la primera vez que este viejo me ayudaba sin siquiera saberlo.
Puse una mirada triste y respondí— No padre, de hecho hoy en la fiesta me entere de algo que pudo haber arruinado a nuestra familia—
Mis palabras lo hicieron reaccionar rápido y pregunto.
—A que te refieres?
Pude ver la expresión de Ofelia cambiar de una sonrisa a una mirada llena de preocupación y miedo.
—Que sucedio Aristia?-pregunto mi madrastra con tono preocupado tomando mis manos.
Entonces solté la bomba— Bueno... pues hoy en la fiesta me entere que alguien había estado robando todas mis invitaciones—Tuve que fingir unos ojos lloroso—Ademas de que le dijeron directo a la princesa que no había asistido debido a una enfermedad—
Los ojos de mi padre se abrieron de par en par su mirada dura, analizando todo para explotar agrege.
—Si la princesa se entera que no fue así, que todo fue mentira, el ducado quedará mal padre, por rechazar las invitaciones de la familia real—
Con eso mi padre grito—Quien demonios se atrevió a hacer algo así!!—
Todos los sirvientes temblaron de miedo, al ser llamados por mi padre.
—Quien estaba a cargo de la cartas!!! Que no saben la importancia que es responder y aceptar las invitaciones de la familia real!—
La mansión se volvió un caos, Sierra la sirvienta encargada de robarmelas temblaba de a Ofelia sin saber que hacer.
Ofelia agacho la cabeza abrio la boca intentando decir algo, pero no pudo pronunciar ninguna palabra si intervenia seria descubierta.
Sierra al ver que Ofelia no hacía nada, tuvo que dar un paso al frente y arrodillarse.
—Perdón duque!!
Todos los sirvientes sabían que ella solía recibir las cartas, solo eran cuestión de segundos para que todos la delataran para salvarse, mi madrastra soltó mis manos sorprendía que fuera Sierra quien robo las cartas.
Ofelia solo pudo decir mostrando una expresión herida.
—Sierra como pudiste hacerle algo así a mi hermana—
Sierra recordó las palabras de Ofelia, si ella la delataba le iría peor.
—Señorita yo no...
Solo pudo decir eso, sin saber que excusa poner a lo que mi padre molesto miro a la Jefa de mucamas y dijo.
—Encárgate de esto, y después no la quiero ver—
Con eso dicho la Jefa de mucama saco una vara de madera para luego golpearle los tobillos como castigo.
Los gritos de la mucama se escucharon por toda la mansión, Ofelia solo pude agachar la cabeza y cerro sus ojos, mi madrastra puso una expresión de preocupación.
Observe la escena y me sorprendí al ver que no delató a Ofelia, pero aun así la escena era tan buena, poco a poco debía sacar de la mansión a todos los que estén de su lado.
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