Un hombre conocido por su gran poder esta en busca de una esposa.
Lidia Paige que se dedica al campo laborando junto a sus hermanas, recibe la propuesta de dicho hombre. En un principio se rehusaba a desposarse con el, por ser conocido por su intimidante presencia; sin embargo, termina aceptando.
El verdadero reto comienza desde que pone un pie en la gran mansión del Sr. Lennox.
¿Es verdad los rumores que circulan sobre el?
Sellando su destino tras la boda, se embarcara en una vida llena de incógnitas acerca de su esposo.
Trilogía Lennox.
Libro I. Conociendo a mi Esposo.
Libro II. Lagrimas en Soledad.
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Batallas por luchar.
-Señor y señora Lennox, es un placer encontrarlos por aquí- la simpatía dirigida a Asher y una mirada de disgusto para Lidia.
-Señora Wendell, no creí que asistiría esta noche- habló Asher, Lidia solo se limitó a estar de pie, escuchando.
- Por supuesto que vendría\, los Fernsby son grandes clientes míos\, y buenas personas\, vienen de buena cuna por generaciones\, al igual que todos los que fuimos invitados a esta fiesta. Lo siento\, hay excepciones- dijo la señora Wendell mirando directamente a Lidia.
Ya había pensado acerca de eso, las personas a su alrededor, uno podía percatarse que sus familias eran de renombre, pero eso a Lidia no le importaba en lo más mínimo, al parecer la señora Wendell creyó que la intimidaría fácilmente.
-Por cierto, que torpe de mí, aún no he presentado a mi hija- observaron como una joven salió detrás de la señora Wendell, se veía cohibida, toda su presencia dictaba cuan incomoda y fuera de lugar se sentía.
-Bbu. Buenas no. nn, noches- se dificultó para hablar y la cara de la mujer cambio totalmente, la sonrisa altanera que presumía un momento antes, se ensombreció por completo. Lanzó una mirada de furia contenida a Olivia.
Su hija agachó la cabeza en señal de vergüenza, Lidia se compadeció de ella.
-Es un placer señorita Wendell, espero este disfrutando esta velada- saludó cordialmente a la joven, que se había encogido ante la mirada de su madre.
Elevó su cabeza y miró la sonrisa que Lidia le mostraba, sus hombros parecieron relajarse. Le sonrió de vuelta. Pudo notar la belleza escondida que portaba Olivia, esta era opacada por su madre.
-Gra.g.gracias- dijo Olivia en respuesta. La joven parecía todo lo contrario a lo que su madre representaba. Ella se veía gentil y amable.
-No respondas Olivia, es obvio que solo intenta burlarse de ti- la reprendió su madre.
-Se equivoca señora Wendell, esa no es mi intención, estoy siendo amable con ella- contestó molesta ante la idea errónea que presentaba la mujer.
-Su amabilidad es motivada por su lastima. Por favor guárdela para quien la necesite- interrumpió la señora Wendell, lo cual dejo sorprendida a Lidia. ¿Cómo podía interpretar un simple saludo era motivo de lastima?
-Vámonos Olivia, disfruten el resto de la velada señor Lennox- Asher no había dicho una sola palabra en el momento. No le interesaba en absoluto la familia Wendell.
Observaron cómo se retiraron a otro lugar de la fiesta, la señora se había llevado del brazo a la joven. No se imaginaba lo que sería tener una madre así.
-No te preocupes por ella- dijo su esposo, que había percibido la mirada de Lidia. -todos tenemos batallas que librar, la de ella parece ser su madre, algún día lo hará-
Tenía razón, cada individuo obtenía sus propias luchas, nosotros decidimos cuando rendirnos o continuar.
Ignorando el mal rato que experimentaron gracias a esa mujer, continuaron la velada de lo más tranquilo. Asher encontró al socio con quien quería intercambiar unas palabras. En todo momento Lidia se mantuvo a su lado. observaba a su alrededor. Unas cuantas parejas bailaban al son de la música. La armonía era tranquila.
En otra área del lugar visualizo a un hombre que parecía haber bebido de más. Un señor enorme se tambaleaba de un lado a otro, en su estado de ebriedad. La mujer que lo acompañaba lucia como si quería ocultarse de la vergüenza que protagonizaban.
El señor ebrio avanzó alegando que deseaba usar el sanitario, se encamino para pasar al lado de ellos y en el camino empujo a varias personas, que se ubicaban cerca.
Lidia resultó envuelta entre ese grupo, fue empujada y la copa que sostenía la derramo por encima de su vestido, una gran mancha se formaba en su vestimenta. Asher observó a su esposa y le ofreció su total atención.
- ¿Te encuentras bien Lidia? ¿te lastimaste en algún lado? - sonaba de verdad preocupado.
-Claro que no, lo único que salió lastimado fue el vestido- hizo un intento de bromear, resulto no ser el momento.
-Creo es momento de irnos- anunció. Lidia observo detrás de él y ahí estaba el hombre el cual era el motivo por el que habían asistido. No quería quitarle esta oportunidad a Asher.
-No pasa nada, recuerda a lo que hemos venido, continúa hablando con aquel hombre, solo iré al baño por un momento- su esposo no parecía convencido ante la idea.
- De verdad está bien\, cuando regrese podemos irnos\, mientras continua lo que estabas haciendo- alentó al señor Lennox\, este asintió.
-No tardes, estaré esperando-
Se separaron, y Lidia fue en busca de un baño.
Salió del gran salón a un pasillo, que se adentraba a ese lugar. Continúo caminando un largo trecho y a la primera puerta que encontró hizo un intento de abrirla. Esta no cedía. Se dio por vencida hasta encontrar otra puerta.
La siguiente ves la suerte estuvo de su lado. abrió fácilmente y efectivamente era un baño. Se adentró y hecho un poco de agua en su rostro, en un intento de refrescarse.
Miró detenidamente la mancha que se había formado en el vestido, sintió pesar. Era un gran vestido, muy hermoso y ahora estaba arruinado, esperaba poder sacarle esa mancha en cuanto llegara a casa.
Solamente duró un instante y salió. Pensó regresar al lado del señor Lennox, pero, decidió darle la oportunidad de conversar con su socio. Tampoco deseaba regresar a donde se encontraba toda la gente.
Continuo un poco más allá del pasillo, hasta dar con un balcón. Se acercó a este y sintió el aire fresco que corría fuera.
Alzó su vista y un extenso cielo nocturno le daba las buenas noches. Se observaban las abundantes estrellas que se encontraban allá arriba.
La tranquilidad con la que se cubrió fue interrumpida de pronto
-Es una hermosa noche- dijo el hombre a su lado.
Lidia reconoció la voz al instante, se giró rápidamente y ahí se encontraba de pie en un traje oscuro, su cabello peinado hacia atrás. Busco señales de si se encontraba ebrio, pero no lo aparentaba. El pareció notarlo.
-Tranquila, estoy completamente sobrio- no la tranquilizo en absoluto, deseaba retirarse, pero la única entrada y salida era obstruida por él.
-Me cuesta creer que Asher te haya dejado sola en una fiesta como esta, ¿acaso no conoce los peligros que rondan? Eres una mujer hermosa y hay muchos hombres malvados por doquier, de ser yo no me apartaría en ningún momento de tu lado- sonrió mostrando su dentadura, y sintió escalofríos correr por su espalda.
Julius Edward, pareció sonreír aún más al percatar la incomodidad de Lidia.
Cuenta la historia de dos personas que se enamoran aunque siempre hay baches y desconfianzas, por no hablar claro desde el primer momento.
Es una historia muy dulce.
Y ahora a leer el siguiente