¿Crees que el destino puede unir a dos personas en el peor momento de sus vidas?
NovelToon tiene autorización de Tania Margarita Salcedo Estrada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 17: La verdad de mamá
Valeria permaneció inmóvil frente a la fotografía.
Su madre aparecía junto a Montenegro, Roberto y Esteban.
Durante años había pensado que su familia había sido víctima de aquella historia.
Ahora todo parecía indicar que alguien de su propia casa había participado en ella.
—No lo creo —susurró.
Roberto se acercó.
—Valeria…
—No.
Ella levantó la fotografía.
—Mi mamá no pudo hacer esto.
Daniel bajó la mirada.
—Hay cosas que todavía no sabemos.
—Entonces tenemos que preguntarle.
Roberto asintió.
—Sí.
Adrián se acercó a Valeria.
—No tomes una decisión hasta escuchar su versión.
Ella lo miró.
—¿Y si todo es verdad?
Adrián respondió con calma:
—Entonces enfrentaremos la verdad juntos.
Valeria guardó silencio.
⸻
En ese momento, uno de los teléfonos de la fábrica comenzó a sonar.
Daniel contestó.
—¿Hola?
Nadie respondió.
Solo se escuchó una respiración.
Después, una voz femenina.
—Daniel.
Él abrió los ojos.
—Mamá.
Valeria se acercó inmediatamente.
—¿Dónde estás?
La voz respondió:
—No puedo hablar mucho.
—Mamá, ¿qué está pasando?
Hubo silencio.
Finalmente dijo:
—No confíen en Roberto.
Valeria miró a su padre.
—¿Por qué?
La llamada terminó.
Todos quedaron en silencio.
Roberto cerró los ojos.
—Ella tiene miedo.
Valeria lo miró.
—¿De ti?
—No.
—Entonces ¿de quién?
Roberto no respondió.
Daniel tomó el teléfono.
—Tenemos que encontrarla.
⸻
Mientras tanto, en la antigua casa familiar, la madre de Valeria estaba sentada frente a una ventana.
Había alguien detrás de ella.
—¿Ya hablaste con tus hijos?
Ella asintió.
—Sí.
—¿Les dijiste la verdad?
—Todavía no.
La persona dejó una fotografía sobre la mesa.
Era la misma imagen que Valeria había encontrado.
—Si ellos descubren todo, Montenegro caerá.
La mujer miró la fotografía.
—Eso es precisamente lo que quiero.
La persona sonrió.
—Entonces tendremos que asegurarnos de que lleguen hasta él.
La mujer levantó la mirada.
—¿Y después?
—Después terminará todo.
⸻
En la fábrica, Adrián encontró algo escrito detrás de la fotografía.
Una fecha.
12 de agosto.
Debajo había una dirección.
—Esta fecha es hoy.
Daniel se acercó.
—¿Qué hay en esa dirección?
Roberto la reconoció inmediatamente.
—El antiguo hotel donde trabajaba tu madre.
Valeria tomó las llaves.
—Vamos.
Esteban negó con la cabeza.
—Puede ser una trampa.
Valeria respondió:
—Toda nuestra vida ha sido una trampa.
Camila tomó su chaqueta.
—Entonces vamos preparados.
⸻
El grupo salió de la fábrica.
Pero nadie notó que una pequeña cámara seguía encendida.
En otra habitación, Montenegro observaba la transmisión.
Sergio estaba a su lado.
—Van al hotel.
Montenegro sonrió.
—Exactamente como estaba previsto.
—¿Y si encuentran a la madre?
Montenegro respondió:
—La encontrarán.
Sergio frunció el ceño.
—¿Eso es lo que quieres?
Montenegro se quedó mirando la pantalla.
—No.
—Entonces, ¿qué quieres?
Montenegro tomó una fotografía.
Era una imagen de Adrián y Valeria.
—Quiero que ellos descubran quién soy realmente.
⸻
El automóvil avanzaba por una carretera oscura.
Valeria miraba por la ventana.
Adrián se sentó a su lado.
—¿Estás bien?
—No sé.
—Es comprensible.
Valeria respiró profundamente.
—Toda mi vida creí conocer a mi familia.
—A veces las personas esconden cosas para protegernos.
—¿Y si no era para protegerme?
Adrián la miró.
—Entonces tendrás que decidir qué hacer con la verdad.
Valeria bajó la mirada.
—Tengo miedo.
Adrián respondió:
—Yo también.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Tú?
—Claro.
—Pensé que nunca tenías miedo.
Adrián sonrió ligeramente.
—Tengo miedo de perder a las personas que me importan.
Valeria permaneció en silencio.
Por primera vez comprendió cuánto había cambiado su relación con él.
Ya no era solamente una alianza.
Había algo más.
Algo que ninguno de los dos se atrevía a nombrar.
⸻
El automóvil finalmente se detuvo frente al antiguo hotel.
Las luces estaban apagadas.
La puerta principal estaba abierta.
Valeria bajó.
—Mamá…
Entraron.
En el vestíbulo encontraron una mesa.
Sobre ella había una carta.
Valeria la tomó.
Solo tenía una frase:
“Si quieren conocer toda la verdad, suban al tercer piso.”
Adrián miró las escaleras.
—Esto no me gusta.
Valeria respiró profundamente.
—A mí tampoco.
Comenzaron a subir.
Primer piso.
Segundo.
Al llegar al tercero escucharon una puerta cerrarse.
Corrieron por el pasillo.
Al final encontraron una habitación abierta.
Dentro estaba la madre de Valeria.
Pero no estaba sola.
Frente a ella había un hombre.
Valeria lo reconoció inmediatamente.
Era Leonardo Montenegro.
Y en su mano sostenía una fotografía de Daniel.
—Llegaron justo a tiempo —dijo.
Valeria dio un paso adelante.
—¿Dónde está mi hermano?
Montenegro sonrió.
—Esa es la pregunta equivocada.
Miró a Roberto.
—La pregunta correcta es…
¿Por qué tu padre nunca te contó lo que hizo tu madre?
Valeria miró a sus padres.
Y esta vez…
ninguno pudo negar la verdad.
Continuará…