Cuando Gael Andrade se muda a Buenos Aires para empezar de nuevo en un prestigioso colegio artístico, cree que su vida será tranquila por fin. Pero todo cambia cuando conoce a Noah Beltrán, el chico más talentoso y problemático del instituto.
Noah tiene fama de meterse en peleas, faltar a clases y mantener a todos lejos… excepto a Gael.
Lo que empieza como una relación llena de discusiones y tensión termina convirtiéndose en algo mucho más profundo cuando ambos descubren un secreto relacionado con un antiguo teatro abandonado detrás del colegio.
Entre ensayos de música, noches lluviosas, cartas escondidas y sentimientos que ninguno sabe cómo explicar, Gael y Noah tendrán que decidir si enfrentarse al pasado… o seguir huyendo de lo que sienten.
NovelToon tiene autorización de nuestros sueños para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 17 Después de la tormenta
El amanecer llegó lentamente sobre Buenos Aires.
Por primera vez en mucho tiempo, el cielo estaba despejado.
Los primeros rayos de sol atravesaban las ventanas rotas del viejo teatro mientras el silencio llenaba el lugar.
Todo había terminado.
La criatura había desaparecido.
El sello había sido restaurado.
Y Luca...
Luca se había ido.
Gael estaba sentado en una de las viejas butacas observando el escenario vacío.
Todavía le costaba creer todo lo que había ocurrido.
Los fantasmas.
Los recuerdos.
Los herederos.
La criatura.
Parecía una historia imposible.
Y sin embargo era real.
Completamente real.
A unos metros de distancia, Noah permanecía de pie frente al escenario.
En silencio.
Desde que Luca había desaparecido apenas había hablado.
Gael entendía por qué.
Perder a alguien duele.
Pero despedirse de alguien por segunda vez...
Probablemente duele todavía más.
—No deberías quedarte solo.
La voz de Gael rompió finalmente el silencio.
Noah no respondió enseguida.
Observó el escenario durante unos segundos más.
Después soltó una pequeña sonrisa.
—Mira quién habla.
Gael levantó una ceja.
—¿Qué significa eso?
—Tú tampoco eres muy bueno hablando de lo que sientes.
Gael abrió la boca para responder.
Pero no encontró ninguna respuesta.
Porque Noah tenía razón.
Y ambos lo sabían.
Noah soltó una pequeña risa.
La primera risa auténtica que Gael le escuchaba desde que lo conoció.
Y por alguna razón...
Escucharla hizo que su corazón se acelerara.
El sonido de pasos interrumpió el momento.
—¡LOS ENCONTRÉ!
Matías apareció corriendo por el pasillo.
Despeinado.
Agitado.
Y claramente preocupado.
—¡¿SE PUEDE SABER DÓNDE ESTABAN?!
Gael y Noah intercambiaron una mirada.
—Es una historia larga.
—¿Larga?
Matías señaló el teatro.
—¡El instituto estuvo cerrado toda la noche! ¡Los profesores estaban buscándolos!
—Estamos bien.
—¡Claro que están bien! ¡Pero yo casi muero de ansiedad!
Gael no pudo evitar reír.
Y Noah también.
Matías se quedó inmóvil.
—Esperen...
Los observó unos segundos.
Después sonrió.
Una sonrisa enorme.
—Oh.
Gael sintió un mal presentimiento.
—¿Qué?
—Nada.
—Matías.
—Nada.
—Matías.
—Absolutamente nada.
Noah suspiró.
—Eso significa que sí hay algo.
Matías cruzó los brazos.
—Solo digo que ustedes dos se miran raro.
Gael casi se atraganta.
—¡¿Qué?!
—Lo que escuchaste.
Noah se llevó una mano al rostro.
—Por favor, no empieces.
—Demasiado tarde.
Matías sonrió como un villano de telenovela.
—Ya empecé.
Más tarde, mientras abandonaban el teatro, Gael caminaba junto a Noah por el patio del instituto.
El aire fresco de la mañana se sentía diferente.
Más ligero.
Más tranquilo.
Como si el lugar hubiera recuperado finalmente la paz.
Durante unos minutos ninguno habló.
Simplemente caminaron juntos.
Disfrutando del silencio.
Hasta que Noah se detuvo.
Gael también.
—¿Qué pasa?
Noah parecía nervioso.
Algo extremadamente raro en él.
Miró el suelo.
Después el cielo.
Después cualquier cosa que no fuera Gael.
—Hay algo que quiero decirte.
El corazón de Gael empezó a latir más rápido.
—¿Sí?
Noah respiró profundamente.
Y por primera vez parecía más asustado que cuando enfrentó a una criatura ancestral.
—Soy horrible con esto.
—Ya lo noté.
Noah soltó una pequeña risa.
Después volvió a ponerse serio.
—Cuando llegaste pensé que eras molesto.
—Gracias.
—Déjame terminar.
Gael sonrió.
Noah lo observó unos segundos.
Y entonces finalmente dijo:
—Pero terminaste convirtiéndote en la persona más importante de mi vida.
El mundo pareció detenerse.
Gael sintió que se olvidaba de respirar.
Noah bajó la mirada.
Claramente avergonzado.
—Y creo que...
Pero no pudo terminar la frase.
Porque Gael ya había entendido.
Y porque, por primera vez, decidió no esconder lo que sentía.
—Yo también.
Noah levantó la cabeza.
Sus ojos se encontraron.
Y por un instante ninguno dijo nada.
No hacía falta.
Porque después de todo lo que habían vivido...
Las palabras sobraban.
Y mientras el sol iluminaba el instituto detrás de ellos, ambos comprendieron que aquella historia todavía no había terminado.
En realidad...
Acababa de comenzar.