Mei es una chica a la que le encantan las novelas de época antigua. La cuál reencarna en la novela, la flor negra; como la exesposa del villano. Ella creía saber el final de esa historia, pero se dará cuenta que no todo final está escrito.
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Capítulo 17: Sonrisas y miradas
El salón principal se volvió más ruidoso conforme avanzaba la noche.
La música.
Las conversaciones.
Las copas chocando suavemente.
Todo comenzaba a mezclarse en un murmullo constante que honestamente ya estaba agotando a Aurelia.
Aun así, mantenía la sonrisa tranquila que había aprendido a usar frente a la nobleza.
Porque en un lugar como ese…
mostrar incomodidad era prácticamente una invitación para los rumores.
Damián permanecía cerca de ella mientras varios nobles se acercaban constantemente para saludarlo.
O para intentar llamar su atención.
La mayoría fracasaba.
Como siempre.
—El duque parece de muy buen humor esta noche.
Aurelia levantó apenas la vista hacia la mujer que acababa de hablar.
La condesa Helmont.
Sonrisa elegante.
Mirada demasiado curiosa.
—¿De verdad? —preguntó Aurelia tranquilamente.
La mujer soltó una pequeña risa.
—Bueno… considerando que normalmente parece querer expulsar a todos de su residencia.
Ah.
Entonces sí era evidente.
Aurelia casi sonrió.
Porque honestamente…
eso sonaba bastante preciso.
La condesa desvió ligeramente la mirada hacia Damián antes de volver a acercarse un poco más.
—Aunque debo admitir que últimamente ambos se ven bastante cercanos.
Y ahí estaba finalmente.
El verdadero tema.
Rumores.
Aurelia sostuvo la sonrisa sin cambiar la expresión.
—La nobleza tiene demasiada imaginación.
—¿Imaginación? Tal vez.
La mujer tomó lentamente una copa de uno de los sirvientes.
—Pero incluso lord Ravenhart parece interesado en usted.
Qué conversación tan agotadora.
Aurelia comenzaba a entender perfectamente por qué Damián odiaba este tipo de reuniones.
—¿Y eso debería preocuparme?
La condesa soltó una pequeña risa divertida.
—Depende de cuánto le interese incomodar al duque.
…
Ah.
Así que otras personas también lo notaban.
Interesante.
Antes de que Aurelia pudiera responder, la música cambió nuevamente.
Más lenta esta vez.
Más elegante.
Varias parejas comenzaron a dirigirse otra vez al centro del salón.
Perfecto.
Exactamente lo que necesitaba evitar.
—Duquesa.
Aurelia reconoció la voz inmediatamente.
Kael.
Claro.
Porque aparentemente esa noche nadie pensaba dejarla respirar tranquila.
Kael se detuvo frente a ella con expresión serena.
Demasiado serena.
—¿Me permitiría acompañarla esta vez?
Ah.
Ahora sí iban a comenzar los problemas.
Aurelia alcanzó a notar cómo algunas personas alrededor disminuían discretamente sus conversaciones.
Escuchando.
Observando.
Esperando.
La nobleza realmente no tenía nada mejor que hacer.
—Lord Ravenhart…
—Solo es un baile.
Mentira.
Los bailes jamás eran “solo un baile” entre nobles.
Y ambos lo sabían perfectamente.
Aurelia dudó apenas un instante.
Lo suficiente para notar otra presencia acercándose lentamente.
Damián.
El ambiente volvió a tensarse inmediatamente.
Qué sorpresa.
—Lord Ravenhart.
La voz de Damián sonó tranquila.
Pero esta vez Aurelia pudo notar algo distinto.
Molestia.
Muy leve.
Casi invisible.
Pero estaba ahí.
Kael también lo notó.
Porque lentamente sostuvo la mirada del duque antes de hablar:
—Duque.
El silencio entre ambos volvió a sentirse demasiado pesado.
Aurelia comenzaba a cansarse seriamente de quedar atrapada entre ellos.
—No creo que la duquesa necesite supervisión constante para un simple baile —comentó Kael tranquilamente.
Ah.
Mala idea.
Muy mala idea.
Porque el ambiente cambió de inmediato.
Damián entrecerró apenas los ojos.
—Y no creo que lord Ravenhart necesite insistir tanto.
Perfecto.
Ahora sí parecían dos personas a punto de iniciar una guerra diplomática en medio del salón.
Aurelia soltó lentamente el aire.
—¿Ambos terminaron?
El silencio cayó apenas un instante.
Kael fue el primero en apartar ligeramente la mirada.
Pero Damián seguía observándola.
Y honestamente…
eso comenzaba a ser un problema.
Porque últimamente él la observaba demasiado.
—Solo iba a bailar con la duquesa —dijo Kael finalmente.
—Entonces baile.
La respuesta de Damián fue inmediata.
Incluso Aurelia se sorprendió un poco.
Kael pareció igual de confundido.
Por un segundo, nadie habló.
Y entonces Damián agregó tranquilamente:
—Mientras recuerde dónde está.
Ah.
Definitivamente eso había sonado como una advertencia.
Kael sostuvo la mirada del duque unos segundos más antes de extender finalmente una mano hacia Aurelia.
—¿Duquesa?
Aurelia observó primero a Kael.
Luego a Damián.
Y honestamente…
comenzaba a sentir que cualquier decisión que tomara terminaría convirtiéndose en otro rumor.
Qué agotador.
Finalmente colocó lentamente su mano sobre la de Kael.
El salón pareció llenarse inmediatamente de murmullos discretos.
Perfecto.
Exactamente lo que quería evitar.
Kael la llevó suavemente hacia el centro del salón mientras la música continuaba.
Y para sorpresa de Aurelia…
él bailaba bastante bien.
—Tiene cara de estar arrepintiéndose de aceptar.
Aurelia levantó apenas la vista hacia él.
—Porque probablemente lo estoy haciendo.
Kael soltó una pequeña risa.
Y por primera vez esa noche, el ambiente alrededor de ella se sintió un poco más ligero.
No completamente cómodo.
Pero sí menos pesado.
Aunque había un problema.
Uno bastante grande.
Aurelia podía sentir claramente la mirada de Damián sobre ellos incluso desde el otro lado del salón.
Y eso…
honestamente comenzaba a afectarla más de lo necesario.
—El duque no parece muy feliz —comentó Kael de repente.
Aurelia casi tropezó apenas un segundo.
Muy leve.
Pero Kael lo notó inmediatamente.
—Así que sí le importa.
—No dije eso.
—No hacía falta.
Ah.
Ahora entendía por qué Damián parecía encontrarlo molesto.
Kael observaba demasiado.
—Lord Ravenhart.
—Kael.
—¿Qué?
—Suena demasiado distante cuando me llama así.
…
Qué comentario tan inesperado.
Aurelia sostuvo su mirada apenas un instante antes de apartarla.
Mala idea.
Muy mala idea.
Porque últimamente todos parecían acercarse demasiado rápido a ella.
Y eso era peligroso.
Muy peligroso.
La música continuó suavemente alrededor de ellos mientras las demás parejas seguían bailando..